Crianza, Embarazo, Familia, Lactancia, Libros, Salud

Buenos profesionales para garantizar un buen futuro

Hace poco mi cuñada y madrina del peque, futura enfermera, me regaló éste libro.

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No os tengo que contar que soy ferviente seguidora y admiradora de Carlos González, ya os recomendé sus libros aquí, pero claro, eso ella no tenía porqué saberlo. A fin de cuentas es alguien a quien conocemos sobre todo las que somos o vamos a ser madres. Sin embargo a ella le pareció apropiado para mí porque se lo había recomendado una profesora en la universidad. La misma profesora que les ha enseñado a dar masajes a los bebés, en la misma universidad en la que les enseñan la importancia del método canguro, del piel con piel con el recién nacido.

Y lo primero que me vino a la cabeza es que al fin parece que soplan vientos de cambio, de reciclaje para unos profesionales a menudo anclados en costumbres y prácticas no sólo anticuadas sino en algunos casos peligrosas (véase la maniobra Kristeller, por ejemplo). Me sentí agradecida porque pensó en mí para el regalo y orgullosa porque con esos pensamientos en la cabeza, con esas ideas, será una de esas profesionales que tanto gusto da encontrar cuando las madres vamos al médico, alguien que va más allá de los conocimientos memorizados y que es capaz de comprender y de entender lo que necesita el bebé.

Además, casualmente, hoy he vuelto a comenzar a leer ‘Mi niño no me come’ y después de dos semanas me siento estúpida por haber pasado tanto tiempo nerviosa y enfadada a la hora de comer. Creo que me los voy a tener que poner en la mesilla de noche para cuando me agobie en exceso, que cierto es que ahora con mis hormonas revolucionadas me pasa más de lo que debería.

Y si alguien aún no conoce a este hombre ni su forma de ver la infancia y la maternidad, merece la pena echarle un vistazo a sus libros y, si os convencen, no lo dudéis, que no son caros para el jugo que al menos yo les estoy sacando.

Blog, Crianza, Embarazo

Primer encuentro de Madres tutete.com

Cuando las cosas se hacen bien y sobre todo con cariño se nota en los resultados, y este eventazo al que tengo la suerte de acudir mañana es un  claro ejemplo. Y es que en este primer encuentro de madres no sólo estará presente el gran equipo de Tutete, sino que podremos asistir a charlas y tallleres de Ecox4D, Hero Baby, Infaneto y Ergobaby entre otros, y así era de esperar que el aforo previsto se superase con creces.

¡Las mamis murcianas tenemos ganas de disfrutar juntas de nuestra maternidad!

Y si las marcas asistentes son de lo mejorcito, qué decir de las blogueras involucradas Subida en mis tacones, La libreta de mamá y ¿Mi mundo? los míos.

Para las que estaréis mañana en el hotel NH amistad de Murcia, y para las que nos vayáis siguiendo a través de las redes (#madrestutete13 en twitter), éste es el programa de la jornada:

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  • 10.00h – Bienvenida al evento de Tutete.com
  • 10.15h – Ergobaby: El porteo Ergonómico
  • 10.45h – Infaneto: “Mi Maternidad” Sandra con su bebé Emma nos hablará de su experiencia en lactancia.
  • 11.15h – Hero Baby: “Hero Baby Contigo desde el Primer Día”
  • 11.45h – Coffee Brake (sopresitas y taller de porteo)
  • 12.15h – Hero Baby: “El ABC de la Nutrición Infantil”
  • 12.45h – Ecox 4D: ¿Qué pasa antes de nacer?. Refuerzo del vínculo afectivo durante el embarazo.
  • 13.15h – Mamás Blogueras: “Guía para papás novatos. ¿Dónde está el manual de instrucciones?”
  • 13.45h – Sorteos: 1 Ecografía Emocional, 1 Mochila de Ergobaby, 1 Cheque Regalo de 100€ de Tutete

Lo dicho, mañana nos vemos.

Un abrazo.

