Renovándonos II: el carro

Guille ha venido con montones de cambios y cosas nuevas, y una de ellas ha sido el carro. Embarazada de mi mayor mis padres me regalaron el típico trío, un Jané Muum comodísimo y que ha aguantado dos niños. Pero no dejaba de ser un carro pesado y grande, y pensando en tener que llevar un bebé en el capazo y dos peques más alrededor me parecía que no era el adecuado. Reconozco que desde el principio me había quedado con las ganas de tener un Bugaboo pero en su día nos resultaba demasiado caro, y ahora era la ocasión perfecta.

dsc00801Guillermo ha traído debajo del brazo un Bugaboo Bee que me encanta!!! Vaya por delante que esto no es un post patrocinado sino mi opinión libre, ha sido un verdadero descubrimiento. Es ligero, fácil de manejar, cómodo… y sobre todo muy práctico. Antes de lanzarme investigué un poco acerca de cómo llevar a un recién nacido en este tipo de silla y al final me lancé a la compra de un saco nido (que no capazo) que me pareció perfecto para el uso que le damos y que, llegado el momento, voy a cambiar por un saco normal de silla de paseo. Eso sí, en vista de los precios de estas cosas, lo compré de segunda mano a través de una conocida aplicación de móvil.

dsc00174Como digo para mí lo principal ha sido que no pesa nada, que se pliega muy fácil y que me permite llevar lo mismo al peque que al mayor. Me explico, con apenas un mes de vida volviendo de noche de la feria el peque empezó a llorar y Papá Oso lo llevó un buen tramo en brazos. En vista de que íbamos paseando la silla vacía, quité el saco, lo guardé debajo y voilá! el mayor, que se quejaba de que estaba cansado, ocupó el sitio libre en la silla nueva. Eso, con un trío normal con su capazo rígido e inmenso hubiera sido imposible.

Así que si teníais dudas por el tema del saco blandito ya os digo que se sujeta sin problema, que el peque se duerme muy a gusto (poco, porque los míos no son de dormir en general) y que sí, es caro, pero ojalá lo hubiera tenido desde el primero porque me hubiera ahorrado entre otras la silla plegable.

Y además aunque no es importante se puede elegir la capota y el saco del color que queramos y yo voy súper feliz con mi silla amarillo pollo, que se nos ve desde lejos 😄

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Libros ‘de mayores’ que nos encantan

Cuando hablamos de libros para niños siempre pensamos en los clásicos cuentos con páginas llenas de colorido, poco texto y mucha ilustración. Sin embargo en la estantería de su habitación mis hijos guardan algunos libros, pequeños tesoros, que no se corresponden con esa descripción y que sin embargo nos encantan tanto a ellos como especialmente a nosotros.hobbit

 

 

Cuando nació el mayor, Papá Oso quiso regalarle El hobbit en una preciosa edición ilustrada. Para quienes sólo os suene como algo relacionado con El señor de los anillos os digo que este es en realidad un cuento infantil, así que en realidad es de lo más acertado aunque no lo parezca. Lógicamente aún no lo ha leído, pero sí que lo ha visto y la historia parece interesarle.

 

 

historia

Cuando nació el segundo nos pareció una bonita tradición aquello de regalarles una historia de las clásicas infantiles, y el papi eligió La historia interminable. Admito, y no me juzgéis, que no me gusta.

 

 

 

 

El pequeño aún no tiene su libro de mayores, no le he preguntado a su padre el porqué.

 

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Además de esos, en casa tenemos todos los de Harry Potter (el último de la saga incluso también en inglés) y las hace dos navidades los Reyes Magos me trajeron el ilustrado. Mis hijos han visto

las películas y como buenos hijos míos les han gustado bastante, así que espero con verdadera ilusión el día en que los lean o pueda yo leérselos.

 

 

 

Y por último el año pasado, tomando como excusa el viaje a Berlín y que el mayor supiera más o menos lo que significaba que íbamos a volar a otro país, le compré este maravilloso Atlas del Mundo. Durante el verano pasado cada noche veíamos un país antes de irnos a dormir.

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Collares de lactancia Mamichic y ¡Sorteo!

