Cosas de casa, Crianza

Sus primeros pasos

Sí sí, mi peque ya ha dado sus primeros pasitos él sólo, no han sido más de cinco o seis, pero estoy entre muy orgullosa y tremendamente asustada por aquello de que empiece a correr por casa destruyendo a su paso. Al final, como mis suegros decían, llegará corriendo a su primer cumpleaños, que por cierto también ando organizando estos días. De momento la tarta Pocoyó ya está encargada y prometo fotos, pero me encanta complicarme la vida y sé que algo más tendré que planear. A fin de cuentas cómo dicen este  cumpleaños es más para los padres que para el peque, que le da lo mismo una cosa que otra.

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PD: esta semana me tenéis que perdonar porque estoy en plena reforma de la cocina (que ganas!) y tengo la cabeza en otro sitio. Como se ve en la foto, mi bicho me ayudó a vaciar los muebles de la despensa para moverlos  🙂 Ya que estamos, si alguna de vosotras es decoradora o entiende lo más mínimo de cocinas, necesito muchísima ayuda.

¡Un abrazo!

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Alimentación, Crianza

¿Y el tuyo ya anda?

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¿Y desde cuando gatea? ¿Cuándo le salieron los primeros dientes? ¿Sabe hacer palmitas? ¿No dice mamá?

Hay un largo etcétera para estas preguntas que se suelen escuchar cuando juntas a los padres de varias criaturas de la misma edad. En mi caso sucede en los vestuarios de la piscina cuando llevo al peque a natación. Y en las revisiones del pediatra, que no hace por cierto el pediatra sino el enfermero.

En la última visita, a los 9 meses, me dejó con un runrun en la cabeza que me duró meses “¿sabe hacer palmitas, o los cinco lobitos o algo?” Dijimos que sí por inercia, porque cuando mi madre le cantaba los cinco lobitos él abría la mano en un intento de imitar el gesto, pero ni mucho menos lo hacía bien ni sabía hacer palmas. Luego descubrí entre los compañeros de piscina que varios niños con algún mes menos ya hacían ‘trucos’ como las palmas pero sin embargo no gateaban, o tenían muchos más dientes que mi bicho pero no decían ni mú.

Soy consciente de que existen unas tablas, unas expectativas para cada edad que no están puestas a ojo sino que responden a estudios que desconozco pero que imagino que vendrán a querer determinar algún tipo de problema. Lo malo es cuando todo resulta tan estricto en una situación tan poco exacta como es el crecimiento de un bebé. Cada niño es un mundo, se desarrollan a su ritmo, unos antes y otros después, y no tiene por qué suponer un problema por regla general. Igual pasa con la alimentación cuando los profesionales marcan límites concretos del tipo ‘la ternera a los ocho meses’ y te lo inculcan como si al día siguiente de la fecha marcada le fueses a causar daño si no empiezas a introducir la ternera en su dieta. O si te adelantas con la leche, como es mi caso, con los dichosos yogures.

Mi hijo aún no anda pero se tiene en pie desde los 7 meses. Sólo tiene los dos dientes de abajo (llevamos dos meses luchando con los de arriba, que me tienen frita) y hace poco aprendió a hacer mil cosas de golpe, que si decir adiós, hacer palmas, los lobitos, ponerse el teléfono en la oreja y dar un grito 🙂 De todo para divertir al personal. Y su mami ya no se agobia por si alguien hizo algo antes, porque ya le llegará el momento.

(Que no quiero decir que no controléis ciertos comportamientos si los consideráis extraños o el pediatra os lo señala, no quiero que me lluevan las collejas ¿eh?)

PD: la foto, mi bicho en modo explorador en Toledo.

Crianza, Familia, Pareja

Libertad para ser niño (y para ser malos padres)

Es curioso como a veces las cosas coinciden de manera ‘casual’. No hace mucho en una cafetería un peque lloraba desconsolado, retorciéndose n su silla, mientras sus padres se quejaban de que no podían tomarse un café tranquilos si lo tomaban en brazos, así que lo dejaban sentado aunque llorase. Y ayer Papá Oso comentaba que hay quienes al parecer se pierden buena parte de la diversión de criar a sus hijos, refiriéndose  una madre que nos acababa de contar que ya no usaba la bañera de su cambiador porque su hijo salpicaba mucho al chapotear y lo dejaba todo perdido.

Yo procuro tener al bicho sentado en su silla o en la trona el menor tiempo posible, porque entiendo que se aburre  Y sí, soy mala madre (somos malos padres) porque le dejamos que abra los cajones y saque todo lo que quiera siempre y cuando no sea peligroso, le dejamos que corra libre por la casa, que explore, y le cojemos en brazos cada vez que podemos, y chapotea todo lo que quiere y más, tanto que le baño con la fregona esperando en la puerta del baño. Y nos encanta, aunque se ensucie la ropa de gatear por el suelo que no está lo limpio que debería, aunque se llene la boca y la cara y el cuello de migas de pan o de galleta chuperreteada. Y sí, nos gusta que siga durmiendo con nosotros, aunque no os discuto que a veces la voz de la sociedad se oye demasiado y dudo sobre lo que hacemos. Menos mal que ahí está Papá Oso para recordarme que somos los padres que somos, y nos gusta serlo.

Me alegro de no ser la única que piensa así, y como ya os digo que las cosas se unen a veces de forma muy curiosa, os enlace un vídeo y un blog que vienen a corroborar en parte lo que os cuento.