Compras, Cosas de casa, Crianza

¡Cuántas cosas necesita un bebé! Cap.4: Un sitio para comer a gusto

El pequeño Miguel de Bebé friki ha inspirado esta entrada con sus dudas acerca de qué trona elegir. Es algo en lo que los padres no pensamos hasta que el pequeño no empieza con la alimentación complementaria y que nos pilla por sorpresa. Porque, para qué negarlo, mientras estamos embarazadas las mamis leemos y releemos miles de revistas y artículos sobre cosas que necesitará el retoño, comparamos marcas, prestaciones y precios del cochecito, de la cuna, de la bañera… (si pincháis podéis ver cuales fueron mis elecciones en cada caso) pero la trona queda relegada para después, para cuando haga falta. Y cuando hace falta no sabes por donde empezar a buscar.

Es cierto que necesaria, lo que se dice necesaria, no es. Si te pilla la hora de comer fuera de casa el peque come sentado en su cochecito o en su silla plegable, así que es una opción. Pero no es la más cómoda, la verdad. Así que pensemos que queremos una trona para que el bichejo coma bien sentadito y a gusto en casa. Para empezar hay que elegir entre una trona que se adapte a una silla de casa o una trona alta, con sus patas plegables. Esto es a gusto del personal. Para mí es más cómoda la trona alta, con patas, porque por poneros un ejemplo, aunque comemos en la cocina cenamos en la sala y ahí me resulta más práctico sentarlo en su trona y darle su cena sentada yo en el sofá. Con una trona de las adaptables no sería posible. Pero repito, depende de cada caso en particular.

Una vez decidido esto, pasamos a otro factor importante: reclinable o no. Cuando es muy pequeño reconozco que es más cómoda si se echa hacia detrás, incluso aunque sea más grande para evitar que se remueva demasiado y acabe con medio puré en el pelo. Pero la mía no lo es y nunca lo he echado realmente en falta, la verdad. La bandeja queda ajustada lo suficiente para que el peque nunca quedase muy suelto, y al llevar tirantes de sujeción si el bicho es pequeño y aún no se queda sentado recto, podemos evitar que se vaya hacia adelante. En mi caso la fiera se sentaba estupendamente desde los cinco meses o antes, así que no tuve problemas ni necesité apenas usar los tirantes que digo.

Y pasamos a las decisiones más personales, la marca y el precio. Hay de todo como en botica. Todas las marcas famosas y menos conocidas tienen su trona en el mercado, y de los precios mejor ni hablo. Es un cacharro que se usa a diario, durante mucho tiempo y que se intenta que pase a futuros hermanos, así que no duele gastarse un poco más. Un consejo, que sea sencilla en cuanto a recovecos y esquinas, que los purés se cuelan por todas partes y luego no hay quien la limpie. Y lo mismo en cuanto a los materiales, a más fáciles de limpiar mejor.

Dicho todo esto os enseño la mía, bueno, la nuestra, que va a medias entre la menda y el bicho que la usa 🙂

Con bandeja
Con bandeja
Frontal
Frontal
Lateral
Lateral
Cerrada
Cerrada

Es el modelo Pixi  de Mamas&Papas, regalo de bautizo de nuestra prima María. Se limpia con un paño húmedo de maravilla, incluso en asiento, que no es acolchado pero tampoco incómodo por la forma que tiene. Plegada ocupa muy poco, tampoco pesa mucho y, esto ya es muy personal, a mí estéticamente me encanta. No digo el precio que fue un regalo, pero podéis encontrarla en cualquier tienda de puericultura, por ejemplo aquí y aquí.

Para rematar, aquí os muestro al bicho para que veáis que a él parece gustarle.

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PD: esta entrada no está patrocinada, sólo doy mi humilde opinión.

PD2: la foto de mi bicho es de estas navidades pasadas ¡lo veo taaaan pequeño! Pero es para que veáis que vale desde el primer momento (ahí lleva puestos los tirantes).

Crianza, Embarazo, Postparto, Salud, Todo me pasa a mí

Cosas que no son iguales desde que soy madre

Que un hijo te cambia por completo es algo indudable, pero normalmente es una frase que se dice para hablar de cambios sentimentales, más profundos. De lo que no se habla tanto es de cuánto te cambia a nivel diario, menos trascendental y más íntimo. Que sí, que te desvives por tu retoño, que no duermes por las noches y salir de viaje es una odisea, pero además de los clichés típicos de madre hay otras cosas que en mi caso han cambiado y mucho.

