Alimentación, Crianza, Embarazo, Salud

Cambios de rutinas: el bebé se hace mayor

Hoy vengo con la señal de SOS encendida en busca de esa infinita sabiduría que sé que ronda por estos lares.

Ya comenté aquí que mi peque es un niño muy rutinario, cosas como la hora de comer o la siesta las hace siempre a la misma hora, y si por cualquier cosa ese horario se cambia se le trastoca toda su organización y tarda varios días en volver a actuar con su rutina habitual. Sin embargo desde hace ya un mes las rutinas más importantes en el día a día, la comida y el sueño, están cambiado radicalmente. Y está siendo todo cosa suya, yo le dejo hacer y trato de adaptarme, pero debe ser por mis hormonas embarazadas que me está costando mucho tanto cambio.

Como a la gran mayoría de los niños de entre uno y dos años, la comida ya no les parece tan divertida como antes. Hay cosas que le gustan y que se come de mil amores y hay cosas que ni a tiros. Le dejo comer solo en la medida de lo posible, tratando de pasar por alto las manchas, pero hay cosas que ni por esas. Los potitos por norma general se los sigue comiendo genial, pero hay días, no diré que siempre, en los que se niega a comer nada que no sean patatas fritas y a veces ni eso.

Siempre hay hambre para un bol de gusanitos
Siempre hay hambre para un bol de gusanitos

En el desayuno hemos pasado del biberón de leche con cereales infantiles a un vaso de colacao del de toda la vida tomado con pajita y un poco de pan con mantequilla. Lo mismito que su madre ¿por qué será? 🙂

La comida a mediodía… depende del día. A veces genial, a veces nada de nada, otras veces una cucharada… Cada día una aventura.

La merienda como el desayuno, sin problemas, zumo y galletas.

Y la cena ¡sorpresa! tiene más hambre que un lobo y no ve el momento de dejar de comer, tanto que al final aunque me da pena le tengo que quitar la comida de delante porque se empacha y luego duerme fatal.

Yo lo sé, que es normal, que si no come es porque no tendrá hambre, que le tengo que dejar a su ritmo… pero es que me resulta curioso que la falta de apetito sea siempre a mediodía y que luego llegue a la cena con tanta ansia, que además no es sano. No quiero que se ‘acostumbre’ a ese ritmo de comida y luego no ser capaz de enseñarle a comer a su hora, como hacemos el resto en casa.

Lo del sueño es más bien anecdótico, no me preocupa en absoluto pero igualmente me parece curioso. Antes dormía si o sí una sola siesta antes de comer, a eso de la una había caído. Ahora se duerme más tarde, a las dos o después de comer si es que come, y por suerte duerme un poco más que antes. Pero hay muchos días que la hora de comer le pilla con sueño así que no quiere comer, y como se duerme pues se salta la comida.

Madres 2.0, agradezco cualquier consejo o comentario al respecto.

PD: el embarazo em está nublando un pelín la capacidad de razonar, no me lo tengáis muy en cuenta 😉

Alimentación

Cena ¿sí o no?

Curiosa pregunta, pero más o menos habitual para las madres primerizas. Hay opiniones de todo tipo, pero para eso imagino que ya habréis buscado en San Google:)

Yo, como ya habéis comprobado en muchas otras cuestiones, aplico el sentido común. De momento el bicho se queda dormido mientras se toma el biberón de la cena, 240ml de leche con dos cucharadas bien hermosas de cereales (los que cojo primero, unas veces con miel y otras no), y en cuanto se lo termina, ay de tí si se te ocurre quitárselo antes, lo dejamos en la cuna y procedemos a cenar nosotros. Es lógico entonces pensar que si le intento dar un potito para cenar pueden pasar dos cosas, o bien que se queda frito mientras se lo come y por tanto no se lo termina y al poco se despertará con hambre, o bien que no se duerme, se queda despierto, y en ese caso ni Papá Oso ni yo podríamos cenar tranquilos. Sé que esa segunda opción llegará pronto, pero espero que para entonces el peque ya camine, porque no me gusta que vaya gateando por la casa en pijama, la verdad.

Dicho esto, de momento el bicho seguirá con el biberón de la cena, y quizá cuando entre el verano, que se dormirá más tarde porque anochece más tarde, pruebe a darle un potito para cenar, a ver qué pasa.

