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Mi bicho explorador

Los bebés y las caídas

 

Mi peque lleva una semana en modo terremoto. No para quieto, gatea por la casa, lo muerde todo, lo tira todo, llega a todas partes, abre cajones y puertas…. Creo que se debe al malestar que siente por los dientes, sumado a que llevamos varios días de mal tiempo que  a mí también me trastornan y que no nos dejan salir al parque todo lo que a él le vendría bien.

Con tanto movimiento al final pasa lo inevitable y el peque se cae. Si estamos solos o con Papá Oso, esperamos a ver qué pasa, si llora o vemos que ha sido una caída considerable, o si se ha dado un buen golpe con algún mueble como le pasó hace unos días, acudimos a su rescate, pero si no le dejamos que siga a su aire sin asustarle, porque creemos que si no llora es que no se ha hecho daño. No sé si lo estaremos haciendo bien, pero de momento funciona.

En sus 9 meses el bicho ha tenido dos grandes caída y muchas pequeñas. Una de las grandes nos llevó incluso a Urgencias por la preocupación de que tuvieses algo que no pudiéramos ver, la segunda quedó en un gran susto para mí y un poco de observación ese día por si acaso. Las pequeñas caídas se quedan en un chichón (por cierto se me olvida siempre comprar ese famoso botecito que se supone que evita que salga la bola y que se ponga rojo), un poco de llanto y si acaso una marca del lugar del accidente.

La cuestión es que, una vez que tienen más movilidad y van ganando autonomía no podemos evitar que se caigan, que tropiecen, que se den golpes o ni siquiera que alguna vez abran un cajón o una puerta que no deben y se pillen un dedito. Y la cosa irá a peor cuando camine, lo sé. No sólo se caerá más sino que también romperá más (la Xbox de Papá Oso ya conoce el suelo jeje). Lo único que nos queda es aprender a sobrellevarlo… y enseñarle a los abuelos que no pasa nada porque llore un poquito, que también es sano.

Vuestros peques ¿han tenido algún golpe o caída? ¿Y cómo los afrontáis?

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Cosas de mayor

Con sus nueve meses el peque ya está pasando de ser un bebé a ser un niño (jejeje), y hay cosas que los papis tenemos que ir cambiando para adaptarlas a su crecimiento.

Llevo meses buscando y mirando sillas de paseo tipo paraguas de segunda edad, pero me da pena guardar tan pronto el Muum, que todavía nos vale. Es más aparatoso para guardarlo, pesa más y el peque no va todo lo erguido que quiere, pero me da taaanto reparo que le voy dando largas.

En cuanto empiece el calor tengo muy claro que sacaré del trastero el asiento para la bañera grande y dejaré de usar la del cambiador, sobre todo porque ya se pone de rodillas, intenta darse la vuelta… vamos un lío. Pero parece que aún está más a gusto en esa dónde le cubre un poco el agua calentita, así que esperaré a que venga el calor y de cabeza a la ducha, aunque eso suponga renunciar a la comodidad de la altura y dejarnos los riñones en cada baño.

Ya os comenté que tenía vistos los cierres de seguridad para los cajones del salón, pero como es habitual en mi familia, aún no los hemos comprado. Y, aunque el peque no anda, ya alcanza a tirar los libros de la estantería e incluso la Xbox de Papá Oso. También estoy pensando en poner una alfombra en el salón de cara al verano, que vamos más descalzos y el peque se pasará el tiempo sentado en el suelo sin las capas y capas de ropa que lleva ahora. Es una duda.

¿Algún consejo?

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Cuando viajar no es un placer

Lo primero perdón por el parón, pero como ya os comenté el peque estaba enfermo y nos ha arrastrado a Papá Oso y a mí, que por supuesto estamos muuuucho peor de lo que llegó a estar él. Por suerte ha dejado de tener mocos y tos y ahora sólo tiene algo de diarrea para lo que la pediatra me ha dado muestras de crema de arroz, así que creo que estoy lista para volver.

Pese a la enfermedad común, este fin de semana hemos tenido que salir de viaje para asistir al 50 cumpleaños de mi suegra.  Cómo toda la familia es de Cartagena, nos ha tocado a los pocos de aquí desplazarnos, y de ahí viene el título de esta entrada, porque el peque ODIA la silla del coche. No entendemos por qué, pero en cuanto ve que lo intentamos sentar se pone tieso, se nos agarra del cuello y cuando conseguimos sentarlo empieza a llorar y a retorcerse desesperado. Al final siempre acaba por caer rendido a las vibraciones del coche y se duerme pero no sin antes agotarnos la paciencia, sobre todo porque no sabemos qué le pasa. No parece que vaya incómodo, yo voy sentada a su lado hasta que se duerme así que no se siente sólo,  y también dudo mucho que se maree porque si consigo que se calme con el biberón del agua se queda más o menos tranquilo.