Mi piel.

Siempre he tenido una piel difícil. Más que difícil, imposible. Desde que tengo uso de razón el acné me ha perseguido, y de mala manera he logrado librarme de él con tratamientos médicos y una rutina de cuidados y cremas constante. Debe ser lo único en lo que he sido constante en mi vida.  Al principio, durante el embarazo, las hormonas me dieron una tregua, que bastante tenía ya con las náuseas de cada mañana. Yo lo atribuyo a las vitaminas que solemos tomar las embarazadas (las primerizas sobre todo), pero fuese por lo que fuese, me daba gusto hasta mirarme en el espejo. Pero ¡ay de mí! las cosas cambiaron cuando nació el peque. Desde entonces he probado de todo y de todas las marcas y nada, que no volvemos a la normalidad.

Mi pelo

No debo ser la única. He oído mucho eso de que a las embarazadas se les cae más el pelo y cosas así. No ha sido mi caso, para cuatro pelos que tengo sólo me faltaría eso, pero sí es cierto que no encuentro la forma de que mi pelo sea el que era. No hay champú, ni tinte ni nada de nada que me valga.

Mi cuerpo

Que sí, que eso es normal, que soy madre y eso se tiene que notar en algo más que en las manchas de chocolate que llevo en la camisa. Lo curioso es que del embarazo salí como nueva, sin una sola estría, y en dos meses ya pesaba menos que antes de estar embarazada. Y ahora, un año después ¡me están saliendo varices! Increíble….

Mi casa

No consigo recordar que había en el rincón junto al sofá antes de que estuviera lleno de bolas de colores, piezas encajables, una carretilla y un cubo de playa. ¿Lo bueno? Lo que me río cuando abro un cajón de la cocina y me encuentro un pulpo de goma de la bañera, o al sacar una camisa del armario suena una musiquilla desde el fondo del cajón y ¡sorpresa! ahí estaba el oso cantarín desaparecido.

Mi bolso

Hubo un tiempo en el que dejé de llevar bolso. Total, siempre iba con el carro y en su bolsa me cabía de todo ¿para qué colgarme otro al hombro? Ahora que no llevo bolsa en la silla de paseo he recuperado mis bolsos, pero guardo cosas impensables hace un año. Toallitas para la cara, uno de esos botes para los golpes, Dalsy, pañuelos de papel en cantidades industriales, un mordedor, galletas (unas cerradas y otras a medio chupar…). Ni Mary Poppins oiga.

¿Qué más ha cambiado en vuestro día a día desde que tenéis hijos?

Crianza, Familia, Viajes

Niños ‘todoterreno’

Visita a la Catedral de Toledo

Desde que nació mi bicho nunca ha tenido problemas para adaptarse a las más diversas situaciones. Con más o menos ayuda se duerme en dónde le pille, no le importa comer potitos comprados o comida casera (de hecho come de todo y mucho), le he cambiado el pañal en los lugares más insospechados y nunca ha pasado por esa fase de extrañar a los desconocidos. Es lo que yo llamo un niño todoterreno. No hay nada que le rodee que le impida estar a gusto.

Sé sin embargo que esto no es lo habitual. Sé que los niños normalmente no están a gusto con extraños y menos si no están cerca sus padres, sé que se ponen más nerviosos fuera de su ambiente habitual, que comen peor, duermen peor  si no es en su cama…

Y entonces me pregunto si los niños todoterreno ¿nace o se hacen?