_20161216_091848Desde que nació Arturo estoy con las ganas de tener un collar de lactancia. Embarazada del peque lo puse en mi lista personal de cosas que quería comprarme pero, al final, quedó de nuevo en espera. Sin embargo como si me hubieran leído la mente desde Mamichic me propusieron probar los suyos y ahora tengo no uno sino dos y una preciosa pulsera que ¡me encantan! El peque aún no los ha probado porque está empezando a controlar lo de llevarse cosas a la boca pero estoy segura de que en cuanto pueda le van a venir muy bien ya que creo que está empezando con las molestias de los dientes.

 

 

Los colores, el tacto… y lo que es más importante, la tranquilidad de saber que están hechos con silicona orgánica 100% y certificados con todos los controles más exigentes para es uso y disfrute de los pequeñajos. Las piezas están diseñadas para masajear y ayudar a romper la membrana gingival que causa inflamación en la encía, estimulando así la salida de los dientes. Se lava con agua y jabón e incluso en lavavajillas.  Los collares y cordón repelen el agua y secan de inmediato, y además se pueden enfriar en la nevera para proporcionar un mayor alivio al bebé.

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Y ahora viene lo chulo ¿queréis un pack como el mío? Pues Mamichic me ha ofrecido uno para _20161216_091602sortear y es muuuuy fácil.

  1.  Deja un comentario y un me gusta en la foto del concurso en mi Instagram.
  2. No es requisito pero si sigues a Mamichic (en su cuenta de Facebook, Twitter o Instagram) sería un bonito detalle de agradecimiento 😉
  3. Tenéis hasta las 23:59 del martes día 20, y el miércoles 21 publicaré el nombre del ganador.
  4. ¡Mucha suerte!

Ya vienen los Reyes Magos….

img-20151223-wa0003Menos mal que mis hijos aún no tienen edad de leerme porque si no no podría escribir entradas como esta. Todavía son pequeños y conservan esa maravillosa inocencia, esa ilusión que les hace levantarse corriendo el día 6 a comprobar si los camellos se han tomado el agua que les dejaron la noche anterior ¡me encanta! Por eso no me cuesta complicarme un poco la vida estas semanas buscando y rebuscando juguetes que de verdad valgan la pena para ellos y este año creo que lo he conseguido.

Ya me pasó el año pasado que me dejé llevar por los millones de anuncios de juegutes que vemos por la tele y que consquistaron a mi mayor, cambié los regalos que yo había elegido por unos que él me pidió muy convencido y ¿qué pasó? pues lo que yo me esperaba, que apenas ha jugado con ellos. Al final los jueguets con pilas que ‘juegan solos’ valen para un ratito pero no mucho más. No desarrollan su imaginación, no les involucran. Al poco rato se aburren. De todos los jueguetes que tenemos en casa mis hijos juegan a diario con un tren de madera de Ikea y con figuras de animales y inosauriios, algunas heredadas de su padre.

Me desvío del tema. Este año después de muchas vueltas he ido a lo que yo sé que usarán, aunque no lo anuncien por la tele. Juegos de mesa sencillos y juguetes de madera sobre todo. Y libros. Nos encantan los libros. LA investigación me ha servido para descubrir dos marcas con juegos increibles: Devir y Haba.

Devir son los creadores de los míticos Carcassonne y Colonos de Catán. Pero aún se nos queda grande, así que yo he elegido La torre encantada. Aquí tenéis reseñas para que veáis que chulo es. Por ponerles una pega, los que no son famosísimos son complicados de comprar. No los hay en las grandes superficies ni en muchas tiendas de juguetes. Ni siquiera en Amazon me ha sido fácil dar con ellos.

Haba tiene juguetes preciosos, de madera, originales y creativos. Y juegos de mesa sencillos y bien pensados. Le enseñé un vídeo de El Frutal al mayor y me lo pidió al instante.

Mi otro descubrimiento han sido los juegutes de Lidl. A decir verdad ya los tuve en mi lista el año pasado, pero esta vez se han venido a casa. Pintan bien, ya os contaré si aguantan bien el uso de mis fieras.

Por último le hemos pedido a sus majestades dos clásicos, el arcoiris de madera y un mordedor-sonajero, ambos Waldorf. Por si me leen y no saben donde encontrarlos, yo los he visto en VeoBio y en Tutete (guiño guiño).