Según Papá Oso, la silla del coche es el único sitio en el que cuando nos reclama no acudimos, y que es eso, unido a que normalmente si hacemos el viaje de noche cuando se despierta se encuentra sólo y a oscuras, lo que le provoca ese odio tan peculiar.

¿A alguien más le pasa? ¿Se os ocurre alguna solución? Porque nos encanta hacer viajes en coche, rutas y eso, y no quiero dejar de hacerlo.

PD: tenemos la silla Eletta marca Chicco, sólo para que conste.

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¡Cuántas cosas necesita un bebé! Cap.3 : Un lugar para descansar

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Hay muchas opciones para que el bebé recién llegado a su hogar descanse. El primero suele ser una minicuna (si no se colecha), el segundo una hamaca para los ratitos en que está despierto con su familia en el salón, y el tercero la cuna (de nuevo, si no hay colecho).

En mi caso tuvimos una preciosa minicuna prestada que usamos sólo unas dos semanas y que pasó un mes más a mi lado en la cama sirviendo para dejar la ropa por la noche o la manta del bicho cuando lo acostaba. Sabeis que nunca pierdo oportunidad de defender el colecho, pero no pretendo convencer a nadie de nada, y sé que hay muchas familias que prefieren que el bebé duerma a su lado en su minicuna. En las tiendas especializadas hay miles, pero puestos a elegir, yo optaría por un punto medio, una cuna en ‘sidecar’, osea, que no tiene uno de los laterales y que por ese lado va unido a la cama de los papás a la misma altura que su colchón para que mamá tenga más facilidad para coger al recién nacido y darle de mamar y que, a su vez, el pequeño pueda acercarse a su madre si lo necesita. La primera que vi y creo que la única que conozco en persona es la Look at me en El Corte Inglés, la de la imagen. Siempre queda la opción de hacerse una cuna para colechar de forma casera, aquí podéis ver cómo.

La hamaca es una cosa que podéis usar muchísimo y tenerla como un trasto inútil varias semanas y acabar guardándola preguntándoos porqué la comprasteis. Son cosas que pasan. En nuestro caso le dimos mucho uso ya que al bicho le encanta estar viendo el mundo a su alrededor y cuando apenas se podía tener medio incorporado se pasaba sus buenos ratos allí tumbado, dando patadas al aire y meciéndose sin saberlo, o viéndonos a Papá Oso y a mí rondar por la casa haciendo cosas. La mía, que fue regalo de nacimiento del bicho, es la Chicco Mia, no es la más barata pero me parece de las más cómodas para el bebé por la forma de tiene y por los materiales.

La cuna depende más de los gustos estéticos y de la capacidad adquisitiva de los padres que de otras cuestiones. Nosotros tenemos una de Ikea blanca muy sencilla y que nos va muy bien. Hay opiniones de todo tipo acerca de las cunas de ésta tienda, sobre todo acerca del ‘somier’, una tabla, pero sinceramente creo que lo importante de una cuna no  es ésta sino el colchón. Nuestro colchón vale más del doble que la cuna. Pero es que igual nos pasa a los papis en nuestra cama, lo caro es el colchón, la cama fue la que me gustó a mí porque quedaba más bonita en la habitación. Aparte de esto, es más cómoda una cuna que tenga un lado que se baje (la mía no lo tiene), no hecho en falta las ruedas, dependerá de cada caso, y sobre todo que la cuna esté homologada por la CE en términos de seguridad, sobre todo por el tema del ancho de los barrotes para que el bebé no pueda meter la cabeza. Para vestir su pequeña camita, nada de nórdicos o edredones gruesos, ni almohadas, ni cojines, por el mismo peligro de asfixia.

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¡Cuántas cosas necesita un bebé! Cap.2 : La bañera y el cambiador

Es junto con el cochecito una de las compras más caras de los nuevos padres, y también una de las cosas que más ocupan y a las que se le dan más vueltas. Porque las hay de montones de formas, colores, funciones y precios. Lo primero que tenéis que tener claro es dónde la vais a poner, de cuanto espacio disponéis  Hay dos posibilidades, ponerla en el baño, que es lo habitual, o en la habitación del bebé con una cómoda/cajonera debajo, más habitual es países americanos, del norte y del sur. Tienen sus pros y sus contras, pero para mí si os cabe en el baño es lo más cómodo para llenarla, para vaciarla y porque, si vuestro hijo se dedica a chapotear a lo burro como el mío, es mejor tener que secar sólo el suelo del baño que los muebles de toda la habitación. Igual pasa con el cambiador, yo lo veo más práctico ya que aprovechas que el baño está calentito en invierno (lo normal es que enciendas alguna estufa) para ponerle allí mismo el pijama. Y para el cambio de pañal, si la lía y se mancha hasta los tobillos, que alguna vez pasa, mejor en el baño, creo yo.