El peque ha sido así desde que nació, pero es cierto que ha estado siempre rodeado de mucha gente, ve a sus abuelos y a sus padrinos a diario, hizo su primer viaje con sólo cinco meses (más de 400 kilómetros de coche ida y vuelta), y nosotros nunca hemos tenido miedo de llevarlo a todas partes y adaptarnos a lo que nos fuese pidiendo el día. El dormir fuera lo hace más fácil el colecho, para qué negarlo. Y las comidas… no sabría decir si es sólo porque él es así o porque nunca le hemos forzado a comer, a pesar de qué a veces, si no quería desayunar o merendar, no faltaba quien nos dijese que eso no podía ser, que tenía que comer sí o sí. Menos mal que no hemos hecho caso. Tampoco nos ha importado incorporarle a cualquier plan aunque a priori no pareciese cómodo para hacerlo con un bebé. Siempre hay quien te dice que con niños no se puede viajar, que no puedes ver nada, que es un lío porque tienes que llevar mil cosas… Claro, al final no sé si el niño lo llevará bien o no, pero si los padres van con ese ánimo no lo van a disfrutar, eso seguro.

¿Será entonces que todos los niños son así, y son los padres los que no son nada todoterreno?

¿Cómo son vuestros hijos, se adaptan fácilmente a lo que les viene o les cuesta salir de su rutina?

PD: en la imagen el bicho y aquí la que escribe visitando la Catedral de Toledo. Sí, logramos verla y escuchar enterita la audioguía, aunque reconozco que sufrimos un pequeño susto cuando al personaje se le ocurrió intentar huir hacia el altar a gatas. Hay que tomárselo con humor… y mucha paciencia.

Crianza

El peque crece

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No sé si es pronto o no, pero el peque ha entrado en nueva etapa de su desarrollo. Esa maravillosa etapa en la vida de todo niño y de sus padres en la que llora cada vez que le quitas algo de las manos o te lo llevas lejos de lo que estaba haciendo. Qué añoranza de esos días en los que me bastaba con esconderle lo que fuese que estaba chupando para que se olvidase de ello. Ahora se aferra con las dos manos y cuando consigo arrebatárselo para que no se haga daño, se intoxique o algo peor, se enrabieta, estira las piernas, cierra los puños y hala, a llorar se ha dicho. No le dura mucho gracias a Dios, pero es una nueva fase en su camino que no es de las más agradecidas, la verdad. Ya no es un bebé ni tampoco es un niño, nos hace falta en español una palabra que defina esta etapa como toddler en inglés, y aunque me encanta verlo crecer, aprender y también valoro que vaya formando su propia personalidad, me da entre pereza y miedo el día en que, inevitablemente, su forma de ser y la mía comiencen a chocar. Por suerte, aún queda tiempo para eso.

PD: en la imagen mi bicho ‘repeinado’ como le gusta a su abuela.

Crianza, Familia

Primer cumpleaños

Improvisación al poder

Parecía increíble pero el fin de semana ha pasado y nosotros hemos logrado sobrevivir no a una sino a dos fiestas de cumpleaños del peque. Un primer cumpleaños agotador para todos pero del que hemos salido muy felices. Como ya os he comentado alguna vez tenemos a suerte de contar con una gran familia que, esto es lo importante, está muy unida. De ahí que hayamos tenido que preparar dos fiestas, ya que aunque unida en cariño, está separada en el espacio, y no es posible que todos los primos, de un lado y de otro de la familia (de la familia de Papá Oso, yo sólo tengo a mis padres) estén juntos para una única celebración.

El bicho ha disfrutado de lo lindo con sus primos más pequeños, ha recibido regalos maravillosos, ha terminado agotado de tanto jugar y correr, y los papis… pues más agotados aún.

En mi familia (véase Papá Oso, el bicho y yo) hay una regla no escrita desde que mi marido y yo nos conocimos: cuanto más planifiquemos cualquier evento, más tendremos que improvisarlo al final. El gran ejemplo de esta ley fue nuestra boda, que tuvimos que reestructurar por completo menos de dos meses antes por culpa de un terremoto. Para nacer el peque se adelantó 10 día y por supuesto nos pilló con todo por terminar. Y, a menor escala, el primer cumpleaños no podía ser menos.

Como me conozco y soy muy dada a liarme y hacer entradas eternas, hoy me he enmendado y he intentado resumirlo todo.

La decoración

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Las dos tartas

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Juguetes

Faltan algunos, estos son los que ya son parte de la decoración del salón.

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Libros

¡Me encantan!

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Y mucha ropa

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PD: Perdón por la calidad de las fotos pero con el lío están hechas con el móvil y da para lo que da.

