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¡Cuántas cosas necesita un bebé! Cap.5: la canastilla del recién nacido 1/2

Al menos un mes antes de la fecha de parto es deseable que los futuros padres tengan preparada una bolsa con las cosas necesarias para llevar al hospital y, además, que tengan en casa otra serie de cosas que les serán imprescindibles a su regreso. A esas cosas, a las que necesitaremos cuando lleguemos de vuelta a casa, son a las que me voy a referir hoy.

Porque si dais a luz en un hospital público pocas cosas necesitáis llevar (aquí os dejo mi lista) y, si vais a un hospital privado como será mi caso esta vez, se tratará simplemente de meter gran parte de estas cosas tan necesarias en la bolsa y listo.

Lo primero y más imprescindible de todo, los pañales de recién nacido. Para gustos hay colores, pero en mi caso opté y optaré de nuevo por los Dodot Sensitive para recién nacidos (hay dos tallas según el peso). Me fueron bien con el peque, aunque reconozco que en cuanto creció nos fallaban mucho y cambié de marca. Pero para las primeras veces prefiero ir sobre seguro a unos pañales que no producen alergias, son blanditos y absorben bien.

Te la regalen o te la compres tu, lo habitual es que tengas preparada en casa una cesta con los productos de higiene básicos, dónde además de los pañales necesitarás: crema para el culete, jabón para el baño, crema hidratante, colonia (a mí personalmente no me gusta), una esponja natural, cepillito para el pelo y tijeritas para las uñas. Además de todo esto, que os durará meses, para el cuidado del ombligo viene bien tener gasas estériles y alcohol de 70º. Bueno, y una toalla grande y suave.

Nosotros elegimos los productos de Mustela y añadimos un champú especial para la costra láctea que nos resultó muy útil, pero de nuevo es cuestión de gustos. Si bien es cierto que recomiendo fervientemente su crema para el cambio de pañal, la sigo usando y para mí es la única que no falla. *En casos excepcionales como diarreas en los que el culete se pone mucho más rojo y dolorido, la mejor para mí es Avene Cicalfate.

Superado el primer baño en casa (aquí tenéis mi recomendación sobre bañeritas) toca vestir al pequeñín. Sea la época del año que sea hacen falta bodies cruzados y pijamas cómodos, la cantidad es al gusto pero al menos tres o cuatro bodies vendrán bien. Mi peque nació en julio y en casa llevaba body de manga corta al principio, ya en agosto de tirantes. Y ahora, que espero al repeque para mayo, ando buscando bodies de manga larga al menos para las primeras semanas, que aquí en cuanto entra el calor lo hace con fuerza.

Para salir a la calle, ademas del capazo con sus sábanas correspondientes (y mantita y colcha según el mes), ropa de nuevo cómoda tanto para el peque como para vosotros, que un recién nacido no es fácil de vestir así de primeras, y hay que cambiarle el pañal a menudo. Nada de zapatitos, sólo patucos o calcetines. Y si hace frío, gorro y manoplas, que los bebés pierden mucho calor por la cabeza. Aquí mi recomendación sobre cochecitos de bebé.

Y eso es todo, que ya me ha quedado un post más bien largo. En breve la segunda parte.

Muchos besos y abrazos!!

¡Qué bien me conocen los Reyes Magos!
¡Qué bien me conocen los Reyes Magos!

PD: Edito para enseñaros la bolsa taaaaan chula que me llevaré al hospital con todas las cositas de mi repeque ¿a que mola? 🙂 🙂

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Diario de embarazo

Y ahora me diréis ¿y eso qué es? Pues a día de hoy creo que es una herramienta muy útil para toda embarazada, que además con esto de las nuevas tecnologías lo podemos tener muy a mano. Como muestra un botón:

Mi embarazo al día. Aplicación de Hero Baby (es la que yo tengo instalada) que no sólo te permite llevar el diario de embarazo sino que también te sirve de agenda de las citas con el médico, para guardar las ecografías y luego compartirlas en las redes…. Muy práctica. Lo más curioso que incluye es un cronómetro para cuando empieces con las contracciones. No sé si me acordaré de probarlo

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Y ahora os cuento a qué viene esto del diario y para qué sirve realmente. Porque yo hasta hace bien poco hubiera dicho que para nada, porque en un embarazo no te pasan cosas nuevas cada día. De los tres primeros meses de mi anterior embarazo yo sólo guardo dos recuerdos muy claro: sueño y náuseas. El sueño era una constante, me levantaba tarde y después de comer se adueñaba de mí un sopor imposible de controlar. Como no trabajaba ni tenía más responsabilidades, pues dormía cuando me lo pedía el cuerpo. Las náuseas eran una mañana sí y otra también, nada más abrir los ojos salía como alma que lleva el diablo al baño para no vomitar nada. Aún recuerdo lo que re reía mi marido con las carreras matutinas por el pasillo. Y ahí quedan mis recuerdos. Sin embargo ahora que ando metida de nuevo en faena, creo que pasaron muchas más cosas que he olvidado.

