Planes en familia: Dinópolis

Nuestra última parada de estas vacaciones coincidía con el quinto cumpleaños de mi mayor así que no pudo ser otro lugar que Dinópolis. Como a la mayoría de los niños de su edad, tanto a él como a su hermano les encantan los dinosaurios así que desviamos un poco el camino para conocer este parque temático de Teruel que, ya os adelanto, nos gustó mucho.

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Dinópolis no es un parque temático al uso porque no hay montañas rusas ni nada de eso. Hay dinosaurios. Sí, es verdad que también hay atracciones, pero son más tranquilas, más de ver como se mueven los dinosaurios animatrónicos alrededor (aunque admito que el simulador 3D me lo perdí, los míos aún son pequeños). Aquí a lo que se viene es a ver grandes reproducciones de dinosaurios, a excavar en la arena, a ver los espectáculos…

S tuviera que ponerle una pega serían los precios, porque absolutamente todo nos pareció demasiado caro, desde la comida hasta los helados o una simple botella de agua, pero al final esto es lo que pasa en todos los parques, que una vez que estás dentro eres suyo.

A pesar de eso nos fuimos con un buen sabor de boca y, como era de esperar, si por mis hijos fuera ni siquiera nos hubiéramos ido.

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Mitad y mitad

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Ayyy el verano, cuanto tiempo libre, sin poder salir sin morir achicharrada bajo el sol, cuantos ratos aburridos en los que le da a una por ponerse a pensar… Soy muy dada a no estar nunca convencida de acercar con mis decisiones, a no creerme jamás que he acertado, que lo he hecho bien. Y sé que es muy mala costumbre, pero tiendo a sentirme la culpable de las cosas más insospechadas. Cuando me quedé embarazada del pequeño me prometí a mi misma que tendría cuidado de no relegar al mayor, de no quitarle tiempo. Se suele decir que cuando nace un bebé al hermano mayor se le tiene que hacer menos caso ‘a la fuerza’ porque el pequeño requiere de nuestras atenciones con más inmediatez.

Mi pequeño llegó hace ya tres meses que han pasado volando y en este breve tiempo me he dado cuenta muchas veces de que no es al mayor a quien le estamos restando atención, sino al pequeñín. Y es que, gracias a dios, mis dos hijos son dos soles que apenas lloran a menos que tengan hambre o en algún momento muy puntual. Así que al pobre lo cogemos en brazos, claro está, pero mientras que al mayor lo dormía en mis brazos y prefería no soltarlo no fuese a despertarse, al pequeño enseguida que cierra los ojos lo acomodo en su hamaquita o en el columpio, que su hermano está gritando, rompiendo o simplemente que tengo que hacerle la cena.

No lo hago por los posibles celos, que por suerte tampoco tiene, sino porque resulta que al contrario de lo que yo pensaba, es el mayor el que más necesita, el que más demanda, y al que hay que atender más. El pequeño, al fin y al cabo, aún está en esa tierna edad en la que come, duerme y si está despierto se entretiene y es feliz simplemente viendo correr a su hermano alrededor.

Intento darle a cada uno un trocito de mi tiempo pero me sigue asaltando la duda ¿es posible dividirse al 50 por ciento? ¿o siempre tendré la sensación de estar desatendiendo a alguno de los dos? ¿Cómo lo hacéis las que tenéis más?

Horarios

No soy una persona organizada. En casa ninguno lo somos, así que era complicado que le inculcásemos al pequeñajo el más mínimo sentido del orden y lo que significa una rutina. Desde que nació y hasta el día de hoy, se duerme la siesta (y por la noche) cuando le da la gana. Para comer sí que solemos hacerlo a la misma hora, pero no es algo inamovible y, por supuesto, su madre es un desastre en lo que a seguir una dieta equilibrada se refiere. Nunca recuerdo si ha comido pollo dos veces esta semana, o cuántos platos de lentejas de la abuela se ha zampado.