Crianza, Familia, Pareja

Un año de… ser mamá

A lo largo de este mes quiero ir haciendo un repaso de lo que este año ha supuesto en mi vida. Y cómo no tenía que empezar por lo más obvio, por lo que cambia la vida en el instante en el que la enfermera te pone a tu bebé en el pecho, aún mojado y sucio. No digo llorando porque el peque no lloraba. Desde ese segundo eres madre (ya lo eres antes, durante el embarazo, pero es diferente) y la vida ya no es igual. No es una cuestión de renunciar a tu vida cómo era antes, es lo que se dice siempre y no lo creo así, es una cuestión de evolución como persona. Es el siguiente paso, o lo era para mí, así lo veo yo. Desde esa madrugada del día 11 de julio ya no pienso en mí primero, ni segundo, a veces ni pienso en mí. Lo primero, lo más importante, es él.

Desde que soy madre mi vida ha cambiado, sí, pero yo no tanto. Sigo creyendo en lo mismo que creía antes, no han cambiado mis valores ni mi forma de ver las cosas. Desde que soy madre entiendo comportamientos que antes no entendía… y desapruebo otros que antes creía correctos.

En estos últimos doce meses he aprendido de mis errores, he aprendido a defender mi forma de hacer las cosas frente a las opiniones del resto del mundo, he explicado mil veces porqué el peque duerme en mi cama, porqué le llevo en brazos siempre que puedo, porqué no le dejo llorar. He sufrido más de lo que debía por mantener la lactancia materna y ahora sé lo que es verdad y lo que son creencias, aunque lo aprendí tarde. Me he dejado llevar por el qué dirán más veces de las que me gustaría reconocer, y sé que lo seguiré haciendo más veces de las que quiero aceptar. He perdido la vergüenza y el miedo al ridículo, y he ganado una pizca de confianza en mí misma. Me he sentido asustada, angustiada, orgullosa, agotada, sorprendida y, sobre todo, feliz. Todo en el mismo día.

Es imposible resumir en un sólo post lo que supone el primer año de maternidad, qué os voy a contar, así que cómo dicen que una imagen vale más que mil palabras aquí os dejo dos. Casi un año ha pasado entre una y otra.

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Alimentación, Compras, Crianza, Embarazo, Familia, Lactancia, Libros, Pareja, Parto, Postparto, Salud

Mis cinco imprescindibles para el primer año del bebé

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Todas las madres primerizas recibimos al bebé con un montón de cachibaches que creemos que nos van a salvar la vida a ambos. Que si minicuna, sacaleches, biberones y chupetes de marcas varias, sonajeros… y un larguísimo etcétera que pronto descubrimos que, en su mayoría, van a viajar al trastero casi sin sacar de la caja.

Este mes me siento retrospectiva, con ganas de hacer balance del año y de lo que ha supuesto para todos en casa, así que como por algún lado hay que empezar, lo hago por las cinco cosas que en este año me han parecido realmente imprescindibles, las que sigo usando o que guardo como oro en paño para cuando haya otro bebé con nosotros. Hace ya tiempo que os contaba mis imprescindibles en el embarazo, los libros que debí leer a tiempo y varias recomendaciones sobre productos para los primeros meses. Ahora veremos si, doce meses después, sigo pensado lo mismo.

