Cosas de casa, Crianza, Familia

Así es nuestra rutina del día a día

Buenos días!! 

Hay una cosa que siempre me pregunto cuando leo o veo vlogs de otras madres, y es cómo se organizan en su día a día. Será porque yo soy bastante desastre y me pica la curiosidad saber si soy la única. Así que aunque tengo cinco o seis post en borrador, algunos sólo a falta de unas fotos ilustrativas, he decidido que hoy os voy a contar cómo me las voy apañando yo con mis tres fieras, mi casa, mi carrera y el pobre de Papá Oso que al final es el último en la lista. Por cierto, antes de empezar os adelanto que estoy esforzándome en dar más vidilla a la cuenta de Twitter y de Instagram porque en mis planes a corto-medio plazo está el lanzarme al mundo youtuber y cuento por supuesto con vuestro apoyo.

En mi casa somos muy rutinarios, funcionamos con un horario para todo y si lo rompemos ya vamos perdidos todo el día, en especial mis hijos.
En mi casa somos muy rutinarios, funcionamos con un horario para todo y si lo rompemos ya vamos perdidos todo el día

A lo que iba. Mis días, laborables o no porque al final los fines de semana me acabo levantando igual, empiezan con el agradable sonido de la alarma de móvil a las 7 a.m. En realidad empiezan antes, pero eso os lo cuento más adelante. Digamos que a las siete es cuando comienzo oficialmente tomándome un café con leche laaargo y lo que sea que pille en la despensa. Guillermo no tiene horarios establecidos porque aunque come cada dos horas nunca es cien por cien fiable así que todo va en función de sus deseos, al menos de momento. Alrededor de las siete y veinte se va Papá Oso y yo o bien dejo al peque en el carro o me lo llevo en la hamaca al baño y me ducho y me arreglo. A veces toca lavarse el pelo con el peque llorando, es lo que hay. A las ocho levanto a los otros dos (ya les he preparado sus vasos de leche) y los pobres se arrastran al salón a ver la tele. Los visto, reconozco que casi nunca tengo la ropa preparada la noche antes y eso me cuesta correr, abrir cajones, dar vueltas innecesarias etc. Se lavan los dientes, los peino, preparo las mochilas con su almuerzo. Si Guille está dormido me lo llevo en pijama, si no le cambio el pañal y lo visto. Para no ir con la lengua fuera tenemos que salir de casa antes de menos cuarto. El cole y la guarde están al final de una graaaaan cuesta arriba. El orden para dejarlos depende de como vayamos de tiempo ya que en la guarde no hay horario y en el cole obviamente sí.

A partir de aquí las mañanas dependen del día. Hay días que toca limpieza, doblar ropa, pasar por el súper… o como ayer que tocó ir de compras, ropa de temporada para mí y para ellos. En el tema comida a mí me gusta cocinar así que siempre me complico de más. A mis hijos les gustan sobre todo los guisos y yo no soy muy de fritos. De momento el peque está en modo koala y me deja pocos ratos para hacer nada, así que todo lo intento en los intervalos entre teta y teta, porque dormir duerme poco.

Dos menos cuarto, vuelta a la cuesta a recoger a los peques. Ellos comen antes y para cuando terminan a llegado el papi, se van a ver un ratito de dibus y comemos nosotros. Recogemos la cocina, café, algunas veces alguno se duerme la siesta pero el mayor siempre resiste.

Ya os he dicho que soy muy desastre así que las tardes tampoco tienen ninguna estructura, dependen de las necesidades del momento. Los peques se van a jugar y los demás… a lo que toque. ¿Cuándo estudio? Cuando puedo y me dejan. Tengo entregas los lunes que al final siempre hago los domingos con muchas prisas y más agobios. Los viernes el mayor va al fútbol y después nos quedamos en el parque.