Hoy me vendría bien recordar (Papá Oso sí que lo recuerda, menos mal) si de vez en cuando tenía un dolorcillo o pinchazo por la zona de los ovarios. Si tenía la piel tan alterada por las hormonas que me daba cosa mirarme al espejo. Pues para eso, sobre todo si tenéis intención de repetir en algún momento la experiencia del embarazo, es para lo que sirve un diario de embarazo.

Espero que, si no conocíais la existencia de estas apps para embarazadas, empecéis a usarlas y os sean de utilidad. Y yo me apunto en tareas pendientes contaros las apps para niños de alrededor de un año que tengo en mi movil.

PD: el jueves tengo la ecografía de las 12 semanas por el privado y el martes siguiente por la SS. Os mantendré al día.

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¡Cuántas cosas necesita un bebé! Cap.4: Un sitio para comer a gusto

El pequeño Miguel de Bebé friki ha inspirado esta entrada con sus dudas acerca de qué trona elegir. Es algo en lo que los padres no pensamos hasta que el pequeño no empieza con la alimentación complementaria y que nos pilla por sorpresa. Porque, para qué negarlo, mientras estamos embarazadas las mamis leemos y releemos miles de revistas y artículos sobre cosas que necesitará el retoño, comparamos marcas, prestaciones y precios del cochecito, de la cuna, de la bañera… (si pincháis podéis ver cuales fueron mis elecciones en cada caso) pero la trona queda relegada para después, para cuando haga falta. Y cuando hace falta no sabes por donde empezar a buscar.

Es cierto que necesaria, lo que se dice necesaria, no es. Si te pilla la hora de comer fuera de casa el peque come sentado en su cochecito o en su silla plegable, así que es una opción. Pero no es la más cómoda, la verdad. Así que pensemos que queremos una trona para que el bichejo coma bien sentadito y a gusto en casa. Para empezar hay que elegir entre una trona que se adapte a una silla de casa o una trona alta, con sus patas plegables. Esto es a gusto del personal. Para mí es más cómoda la trona alta, con patas, porque por poneros un ejemplo, aunque comemos en la cocina cenamos en la sala y ahí me resulta más práctico sentarlo en su trona y darle su cena sentada yo en el sofá. Con una trona de las adaptables no sería posible. Pero repito, depende de cada caso en particular.

Una vez decidido esto, pasamos a otro factor importante: reclinable o no. Cuando es muy pequeño reconozco que es más cómoda si se echa hacia detrás, incluso aunque sea más grande para evitar que se remueva demasiado y acabe con medio puré en el pelo. Pero la mía no lo es y nunca lo he echado realmente en falta, la verdad. La bandeja queda ajustada lo suficiente para que el peque nunca quedase muy suelto, y al llevar tirantes de sujeción si el bicho es pequeño y aún no se queda sentado recto, podemos evitar que se vaya hacia adelante. En mi caso la fiera se sentaba estupendamente desde los cinco meses o antes, así que no tuve problemas ni necesité apenas usar los tirantes que digo.

Y pasamos a las decisiones más personales, la marca y el precio. Hay de todo como en botica. Todas las marcas famosas y menos conocidas tienen su trona en el mercado, y de los precios mejor ni hablo. Es un cacharro que se usa a diario, durante mucho tiempo y que se intenta que pase a futuros hermanos, así que no duele gastarse un poco más. Un consejo, que sea sencilla en cuanto a recovecos y esquinas, que los purés se cuelan por todas partes y luego no hay quien la limpie. Y lo mismo en cuanto a los materiales, a más fáciles de limpiar mejor.