Lo que más nos trajo de cabeza a Papá Oso y a mí fue si la queríamos de las normales, con patas y ruedas, o de las que se ponen sobre la bañera. Abajo podéis verlas, porque explicarlo es complicado. Al final optamos por la primera, en color naranja de Micuna, principalmente porque creímos que era más cómoda la posición nuestra a la hora del baño y de vestirlo, teniéndole a la altura de la cintura y de lado, que en la otra opción, que pensamos que nos dolerían los riñones al estar doblados. Será costumbre, pero yo no sé vestir al bicho poniéndolo de frente a mí, tengo que tenerlo de lado, aunque la mayoría de mamis lo hacen al revés según veo cuando los cambiamos en la piscina.

La marca y el precio…. según gustos. La mía la tiene igual una prima que la compró para su mayor, que tiene ya 4 años, y está igual que al principio. Eso sí, hay que cuidarla  nada de dejarla con el agua dentro de un día para otro (pasa alguna vez, que se nos olvida) porque las maderas se estropean y se oxidan los tornillos. Además en mi opinión la bañera es cómoda y segura ya que el bicho se sostiene sentado sin escurrirse desde antes de que pudiera hacerlo en el suelo. Se vacía muy fácil  enganchando una goma que trae al váter y abriendo un tapón para que salga en agua, y el espacio al lado para dejar los botes del gel y la esponja es muy muy útil.

¿Una pega? Compramos una funda de toalla para el cambiador que casi nunca ponemos y, por tanto, del uso los colores del cambiador están muy gastados por el lado más cercano a nosotros y se ve algo feo, no sé si habrá fundas del mismo material como de plástico para sustituirla, tendré que preguntar.

Sólo os faltan varias toallas con capucha, esponjas naturales, juguetes que floten y ¡al agua patos!

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Colecho con seguridad

Ya van dos días que me despierto de un salto para rescatar al peque de una caída inminente  Duerme mal, yo peor, así que por la mañana cuando Papá Oso se va a trabajar el bicho se queda despierto y yo más que dormida, y el tío se dedica a gatear por la cama buscando la forma de irse con papi. La primera vez me lo encontré trepando a la mesita de noche, la siguiente a un paso del borde de la cama y por tanto del suelo. Además la caída es grande, que mi cama está muy alta, cosa de los suecos.

Al final hemos decidido que la única solución, ya que yo no me veo con fuerzas de despertarme a las 7 todas las mañanas, que luego el bicho se duerme de nuevo pero yo no, por donde iba que la solución es que papi ponga una de esas barreras de niños en su lado de la cama cuando se levante. Más trastos que comprar. Y yo que estaba tan feliz porque todo el mundo me decía que el colecho era peligroso, que el peque podía meterse debajo del nórdico y asfixiarse o yo que sé que cosas, y ahora resulta que sí que va a ser peligroso. A mi favor, reconocer que nunca se ha metido debajo del nórdico, ni de más pequeño ni ahora que se menea más.

En cuanto al colecho en sí, que tantas opiniones suscita ¿qué os parece a vosotras?

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¡Cuántas cosas necesita un bebé! Cap.1: el cochecito

Jané Muum
La cara de tonta que se te queda la primera vez que, con tu tripita ya asomando, vas a una tienda de bebés a ver qué necesitas. Y las dependientas te miran con un gesto como diciendo “pobre, no sabe la que le espera” mientras sacan catálogos y más catálogos del millón y medio de accesorios que tu bicho necesitará nada más nacer.

Una de las primeras compras importantes suele ser el cochecito, a menudo un tres piezas, véase capazo, silla y maxi-cosi (la silla del coche, para entendernos). Papá Oso y yo, que somos muy dados a buscar y rebuscar todo por internet, y comparar, y ver opiniones… vamos, a volvernos locos para la cosa más nimia, perdimos más de una tarde con el tema del dichoso cochecito. Al final el elegido fue el Jané Muum. Y llegado este punto, tengo que manifestar mi  incredulidad ante la cantidad de gente que tiene un Bugaboo, con lo caro que es y lo que se parece al mio, que vale bastante menos. Supongo que tendrá sus cosas, sus ventajas, pero ¡joer! ya tienen que ser muchas y muy grandes para compensar el sobrecoste. Quizá sea más bonito, pero la verdad, por mi experiencia, para lo poco que dura… no sé no sé.

Bueno, para quien aún anda en la búsqueda, diré lo que nosotros valoramos antes y lo que creemos importante casi 8 meses después.
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