Vuestros peques ¿qué cenan?

Alimentación, Compras, Crianza, Salud

Dilemas con la alimentación: yogures para bebés ¿sí o no?

Me sorprendo a menudo con la falta de unidad de criterio de los pediatras y enfermeros de pediatría, sobre todo el lo referente a la alimentación de los bebés. Si ya es raro que dos médicos se pongan de acuerdo en un tratamiento, que se supone que es algo que debe ser más o menos concreto, mucho más raro es que lo hagan cuando se trata de lo que pueden o deben comer los pequeños, que es algo que al parecer va cambiando según modas. Y luego bien que te insisten con lo importante que es la alimentación para la salud…

Cuando nace si toma pecho no hay problema en la mayoría de los casos hasta que va llegando el sexto mes, eso sí, siempre que los percentiles sean los ‘correctos’ y el bebé coja peso. Si no, en función de lo cerril que sea el pediatra o enfermero, los consejos pueden ir desde “un biberón de refuerzo por la noche” que no hace daño y así engordará un poquito más hasta… bueno, hasta el ” un biberón con cereales para la cena, que viene el invierno y es mejor que esté más gordito de cara a los resfriados” que me ha dicho a mí una ‘profesional’ sanitaria. De toda la vida más peso es igual a más defensas. Y a la porra con la lactancia materna ¡claro que sí!

Bueno, dejo de lado mi indignación que me pierdo. Cuando llega el momento de introducir nuevos alimentos ademas de la leche empieza el baile de opiniones. En la tabla que me dio mi enfermero figuran los cereales a partir de los 4 meses y la fruta desde los 6. Sin embargo tengo familiares a quienes les recomiendan primero la fruta. Con la carne y el pescado suele haber más acuerdo, la verdura es un tema del que apenas hay información  a veces he tenido que consultar en Internet si podía darle pimiento o tomate, y al parecer el tema del huevo se ha adelantado de fecha ara que se conozca una posible alergia antes de la vacuna del año.

Y llegamos a los lácteos. En mi tabla se especifica que la leche de vaca entera se debe dar entre los 2 y 3 años, pero que los derivados se pueden introducir a lo largo del primer año. Primera cosa que no entiendo ¿no es lo mismo leche que derivados de la leche en cuanto a posibles alergias o a la propia asimilación por el organismo? Más aún cuando la leche de fórmula ya contiene las mismas proteínas que la leche de vaca, osea que puedo pensar que de ser alérgico lo sería ya ¿no?

Llena de dudas me voy al súper y me encuentro con que hay bastante productos derivados de la leche con la etiqueta ‘a partir de 6 meses’ en la zona de alimentación infantil, que van desde yogures a postres con queso fresco y fruta o natillas. Sé que se adelanta la fecha del etiquetado por cuestión de ventas al igual que sé que no venderían nada a bebés que no pasase antes unos cuantos controles de sanidad, pero no lo entiendo. ¿Puedo o no puedo? Si me fijo en los familiares con bebés, la mayoría no han tenido especial cuidado con los productos lácteos  y si el peque en cuestión ha tomado un helado o chocolate en Reyes, no ha pasado nada. Así que como ya me voy cansando de tanto dilema y ya no sé que darle al bicho para merendar que no sea lo mismo de siempre, me lanzo y compro yogures (refrigerados y otros que son sin refrigerar  y un postre de queso fresco con frutas. Ayer probó el de queso fresco y está aquí tan a gusto.

Antes de comprarlos leí los ingredientes y fue por eso por lo que al final me decidí. Los yogures con leche ‘adaptada’ llevan como ingrediente principal leche desnatada, sin más. Puedo entonces entender que no se les dé leche entera por el tema de un exceso de proteína que su cuerpo no pueda procesar bien, pero si son con leche desnatada ¿porqué valen casi 3 euros, si los desnatados normales valen poco más de un euro? Joder con la etiqueta de ‘para bebés’, vaya chollo. Y si a partir del año lo que aconsejan es precisamente la leche entera y nunca semi ni desnatada….

Mi conclusión, y lo que haré desde ahora, es darle derivados lácteos normales, no ‘para bebés’ o bien  postres pensados para ellos de los que no haya versión normal, que alguno hay. ¿Y la leche entera? Si este verano quiere una cucharadita de helado, no se la voy a negar, y si como mi vecino de 18 meses, un día agarra el vaso de Colacao y se lo bebe entero, pues yo que me alegraré de que le guste la leche, que peor sería si no.