Y vosotras ¿ya habéis escrito la carta a los Reyes Magos?

Besos y abrazos

 

Renovándonos I: cambio de coche

1f536c38c04e2592b9534dde2c073d5c¿Dicen que los niños vienen con un pan debajo del brazo? Pues a mí el tercero me ha venido con un lote bien completo. Lo primero con lo que se encuentra cualquier familia que se lanza a la aventura de tener el tercer hijo (insensatos!) es que tres sillas de retención ni caben en prácticamente ningún coche. Así que a menos que ya tuvieras un monovolumen o similar, toca cambio.

Después de muchas, muchas, muchísimas vueltas en todos los concesionarios habidos y por haber nos hemos decantado por un Peugeot 5008 con 7 plazas para llevarnos a los abuelos de vez en cuando 😉

Caben las tres sillas con sus correspondientes isofix sin dejarte los nudillos para abrocharlas y en el maletero me cabe el carro sin plegar!! No podemos estar más contentos con el cambio, que por otro lado era inevitable. Sobre todo lo más importante es que aprovechando el cambio de coche hemos cambiado nuestras sillas, que en su día elegimos sin mucho criterio, y me he informado muy mucho para elegir las más adecuadas a su edad y a todo lo que dicen los últimos estudios acerca de que los peques se sienten a contramarcha. De verdad os digo que si tenéis la oportunidad de comprar un sistema de retención tengáis en cuenta que para tener un accidente no hace falta estar continuamente viajando, que simplemente de camino al colegio a 50km/h con un frenazo el daño puede ser muy grave para una columna tan delicada como la de un bebé. No hace mucho salimos del garaje con el mayor sin abrochar camino del cole (iba peleón y dejamos lo de atar el cinturón para cuando saliésemos a la calle) y junto en la puerta se nos cruzó otro coche que no vimos y , del frenazo, resbaló en el asiente y dio con la cara en el respaldo del asiento de delante y le sangró la nariz. Nada grave, un golpe tontísimo. Pero es que no iríamos ni a 20km. Y es el mayor.

Lo dicho, el peque ha venido con coche nuevo y sillas nuevas y mucho más seguras para todos los hermanos. Cuanto me alegro del cambio, de verdad.

El próximo día os cuento el nuevo carro y otras cosillas que también me he lanzado a comprar con Guillermo y que tenía que haber comprado antes.

Os dejo varios links donde yo busqué y comparé sillas:

http://acontramarcha.com/

http://nordicbaby.es/pages/seguridad-vial

PD: y de extra una tienda que tiene unas pegatinas para el coche personalizables que me encantan y que caerán en breve 😉

https://www.originalpeople.es/

 

 

 

 

Las madres desinformadas

Parece imposible en la era de la información, con cientos de canales en la teley todo lo que queramos saber al alcance de Google. pero resulta que sí, que las madres estamos total y absolutamente desinformadas.

Mi mayor con apenas una semana de vida.  Nos quedaba mucho por aprender, por conocernos. Y lo que aún nos queda.

Mi mayor con apenas una semana de vida. Nos quedaba mucho por aprender, por conocernos. Y lo que aún nos queda.

Cuando nos quedamos embarazadas por primera vez todo son dudas. Vamos al médico/matrona y esperamos obtener respuestas a todas nuestras dudas, pero no siempre es así. Y a veces no preguntamos por miedo o vergüenza, y otras veces las respuestas que nos dan no son ni mucho menos las adecuadas. Luego están todos aquellos que amablemente nos dan su opinión se la hayamos pedido o no. Conocimiento popular lo llaman. Al final, más dudas. Sensación de no saber qué hacer, miedo a equivocarte.

Criando como mejor puedo a mi tercer hijo creo que todas deberíamos salir del hospital sabiendo por ejemplo que no existe eso de que nuestra leche no alimente, que no se acostumbran a los brazos y  que el colecho no es el demonio. Nos falta información, apoyo y ayuda para entender y comprender que los bebés no duermen toda la noche, es lo que hay. Pero es una etapa, pasará. Mejor pasarla sabiendo que es lo natural y no luchando contra ella. Todos los niños no comen lo mismo porque no son el mismo. Tampoco yo como la misma cantidad que mi vecina, ni me gustan las mismas cosa. No son pequeños estrategas que traman como salirse con la suya, ni siquiera saben que son. No son ellos quienes deben adaptarse a nuestro ritmo, nosotros los hemos puesto aquí, lo menos que podemos hacer es ayudarles a formar parte del mundo. Nos necesitan, son dependientes, tienen sus propios gustos y forma de ser.

