La temida varicela

varicela

En esta casa somos muy de estar a la moda, y como ahora el tema de la varicela y de la vacuna Varivax que ya no se vende en ninguna parte es lo más de lo más nos hemos dicho ¡nosotros no podemos quedarnos fuera! Y hala, todos malos. Bueno todos no, que Papá Oso ya la pasó de pequeño. Pero el peque y yo estábamos esperando el momento clave en el que ser el centro de atención. Hace dos semanas la que escribe empezó a rascarse como una loca a sus casi 30 añazos y embarazada de 31 semanas. Y hoy el bicho ha amanecido lleno de pequeños puntitos rojos.

Hay últimamente muchos artículos por la red acerca de la retirada de la vacuna contra la varicela. Yo os recomiendo éste. Mi hijo, con 20 meses, no lleva ninguna dosis de Varivax, ni gratis ni pagando. Ná de ná. Y yo, que no sé si en su día se vacunaba de esto a los niños, no la pasé y ahora he pagado el pato. Por suerte no ha sido traumático y al estar ya en el tercer trimestre de embarazo no representaba peligro para el más bebé, pero tampoco ha sido agradable. Aún no sé cómo la va a llevar el peque.

Aparte de mi opinión al respecto de la ausencia de vacuna, que no creo que os importe lo más mínimo, esto es una entrada para las posibles mamis de niños llenos de ronchas y rascándose por doquier. Y quizá posibles enfermas como yo. Lo primero, no hay solución más allá de la paciencia, paracetalmol para la fiebre (nada de ibuprofeno) y talco líquido para calmar el picor. Ayudan los baños con agua no demasiado caliente y el gel de avena, yo incluso me lavaba el pelo con él porque tenía bastantes ronchas en el cuero cabelludo y total, tampoco iba a salir de casa así que si no se me quedaba el pelo liso y brillante lo mismo me daba.

La ‘subida’ de la varicela, el momento en el que empiezan a aparecer las ronchas por todas partes, puede durar entre tres días y una semana. Y la ‘bajada’, cuando se van secando, aparecen las costras y no debéis quitároslas por nada del mundo, más o menos lo mismo. En mi caso fueron dos días de sufrir sin rascarme y otros cuatro de costras marrones imposibles de maquillar, porque tenía las suficientes en la cara como para no poder salir en público. Previamente a que veáis lo que os pasa puede que paséis varios días con algo de fiebre y sensación de agotamiento, de que os duele todo. Y durante el transcurso de la enfermedad puede que sigáis con fiebre, ahora ya más alta.

Paciencia, paciencia y más paciencia.

Y una cosa que yo no sabía y que me ha explicado el pediatra es que el virus puede tener un periodo de incubación de hasta 20 días y que es contagioso hasta que se seca la última vesícula, osea que mientras que haya una ronchita con algo de líquido dentro sois foco de contagio. Y puede parecer que os habéis librado, como pensaba yo con el peque, y que os llevéis la sorpresa.

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La importancia de las vacunas

vacunas

Es curioso cómo funcionan las modas. A alguien se le ocurre algo, coincide con varias (o cientos o miles) de personas que creen que esa idea es cierta o que al menos les parece que puede serlo… y de ahí al infinito.

Hace unos días me topé con éste artículo (en inglés) acerca de unos padre que decidieron no vacunar a su hijo y que muere por ello.

El tema de las vacunas o de las no vacunas es cíclico, resurge cuando ocurre algo, mientras desaparece de las noticias pero no deja de estar ahí, de fondo. Es un tema complicado, peliagudo, de estos de los que da miedo opinar porque cada cual defiende a ultranza su postura, como si tuviera que convencer a los demás a toda costa. Como si el resto estuvieran (estuviéramos) equivocados.