Sin embargo y pese al desastre de familia en el que le está tocando criarse, el peque ha creado él solito unos horarios que cumple casi a rajatabla. Por las mañanas se despierta alrededor de las 9 salvo casos excepcionales como que esté malito. Absolutamente todas las mañanas se baja de la cama, me coge de la mano y me lleva a la cocina, y en cuanto ve su biberón preparado se va al salón y se sienta en su sitio del sofá a desayunar. A media mañana toca siesta, siempre sobre las 12:30. A las dos ya está pidiendo la comida.

Por la tarde los abuelos vienen a llevarlo al parque casi todos los días a la misma hora (cuándo termina El secreto de Puente Viejo jajaja) y en cuánto regresan ya sabe que toca baño. Mientras lo seco ya está pidiendo la cena. Y entre las 10:30 y las 11, previo biberón de leche calentita, se queda frito.

Incluso es rutinario para hacer caca. Los cambios de pañal ineludibles son después de desayunar y después de comer. Y eso si estamos en casa, que si está fuera se le cambian los horarios y ya ni tiene hambre ni hace caca ni duerme ni nada.

Es un bicho de rutinas, está claro. Pero a mí a veces me asaltan las dudas y pienso si no sería más normal que tuviera su hora de siesta después de comer, cómo la mayoría de niños a los que sus padres dejan en la cama y se duermen. No concibo cómo haría eso con el peque, la verdad. Quizá lo estemos haciendo mal pero tiendo a pensar que uno, sea pequeño  o grande, duerme si tiene sueño y se despierta cuando ya no lo tiene (salvo que tengas que irte a trabajar), por eso no alcanzo a entender qué beneficio tendría entonces acostarle a dormir cuándo nosotros consideremos adecuado o despertarle de la siesta porque ya ha dormido mucho. Estoy abierta a vuestras opiniones/aclaraciones/explicaciones.

¿Vuestros hijos también tienen sus propios horarios? Anda, contadme.

Mamá costurera

¡Mirad mi última adquisición!

 

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Papá Oso me regaló un curso de corte y confección por mi cumple (sabía que me hacía mucha ilusión) y oye, que le he cogido el gustillo a esto de coser y me he dicho ¿por qué no? Con la de tiempo libre que tengo ¿por qué no empezar con una nueva afición? Jajaja Y hala, cacharro nuevo en casa. La verdad sea dicha ¡me encanta! Además con lo culo inquieto que yo soy, que me encanta andar buscando cosas por la red, ‘tramando’ como dice mi marido, esto es un chollo porque hay montones de blogueras que hacen maravillas para sus peques. De momento yo estoy empezando, ya os enseñaré alguno de mis engendros costuriles.

¿Qué os parece?

PD: si alguna sabe coser acepto TODA la ayuda posible, que falta me hace 😉

PD2: perdonad por el desorden pero estoy tratando de hacerme una mesa para coser a gusto y con tanta reforma alrededor es complicado.

Miércoles mudo – A refrescarse

¡Me encanta jugar con el agua!

¡Me encanta jugar con el agua!

Miércoles Mudo” es un carnaval de blogs o blog hop iniciado por Maybelline de Naturalmente Mamá y participar es muy fácil, solo debes publicar los miércoles una foto (s) sin escribir nada para explicarla (s) (de ahí viene lo mudo). Luego no olvides enlazar en el linky que está debajo y dejar un comentario en cada uno de los blogs que decidas visitar. Para conocer como nació el Miércoles mudo y sus reglas, puedes hacer click aquí.

¡Feliz Miércoles!

 

Miniviajes para pasar agosto

Lo prometido es deuda, y aunque con un poco de retraso os traigo el resumen de las dos escapadas de la pasada semana. La primera fue un fin de semana familiar en Caravaca de la Cruz, en un hotel rural muy cercano al pueblo. Dos cosas puedo decir de este viaje, que en Caravaca se come demasiado bien y que las Fuentes del Marqués son un paraje precioso para pasar una agradable mañana (recordé tomarme la pastilla de la alergia justo a tiempo, por suerte). No os digo nada del hotel porque no lo considero recomendable, no tuvimos problemas pero creo que es mejorable.

