Crianza, Familia

Primer cumpleaños

Improvisación al poder

Parecía increíble pero el fin de semana ha pasado y nosotros hemos logrado sobrevivir no a una sino a dos fiestas de cumpleaños del peque. Un primer cumpleaños agotador para todos pero del que hemos salido muy felices. Como ya os he comentado alguna vez tenemos a suerte de contar con una gran familia que, esto es lo importante, está muy unida. De ahí que hayamos tenido que preparar dos fiestas, ya que aunque unida en cariño, está separada en el espacio, y no es posible que todos los primos, de un lado y de otro de la familia (de la familia de Papá Oso, yo sólo tengo a mis padres) estén juntos para una única celebración.

El bicho ha disfrutado de lo lindo con sus primos más pequeños, ha recibido regalos maravillosos, ha terminado agotado de tanto jugar y correr, y los papis… pues más agotados aún.

En mi familia (véase Papá Oso, el bicho y yo) hay una regla no escrita desde que mi marido y yo nos conocimos: cuanto más planifiquemos cualquier evento, más tendremos que improvisarlo al final. El gran ejemplo de esta ley fue nuestra boda, que tuvimos que reestructurar por completo menos de dos meses antes por culpa de un terremoto. Para nacer el peque se adelantó 10 día y por supuesto nos pilló con todo por terminar. Y, a menor escala, el primer cumpleaños no podía ser menos.

Como me conozco y soy muy dada a liarme y hacer entradas eternas, hoy me he enmendado y he intentado resumirlo todo.

La decoración

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Las dos tartas

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Juguetes

Faltan algunos, estos son los que ya son parte de la decoración del salón.

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Libros

¡Me encantan!

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Y mucha ropa

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PD: Perdón por la calidad de las fotos pero con el lío están hechas con el móvil y da para lo que da.

Todo me pasa a mí

Julio es nuestro mes

Julio, que arranca hoy, es un mes muy importante es nuestra familia. Porque prácticamente todas las celebraciones nos coinciden en los próximos 31 días. Es casualidad que Papá Oso y yo celebremos a la vez el santo (ahora también el peque) y aún más casualidad que su cumpleaños y el mío sean también en julio con una semana justa de diferencia. Cosas de familia, mi cuñada, mi suegro y mi madre también comparten santo con nosotros. Ya puestos dijimos “Pues nos casamos en julio”. Y hala, otra celebración. Y el remate vino cuando me quedé embarazada, nada planeado, y al hacer cuentas la fecha de parto caía a finales de junio, aunque al final el peque decidió que tenía prisa y vino el 11, pero en julio, faltaría más. Así sin quererlo tenemos un mes de lo más completito en el que nos gastaremos sin problemas la paga extra en regalos, tartas y comidas familiares. Luego está el problema de encontrar regalos para todos, pero esa es otra historia.

Ya en serio, además del tema del montón de celebraciones, julio es un mes muy emotivo para mí. Hace ya dos años de mi boda, una boda que nos costó mucho poder celebrar, en la que pusimos muchas ilusiones y mucho esfuerzo y que, pese a todo, pese al terremoto que nos derribó la iglesia dos meses antes, fue absolutamente perfecta. Con sus fallos y todo. Y lo más importante, hace un año que vino al mundo mi bicho, la alegría de nuestras vidas. Recuerdo el parto como si fuese ayer, aunque haya cosas que no quiera recordar. Un año ya….

Pero no todo es familiar. Hace años, antes de conocer a Papá Oso, este mes no celebraba sólo mi cumpleaños. El día 16 cumple años una persona muy especial para mí, una amiga de esas que aunque no veas en años, aunque no hables con ella, sabes que estará ahí si la necesitas. Una persona que nunca me ha fallado, incluso cuando no hemos estado de acuerdo, incluso cuando teníamos un mal día. Una persona que más que una amiga fue mi segunda familia y a la que echo de menos cada día. Sabes quien eres, sé que me lees. Todo lo bueno que te pase en la vida no será suficiente.

Feliz julio a todos.