Planes en familia: Dinópolis

Nuestra última parada de estas vacaciones coincidía con el quinto cumpleaños de mi mayor así que no pudo ser otro lugar que Dinópolis. Como a la mayoría de los niños de su edad, tanto a él como a su hermano les encantan los dinosaurios así que desviamos un poco el camino para conocer este parque temático de Teruel que, ya os adelanto, nos gustó mucho.

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Dinópolis no es un parque temático al uso porque no hay montañas rusas ni nada de eso. Hay dinosaurios. Sí, es verdad que también hay atracciones, pero son más tranquilas, más de ver como se mueven los dinosaurios animatrónicos alrededor (aunque admito que el simulador 3D me lo perdí, los míos aún son pequeños). Aquí a lo que se viene es a ver grandes reproducciones de dinosaurios, a excavar en la arena, a ver los espectáculos…

S tuviera que ponerle una pega serían los precios, porque absolutamente todo nos pareció demasiado caro, desde la comida hasta los helados o una simple botella de agua, pero al final esto es lo que pasa en todos los parques, que una vez que estás dentro eres suyo.

A pesar de eso nos fuimos con un buen sabor de boca y, como era de esperar, si por mis hijos fuera ni siquiera nos hubiéramos ido.

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Planes en familia: Acuario de Zaragoza

Venga, que todavía me quedan dos sitios chulos que enseñaros de las vacaciones y al ritmo que voy veo que los termino en septiembre.

Estoy segura de que alguna vez habré contado que nos encantan los sitios donde ver animales, y desde que vamos con los peques todavía más. He perdido la cuenta de las veces que hemos visitado el Oceanographic (¿tengo algún post sobre él? ¿no? Otro a la lista.) así que en nuestra paso por Zaragoza no podíamos dejar de ver su maravilloso Acuario fluvial.

¿Qué tiene de especial? pensáis. Pues lo de fluvial, por ejemplo. Y es que se trata de un acuario dedicado a los habitantes de cinco grandes ríos del mundo: el Amazonas, el Mekong, el Nilo, el Darling-Murray y (cómo no) el Ebro. Además del gran tanque central, el río Mundo.

Tenemos cocodrilos, tortugas, carpas koi, una muy bien ambientada zona amazónica que no me imaginaba dentro de ese edificio que no parece tan grande con monos titi, ranas… En el caso de mis hijos las grandes triunfadoras de la visita, después del inmenso cocodrilo que les dio algo de miedo, fueron las nutrias. Dos peluches con forma de nutria me tocó traerme de souvenir, pero es que en todos los sitios dónde hemos podido verlas son siempre nuestras favoritas.

Para mí, sin embargo, lo más impactante fueron las arapaimas, unos gigantescos peces que pueden superar los 3 metros de largo y con los que, por lo que pude ver, incluso te puedes sumergir.

Es una excursión de un par de horas a ritmo de niño pequeño que se para media hora en una tortuga y luego pasa tres exposiciones corriendo, con un precio razonable y sobre todo muy bien cuidada.  DSC_0141DSC_0147DSC_0144DSC_0154

PD: me he centrado en el acuario y no en Zaragoza en general porque por desgracia vimos poco más que la preciosísima Basílica del Pilar y las calles aledañas. Tendremos que repetir, qué remedio 😉

Planes en familia: El Monasterio de Piedra

Ha sido empezar a escribir y la primera palabra que se me viene a la cabeza es ‘maravilloso’. No se me ocurre otra forma de describirlo. Quedaba lejos de nuestra ruta de vacaciones pero me alegro muchísimo de haber hecho el esfuerzo de desviarnos para visitarlo, porque nunca hubiera imaginado encontrarme un sitio así.

El Monasterio de Piedra se encuentra en el pueblo zaragozano de Nuévalos y se llega a él tras una hora laaarga de carretera con curvas. Una vez allí hay variedad para elegir hotel, aunque no recomendaría el nuestro ya que  resultó de lo menos child friendly a pesar de anunciarse como tal. En el propio parque natural hay un hotel spa que debe ser una maravilla pero que estaba lleno cuando yo fui a reservar.

El Monasterio de Piedra es por un lado un parque natural y por otro el propio Monasterio, y a ambos se accede con la misma entrada. Hay sitio de sobra para aparcar y para comer en plan picnic, además de un bar y la siempre presente tienda de regalos a precio de oro.

El precio de la entrada y los horarios se pueden ver en su web pero a nosotros nos costó menos ya que pagamos con un cupón descuento del Family Check (para familias numerosas).

Con la entrada te dan un mapa que ayuda mucho ya que el parque es muy grande y nada más pasar el torno podéis haceros una foto con un búho (no sé si será siempre un búho o irá cambiando, es lo que nos tocó cuando fuimos nosotros) que pagas a la salida si la quieres. Reconozco que aunque nunca nos llevamos este tipo de fotos porque suelen ser caras, en esta ocasión las fotos eran muy bonitas y no muy caras así que nos las trajimos.