Yo he vacunado a mi hijo y lo seguiré haciendo, porque no creo que haya suficiente solidez en las razones para no hacerlo, porque hay más estudios que me hablan de pros que de contras, y porque es una decisión no basada en lo que me da miedo a mí, sino en lo que considero mejor tanto para mi hijo como para los demás niños con los que tendrá relación de aquí en adelante.

Pero es cierto que el miedo existe y que se propaga rápido, más aún cuando se une al desconocimiento y a la falta de información. Preferimos pensar que no lo vacuno ‘por si acaso’ y total, como esas enfermedades apenas se dan hoy en día  tampoco pasará nada. Pero claro, no se dan porque estamos vacunados, y ahí entramos en un círculo difícil de cerrar. Porque nos puede el miedo al ‘y si…’. Recuerdo que pasó con la famosa gripe A. Cundieron las noticias sobre fallecimientos relacionados con el dichoso virus y los hospitales se llenaron de personas que querían vacunarse (curioso ¿no?) para evitarla. Yo, que era un grupo de riesgo por padecer asma, no me vacuné. No soy amiga de las agujas. Y contraje la dichosa gripe. Estuve enferma tres días y la pasé como todas las gripes, muy jodida. Por eso sé que a veces el miedo es más fuerte que la razón. Pero no quiero convencer a nadie de nada, sólo expongo mi punto de vista, y para mí las vacunas son importantes.

¿Están vacunados vuestros hijos?

Revisión de los 9 meses

2013-04-12 17.11.21

Esta semana hemos tenido la primera revisión de la Seguridad Social sin vacunas, la de los 9 meses. Poca cosa, sólo peso, altura, medición de la cabeza y preguntas sobre cuestiones de psico-motricidad y desarrollo, todo estupendo. Los percentiles, que no me importan mucho pero sobre todo me resultan curiosos, han sido de 50 en peso y altura y de 90 en cráneo  Vamos, cabezón desde que nació, que le vamos a hacer. De nuevo me han recetado unas gotas para las fontanelas, pero resulta que el pediatra privado (bueno, en realidad el del público no es pediatra, es médico de familia que cubre la plaza de pediatría), bueno pues el privado dice que nada de gotas, que ponga al bicho al sol y poco más. No se aclaran.

Digo que me hacen gracia los percentiles porque no sé en qué clase de media se basan, ya que el peque, que está en el 50, a todo el mundo que lo ve le parece un niño grande, alto y que pesa bastante. Y las tallas de ropa dicen lo mismo. Vamos, que no sé cómo serán los niños que estén en el 90…

El resto de la revisión ya digo que normal, se ríe con nosotros, nos reconoce, gatea que da gusto por el pasillo (me paso el día fregando y él siempre lleva el chándal con las rodillas negras), balbucea y más cosas que no recuerdo pero que hace. Y nos dio además los consejos de alimentación para los meses que vienen, que empezamos el pescado y el huevo. Por cierto, nos comentó que era muy importante que le diéramos la yema de huevo a su tiempo, ya que en caso de presentar alergia a éste no podríamos ponerle las vacunas de los 12 meses, cosa que no sabía. Todos los días se aprende algo.

Esta semana empezamos con el pescado, ya os contaré.

PD: en la foto el bicho ayer estrenando un look de primavera, que por aquí ya hace calor.

Homeopatía y vacunas

Mi peque lleva varios días sufriendo horrores con los malditos gases. Debe ser hereditario, porque yo estoy igual, pero el pobrecito mío termina agotado de tanto llorar y nosotros desesperados de no saber cómo ayudarle. Al final ayer fuimos a la farmacia en busca de un medicamento de homeopatía que nos habían recomendado unos amigos y la verdad es que fue tomárselo y empezar a soltar gases como loco. Nunca he sido muy amiga de estos remedios (yo tomo algunas cosillas de herbolario, eso sí) y sigo sin estar convencida del todo de su eficacia, pero tampoco me gustan demasiado los medicamentos ‘de toda la vida’ así que… ¿ Habéis probado la homeopatía con vuestros hijos? Sigue leyendo