Dicho todo esto os enseño la mía, bueno, la nuestra, que va a medias entre la menda y el bicho que la usa 🙂

Con bandeja
Con bandeja
Frontal
Frontal
Lateral
Lateral
Cerrada
Cerrada

Es el modelo Pixi  de Mamas&Papas, regalo de bautizo de nuestra prima María. Se limpia con un paño húmedo de maravilla, incluso en asiento, que no es acolchado pero tampoco incómodo por la forma que tiene. Plegada ocupa muy poco, tampoco pesa mucho y, esto ya es muy personal, a mí estéticamente me encanta. No digo el precio que fue un regalo, pero podéis encontrarla en cualquier tienda de puericultura, por ejemplo aquí y aquí.

Para rematar, aquí os muestro al bicho para que veáis que a él parece gustarle.

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PD: esta entrada no está patrocinada, sólo doy mi humilde opinión.

PD2: la foto de mi bicho es de estas navidades pasadas ¡lo veo taaaan pequeño! Pero es para que veáis que vale desde el primer momento (ahí lleva puestos los tirantes).

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Empezando a caminar: seguridad en casa

El peque ya camina oficialmente. Y no me refiero a que va de una persona a otra y vuelta, sino a que se levanta y se va andando por el pasillo sin rumbo fijo, a ver qué encuentra. En la calle no quiere ir de la mano, te suelta y se cabrea si lo intentas sujetar. Vamos, que ya es libre 🙂 Y en estas condiciones las precauciones que tomamos en casa cuando gateaba (ésta es la entrada que hice entonces) ya se nos van quedando cortas. Hay que renovar los cierres de los cajones, los protectores de las puertas, etc etc.

Lo primero y más importante de todo es apartar de su alcance todo aquello que pueda romperse si cae violentamente al suelo, porque será lo primero que coja y lance por los aires para reírse después de lo divertido de su hazaña. En nuestro caso los cajones han dejado de ser interesantes, supongo que ya sacó y metió todo cuando gateaba y ya quiere explorar otros mundos, como los armarios de la cocina, así que los cierres de seguridad son los mismos pero en otros lugares. Igual pasa con los enchufes, que ya estaban tapados y así seguirán.

Tapa para enchufes
Tapa para enchufes

 

Las puertas de momento no son un problema, no le interesan. Otro cantar son las mamparas de los baños y las tapas del water. Estas dos cosas parecen ser una especie de portales a una dimensión de felicidad y peligro a partes iguales, y hay que cerrarlas a cal y canto. No basta con cerrarlas y ya, que el fin de semana me encontré el teléfono inalámbrico buceando en el fondo del water y aún no sé cómo llegó allí.

Cierre multiusos de Olmitos
Cierre multiusos de Olmitos

 

Los armarios también tienen su peligro si el peque los abre y se dedica a sacar una a una todas las prendas de ropa que pueda alcanzar en los cajones. No le pasará nada pero tu cara cuando tengas que volver a guardarlo todo…

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Para la bañera nosotros instalamos uno de esos famosos asientos del baño, pero el peque dice que ahí nos sentemos nosotros, así que ahora tenemos una de esas horribles alfombras de goma en el fondo de la bañera para evitar los resbalones del bicho, que se empeña en estar de pie mientras intentamos mojarlo sólo a él y no el resto del cuarto de baño. Me han parecido horrorosas toda la vida pero qué remedio.

asiento de baño
Asiento de baño Babidú

Y el último descubrimiento han sido las pulseras identificativas con el nombre y el teléfono del bicho, que aún no corre mucho pero se va con cualquiera que le dé la mano y yo no me fío. De aquí a nada le planto una, por si acaso.

Pulsera ID de Tutete.com
Pulsera ID de Tutete.com
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Mis cinco imprescindibles para el primer año del bebé

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Todas las madres primerizas recibimos al bebé con un montón de cachibaches que creemos que nos van a salvar la vida a ambos. Que si minicuna, sacaleches, biberones y chupetes de marcas varias, sonajeros… y un larguísimo etcétera que pronto descubrimos que, en su mayoría, van a viajar al trastero casi sin sacar de la caja.

Este mes me siento retrospectiva, con ganas de hacer balance del año y de lo que ha supuesto para todos en casa, así que como por algún lado hay que empezar, lo hago por las cinco cosas que en este año me han parecido realmente imprescindibles, las que sigo usando o que guardo como oro en paño para cuando haya otro bebé con nosotros. Hace ya tiempo que os contaba mis imprescindibles en el embarazo, los libros que debí leer a tiempo y varias recomendaciones sobre productos para los primeros meses. Ahora veremos si, doce meses después, sigo pensado lo mismo.