Alrededor de las ocho y con la ayuda casi siempre de los abuelos o los padrinos que a esas horas vienen de visita nos vamos a la bañera, preparo cenas y si todo ha ido bien vemos un trocito de alguna peli de animación hasta como muy tarde las diez que los acompaño a la cama. Lo habitual a partir de aquí es que los deje dormidos a y media y yo esté para el arrastre. Me tomo mi leche fría con colacao, le doy la última tetada a Guille en la cama y caigo como un tronco deseando haber hecho algo para mí, lo que fuese. Hoy tengo la suerte de que guille se ha dormido y por eso podéis comprobar que el post es mucho más largo de lo habitual.

De noche el peque también come cada dos horas y sin saber porqué alrededor de las cinco deja de tener sueño y son muchos los días que me toca acostarme con él en el sofá para que aguante hasta las siete. Necesita brazos, contacto.

Tengo la gran suerte de no estar trabajando y no lo cambiaría por nada. Soy feliz así. Estoy estudiando y quiero trabajar de ello más adelante, es verdad, pero ahora mismo me siento bien con lo que hago cada día. Y admiro a quien además tiene que pasar ocho horas fuera de casa.

¿Me contáis vuestra rutina diaria?

Besos y abrazos.

 

Alimentación, Compras, Crianza, Familia, Lactancia, Pareja

¡Cuántas cosas necesita un bebé! Cap.7 y último: papá y mamá

Supongamos que ya lo tenéis todo. Habéis sido previsores y habéis hecho una buena lista de nacimiento o tenéis la tarjeta de crédito temblando del susto. En su nueva habitación le esperan su cuna y/o minicuna con sus sabanitas nuevas, el cochecito y un buen montón de ropita y juguetitos. El papi ya ha colocado la silla en el coche para cuando os recoja del hospital y, si sois de los muy previsores, guardáis para cuando las necesitéis la hamaquita y la trona. Por supuesto en el baño está su bañera. Y a punto en su bolsa todo lo necesario para salir pitando al hospital.

NO sé si os habrán servido de algo mis recomendaciones. Pues ahí va otra. Lo más importante, lo único que va a necesitar de verdad vuestro hijo cuando nazca sois VOSOTROS. A su familia.familia dibujo

Que sí, que no me he vuelto loca.

Nosotros somos unos padres jóvenes respecto a las parejas que conocemos o que hay a nuestro alrededor, y más de una vez hemos escuchado lo complicado que es lanzarse a casarse o tener hijos por todo lo que necesitan. Y yo nunca me canso de decirles que no, que no necesitan prácticamente nada. Otra cosa es que queramos comprar cosas que nos faciliten la vida. Pero no son necesarias.

Si no tenemos sitio para una minicuna podemos probar el colecho. Y lo mismo con la cuna, que lo de dormir todos juntos dura tanto como quieran los durmientes.

En mi ciudad no está muy a la orden del día, pero si vivís en un sitio grande habréis visto a muchas madres porteando a sus bebés. Hay muchas opciones, desde mochilas a foulares, que si os convencen harán que dejéis aparcado el cochecito en casa. Un gasto menos.

No voy a entrar a defender los beneficios de la lactancia materna, pero el económico es innegable. Madre mía que caros son los botes de fórmula.

La bañera es imprescindible ¿o no? Hay bañeras pequeñas e incluso plegables (como ésta) que se colocan dentro de nuestra bañera de casa. No son tan cómodas pero oye, que el baño del bebé tampoco dura dos horas, si hay que estar arrodillada quince minutos no es insoportable.

¿Y conocéis los pañales de tela?

No me lancéis a los leones, que no digo que tener hijos sea gratis. Hay que ser coherente y saber que por ejemplo la lactancia puede salir mal y necesitaremos ir a la farmacia, que habrá que pagar vacunas, cremas… y un largo etc. Formar una familia es una responsabilidad enorme. Pero no por lo que cuesta, sino por lo que supone. Lo que de verdad necesita un bebé es cariño, besos, cuidados, más besos y los brazos calentitos de papá y mamá. No dormirán mejor en ninguna cuna, no los arrullará mejor ningún cacharro con pilas, ni como se dice por aquí estarán en ningún lugar más a gusto que en brazos.