En su día decidimos no ir a otro destino rural, las Lagunas de Ruidera, ya que el peque aún no andaba sólo y consideramos que el campo era para correr, no para ir en silla. Después de este fin de semana confirmo mis sospechas de entonces, hicimos bien en aplazarlo porque cuando vayamos sé que va a disfrutarlo mucho, corriendo como loco y tropezando y arañándose las rodillas con las tierra 🙂 Además, en el campo no es raro ver algún animalillo, nosotros vimos varias ardillas, y por supuesto le encantaron. Veredicto: el campo es buen lugar para un niño de un año en adelante siempre que ya camine sólo.

La segunda escapada fue mucho más cerca, a la playa, a mi playa favorita y que por cierto es muy cómoda para los niños. De nuevo nos acompañó parte de la familia, las abuelas y la madrina. Poco puedo contaros que no imaginéis de un día de playa con una criatura de un año. Yo, por mi parte, regresé agotada y más roja de lo que debería. Veredicto: la playa siempre siempre siempre es buena idea, sé que hay niños a los que les da asco la arena y eso pero como no es mi caso, mi consejo es perderle el miedo a que coman arena o traguen agua y llevar crema de factor alto, que con un peque se pasa muy poco tiempo sentada tranquilamente bajo la sombrilla.

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Para septiembre planeamos una visita a Terra Natura en Benidorm, nos encantan los parques de animales y éste es el que nos queda por ver de los alrededores, acepto consejos y sugerencias,

PD: como no me gusta salir en las fotos y no quiero poner fotos en las que salgan familiares sin su permiso ¡no sé qué fotos poner! Así que esto es lo poco que queda. ¡Lo siento!

PD2: por alguna extraña razón la imagen de la playa no se sube… no entiendo nada :S  Seguiré intentándolo.

Volvemos a la carga

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Quien diga que los que no trabajamos fuera de casa no necesitamos vacaciones se merece una colleja de las gordas.  Esta semana, en la que los que me seguís habéis podido comprobar que he estado totalmente out, ha sido un adelanto, un paréntesis casi obligado, porque no doy para más. Papá Oso no tiene vacaciones hasta septiembre, así que en este mes de infinito calor en el que las calles de Lorca parecen las de un pueblo fantasma los pobres sin casa junto al mar aprovechamos los fines de semana y las tardes para huir en busca de tierras menos asfixiantes. Lo malo es que la rutina en sí misma no cambia. Los  mismos madrugones por las mañanas, comer a la misma hora para que papá se vaya a trabajar por la tarde… Cualquier ama de casa me entiende cuando digo que necesito vacaciones del día a día, de los recados en el súper, de cocinar, de poner lavadoras, de esta reforma que no termina porque aún ni ha empezado….

Entre esta tarde y mañana terminaré el resumen fotográfico de los miniviajes de esta semana, un finde en Caravaca de la Cruz con toda la familia, un plan rural que por cierto recomiendo mucho para niños de la edad de mi fiera, y un día de playa, además de excursiones al parque (a la sombra y sin más niños con los que jugar).

Tengo además a medias un post con mi nueva afición (que para eso tengo tiempo libre, como dice mi cuñada) la costura. Sí, soy el colmo de los tópicos de ama de casa y madre, me gusta cocinar y ahora intento aprender a coser. Porque ya estoy casada que si no sería un partidazo 😀

Y más cosas, pero esas no os las cuento que si no luego ya no os sorprendo. Yo, al contrario que la inmensa mayoría de la población española, sigo al pie de cañón en agosto.  Y perdón por no dar señales de vida estos días pasados, pero a veces se hace imprescindible desconectar para recargar pilas.

PD: La fotografía en el inicio del puente de las 7 millas en la famosa carretera de los Cayos de Florida, de nuestro viaje de novios. Me da sensación de libertad, de cosas por venir.