  1. Los biberones Dr Brown. Han sido el mejor descubrimiento que he podido hacer, y no sólo porque me salvasen de varias semanas de cólicos, llantos y poco sueño, sino porque los he recomendado bastantes veces y en todos los casos han hecho el mismo gran favor a los padres sufridores. Nunca me cansaré de hablar bien de su extraño sistema anti-gases. Todavía los usamos para el agua porque el peque no se aclara del todo con los vasos esos con boquilla, y aunque no durarán para el siguiente porque están estropeados de tanto uso, podéis apostar a que los renovaré contentísima.
  2. Las toallitas y la crema para el culete de Mustela. Sólo diré que una vez me las olvidé y usé unas de marca blanca que tenía en reserva y el pobrecito estuvo escocido tres días, como si tuviera una especie de reacción.
  3. Las toallitas para cara y manos, de la marca que sean (en mi caso Deliplus). Son algo que quizá todas conoceis, pero yo no sabía que existían hasta que no se me presentó la necesidad. De bebé me bastaba con las típicas gasas, pero ahora no me vería yo quitando restos de galleta chupada de… todas partes si no fuera por esas toallitas.
  4. El cojín de lactancia. El mío es con forma de medio círculo, pero cualquiera haría el mismo efecto. Creo que para lo que menos lo usé fue para dar el pecho, me servía como apoyo para cuando el peque no se sostenía sentado sin ayuda, así no se caía hacia los lados, o para tumbarlo en medio y darle un masaje o hacerle cosquillas. Ahora lo pongo a mi lado en el sofá y el peque lo usa de almohada para las siestas.
  5. La hamaca. Mi bicho se cansó enseguida de estar tumbado boca arriba en su capazo así que la ha usado mucho. Desde ella, al principio casi tumbado, podía ver el mundo, vernos a Papá Oso y a mí, moverse con libertad, y cuando iba siendo mayor se quedaba viendo Pocoyó o me lo llevaba conmigo cuando iba por la casa limpiando, para ducharme tranquila o incluso mientras cocinaba. No duró demasiado porque igual que con el capazo, pronto tuvo ganas de cambiar de aires y empezar a gatear, pero fue un dinero muy bien invertido.

PD: en la foto mi bicho con sólo unas semanas acurrucado en el cojín de lactancia.

*Pronto haré la lista con las cinco cosas que no he llegado a usar o que no han dado buen resultado.

Alimentación

¿Qué tipo de leche le doy a partir del año?

Esto de la alimentación empieza a requerir estudios de máster como mínimo. El peque va camino de cumplir su primer añito y me encuentro con una duda similar a la de los yogures ¿le cambio la leche a la de crecimiento o sigo con la de continuación? Y si se la cambio ¿leche en polvo o leche en tetrabrick?

Según lo veo yo, si toma yogures con leche normal y corriente, no tiene mucho sentido darle leche diferente, así que lo lógico es que cuando termine el bote de leche 2 que me queda empecemos con la leche normal, si me apuráis una de crecimiento… pero no, que no me dejo liar por los anuncios, leche normal de la misma que tomamos en casa.

Así que como yo lo tengo claro y no encuentro documentación alguna que me diga que lo voy a hacer mal, os pido opinión. ¿Qué decís?

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Dilemas con la alimentación: yogures para bebés ¿sí o no?

Me sorprendo a menudo con la falta de unidad de criterio de los pediatras y enfermeros de pediatría, sobre todo el lo referente a la alimentación de los bebés. Si ya es raro que dos médicos se pongan de acuerdo en un tratamiento, que se supone que es algo que debe ser más o menos concreto, mucho más raro es que lo hagan cuando se trata de lo que pueden o deben comer los pequeños, que es algo que al parecer va cambiando según modas. Y luego bien que te insisten con lo importante que es la alimentación para la salud…

Cuando nace si toma pecho no hay problema en la mayoría de los casos hasta que va llegando el sexto mes, eso sí, siempre que los percentiles sean los ‘correctos’ y el bebé coja peso. Si no, en función de lo cerril que sea el pediatra o enfermero, los consejos pueden ir desde “un biberón de refuerzo por la noche” que no hace daño y así engordará un poquito más hasta… bueno, hasta el ” un biberón con cereales para la cena, que viene el invierno y es mejor que esté más gordito de cara a los resfriados” que me ha dicho a mí una ‘profesional’ sanitaria. De toda la vida más peso es igual a más defensas. Y a la porra con la lactancia materna ¡claro que sí!