  1. Los biberones Dr Brown. Han sido el mejor descubrimiento que he podido hacer, y no sólo porque me salvasen de varias semanas de cólicos, llantos y poco sueño, sino porque los he recomendado bastantes veces y en todos los casos han hecho el mismo gran favor a los padres sufridores. Nunca me cansaré de hablar bien de su extraño sistema anti-gases. Todavía los usamos para el agua porque el peque no se aclara del todo con los vasos esos con boquilla, y aunque no durarán para el siguiente porque están estropeados de tanto uso, podéis apostar a que los renovaré contentísima.
  2. Las toallitas y la crema para el culete de Mustela. Sólo diré que una vez me las olvidé y usé unas de marca blanca que tenía en reserva y el pobrecito estuvo escocido tres días, como si tuviera una especie de reacción.
  3. Las toallitas para cara y manos, de la marca que sean (en mi caso Deliplus). Son algo que quizá todas conoceis, pero yo no sabía que existían hasta que no se me presentó la necesidad. De bebé me bastaba con las típicas gasas, pero ahora no me vería yo quitando restos de galleta chupada de… todas partes si no fuera por esas toallitas.
  4. El cojín de lactancia. El mío es con forma de medio círculo, pero cualquiera haría el mismo efecto. Creo que para lo que menos lo usé fue para dar el pecho, me servía como apoyo para cuando el peque no se sostenía sentado sin ayuda, así no se caía hacia los lados, o para tumbarlo en medio y darle un masaje o hacerle cosquillas. Ahora lo pongo a mi lado en el sofá y el peque lo usa de almohada para las siestas.
  5. La hamaca. Mi bicho se cansó enseguida de estar tumbado boca arriba en su capazo así que la ha usado mucho. Desde ella, al principio casi tumbado, podía ver el mundo, vernos a Papá Oso y a mí, moverse con libertad, y cuando iba siendo mayor se quedaba viendo Pocoyó o me lo llevaba conmigo cuando iba por la casa limpiando, para ducharme tranquila o incluso mientras cocinaba. No duró demasiado porque igual que con el capazo, pronto tuvo ganas de cambiar de aires y empezar a gatear, pero fue un dinero muy bien invertido.

PD: en la foto mi bicho con sólo unas semanas acurrucado en el cojín de lactancia.

*Pronto haré la lista con las cinco cosas que no he llegado a usar o que no han dado buen resultado.

Alimentación, Crianza

¿Y el tuyo ya anda?

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¿Y desde cuando gatea? ¿Cuándo le salieron los primeros dientes? ¿Sabe hacer palmitas? ¿No dice mamá?

Hay un largo etcétera para estas preguntas que se suelen escuchar cuando juntas a los padres de varias criaturas de la misma edad. En mi caso sucede en los vestuarios de la piscina cuando llevo al peque a natación. Y en las revisiones del pediatra, que no hace por cierto el pediatra sino el enfermero.

En la última visita, a los 9 meses, me dejó con un runrun en la cabeza que me duró meses «¿sabe hacer palmitas, o los cinco lobitos o algo?» Dijimos que sí por inercia, porque cuando mi madre le cantaba los cinco lobitos él abría la mano en un intento de imitar el gesto, pero ni mucho menos lo hacía bien ni sabía hacer palmas. Luego descubrí entre los compañeros de piscina que varios niños con algún mes menos ya hacían ‘trucos’ como las palmas pero sin embargo no gateaban, o tenían muchos más dientes que mi bicho pero no decían ni mú.

Soy consciente de que existen unas tablas, unas expectativas para cada edad que no están puestas a ojo sino que responden a estudios que desconozco pero que imagino que vendrán a querer determinar algún tipo de problema. Lo malo es cuando todo resulta tan estricto en una situación tan poco exacta como es el crecimiento de un bebé. Cada niño es un mundo, se desarrollan a su ritmo, unos antes y otros después, y no tiene por qué suponer un problema por regla general. Igual pasa con la alimentación cuando los profesionales marcan límites concretos del tipo ‘la ternera a los ocho meses’ y te lo inculcan como si al día siguiente de la fecha marcada le fueses a causar daño si no empiezas a introducir la ternera en su dieta. O si te adelantas con la leche, como es mi caso, con los dichosos yogures.

Mi hijo aún no anda pero se tiene en pie desde los 7 meses. Sólo tiene los dos dientes de abajo (llevamos dos meses luchando con los de arriba, que me tienen frita) y hace poco aprendió a hacer mil cosas de golpe, que si decir adiós, hacer palmas, los lobitos, ponerse el teléfono en la oreja y dar un grito 🙂 De todo para divertir al personal. Y su mami ya no se agobia por si alguien hizo algo antes, porque ya le llegará el momento.

(Que no quiero decir que no controléis ciertos comportamientos si los consideráis extraños o el pediatra os lo señala, no quiero que me lluevan las collejas ¿eh?)

PD: la foto, mi bicho en modo explorador en Toledo.