Sé la madre que sabes ser

Me encantan estos ratitos de tranquilidad, aunque sea viendo la tele

Parece sencillo, pero a menudo no lo es tanto. Cuando eres madre pasas por momentos de culpa (esa eterna compañera de la maternidad) en los que nadie lo hace peor que tu, y por momentos de grandeza, en los que las demás se equivocan en su comportamiento y eres tu quien tiene toda la razón. Ninguno de los dos son ciertos al cien por cien. No hay modelos de madre (ni de mujer) equivocados. No hay madres mejores o peores. Toda hacemos lo que podemos con nuestra mejor intención, todas queremos a nuestros hijos por encima de cualquier cosa. Quizá muchas veces estamos equivocadas y deberíamos saber aceptar un consejo siempre que sea con intención de ayudar y no de criticar. La maternidad no es una competición por ver quien duerme menos o quien come más.

El esfuerzo, la paciencia, la constancia… son cualidades que varían de unas personas a otras. Quizás a mí me resulte más sencillo estar noches sin dormir y tu seas capaz de no gritarles en todo el día, cosa que yo aún no he conseguido.

Yo tengo mi opinión sobre lo que considero mejor o peor a la hora de educar y criar a un niño, pero la aplico en mi casa y en mi vida, y me esfuerzo en no hacerlo en la de los demás. Opinar y caer en la crítica es fácil, pero cada vez nos alejamos más de esa tribu que permitía criar en sociedad, entre todos, porque si alguien reñía a un niño lo hacía con buena intención, no para darse la vuelta y hablar mal de como lo están educando en su casa.

Desde mi punto de vista sólo hay una cosa que todas debemos compartir, y es la responsabilidad. Porque nosotras hemos decidido traer a nuestros hijos a este mundo cada día más loco y es nuestro deber enseñarles el camino para que crezcan siendo las personas que queremos que sean. Elige cómo quieres hacer las cosas, puede que nos equivoquemos (mucho) pero aprendemos y seguimos adelante. En esto de criar somos maestras y alumnas, a veces los niños nos enseñan más que nosotras a ellos, pero eso para mí es la mejor parte porque significa que lo estoy haciendo bien, que me hacen estar orgullosa.

Sabemos hacerlo, sólo que a veces nos falta creer en nosotras.

 

 

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Las compras en el embarazo: cosas imprescindibles

Una de las primeras cosas en las que pensé después de superar la sorpresa de saber que estaba embarazada fue en que teníamos que comprar miles de cosas para nuestro hijo. Pero con el paso de las semanas fui descubriendo que un bebé empieza a necesitar cosas desde mucho antes de nacer. Supongo que cada mamá es diferente, pero para mí hubo varias cosas sin las que no  hubiera ‘sobrevivido’.

  1. Un sujetador adecuado. Me lo compré demasiado tarde y me arrepiento de haber pasado meses con los aros clavados y los pechos saliéndose por los lados del sujetador. No sé por qué pero me costó mucho encontrar sujetadores de embarazo en ningún lado y al final la solución fueron sujetadores para pechos grandes, de los que llevan forma pero no aros ni costuras. Los últimos meses cuando empecé a gotear calostro y se me hincharon los pechos me alegré mucho de tenerlos.
  2. Ropa interior con elástico ancho. Hablando claro, bragas que no se claven en la barriga cuando te sientes. Parece una tontería pero me resultaban incomodísimas.
  3. Un alargador de cintura para los pantalones. Sólo he visto los de la marca Belly Belt, no sé si existirán más. En mi caso toda mi ropa pre-embarazo me estaba bien salvo por la cintura, así que este aparatito me libró de comprarme pantalones premamá porque hasta el último día seguí usando los que ya tenía, eso sí, con camisetas lo bastante largas para que no se viera la cintura.
  4. Aceite de rosa de mosqueta. Sólo diré que me echaba una buena capa en la barriga, el pecho y las caderas después de cada ducha y a día de hoy no tengo ni una sola estría. El mío, éste.SaluVital_Aceite_500bf08896039
  5. Crema para piernas cansadas. Esto es importante porque aunque lo considero imprescindible no conseguí dar con una marca que fuese efectiva.
  6. Cinturón de seguridad especial para el coche. Esto me lo prestaron pero si no me lo hubiese comprado igual porque en los últimos meses cualquier botecito con el coche lo notaba mucho, así que ni imagino lo que puede ser darte un golpe y que se te clave el cinturón.cinturon_de_seguridad_para_embarazadas_be_safe
  7. Natalben. Es una marca en concreto pero supongo que vale cualquiera de los muchos suplementos para embarazo que hay en las farmacias. A mí me sirvió para esquivar la anemia, me alivió la alergia en primavera y no tuve ni un solo resfriado, y soy de las que cogen todos los virus con los que se cruzan. Creo que ayudar al cuerpo con vitaminas es buena idea durante el esfuerzo del embarazo.

