Collares de lactancia Mamichic y ¡Sorteo!

_20161216_091848Desde que nació Arturo estoy con las ganas de tener un collar de lactancia. Embarazada del peque lo puse en mi lista personal de cosas que quería comprarme pero, al final, quedó de nuevo en espera. Sin embargo como si me hubieran leído la mente desde Mamichic me propusieron probar los suyos y ahora tengo no uno sino dos y una preciosa pulsera que ¡me encantan! El peque aún no los ha probado porque está empezando a controlar lo de llevarse cosas a la boca pero estoy segura de que en cuanto pueda le van a venir muy bien ya que creo que está empezando con las molestias de los dientes.

 

 

Los colores, el tacto… y lo que es más importante, la tranquilidad de saber que están hechos con silicona orgánica 100% y certificados con todos los controles más exigentes para es uso y disfrute de los pequeñajos. Las piezas están diseñadas para masajear y ayudar a romper la membrana gingival que causa inflamación en la encía, estimulando así la salida de los dientes. Se lava con agua y jabón e incluso en lavavajillas.  Los collares y cordón repelen el agua y secan de inmediato, y además se pueden enfriar en la nevera para proporcionar un mayor alivio al bebé.

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Y ahora viene lo chulo ¿queréis un pack como el mío? Pues Mamichic me ha ofrecido uno para _20161216_091602sortear y es muuuuy fácil.

  1.  Deja un comentario y un me gusta en la foto del concurso en mi Instagram.
  2. No es requisito pero si sigues a Mamichic (en su cuenta de Facebook, Twitter o Instagram) sería un bonito detalle de agradecimiento 😉
  3. Tenéis hasta las 23:59 del martes día 20, y el miércoles 21 publicaré el nombre del ganador.
  4. ¡Mucha suerte!

¿Y el tuyo ya anda?

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¿Y desde cuando gatea? ¿Cuándo le salieron los primeros dientes? ¿Sabe hacer palmitas? ¿No dice mamá?

Hay un largo etcétera para estas preguntas que se suelen escuchar cuando juntas a los padres de varias criaturas de la misma edad. En mi caso sucede en los vestuarios de la piscina cuando llevo al peque a natación. Y en las revisiones del pediatra, que no hace por cierto el pediatra sino el enfermero.

En la última visita, a los 9 meses, me dejó con un runrun en la cabeza que me duró meses “¿sabe hacer palmitas, o los cinco lobitos o algo?” Dijimos que sí por inercia, porque cuando mi madre le cantaba los cinco lobitos él abría la mano en un intento de imitar el gesto, pero ni mucho menos lo hacía bien ni sabía hacer palmas. Luego descubrí entre los compañeros de piscina que varios niños con algún mes menos ya hacían ‘trucos’ como las palmas pero sin embargo no gateaban, o tenían muchos más dientes que mi bicho pero no decían ni mú.

Soy consciente de que existen unas tablas, unas expectativas para cada edad que no están puestas a ojo sino que responden a estudios que desconozco pero que imagino que vendrán a querer determinar algún tipo de problema. Lo malo es cuando todo resulta tan estricto en una situación tan poco exacta como es el crecimiento de un bebé. Cada niño es un mundo, se desarrollan a su ritmo, unos antes y otros después, y no tiene por qué suponer un problema por regla general. Igual pasa con la alimentación cuando los profesionales marcan límites concretos del tipo ‘la ternera a los ocho meses’ y te lo inculcan como si al día siguiente de la fecha marcada le fueses a causar daño si no empiezas a introducir la ternera en su dieta. O si te adelantas con la leche, como es mi caso, con los dichosos yogures.

Mi hijo aún no anda pero se tiene en pie desde los 7 meses. Sólo tiene los dos dientes de abajo (llevamos dos meses luchando con los de arriba, que me tienen frita) y hace poco aprendió a hacer mil cosas de golpe, que si decir adiós, hacer palmas, los lobitos, ponerse el teléfono en la oreja y dar un grito 🙂 De todo para divertir al personal. Y su mami ya no se agobia por si alguien hizo algo antes, porque ya le llegará el momento.

(Que no quiero decir que no controléis ciertos comportamientos si los consideráis extraños o el pediatra os lo señala, no quiero que me lluevan las collejas ¿eh?)