Tengo la sensación de que a veces, sin querer, dejamos que las cosas se ocupen de nuestros pequeños. de dormirlos, de entretenerlos. Para eso estamos sus padres, sus padrinos, sus abuelo. Su familia.

Cosas de casa, Embarazo, Salud

El famoso ‘síndrome del nido’

Imagen de chupetesybiberones.es
Imagen de chupetesybiberones.es

Casi todas las madres que conozco admiten haberlo sufrido. Da igual que seas una persona habitualmente ordenada o el mayor desastre del reino (véase mi caso), porque los últimos meses de embarazo te convertiras en una auténtica maniática de la limpieza y el orden.

He leído en vario sitios que se trata de una respuesta de nuestro cuerpo ante la ansiedad de la llegada de un nuevo miembro a la familia, y que se denomina así por su semejanza al trabajo de los pájaros al crear su nido para poner y empollar los futuros huevos. Además supone un aumento de energía y actividad física que nos prepara para el gran esfuerzo que está por venir, el del parto.

No sé si habrá evidencias científicas o no, lo que es cierto es que ocurre y que hay que intentar tomárselo con sentido común. Que no es cuestión de subirse a la escalera para ordenar los altillos con una barriga de ocho meses. En esos casos es preferible pedir ayuda al abnegado padre de la criatura o, si podemos, buscar a alguien que nos eche una mano con las tareas de casa hasta que nazca el retoño.

¿Que cómo sabes si lo estás sufriendo? Es fácil. Si te pasas el día pensando en lavar la ropita nueva del bebé, el preparar su habitación, si de repente te das cuenta de que necesitas limpiar los cristales y necesitas que la casa esté impoluta… sí, bienvenida al club.

Por experiencia propia os digo que la cosa no mejora a pesar de que con el paso de los días cada vez estemos más incómodas y pesadas. Yo, la misma mañana que me puse de parto, entre las primeras contracciones, decidí que el baño estaba muy sucio y me puse a fregar la bañera y los azulejos. ¡Papá Oso todavía se echa las manos a la cabeza cuando lo recuerda! Y ahora, con la casa evidentemente mucho menos ordenada por obra y gracia de mi bicho de 20 meses, parece que el dichoso síndrome me está atacando mucho antes y yo tengo mucha menos energía… o quizá más tareas para la misma energía. Sea como sea, en mi semana 32 ya estoy lavando y guardando pijamitas en la bolsa para el hospital. Quizá lo veáis normal, pero en mi primer embarazo preparé la bolsa en la semana 37 y el peque nació en la 38, vamos que casi casi no llego.

Si sois de naturaleza desordenada como yo, aprovechad para darle un empujoncito a las tareas pendientes pero ojo ¡nada de ansiedad! ¿ok?

¡Besos y abrazos!

Compras, Crianza

Cinco cosas que no volvería a comprar

¡Casi se me olvida! Si es que no tengo la cabeza en mi sitio, debe ser cosa de las hormonas del embarazo… Hace varias semanas que Walewska de Mamis y bebés propuso a todas las que quisiéramos hacer una entrada sobre los imprescindibles y las cosas inútiles que en su día compramos como madres primerizas. Yo ya publiqué mis imprescindibles para el primer año del bebé y los imprescindibles para el embarazo, así que me quedaba publicar hoy las cinco cosas realmente inútiles en las que me gasté el dinero pensando que las acabaría usando.

1. Termómetro de frente/oído. termometro frente

Ni una sóla vez conseguí que se dejase tomar la temperatura con éste cacharro, y por supuesto nunca me dió la temperatura correcta. Dónde estén los de toda la vida debajo del brazo que se quiten los inventos.