Y a lo que iba, el parque. ¿Qué nos encontramos allí? Es difícil explicarlo con palabras, así que mejor con fotos.

 

 

Sin duda es un entorno magnífico y una excursión más que recomendable con niños, aunque en algunos tramos se hace complicado. Yo había leído que algunas zonas eran impracticables con sillita por tema de escaleras y me fui con el peque en su mochila, pero aún así la bajada a una de las cascadas era muy empinada y gracias a un grupo que nos ayudaron con los dos mayores pude bajar con un poco de tranquilidad.

Mis recomendaciones: el trayecto es largo para niños pequeños, id con tiempo para poder parar a descansar todas las veces que sea necesario. Mucha agua y algo de picar. Aunque vi a padres con sillas de paseo no sé cómo lo harían pero yo lo veo difícil, si tenéis mochila portabebés mejor que mejor. Y para comer la zona de picnic está antes de entrar al parque, dentro no está permitido.

¿Qué os parece, os animáis? ¿Alguien ha estado ya?

 

Vacaciones para familias: nuestra experiencia en Vilars Rurals

No sé a vosotros, pero a mí me encanta organizar las vacaciones. Para bien o para mal no tenemos un lugar fijo al que escapar cada verano tipo casa de la playa o campo, así que desde Semana Santa empieza mi búsqueda de las vacaciones perfectas. También influye que tanto a Papá Oso como a mí nos encante viajar y, aunque lo hacemos menos de lo que querríamos, hemos conseguido encontrar un punto medio entre el típico turismo de monumentos y caminatas infinitas y el turismo con niños, mucho más relajado y sin planes cerrados.

Este año sin embargo el tema fue más complicado. Reconozco que me agobié con los viajes internacionales y me angustio de forma injustificada el meterme en un aeropuerto con los niños. Al contrario de lo que pasó cuando visitamos Berlín, ahora no encontraba con la ciudad que lo tuviera todo para disfrutarla con los tres fieras, uno de ellos un bebé. ser familia numerosa influye en la búsqueda, pero eso me lo guardo para otro post. Y así, buscando, dí con Vilars Rurals.

Para los que no los conozcáis son tres complejos turísticos rurales enclavados en Cataluña y pensados para las vacaciones con niños de todas las edades.  Cuando digo pensados lo digo en todo, no hay detalle que no hayan tenido en cuenta. Un verdadero Family Friendly.

Como a Guillermo no le agrada demasiado ir en coche y llora como si le fuera la vida en ello, nosotros elegimos el Vilar que nos pillaba menos lejos de casa (no digo más cerca porque todos están a más de 5 horas), el Vilar Rural de Arnés.

Ya había investigado en su web y en opiniones de otros viajeros así que sabía lo que ofrecían, pero la semana que hemos pasado allí ha superado todas mis expectativas, y qué decir de las de mis hijos.

La merienda

Lo primero y que para mí ha amarcado la diferencia es que Vilars Rurals ofrece pensión completa con buffet libre. Las verdaderas vacaciones para mí como madre es no tener que hacer de comer y tener variedad para elegir. Y allí se cumple a la perfección. No sólo hay mucha variedad:  cuentan con dos tipos de triturados para los bebés y siempre básicos para los niños tipo nuggets o pasta y sopa, guisos, plancha en el momento, buffet de ensalada y de postres; es que además los platos y vasos de los niños son de plástico, tienen tronas y alzadores para las sillas, baberos…

En nuestro caso elegimos una de sus Baby Rooms en la que nos encontramos con cuna de madera (no de viaje), bañera con cambiador, cómoda, un detalle de bienvenida con una esponjita y geles de bebé… Si habéis viajado con bebé ya sabéis que el tema de bañarlo, aunque se solventa con imaginación, es una complicación en un hotel. Aquí eso no ocurre.

Pero lo mejor, el punto fuerte, son las actividades pensadas para los niños. La estrella en nuestro caso fue la granja. Todas las mañanas había que salir pitando del desayuno a dar de comer a las gallinas, los patos, los conejos y el biberón a las ovejas. Y luego regar el huerto. Y darle lechuga al poni.

Se han bañado en la piscina, han bailado y reído con sus amigos y con los monitores del Vilar, que son unos grandes profesionales. Han hecho tortitas y merendado cada tarde con la Masovera, un encanto de mujer. Hemos hecho excursiones y conocido nuevos amigos. ¿Descansar? Bueno, eso menos, pero es que ¡había muchas cosas para hacer!

Mis hijos no querían volver a casa y yo ya he estado investigando para conocer otro de sus hoteles de cara quizá al invierno, aunque nos toque viajar de noche.

Y vosotros ¿a dónde vais de vacaciones con los niños?