Por si queréis algo de información más objetiva para decidir qué hacer:

http://www.ocu.org/alimentacion/alimentos/noticias/yogures-para-bebes-mejor-no537884

http://www.bebesymas.com/alimentacion-para-bebes-y-ninos/alimentacion-complementaria-la-leche-y-sus-derivados

PD: Hemos tenido el mismo dilema con las dichosas gotas de no recuerdo qué vitamina para que se cierren correctamente las fontanelas. Al principio se las daba religiosamente, es verdad, pero luego se me olvidaba algunos días, quizá por saber de forma inconsciente que no eran imprescindibles, y al final dejé de dárselas, aunque nunca lo he reconocido delante del pediatra. En la última revisión me las volvió a recetar, y por su lado el pediatra de la compañía me dijo que si se las daba que las dejase ya. No sabe una qué hacer…

Alimentación, Salud

Nuevos alimentos: mi primer Danone

Sí, sé que hay mucha controversia en este tema, yo misma he dudado horrores sobre si debía darle un yogur o no, pero al final el día a día es el que manda. No he puesto como alimento simplemente yogur, sino el de marca Danone, no por nada sino porque es que único que he encontrado y el que en su momento me mencionó el enfermero de pediatría. Eso no quiere decir que no vaya a seguir buscando, porque son muy caros para ser yogures naturales, será por aquello de ser los únicos, la ley de oferta y demanda dichosa.

Bueno, al bicho le han gustado. Últimamente ya no sabía que darle para merendar ya que toma fruta de postre después de la comida, y aunque rara vez dice que no a algo que se coma, si es verdad que me ha salido delicadillo con las frutas y el pequeñajo sólo se las come en determinadas combinaciones. Ya os dije, el plátano machacado con tenedor, la naranja o con plátano y galleta o en zumo, y la pera y la manzana sólo si se camuflan con algo… o solas a trocitos. A saber por qué este sinsentido. Además como es estreñido estas ultimas semanas he estado dándole un zumo de naranja a media mañana en lugar de un biberón de leche, con lo que me daba la impresión de que al final, sólo con la leche de los cereales de la mañana y la del bibe de la noche, era poco. Había que incrementar el aporte lácteo, como dice mi enfermero jajaja.

Sé que no es necesario ni quizá aconsejable un yogur por el tema de la leche y del azúcar, pero en este caso comparto esa frase de abuela de “antes los niños comían de todo y no les pasaba nada”, sobre todo por ser un yogur con leche de continuación y porque, la verdad, no  creo que por un poco de azúcar al día el bicho me vaya a salir con obesidad. Tampoco hay que exagerar. La cuestión es que le gusta y que me permite variar aún más los almuerzos, los postres y las meriendas, que es de lo que se trata al fin y al cabo, de comer variado.

Ah! Casi se me olvida. En otra temeridad mía también ha probado el kiwi. No sé, lo digo de verdad, si sigue siendo muy pronto para el kiwi y las fresas etc etc, pero hay momentos en lo que está tan estreñido que me duele verle sufrir y hago lo primero que se me pasa por la cabeza, que esa mañana fue darle medio kiwi de postre. Para mi sorpresa le encantó aunque estaba aún algo ácido. Si es que no hay quien le entienda, luego le das manzana y pone cara de estar chupando limones (que también se los come a bocados como si fueran mandarinas, yo alucino).

Alimentación, Crianza

Nuevos alimentos: el pescado

Ayer el peque comió su primera papilla de merluza. Para empezar fue sólo el pescado con patata y apio, más verdura que pescado, y salvo un pequeño accidente provocado por calentar la papilla al microondas  siempre pruebo si está muy caliente y para una vez que con las prisas y los llantos no la pruebo va y se quema el pobre, bueno pues salvo eso parece que le gustó. Al menos se la comió entera, hubiera comido aún más pero preferí esperar por si acaso le sentaba mal. Un nuevo paso en su alimentación superado, de momento el pescado es una o dos veces por semana, esta semana será solo una, la de ayer, la semana que viene ya serán dos, y poco a poco iré cambiando el pescado para que pruebe sabores nuevos, y también iremos añadiendo más ingredientes hasta que sea una papilla completa como las de pollo y ternera. ¡Bendita thermomix! Ayer mismo hice los potitos de toda la semana con la maquinita, de ahí las prisas del peque por comer, porque se me hizo tarde. Sigo las recetas del libro, pero a veces no tengo todos los ingredientes, así que no me importa ‘tunearlas’ si es necesario. Para guardarlos aprovecho los tarros de cristal de potitos comprados, que alguno cae sobre todo si comemos fuera, y directos al congelador. Sé que se pueden hacer al vacío y que es más sano que congelarlos, pero las tapas de seguridad de los potitos comprados luego no cierran del todo bien y, la verdad, no me fío.