2. Vigilabebés. vigilabebes

A menos que tu casa sea un palacio y que tu bebé duerma en el ala oeste lejos de las habitaciones del servicio, puedes estar tranquila que lo escucharás llorar por las noches sin el menos problema. Si además colechas como nosotros pues es obvio que no lo quieres para nada.

3. Alfombra de juegos. alfombra juegos

A los bebés no les gusta estar bocabajo cuando aún no saben gatear o darse la vuelta, se agobian, y cuando saben desplazarse suelen preferir ir a investigar por su cuenta. ¿Resultado? Tengo tres y no ha usado ninguna. Siempre le han gustado más los secretos que escondían los cajones del salón.

4. Cojín antivuelco. cojin antivuelco

Por suerte lo anulé a tiempo de la lista de nacimiento y nadie llegó a gastarse el dinero en él, porque al menos el mío no sabía darse la vuelta hasta que tuvo edad para no correr peligro si lo hacía. De nuevo con el colecho hubiera sido inútil del todo.

5. Tacatá (andador). tacata

Sí, lo ponía dentro y parecía gustarle… dos o tres minutos. Si a eso le sumamos que no son nada recomendables para el desarrollo del bebé ya esta todo dicho.

La verdad es que como la mayoría de las cosas o me las prestaron o me las fui comprando según las necesitaba, no caí en demasiados errores. Y me ha costado encontrar o recordar cinco para escribir esta entrada ¡lo prometo! De echo veo muy problable que a lo largo del día se me encienda la bombillita que tengo fundida en el cerebro y tenga que editarlo.

¡Besos y abrazos!

Compras, Crianza, Embarazo, Parto

¡Cuántas cosas necesita un bebé! Cap.5: la canastilla del recién nacido 1/2

Al menos un mes antes de la fecha de parto es deseable que los futuros padres tengan preparada una bolsa con las cosas necesarias para llevar al hospital y, además, que tengan en casa otra serie de cosas que les serán imprescindibles a su regreso. A esas cosas, a las que necesitaremos cuando lleguemos de vuelta a casa, son a las que me voy a referir hoy.

Porque si dais a luz en un hospital público pocas cosas necesitáis llevar (aquí os dejo mi lista) y, si vais a un hospital privado como será mi caso esta vez, se tratará simplemente de meter gran parte de estas cosas tan necesarias en la bolsa y listo.

Lo primero y más imprescindible de todo, los pañales de recién nacido. Para gustos hay colores, pero en mi caso opté y optaré de nuevo por los Dodot Sensitive para recién nacidos (hay dos tallas según el peso). Me fueron bien con el peque, aunque reconozco que en cuanto creció nos fallaban mucho y cambié de marca. Pero para las primeras veces prefiero ir sobre seguro a unos pañales que no producen alergias, son blanditos y absorben bien.

Te la regalen o te la compres tu, lo habitual es que tengas preparada en casa una cesta con los productos de higiene básicos, dónde además de los pañales necesitarás: crema para el culete, jabón para el baño, crema hidratante, colonia (a mí personalmente no me gusta), una esponja natural, cepillito para el pelo y tijeritas para las uñas. Además de todo esto, que os durará meses, para el cuidado del ombligo viene bien tener gasas estériles y alcohol de 70º. Bueno, y una toalla grande y suave.

Nosotros elegimos los productos de Mustela y añadimos un champú especial para la costra láctea que nos resultó muy útil, pero de nuevo es cuestión de gustos. Si bien es cierto que recomiendo fervientemente su crema para el cambio de pañal, la sigo usando y para mí es la única que no falla. *En casos excepcionales como diarreas en los que el culete se pone mucho más rojo y dolorido, la mejor para mí es Avene Cicalfate.

Superado el primer baño en casa (aquí tenéis mi recomendación sobre bañeritas) toca vestir al pequeñín. Sea la época del año que sea hacen falta bodies cruzados y pijamas cómodos, la cantidad es al gusto pero al menos tres o cuatro bodies vendrán bien. Mi peque nació en julio y en casa llevaba body de manga corta al principio, ya en agosto de tirantes. Y ahora, que espero al repeque para mayo, ando buscando bodies de manga larga al menos para las primeras semanas, que aquí en cuanto entra el calor lo hace con fuerza.

