#YoSoyRefugiada

No puedo mostrar la fotografía del niño muerto en la playa, en parte por conciencia periodística, en parte porque no soporto verla.

No puedo ni quiero mostrar la fotografía del niño muerto en la playa, en parte por conciencia periodística, sobre todo porque se me parte el alma. 

Tenemos un problema y no me refiero a mí ni a mi familia en concreto, sino a la sociedad, a la humanidad. En algún momento, no sé cuando ni porqué, dejamos de considerarnos responsables de nuestros actos y aprendimos/nos enseñaron a delegar todo en otros. Lo que nos ocurre, todo lo que pasa a nuestro alrededor depende en mayor o menor medida de nuestras acciones, y son éstas mismas las que pueden cambiar el rumbo.

Leo que ‘la humanidad naufraga’ en un juego de palabras que se me antoja macabro pese a su certeza. Lo que no leo por ninguna parte es qué estamos haciendo para evitarlo.

Nos creemos a salvo de todo. La guerra está tan lejos, sus motivos nos resultan extraños. Tenemos el pasado de nuestro país muy presente para algunas cosas, sobre todo cuando se trata de usarlo como arma arrojadiza en política, pero se nos torna borroso cuando se trata de acordarnos que aquí también murieron niños en la guerra, y no hace tanto de eso. Que aquí también se pasó hambre, y aún hoy en nuestra sociedad tan avanzada hay niños que sólo tienen una comida al día y, en nuestra irresponsabilidad, nos limitamos a culpar al gobierno y a pedir soluciones al aire.

El niño de la foto podría haber sido nuestro, tuyo o mío. Al gobierno que lo permite lo hemos votado tú y yo. Hay mucho más allá de cifras y acuerdos y si aquí caben más inmigrantes que allí porque hay que mantenerlo etc etc. Son personas. NO querría estar jamás en su situación y que me tratasen como si yo me lo hubiese buscado.

Y sí, antes de que me lluevan los comentarios criticándome por dar mi opinión en mi blog personal, yo ayudo económicamente en la medida que puedo y me siento mal por no ayudar más, por tomarme un café en un bar y no dar ese euro a alguna ONG. Soy así de blanda, qué le voy a hacer, pero creo firmemente que la única oportunidad que tenemos los seres humanos para salvarnos es entender que somos iguales, que sentimos igual.

Ojalá algún día seamos capaces de actuar en consecuencia.

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