Crianza, Educación, Familia

El primer día de guardería

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Hoy es un gran día tanto para mi peque como para mí ¡es su primer día en la guardería! Aún no sé qué tal le estará yendo porque lo recojo a las dos, pero al menos se ha quedado esta mañana tan agusto, ha entrado en la clase sin mirar para atrás y yo he preferido no darle un beso ya que estaba jugando para no ponerle nervioso. Creo que es más cambio para mí que para él ¡cómo somos las madres!

Llevaba ya varias semanas dándole vueltas a la idea de que fueses a la guarde por las mañanas porque, sinceramente, se aburría en casa conmigo. Cuando era un poco más pequeño podía ponerse a jugar solito mientras yo cocinaba o hacía la cama, salíamos con él sentado en la silla a hacer la compra y luego jugábamos juntos un rato antes de comer, pero ahora veía que le hacía falta más, que necesitaba estímulos que yo no podía darle. Se aburre jugando sólo, quiere que esté constantemente con él y para salir ni hay forma de que vaya sentado. Además se empezaba a poner pesado para que le pusiera dibujos en la tele o en el portátil, y aunque no me parece mal un ratito, nunca me ha gustado tenerle horas pegado a la pantalla para que esté entretenido. Con 18 meses le toca jugar, correr, pintar y relacionarse con niños de su edad. Así que es lo que tenía que hacer. ¿Y yo? Pues tengo más tiempo no para descansar sino para poder hacer las cosas de casa sin un pequeñajo enganchado a mi pierna y, a lo mejor sólo a lo mejor, consigo mantener una rutina para actualizar el blog.

¿Han ido o van vuestros peques a la guardería? ¿Os parece necesario para que se relacionen o creéis que van al colegio demasiado pronto?

¡Besos y abrazos!

PD: no tengo foto porque ya digo que no he querido distraerle, pero van monísimos con un chándal-uniforme, todos iguales 🙂 Actualizaré para enseñároslo.

PD: Y si hay alguna mami o papi de Lorca, la guardería es Cocorico (podéis encontrarla en facebook) y la recomiendo totalmente.

Alimentación, Crianza, Embarazo, Salud

Cambios de rutinas: el bebé se hace mayor

Hoy vengo con la señal de SOS encendida en busca de esa infinita sabiduría que sé que ronda por estos lares.

Ya comenté aquí que mi peque es un niño muy rutinario, cosas como la hora de comer o la siesta las hace siempre a la misma hora, y si por cualquier cosa ese horario se cambia se le trastoca toda su organización y tarda varios días en volver a actuar con su rutina habitual. Sin embargo desde hace ya un mes las rutinas más importantes en el día a día, la comida y el sueño, están cambiado radicalmente. Y está siendo todo cosa suya, yo le dejo hacer y trato de adaptarme, pero debe ser por mis hormonas embarazadas que me está costando mucho tanto cambio.

Como a la gran mayoría de los niños de entre uno y dos años, la comida ya no les parece tan divertida como antes. Hay cosas que le gustan y que se come de mil amores y hay cosas que ni a tiros. Le dejo comer solo en la medida de lo posible, tratando de pasar por alto las manchas, pero hay cosas que ni por esas. Los potitos por norma general se los sigue comiendo genial, pero hay días, no diré que siempre, en los que se niega a comer nada que no sean patatas fritas y a veces ni eso.

Siempre hay hambre para un bol de gusanitos
Siempre hay hambre para un bol de gusanitos

En el desayuno hemos pasado del biberón de leche con cereales infantiles a un vaso de colacao del de toda la vida tomado con pajita y un poco de pan con mantequilla. Lo mismito que su madre ¿por qué será? 🙂

La comida a mediodía… depende del día. A veces genial, a veces nada de nada, otras veces una cucharada… Cada día una aventura.

La merienda como el desayuno, sin problemas, zumo y galletas.

Y la cena ¡sorpresa! tiene más hambre que un lobo y no ve el momento de dejar de comer, tanto que al final aunque me da pena le tengo que quitar la comida de delante porque se empacha y luego duerme fatal.

Yo lo sé, que es normal, que si no come es porque no tendrá hambre, que le tengo que dejar a su ritmo… pero es que me resulta curioso que la falta de apetito sea siempre a mediodía y que luego llegue a la cena con tanta ansia, que además no es sano. No quiero que se ‘acostumbre’ a ese ritmo de comida y luego no ser capaz de enseñarle a comer a su hora, como hacemos el resto en casa.

Lo del sueño es más bien anecdótico, no me preocupa en absoluto pero igualmente me parece curioso. Antes dormía si o sí una sola siesta antes de comer, a eso de la una había caído. Ahora se duerme más tarde, a las dos o después de comer si es que come, y por suerte duerme un poco más que antes. Pero hay muchos días que la hora de comer le pilla con sueño así que no quiere comer, y como se duerme pues se salta la comida.

Madres 2.0, agradezco cualquier consejo o comentario al respecto.

PD: el embarazo em está nublando un pelín la capacidad de razonar, no me lo tengáis muy en cuenta 😉