Para salir a la calle, ademas del capazo con sus sábanas correspondientes (y mantita y colcha según el mes), ropa de nuevo cómoda tanto para el peque como para vosotros, que un recién nacido no es fácil de vestir así de primeras, y hay que cambiarle el pañal a menudo. Nada de zapatitos, sólo patucos o calcetines. Y si hace frío, gorro y manoplas, que los bebés pierden mucho calor por la cabeza. Aquí mi recomendación sobre cochecitos de bebé.

Y eso es todo, que ya me ha quedado un post más bien largo. En breve la segunda parte.

Muchos besos y abrazos!!

¡Qué bien me conocen los Reyes Magos!
¡Qué bien me conocen los Reyes Magos!

PD: Edito para enseñaros la bolsa taaaaan chula que me llevaré al hospital con todas las cositas de mi repeque ¿a que mola? 🙂 🙂

Cosas de casa, Costura, DIY

Mamá costurera

¡Mirad mi última adquisición!

 

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Papá Oso me regaló un curso de corte y confección por mi cumple (sabía que me hacía mucha ilusión) y oye, que le he cogido el gustillo a esto de coser y me he dicho ¿por qué no? Con la de tiempo libre que tengo ¿por qué no empezar con una nueva afición? Jajaja Y hala, cacharro nuevo en casa. La verdad sea dicha ¡me encanta! Además con lo culo inquieto que yo soy, que me encanta andar buscando cosas por la red, ‘tramando’ como dice mi marido, esto es un chollo porque hay montones de blogueras que hacen maravillas para sus peques. De momento yo estoy empezando, ya os enseñaré alguno de mis engendros costuriles.

¿Qué os parece?

PD: si alguna sabe coser acepto TODA la ayuda posible, que falta me hace 😉

PD2: perdonad por el desorden pero estoy tratando de hacerme una mesa para coser a gusto y con tanta reforma alrededor es complicado.

Compras, Cosas de casa, Crianza

¡Cuántas cosas necesita un bebé! Cap.4: Un sitio para comer a gusto

El pequeño Miguel de Bebé friki ha inspirado esta entrada con sus dudas acerca de qué trona elegir. Es algo en lo que los padres no pensamos hasta que el pequeño no empieza con la alimentación complementaria y que nos pilla por sorpresa. Porque, para qué negarlo, mientras estamos embarazadas las mamis leemos y releemos miles de revistas y artículos sobre cosas que necesitará el retoño, comparamos marcas, prestaciones y precios del cochecito, de la cuna, de la bañera… (si pincháis podéis ver cuales fueron mis elecciones en cada caso) pero la trona queda relegada para después, para cuando haga falta. Y cuando hace falta no sabes por donde empezar a buscar.

Es cierto que necesaria, lo que se dice necesaria, no es. Si te pilla la hora de comer fuera de casa el peque come sentado en su cochecito o en su silla plegable, así que es una opción. Pero no es la más cómoda, la verdad. Así que pensemos que queremos una trona para que el bichejo coma bien sentadito y a gusto en casa. Para empezar hay que elegir entre una trona que se adapte a una silla de casa o una trona alta, con sus patas plegables. Esto es a gusto del personal. Para mí es más cómoda la trona alta, con patas, porque por poneros un ejemplo, aunque comemos en la cocina cenamos en la sala y ahí me resulta más práctico sentarlo en su trona y darle su cena sentada yo en el sofá. Con una trona de las adaptables no sería posible. Pero repito, depende de cada caso en particular.