Bueno, dejo de lado mi indignación que me pierdo. Cuando llega el momento de introducir nuevos alimentos ademas de la leche empieza el baile de opiniones. En la tabla que me dio mi enfermero figuran los cereales a partir de los 4 meses y la fruta desde los 6. Sin embargo tengo familiares a quienes les recomiendan primero la fruta. Con la carne y el pescado suele haber más acuerdo, la verdura es un tema del que apenas hay información  a veces he tenido que consultar en Internet si podía darle pimiento o tomate, y al parecer el tema del huevo se ha adelantado de fecha ara que se conozca una posible alergia antes de la vacuna del año.

Y llegamos a los lácteos. En mi tabla se especifica que la leche de vaca entera se debe dar entre los 2 y 3 años, pero que los derivados se pueden introducir a lo largo del primer año. Primera cosa que no entiendo ¿no es lo mismo leche que derivados de la leche en cuanto a posibles alergias o a la propia asimilación por el organismo? Más aún cuando la leche de fórmula ya contiene las mismas proteínas que la leche de vaca, osea que puedo pensar que de ser alérgico lo sería ya ¿no?

Llena de dudas me voy al súper y me encuentro con que hay bastante productos derivados de la leche con la etiqueta ‘a partir de 6 meses’ en la zona de alimentación infantil, que van desde yogures a postres con queso fresco y fruta o natillas. Sé que se adelanta la fecha del etiquetado por cuestión de ventas al igual que sé que no venderían nada a bebés que no pasase antes unos cuantos controles de sanidad, pero no lo entiendo. ¿Puedo o no puedo? Si me fijo en los familiares con bebés, la mayoría no han tenido especial cuidado con los productos lácteos  y si el peque en cuestión ha tomado un helado o chocolate en Reyes, no ha pasado nada. Así que como ya me voy cansando de tanto dilema y ya no sé que darle al bicho para merendar que no sea lo mismo de siempre, me lanzo y compro yogures (refrigerados y otros que son sin refrigerar  y un postre de queso fresco con frutas. Ayer probó el de queso fresco y está aquí tan a gusto.

Antes de comprarlos leí los ingredientes y fue por eso por lo que al final me decidí. Los yogures con leche ‘adaptada’ llevan como ingrediente principal leche desnatada, sin más. Puedo entonces entender que no se les dé leche entera por el tema de un exceso de proteína que su cuerpo no pueda procesar bien, pero si son con leche desnatada ¿porqué valen casi 3 euros, si los desnatados normales valen poco más de un euro? Joder con la etiqueta de ‘para bebés’, vaya chollo. Y si a partir del año lo que aconsejan es precisamente la leche entera y nunca semi ni desnatada….

Mi conclusión, y lo que haré desde ahora, es darle derivados lácteos normales, no ‘para bebés’ o bien  postres pensados para ellos de los que no haya versión normal, que alguno hay. ¿Y la leche entera? Si este verano quiere una cucharadita de helado, no se la voy a negar, y si como mi vecino de 18 meses, un día agarra el vaso de Colacao y se lo bebe entero, pues yo que me alegraré de que le guste la leche, que peor sería si no.

Por si queréis algo de información más objetiva para decidir qué hacer:

http://www.ocu.org/alimentacion/alimentos/noticias/yogures-para-bebes-mejor-no537884

http://www.bebesymas.com/alimentacion-para-bebes-y-ninos/alimentacion-complementaria-la-leche-y-sus-derivados

PD: Hemos tenido el mismo dilema con las dichosas gotas de no recuerdo qué vitamina para que se cierren correctamente las fontanelas. Al principio se las daba religiosamente, es verdad, pero luego se me olvidaba algunos días, quizá por saber de forma inconsciente que no eran imprescindibles, y al final dejé de dárselas, aunque nunca lo he reconocido delante del pediatra. En la última revisión me las volvió a recetar, y por su lado el pediatra de la compañía me dijo que si se las daba que las dejase ya. No sabe una qué hacer…

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Compras de “segunda edad”

Como ya os dije estábamos buscando una silla de paseo para cambiar ya la del conjunto Muum, que es más aparatosa y el bicho ya es lo bastante ‘grande’ para el cambio. Bueno, pues después de ver varias de muchas marcas, al final hemos optado por una poco conocida pero que cumple con todo lo que queremos. La elegida ha sido el modelo Ferrara de Coto Baby, marca que se vende a través de Infaneto. Ya veis, no muy conocida. La duda era entre ésta y la Chicco, y ésta nos ha convencido más por parecernos más robusta, con un manejo más fácil sobre todo de las ruedas delanteras e incluso nos ha gustado más la estética, quizá menos como todas las sillas de paseo. ¿Qué os parece?