Me da mucha pena ver cómo nos alejamos de la forma más natural de criar a nuestros hijos y buscamos soluciones fáciles que nos permitan vivir cómo antes de tenerlos. Me da pena y no lo entiendo. Me da pena oír cuántas madres lamentan no haber tenido leche para alimentar a sus hijos. Cuántas pelean para que se coma ‘todo lo que le han dicho’. Cuántas sufren oyéndoles llorar cada noche hasta que ‘aprende’ a dormir.

Y lo peor es que somos nuestras peores enemigas, porque en lugar de darnos consejos, de ayudarnos, nos criticamos. Necesitamos ser tribu, apoyarnos, compartir. Y que la sociedad nos respalde poniendo a nuestro alcance profesionales médicos informados e implicados, educadores motivados, un entorno menos hostil y un discurso más amable hacia los niños que piense en su desarrollo y su bienestar y no sólo en usarlos como individuos consumistas.

Yo hago lo que considero mejor y si creo que puedo ayudar explicando a alguien mi forma de actuar, lo hago. Pero no le digo lo que debe hacer ni si lo hace bien o mal.

Muchas mujeres vivimos la maternidad aprendiendo sobre la marcha, sin que nadie nos explique nada, sin que nos ayuden a expresar nuestras dudas  y a buscar nuestra forma de hacer las cosas. Confío en que la situación está cambiando, lo leo y lo escucho. Y, en lo que puedo, aporto mi pequeño granito de arena.

¿Hemos perdido los padres el control sobre nuestros hijos?

Vinilo vía Pinterest

Vinilo vía Pinterest

Porque son nuestra responsabilidad y por tanto tenemos que controlar lo que hacen ¿o no? ¿O es que nos hemos vuelto tan modernos, tan defensores de su libertad y el ‘dejarles ser niños’ que todo lo que suena a disciplina nos da alergia? Creo, y no es más que mi opinión de madre, que los niños necesitan normas. Así de sencillo. No es coartar su creatividad ni su forma de ser, no es condicionarles ni cortarles las alas, es ayudarles a vivir en sociedad. Porque ellos no saben, porque los niños y los mayores somos egoístas, envidiosos y cobardes, pero también son valientes y generosos cuando se les enseña a ponerse en el lugar del otro, a ser conscientes del efecto y las consecuencias de sus actos, en definitiva a ser personas responsables.

Me resulta curiosos y un tanto preocupante ver cómo padres que han cargado siempre con las responsabilidades de sus hijos, que se han ocupado de ser sus agendas, de hacerles los deberes murmurando sobre sus hombros la respuesta correcta, que les han defendido tuvieran razón o no, que les han permitido ser desordenados, maleducados y respondones porque oye, son niños, ahora vengan sorprendidos porque esos niños han crecido y ya no saben qué hacer con ellos. Claro, es que una salida de tono con cinco años quizá te pueda parecer graciosa (a mí no, la verdad) pero conforme pasan los años la cosa va volviéndose más fea y con quince años a ver cómo le pides que te respete si nunca en su vida le has explicado lo que es el respeto.

En mi casa hay normas, deberes y derechos, para todos. Las cosas no se piden ordenando y en la calle se dice por favor y gracias. A la gente se la trata con respeto, las cosas se comparten porque jugar solos es más aburrido, no se pega y si alguien lo hace se avisa a quien pueda evitarlo. Hay cosas, la mayoría, que pueden decidirse entre todos hablando y llegando a un acuerdo, pero hay otras que las deciden papá y mamá, y punto, es lo que hay. Su papel es discutir y el nuestro decir hasta dónde se puede llegar. Mi mayor tiene cuatro años y sí, todo eso funciona. Pero cansa más que simplemente dejarlos e ir detrás solucionando sus problemas y esperar que mágicamente, cuando crezcan, sepan comportarse.

Quizá os parezca que somos exagerados, exigentes, estrictos. Yo no lo creo.

Besos y abrazos.