Una vez decidido esto, pasamos a otro factor importante: reclinable o no. Cuando es muy pequeño reconozco que es más cómoda si se echa hacia detrás, incluso aunque sea más grande para evitar que se remueva demasiado y acabe con medio puré en el pelo. Pero la mía no lo es y nunca lo he echado realmente en falta, la verdad. La bandeja queda ajustada lo suficiente para que el peque nunca quedase muy suelto, y al llevar tirantes de sujeción si el bicho es pequeño y aún no se queda sentado recto, podemos evitar que se vaya hacia adelante. En mi caso la fiera se sentaba estupendamente desde los cinco meses o antes, así que no tuve problemas ni necesité apenas usar los tirantes que digo.

Y pasamos a las decisiones más personales, la marca y el precio. Hay de todo como en botica. Todas las marcas famosas y menos conocidas tienen su trona en el mercado, y de los precios mejor ni hablo. Es un cacharro que se usa a diario, durante mucho tiempo y que se intenta que pase a futuros hermanos, así que no duele gastarse un poco más. Un consejo, que sea sencilla en cuanto a recovecos y esquinas, que los purés se cuelan por todas partes y luego no hay quien la limpie. Y lo mismo en cuanto a los materiales, a más fáciles de limpiar mejor.

Dicho todo esto os enseño la mía, bueno, la nuestra, que va a medias entre la menda y el bicho que la usa 🙂

Con bandeja
Con bandeja
Frontal
Frontal
Lateral
Lateral
Cerrada
Cerrada

Es el modelo Pixi  de Mamas&Papas, regalo de bautizo de nuestra prima María. Se limpia con un paño húmedo de maravilla, incluso en asiento, que no es acolchado pero tampoco incómodo por la forma que tiene. Plegada ocupa muy poco, tampoco pesa mucho y, esto ya es muy personal, a mí estéticamente me encanta. No digo el precio que fue un regalo, pero podéis encontrarla en cualquier tienda de puericultura, por ejemplo aquí y aquí.

Para rematar, aquí os muestro al bicho para que veáis que a él parece gustarle.

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PD: esta entrada no está patrocinada, sólo doy mi humilde opinión.

PD2: la foto de mi bicho es de estas navidades pasadas ¡lo veo taaaan pequeño! Pero es para que veáis que vale desde el primer momento (ahí lleva puestos los tirantes).

Crianza, Embarazo, Postparto, Salud, Todo me pasa a mí

Cosas que no son iguales desde que soy madre

Que un hijo te cambia por completo es algo indudable, pero normalmente es una frase que se dice para hablar de cambios sentimentales, más profundos. De lo que no se habla tanto es de cuánto te cambia a nivel diario, menos trascendental y más íntimo. Que sí, que te desvives por tu retoño, que no duermes por las noches y salir de viaje es una odisea, pero además de los clichés típicos de madre hay otras cosas que en mi caso han cambiado y mucho.

Mi piel.

Siempre he tenido una piel difícil. Más que difícil, imposible. Desde que tengo uso de razón el acné me ha perseguido, y de mala manera he logrado librarme de él con tratamientos médicos y una rutina de cuidados y cremas constante. Debe ser lo único en lo que he sido constante en mi vida.  Al principio, durante el embarazo, las hormonas me dieron una tregua, que bastante tenía ya con las náuseas de cada mañana. Yo lo atribuyo a las vitaminas que solemos tomar las embarazadas (las primerizas sobre todo), pero fuese por lo que fuese, me daba gusto hasta mirarme en el espejo. Pero ¡ay de mí! las cosas cambiaron cuando nació el peque. Desde entonces he probado de todo y de todas las marcas y nada, que no volvemos a la normalidad.

Mi pelo

No debo ser la única. He oído mucho eso de que a las embarazadas se les cae más el pelo y cosas así. No ha sido mi caso, para cuatro pelos que tengo sólo me faltaría eso, pero sí es cierto que no encuentro la forma de que mi pelo sea el que era. No hay champú, ni tinte ni nada de nada que me valga.