PD: la foto, mi bicho en modo explorador en Toledo.

Resfriados y alergias

Esta semana tenéis que perdonarme por el parón, pero el bicho y yo estamos enfermos. Él tiene el mismo resfriado que tuvo cuando le salieron las palas de abajo, ha empezado igual, con una fiebre que parecía que no venía de ningún sitio, y ahora ya tiene mocos, así que el pack completito. Yo por mi parte no sé si estoy resfriada o tengo un brote de alergia, aunque teniendo en cuenta que ha llovido un par de días y que ahora de repente ha llegado el verano, apostaría por que el polen está haciendo de las suyas. La cuestión es que tengo fiebre, estornudos, mocos… también estoy completa.

Así que perdonad si falto un poco más de lo normal.

PD: lo único bueno de esta semana está siendo el tiempo, que aunque no lo puedo disfrutar como quisiera, me alegra ver entrar el sol de esta manera por las ventanas ¡y ya puedo sacar la ropa de verano!

Actualizo. Iba a escribir una entrada nueva para contaros la evolución de las enfermedades familiares pero al final he optado por actualizar. El bicho ya no tiene fiebre, sigue con mocos pero con mejor aspecto que antes, y la mami tampoco tiene fiebre pero la alergia va peor en todo lo demás. Tanto así que aprovecho ara advertiros de lo peligroso que es automedicarse con lo primero que encontráis por ahí, porque he cogido un pulverizador para la nariz que he usado dos veces antes de leer que sólo debería usarse una vez cada 12 horas. Ya me ocurrió una vez hace años y me provocó una sinusitis más que incómoda, así que ya sabéis, no seáis tan vagas como yo y acudid al médico. Por lo demás, sin novedad en el frente.

Mi bicho explorador

Los bebés y las caídas

 

Mi peque lleva una semana en modo terremoto. No para quieto, gatea por la casa, lo muerde todo, lo tira todo, llega a todas partes, abre cajones y puertas…. Creo que se debe al malestar que siente por los dientes, sumado a que llevamos varios días de mal tiempo que  a mí también me trastornan y que no nos dejan salir al parque todo lo que a él le vendría bien.

Con tanto movimiento al final pasa lo inevitable y el peque se cae. Si estamos solos o con Papá Oso, esperamos a ver qué pasa, si llora o vemos que ha sido una caída considerable, o si se ha dado un buen golpe con algún mueble como le pasó hace unos días, acudimos a su rescate, pero si no le dejamos que siga a su aire sin asustarle, porque creemos que si no llora es que no se ha hecho daño. No sé si lo estaremos haciendo bien, pero de momento funciona.

En sus 9 meses el bicho ha tenido dos grandes caída y muchas pequeñas. Una de las grandes nos llevó incluso a Urgencias por la preocupación de que tuvieses algo que no pudiéramos ver, la segunda quedó en un gran susto para mí y un poco de observación ese día por si acaso. Las pequeñas caídas se quedan en un chichón (por cierto se me olvida siempre comprar ese famoso botecito que se supone que evita que salga la bola y que se ponga rojo), un poco de llanto y si acaso una marca del lugar del accidente.

La cuestión es que, una vez que tienen más movilidad y van ganando autonomía no podemos evitar que se caigan, que tropiecen, que se den golpes o ni siquiera que alguna vez abran un cajón o una puerta que no deben y se pillen un dedito. Y la cosa irá a peor cuando camine, lo sé. No sólo se caerá más sino que también romperá más (la Xbox de Papá Oso ya conoce el suelo jeje). Lo único que nos queda es aprender a sobrellevarlo… y enseñarle a los abuelos que no pasa nada porque llore un poquito, que también es sano.

Vuestros peques ¿han tenido algún golpe o caída? ¿Y cómo los afrontáis?