Espero que os gusten.

http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/asimplevista/2013/05/14/guia-del-mal-padre.html

El artículo que acompaña al vídeo podéis encontrarlo en  Bebesymás

Crianza, Familia, Salud, Todo me pasa a mí

Mi bicho explorador

Los bebés y las caídas

 

Mi peque lleva una semana en modo terremoto. No para quieto, gatea por la casa, lo muerde todo, lo tira todo, llega a todas partes, abre cajones y puertas…. Creo que se debe al malestar que siente por los dientes, sumado a que llevamos varios días de mal tiempo que  a mí también me trastornan y que no nos dejan salir al parque todo lo que a él le vendría bien.

Con tanto movimiento al final pasa lo inevitable y el peque se cae. Si estamos solos o con Papá Oso, esperamos a ver qué pasa, si llora o vemos que ha sido una caída considerable, o si se ha dado un buen golpe con algún mueble como le pasó hace unos días, acudimos a su rescate, pero si no le dejamos que siga a su aire sin asustarle, porque creemos que si no llora es que no se ha hecho daño. No sé si lo estaremos haciendo bien, pero de momento funciona.

En sus 9 meses el bicho ha tenido dos grandes caída y muchas pequeñas. Una de las grandes nos llevó incluso a Urgencias por la preocupación de que tuvieses algo que no pudiéramos ver, la segunda quedó en un gran susto para mí y un poco de observación ese día por si acaso. Las pequeñas caídas se quedan en un chichón (por cierto se me olvida siempre comprar ese famoso botecito que se supone que evita que salga la bola y que se ponga rojo), un poco de llanto y si acaso una marca del lugar del accidente.

La cuestión es que, una vez que tienen más movilidad y van ganando autonomía no podemos evitar que se caigan, que tropiecen, que se den golpes o ni siquiera que alguna vez abran un cajón o una puerta que no deben y se pillen un dedito. Y la cosa irá a peor cuando camine, lo sé. No sólo se caerá más sino que también romperá más (la Xbox de Papá Oso ya conoce el suelo jeje). Lo único que nos queda es aprender a sobrellevarlo… y enseñarle a los abuelos que no pasa nada porque llore un poquito, que también es sano.

Vuestros peques ¿han tenido algún golpe o caída? ¿Y cómo los afrontáis?

Crianza, Todo me pasa a mí

Cosas de mi bicho

Al peque le encanta aporrear nuestros portátiles y morder mi ratón. Es vernos que abrimos el ordenador y viene a gatas muerto de la risa. Lo del ratón es peor, porque si lo llena de babas por donde el usb no funciona hasta que se seca, y si lo muerde por los botones con el dientecillo le arranca la pintura. Hoy  ha tenido uno de esos días infinitos en los que Papá Oso y yo creemos morir, no ha dormido siesta y ha estado especialmente activo, no sé porqué, a pesar de que esta mañana hemos tenido piscina. Incluso cuando lo hemos dejado en la cuna a ver el resultado de bajarle el colchón se ha dedicado a hacer pequeños agujeritos en la madera blanca con el diente. A este ritmo no le dura, lo desgastará antes de que le salga el siguiente.

Y ahora me voy, que para sentir que seguimos siendo personas hemos invitado a unos amigos a cenar tranquilos en casa. Lo de tranquilos está por ver, que el bicho se acaba de dormir, pero no creo que dure. ¡Buenas noches y feliz domingo!

Compras, Crianza, Todo me pasa a mí

Colecho con seguridad

Ya van dos días que me despierto de un salto para rescatar al peque de una caída inminente  Duerme mal, yo peor, así que por la mañana cuando Papá Oso se va a trabajar el bicho se queda despierto y yo más que dormida, y el tío se dedica a gatear por la cama buscando la forma de irse con papi. La primera vez me lo encontré trepando a la mesita de noche, la siguiente a un paso del borde de la cama y por tanto del suelo. Además la caída es grande, que mi cama está muy alta, cosa de los suecos.

Al final hemos decidido que la única solución, ya que yo no me veo con fuerzas de despertarme a las 7 todas las mañanas, que luego el bicho se duerme de nuevo pero yo no, por donde iba que la solución es que papi ponga una de esas barreras de niños en su lado de la cama cuando se levante. Más trastos que comprar. Y yo que estaba tan feliz porque todo el mundo me decía que el colecho era peligroso, que el peque podía meterse debajo del nórdico y asfixiarse o yo que sé que cosas, y ahora resulta que sí que va a ser peligroso. A mi favor, reconocer que nunca se ha metido debajo del nórdico, ni de más pequeño ni ahora que se menea más.

En cuanto al colecho en sí, que tantas opiniones suscita ¿qué os parece a vosotras?

Cosas de casa, Crianza

Gatear en una casa segura

El pequeñajo gatea cada vez con más fluidez, más seguro y más deprisa, además de haber aprendido a ponerse de pie sujeto  a la mesa o al sofá, y Papá Oso y yo no ganamos para sustos. Visto lo visto hemos empezado a mirar diversos artilugios de seguridad para puerta, cajones y esquinas, pero hay de mil tipos y formas y aunque no nos aclaramos, de momento van ganando estos de Olmitos. Me gusta la marca, de hecho la silla de paseo que tengo ojeada para el verano también es de ellos.

Cierre de seguridad para niños

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