¿Cómo hacéis vosotras la comida de los peques?

Y la sandía

Edito para añadir esta fruta que hoy ha probado de postre después de su potito de ternera con verduras y que le ha encantado. Se la he dado en trocitos muy pequeños y aunque la mayoría han acabado en el suelo, a su alrededor y él a terminado lleno de zumo de sandía y con las mangas rojas, se ha comido una tajada entera la mar de a gusto.

A ver si como la sandía tiene tanta agua le ayuda con su estreñimiento.

Alimentación, Crianza, Salud

Nuevos alimentos: el tomate, la cebolla y las ciruelas

Los tres ya los había probado el peque antes ya que los potitos industriales a veces incluyen tomate o cebolla en su composición, y los de frutas para el estreñimiento llevan ciruela, pero es la primera vez que se los doy en los purés caseros.    El pobre ha amanecido hoy muy muy estreñido, tanto que ha llorado al intentar hacer caca. Creo que ha sido porque anoche probamos unos cereales nuevos en el biberón de la cena y a este crío los cambios en la comida no le van bien. Y resulta que los únicos purés que tenía congelados eran mitad pollo y ternera, así que he tenido que improvisar un poco a última hora con lo que tenía por casa, que a dado la casualidad de que no era mucho. He dudado, porque hay opiniones dispares sobre a qué edad se les debe dar tomate a los bebés, pero cuando he leído que era bueno para el estreñimiento no me lo he pensado dos veces. Así que nada, pollo, patatas, un trocito pequeño de cebolla por si le sabía muy fuerte, un poco de tomate y aceite. Se lo ha zampado enterito tan agusto. Pero por si acaso el tomate era poco hemos rematado con media ciruela de postre.

¿El resultado? Efectivo… pero quizá demasiado. Como tenía reserva guardada se ha salido por los dos lados del pañal.

Conlcusión: el tomate y la ciruela son laxantes y de efecto rápido. Espero que esta noche el biberón no le vuelva a estreñir.

Alimentación

El bicho y la comida

Vajilla Kukuxumusu

Me acabo de dar cuenta de que, entre las categorías de este blog, no está la de ‘Alimentación’. Y pensándolo creo que es porque el bicho y yo no tenemos problemas con su comida. A menudo cuando comento en la frutería o con la familia que el peque come de todo y come bien, oigo comentarios del tipo “Pues no sabes lo que tienes”, “Eso es un lujo” etc.

No sé cómo será un crío que no come bien, pero a esos comentarios yo siempre respondo que no es que coma siempre bien, sino que además a mí no me agobia el tema de la comida. Debe ser que salí tan escaldada del tema de la lactacia, de las horas y las cantidades y si pasaba hambre, que ahora no hago ni caso. Os cuento nuestras rutinas de alimentación y así de paso abro la categoría, por si acaso cambia con el paso de los meses.

Alrededor de las 09:00 el peque abre los ojillos, me mira, le doy los buenos días, sonríe y se pone a gatear en busca del borde de la cama. Desayuna 150ml de leche de continuación Blemil2 con cereales, a veces Nestle, otras veces Blevit. Como es estreñido ahora estamos probando Blevit Superfibra, pero para mi sorpresa son más efectivos los cereales con miel. No preguntéis por qué. Bueno, pues a veces se los termina encantado y otras no. Últimamente  quizá por los dientes, se deja varias cucharadas. En cualquier caso no hago distinción, si se los come bien, si no pues nada.

Sobre las 12:00 toma otros 150ml de leche en biberón. Estos sólo lo he visto rechazarlos una vez, pero si por cualquier razón no se los doy, no pasa nada, sólo que le da hambre antes a mediodía.

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