En la imagen un bañador premamá, una de las cosas que no he necesitado ni me parecieron importantes, usé mis bikinis de siempre hasta el día antes del parto.

¿Me he dejado algo importante en el tintero? Contadme!

Besos y abrazos

Ni mejor ni peor, sólo soy madre

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Imagen vía http://blogs.20minutos.es/una-de-cada-mil/2013/02/04/etiqueta-em/

Esto de los #hashtag se nos está yendo de las manos. Lo etiquetamos todo, y como además en este bendito país tenemos la virtud de opinar aunque no nos lo pidan, la combinación es de lo más peligroso. Sumemos a este panorama que la crianza se ha convertido en los últimos años casi en cuestión de estado. Así me encuentro en el telediario con una noticia sobre tipos de madres/padres: helicóptero, cometa, agenda, tigre, apisonadora….. No sé si reírme o llorar.

Lo primero que hago es buscar en san Google porque, la verdad, esos términos me pillan fuera de juego. Yo soy madre a secas, a veces mejor y a veces peor, pero desconocía que mi modo de criar podía etiquetarse de tantas formas. Al final descubro que se trata de una forma sutil de criticar a los que no piensan como nosotros.

Cuando empecé en esto de opinar y ser opinada como mucho existían las prolactancia, y ya se les llamaba ‘talibanas de la teta’ si defendían su postura contra el biberón. Y siguen existiendo los ginesaurios, palabra que me encanta por cierto. Al parecer me he quedado atrás, cuando las críticas eran por el chupete, la leche artificial y el colecho, una cuestión que por cierto he oído discutir en la puerta de la clase de infantil de mi mayor.

Pero ahora las diferencias irreconciliables van más allá y esas etiquetas tan raras se refieren a si somos sobreprotectores (malo) o demasiado permisivos (también malo). Venga, me voy a lanzar: yo soy madre cometa, de las que los dejan a su aire y las demás me miran como si estuviera loca por no luchar con ellos a brazo partido por que se coman todo lo que le he puesto en el plato, por dejarles que trepen en el parque si veo que la posible caída no sería grave. Aunque bueno, también se extrañan si en el bar les exijo que estén sentados o que jueguen sin molestar al resto de mesas, o si les riño en público. Sí, mis hijos no son perfectos ni pretendo aparentarlo, y para que estén educados tendré que enseñarles buena educación, vamos digo yo. Así que a lo mejor no soy cometa sino apisonadora, o tigre, o sabe Dios que más #hashtag debe haber por este mundo.

Supongo, en eso no he investigado, que también habrá etiquetas semejantes para los niños. Me imagino que irán en función de si son más o menos independientes, más o menos tímidos, si van mejor o peor en clase, si comen bien, si duermen solos, si lloran o pegan o quiensabequémás.

No me gustan las etiquetas, no me gusta generalizar ni encasillar a alguien en un determinado comportamiento, mucho menos cuando tan sólo conozco una parte, una escena que he visto en el parque o un comentario que he escuchado de pasada. Tengo mis opiniones como todo el mundo, y puedo estar de acuerdo o no con cómo haces las cosas, pensar que yo actuaría de otra forma e incluso, en una conversación y con la necesaria confianza, decirte lo que pienso al respecto. Pero al final se trata de nuestra vida, de nuestros hijos, y lo único en lo cual tengo derecho a opinar es en porqué hago yo las cosas como las hago.

Al final se trata de centrarnos en como educan los demás, que nosotras lo hacemos estupendamente. Así nos va. Ayyy como envidio cuando educar y criar era cosa de todos, y había unos valores básicos como el respeto que eran lo realmente importante.

Besos y abrazos.

PD: en la próxima entrada haré repaso de la eco de las 12 semanas que tengo esta tarde y del primer (horrible) trimestre de este embarazo. Ya os contaré.