El peque y los dientes

dentición del bebé

Mucho tiempo llevábamos tranquilos. Llevo varios días diciéndole a Papá Oso que el peque vuelve a dormir muy nervioso, se mueve muchísimo como si estuviera incómodo, de repente da un grito aún dormido y sigue con el sueño como si nada y se muerde el labio superior, y que a mí todo eso me recordaba a aquel  maravilloso mes y medio en el que le salieron las dos palas de abajo. Pues efectivamente hoy ha empezado a pasarse la lengua por la encía, un gesto muy gracioso por cierto, que fue la prueba definitiva de que le estaban saliendo los únicos dos dientes que tiene. Así que de manera oficial vamos a por las dos palas de arriba. No consigo ver nada en la encía, pero es que al ser arriba es mucho más difícil que en la de abajo, así que tendremos que esperar a que se le noten al tacto. Supongo que es de agradecer el haber tenido unos meses de descanso entre unos dientes y otro, pero estos apenas están anunciando su llegada y yo ya estoy muerta de sueño. Se me ha juntado con la alergia y para qué quiero más.

En la imagen podéis ver una representación del orden en el que salen los dientes de los bebés y más o menos a qué edad, aunque eso es tremendamente subjetivo y cada niño es un mundo.

Como con los anteriores no nos sirvieron de nada los mordedores ni ningún cachibache del estilo, esta vez sólo pienso intentarlo con uno de los que se meten al frigo, y si no cuela, volveré a dejarle que muerda las cucharas Suavinex, que le gustaban. Espero que sigan valiendo.

Mocos, conjuntivitis y un diente nuevo

los dos dientes de mi bicho

De todo eso hemos tenido en los dos últimos días. Los mocos llevan semanas con nosotros, cambiamos de medicamento después de que el médico nos dijese que tenía el pecho limpio, que era lo más preocupante, y nada que seguimos igual, con mucosidad verde y espesa sobre todo por la noche, tanto que no puede respirar bien, se pone nervioso y hala, mamá no duerme y el peque menos aún. Lo de la conjuntivitis empezó muy despacio, tanto que no le di importancia y pensé que le lloraban los ojos de no dormir, pero ayer ya tenía legañas amarillentas y muchas, así que ahora además de lavados de nariz con un spray especial para bebés (y el dichoso sacamocos manual por las mañanas) también hacemos lavados en los dos ojos con gasas mojadas en agua hervida templada, cada ojo con una gasa diferente. Parece ser que es habitual que cuando hay infección aguda de las vías respiratorias altas, o sea mucha mucosidad persistente, esa infección se extiende a los ojos y de ahí la conjuntivitis. Por suerte no tiene los ojos rojos ni le escuecen, al menos no le veo tocárselos, así que espero que no le moleste mucho. Y para colmo la segunda pala hizo su aparición a principios de semana pero por extraño que parezca el bicho sigue con los ‘síntomas’ pre-diente, que son décimas de fiebre, muchas babas, mejillas muy rojas… no sé qué será, pero por Dios que el siguiente diente nos deje unas semanas de respiro y de sueño.

Papá Oso tampoco anda muy fino, tiene inflamación de garganta, y yo alergia, así que espero que seamos capaces de sobrevivir a esta semana 🙂

Ahora que lo pienso… ¿podría deberse todo, el resfriado y la conjuntivitis, al hecho de que el peque se bebe media piscina cada vez que vamos? ¿Qué creéis?

PD: la foto se la hizo mi suegro al bicho mientras terminaba de comer

Cosas de mi bicho

Al peque le encanta aporrear nuestros portátiles y morder mi ratón. Es vernos que abrimos el ordenador y viene a gatas muerto de la risa. Lo del ratón es peor, porque si lo llena de babas por donde el usb no funciona hasta que se seca, y si lo muerde por los botones con el dientecillo le arranca la pintura. Hoy  ha tenido uno de esos días infinitos en los que Papá Oso y yo creemos morir, no ha dormido siesta y ha estado especialmente activo, no sé porqué, a pesar de que esta mañana hemos tenido piscina. Incluso cuando lo hemos dejado en la cuna a ver el resultado de bajarle el colchón se ha dedicado a hacer pequeños agujeritos en la madera blanca con el diente. A este ritmo no le dura, lo desgastará antes de que le salga el siguiente.

Y ahora me voy, que para sentir que seguimos siendo personas hemos invitado a unos amigos a cenar tranquilos en casa. Lo de tranquilos está por ver, que el bicho se acaba de dormir, pero no creo que dure. ¡Buenas noches y feliz domingo!