Mi cuerpo

Que sí, que eso es normal, que soy madre y eso se tiene que notar en algo más que en las manchas de chocolate que llevo en la camisa. Lo curioso es que del embarazo salí como nueva, sin una sola estría, y en dos meses ya pesaba menos que antes de estar embarazada. Y ahora, un año después ¡me están saliendo varices! Increíble….

Mi casa

No consigo recordar que había en el rincón junto al sofá antes de que estuviera lleno de bolas de colores, piezas encajables, una carretilla y un cubo de playa. ¿Lo bueno? Lo que me río cuando abro un cajón de la cocina y me encuentro un pulpo de goma de la bañera, o al sacar una camisa del armario suena una musiquilla desde el fondo del cajón y ¡sorpresa! ahí estaba el oso cantarín desaparecido.

Mi bolso

Hubo un tiempo en el que dejé de llevar bolso. Total, siempre iba con el carro y en su bolsa me cabía de todo ¿para qué colgarme otro al hombro? Ahora que no llevo bolsa en la silla de paseo he recuperado mis bolsos, pero guardo cosas impensables hace un año. Toallitas para la cara, uno de esos botes para los golpes, Dalsy, pañuelos de papel en cantidades industriales, un mordedor, galletas (unas cerradas y otras a medio chupar…). Ni Mary Poppins oiga.

¿Qué más ha cambiado en vuestro día a día desde que tenéis hijos?

Compras, Cosas de casa, Salud

Empezando a caminar: seguridad en casa

El peque ya camina oficialmente. Y no me refiero a que va de una persona a otra y vuelta, sino a que se levanta y se va andando por el pasillo sin rumbo fijo, a ver qué encuentra. En la calle no quiere ir de la mano, te suelta y se cabrea si lo intentas sujetar. Vamos, que ya es libre 🙂 Y en estas condiciones las precauciones que tomamos en casa cuando gateaba (ésta es la entrada que hice entonces) ya se nos van quedando cortas. Hay que renovar los cierres de los cajones, los protectores de las puertas, etc etc.

Lo primero y más importante de todo es apartar de su alcance todo aquello que pueda romperse si cae violentamente al suelo, porque será lo primero que coja y lance por los aires para reírse después de lo divertido de su hazaña. En nuestro caso los cajones han dejado de ser interesantes, supongo que ya sacó y metió todo cuando gateaba y ya quiere explorar otros mundos, como los armarios de la cocina, así que los cierres de seguridad son los mismos pero en otros lugares. Igual pasa con los enchufes, que ya estaban tapados y así seguirán.

Tapa para enchufes
Tapa para enchufes

 

Las puertas de momento no son un problema, no le interesan. Otro cantar son las mamparas de los baños y las tapas del water. Estas dos cosas parecen ser una especie de portales a una dimensión de felicidad y peligro a partes iguales, y hay que cerrarlas a cal y canto. No basta con cerrarlas y ya, que el fin de semana me encontré el teléfono inalámbrico buceando en el fondo del water y aún no sé cómo llegó allí.

Cierre multiusos de Olmitos
Cierre multiusos de Olmitos

 

Los armarios también tienen su peligro si el peque los abre y se dedica a sacar una a una todas las prendas de ropa que pueda alcanzar en los cajones. No le pasará nada pero tu cara cuando tengas que volver a guardarlo todo…

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Para la bañera nosotros instalamos uno de esos famosos asientos del baño, pero el peque dice que ahí nos sentemos nosotros, así que ahora tenemos una de esas horribles alfombras de goma en el fondo de la bañera para evitar los resbalones del bicho, que se empeña en estar de pie mientras intentamos mojarlo sólo a él y no el resto del cuarto de baño. Me han parecido horrorosas toda la vida pero qué remedio.

asiento de baño
Asiento de baño Babidú

Y el último descubrimiento han sido las pulseras identificativas con el nombre y el teléfono del bicho, que aún no corre mucho pero se va con cualquiera que le dé la mano y yo no me fío. De aquí a nada le planto una, por si acaso.

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