Nuestros juegos de mesa favoritos

Desde hace un par de años los juegos de mesa se han convertido en el regalo estrella para mis mayores. Les encantan, sobre todo por el hecho de que tengamos que jugar los papás o titos o abuelos con ellos. Hay cientos de juegos, sin embargo aquí entro yo para seleccionar los que sé que van a triunfar y huir de los que anuncia la TV, que al final suelen ser juegos de “mirar” más que de “hacer”. Aquí somos fans de los juegos cooperativos y de ingenio, de los que implican pensar un poco, tratar de aprende una estrategia.

Si alguno os interesa pero no sabéis si van a saber jugar o cómo funciona, preguntádme que os lo explico/enseño encantada.

Nuestro Top 5:

  1. El frutal.

elfrutal

Ya os hablé de él aquí, y mis fieras lo explicaron la mar de bien en un vídeo. Es el preferido. Sencillo, partidas no muy largas, cooperativo y bonito. Lo tiene todo.

2. Wolfy.

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Nos lo han traído los Reyes Magos este año y se ha convertido en un digno competir del Frutal. Es cooperativo pero tiene varios modos de juegos, de forma que aunque nos ayudemos cada uno actúa por su cuenta. Las partidas, si los peques aún no saben jugar bien, pueden ser un pelín eternas. Pero es sencillo y también precioso. Lo de que un juego tenga materiales y diseños chulos es un punto a su favor, al menos para mí.
Aquí os lo explica (más o menos) el mayor.

3. Mascotas. (Ver video)

Mi mayor es muy fan del Uno, por eso los Reyes pasaron por Kinuma y trajeron este juego de cartas que también requiere un poco de estrategia, de fastidiar al otro sin que se note. El mediano juega de frente, pero el mayor ya va usando sus truquillos para ganar.

4. Dragón diente de trueno.

dragondientedetrueno

Otro juego de Haba, lo que de por sí ya es señal de éxito y de calidad. Es muy fácil y rápido, pero tiene piezas muy pequeñas que hacen que tengamos que jugar en una superficie donde no alcance el peque.bellaflor

5. Bellaflor.

Y otro más de Haba. El más sencillo y como no requiere de mucho montaje ni espacio, es práctico para jugar una partida en cualquier momento, porque tampoco son largas. Es quizá el más infantil pero al mayor le sigue gustando porque además ayuda a su hermano con el tema de los colores y de mantener los turnos, que es lo que más cuesta.

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Jugar en casa con el bebé

Tengo la suerte de haber nacido y de vivir en una zona con un clima maravilloso, y digo suerte porque soy de esas personas que odian el frío y a las que la lluvia y las nubes nos ponen de un humor de mírame y no me toques. A mí me gsta el sol y salir a tomarme una cervecita a una terraza, y jugar con el bicho en el parque, aunque él aún no juega, sólo se deja mecer en el columpio y se agita cuando para. Pero a mí me vale, y así le da en sol en la cabecita y nos ahorramos las gotas de vitaminas. Pues para nuestra desgracia llevamos unas semanas que no salimos de una nube y nos metemos en otra, hace un frío poco propio de casi mayo y llueve, algo inaudito por estos lares. Así no hay quien salga de casa, con el carro en una mano y el paraguas en la otra, y el bicho tirando de la burbuja hasta que la saca de su sitio y nos mojamos todos en la desesperación de que no nos mojemos ninguno. Vamos, que así paso de salir.

A esta edad lo habitual es dejarlos ‘pastar’ solos por casa, con un ojo encima y el ¡Nooooo! en la punta de la lengua, pero las tardes son largas y algo hay que inventar,así que le he dado al coco y os cuentos unos juegos que nos han gustado mucho a los dos.

El primero lo voy a llamar ‘La caja sorpresa’. Me gusta. Buscamos una caja ni muy grande ni muy pequeña, la sujetamos al suelo o la agarramos fuerte para que el peque en cuestión no la vuelque, y la llenamos de cosas de todo tipo, juguetes pequeños y cosas de casa, cubiertos de plásticos, una bolsa lena de frutos secos, un tupper, lo que sea pero que no sea muy grande para que el bicho pueda sacarlo. Y lo ponemos delante de la caja para que vaya sacando lo que hay dentro. Increíble pero al menos el mío fue sacando cosas una a una y viendo qué eran, las movía, las chupaba, y a por otra. Las que más molaban eran las últimas porque al estar al fondo de la caja no podía verlas con antelación, lo que me hizo pensar que la próxima vez sería buena idea poner una tela o una tapa con una abertura para que saque las cosas a ciegas. A ver qué pasa.

Jugar al pilla pilla por el pasillo cansa pero le encanta. Va gateando a toda mecha y de vez en cuando se para, no sea que no le alcance 🙂 Y mamá con las rodillas y la espalda hechas caldo, pero contenta. A éste le digo “¡que te pillo!” y en lugar de huir viene hacia a mí corriendo, cosas que pasan.

El famoso ‘cucú-tras’, esconderse detrás de un pañuelo o lo que sea y salir por sorpresa. Cuando me escondo yo él peque me coge las manos para bajar él mismo el pañuelo, y a veces juega solo, se asoma detrás de algún mueble y sale con un gritito. Se ve que va aprendiendo cómo funciona y le gusta.

Y por último poner música, no es un juego pero a mi peque le encanta, le pongo cualquier cosa, incluso las cancioncillas que lleva el correpasillos en los botones, y el tío se menea en un intento de baile que me hace muchísima gracia. Y la música es muy buena para los bebés, que se dice mucho y es verdad.

Imagino que aquellas que seáis de zonas menos soleadas tendréis muchos más trucos ¿nos los contáis?