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Además ya metidos en faena hemos tenido que comprar varios artilugios para evitar que el bicho abra todo cajón que se le ponga por delante, ya el otro día compré los protectores para los enchufes, y hoy han caído éstos cierres de seguridad de Olmitos.

REF 7827 CIERRES MULTIUSOS 17,5 CM PRODUCTO

Y ya de paso he descubierto una marca de ropa que me ha gustado bastante y de la que he comprado este conjunto para el cumple de su primo,que aunque queda tiempo nunca está de más tener algo pensado en la reserva.

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Operación verano

juguetes para la playa de Imaginarium

El fin de semana pasado el bicho tuvo su primer día de playa de la temporada. Sé que es pronto, pero es lo bueno que tenemos por el sur, que en cuanto pasa el invierno entramos directamente en el verano, y aquí hace ya un calor considerable que al menos a mí me empuja al mar.

Fuimos sólo unas horas bien temprano, con ropa de calle, pero en vista del buen tiempo esta semana me he propuesto preparar todo lo necesario para los futuros días de arena y sol. Precisamente y como si me leyeran el pensamiento ayer le regalaron un bañador de rayas marineras, muy de moda por cierto. Una cosa tachada de la lista. Esta mañana he estado ojeando cremas para el sol, para él y para mí, porque Papá Oso no necesita, pero no me decido entre cremas de farmacia o de perfumería. No es cuestión de precio, o al menos no sólo de eso, es que no sé hasta qué punto son peores las marcas tipo Nivea o Delial frente a las de farmacia. Incluso tengo en mente las Mustela para el bicho, pero no sé si merecen la pena.

Además ando buscando un bolso para llevarlo todo más cómodamente  toallas, cremas, juguetes, libros para los papis (si es que hay un rato de descanso) que pueda llevar junto con la nevera, la sombrillas y las sillas, que en vez de ir a la playa a veces parece que nos mudamos allí.

¿Sugerencias?

Y por otra parte la que escribe está en plena operación bikini, porque aunque reconozco que he salido muy bien parada del embarazo, peso incluso menos que antes y no tengo ni una estría gracias al aceite de rosa mosqueta, sí es cierto que estoy más flácida, y eso sin contar con que soy de piel más que blanca, que al sol reluzco. Mala combinación para probarse bañadores. De momento estoy probando el sérum reafirmante de Dove, que ya me fue bien hace años, pero no sé si añadir a la mezcla alguna hidratante con color para dejar de parecer un fantasma.

En cuanto tenga un ratito edito con las fotos del peque-bañador y las cremas elegidas.

PD: en la imagen juguetes para la playa pensados para los muy pequeños, como no de Imaginarium (no me pagan publicidad  que conste, es que ¡me encantan!)

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Cosas de mayor

Con sus nueve meses el peque ya está pasando de ser un bebé a ser un niño (jejeje), y hay cosas que los papis tenemos que ir cambiando para adaptarlas a su crecimiento.

Llevo meses buscando y mirando sillas de paseo tipo paraguas de segunda edad, pero me da pena guardar tan pronto el Muum, que todavía nos vale. Es más aparatoso para guardarlo, pesa más y el peque no va todo lo erguido que quiere, pero me da taaanto reparo que le voy dando largas.

En cuanto empiece el calor tengo muy claro que sacaré del trastero el asiento para la bañera grande y dejaré de usar la del cambiador, sobre todo porque ya se pone de rodillas, intenta darse la vuelta… vamos un lío. Pero parece que aún está más a gusto en esa dónde le cubre un poco el agua calentita, así que esperaré a que venga el calor y de cabeza a la ducha, aunque eso suponga renunciar a la comodidad de la altura y dejarnos los riñones en cada baño.

Ya os comenté que tenía vistos los cierres de seguridad para los cajones del salón, pero como es habitual en mi familia, aún no los hemos comprado. Y, aunque el peque no anda, ya alcanza a tirar los libros de la estantería e incluso la Xbox de Papá Oso. También estoy pensando en poner una alfombra en el salón de cara al verano, que vamos más descalzos y el peque se pasará el tiempo sentado en el suelo sin las capas y capas de ropa que lleva ahora. Es una duda.

¿Algún consejo?