El sueño infantil y otros misterios

Si  llegáis aquí esperando que os de la solución para esos millares de despertares nocturnos o que os cuente una fórmula secreta para dormir del tirón (y en su cama a poder ser) estáis en el lugar equivocado. Hoy por hoy sólo os puedo decir eso tan de madre de “el mío también“.

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El mayor con menos de un mes de vida.

De mis tres fieras el mayor es el único que duerme toda la noche. El pequeño con 19 meses sigue en mi cama y sin vistas a salir próximamente. Es verdad que tiene su cuna de colecho DIY pero si acaba durmiendo en ella es fruto de la casualidad, nunca de manera intencionada. Cuando conseguí quitarle las tomas de teta nocturnas empezó a despertarse sólo una o dos veces cada noche. A lo mejor a alguien aún le parece mucho pero después de lo pasado despertarme solo dos veces es un gran logro. 

Pero el mediano…. ayy el mediano. Cuatro años cumple el mes que viene y rara es la noche que no se sube a mi cama a primera hora de la madrugada. Hemos intentado devolverlo a la suya pero al final la noche se convierte en un ir y venir constante por el pasillo al que, sinceramente, no estoy dispuesta. Así que cuando lo escucho por el pasillo me echo a un lado y le dejo sitio. Hasta aquí todo dentro de la normalidad del colecho. Lo malo es que ni él ni yo conseguimos descansar así. Aunque es él quien se viene a la cama no encuentra la postura y no logra dormir a gusto. Y claro, con tanta vuelta al final tampoco me deja dormir a mí. El pobre se levanta cansado, yo de mal humor. Mala combinación a las ocho de la mañana para empezar a preparar las mochilas del cole.

Cuando nació mi mayor y haciendo caso de todo lo que me decían como buena madre primeriza, me pasé las primeras semanas arriba y abajo intentando que mi bebé durmiese en una cuna que parecía tener pinchos en el colchón. Al final me rendí a la evidencia, yo necesitaba descansar y si para ello tenía que tener al bebé en mi cama, pues no había más que hablar. Con el tiempo me di cuenta de que la gran mayoría de gente que te dice que luego no lo vas a poder sacar de tu cama en algún momento han hecho lo mismo que tú, pero no lo admiten. Con dos añitos le preparé su habitación y poco a poco y sin prisas se fue acostumbrando.

El mediano empezó durmiendo con su hermano en la misma cama a petición del mayor, que se quedaba más contento en su cama si estaba acompañado aunque fuese de un bebé de año y medio. Los dos tan felices. Pero claro, el tiempo pasa y aunque son pequeños ya no dormían tan a gusto juntos. No sé si fue el hecho de tener una cama para cada uno o la llegada del pequeño a casa (y a mi cama directamente) pero el segundo volvió atrás, a pedir dormir conmigo.

Y así estamos hoy. El mayor en su litera, el pequeño en mi cama y el mediano que como él mismo dice es un poco mayor y un poco pequeño, intentando encontrar su sitio. Esta noche han dormido los mayores juntos, y nadie se ha despertado de madrugada.

¿Vuestros hijos son de los que duermen toda la noche o de los que os llaman tres mil veces?

 

Besos y abrazos

 

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Dormir está sobrevalorado

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Hace unos días una amiga me dijo que vaya la que me esperaba cuando naciese el bebé, ahora que ya dormía bien con los dos mayores. Y sólo me salió por respuesta reírme, porque ni mucho menos es esa la realidad de mis noches. El mayor hasta que no cumplió los tres años se levantaba sí o sí cada noche a por agua, pipí o cualquier excusa para venir a nuestra habitación a buscarnos. Como ya os he contado alguna vez tanto con él como con el pequeño el colecho a sido una cuestión de salud, de mi salud mental y física. Ambos son muy difíciles de dormir, duermen poco y se mueven y despiertan a menudo. Desde bien pequeños, con bibe o con teta (he comprobado las dos, una con cada uno) y si en alguno de esos múltiples despertares no me ven empiezan los llantos y las llamadas. Obviamente no me apetecía, a nadie creo, levantarme siete, ocho o yo que sé las veces cada noche y pasearme de la cuna a mi cama, así que la opción fue clara.

El mayor empezó a dormir en su cama alrededor de los dos años. Al principio unas horas y poco a poco cada vez más hasta que ahora, por fin, pasa la gran mayoría de las noches sin despertarse ni una sola vez.

El pequeño ahora comienza a dormirse en la cama con su hermano, porque en la suya no consiente de ninguna de las maneras, y alrededor de las 2 o las 3 de la mañana viene corriendo a mi cama y me llama para que lo suba entre su padre y yo. Sé que debería llevármelo de vuelta, pero con el mayor comprobé que ese método significa levantarme quince veces para nada. Y con ninguno ha sido jamás posible lo de dejarlo dormirse y luego llevármelo a su cama, tienen un sueño tan ligero que siempre que lo he intentado se han despertado. Sé que poco a poco irá durmiendo más horas seguidas, y espero que en algún momento lo haga en su cama, porque su hermano el pobre le hace sitio pero al final apenas caben entre peluches varios.

Cuando nazca el bebé tengo en mente un nuevo experimento, la cuna de colecho. A ver si así me evito el levantarme y seguimos cabiendo todos en la cama, que por mucho que sea grande yo me veo un día durmiendo en el suelo.

Así que el cambio de lo que duermo ahora a lo que dormiré con el bebé claro que será grande, los primeros meses con mis hijos han sido muy duros, de muchas noches sin dormir apenas dos o tres horas, pero a todo se acostumbra una y aunque vaya como una zombie por el mundo, no pierdo la esperanza en que, antes o después, pueda volver a dormir mis ocho horitas seguidas como la gente normal.

¿Qué tal duermen vuestros hijos?

Besos y abrazos

¡Cuántas cosas necesita un bebé! Cap.7 y último: papá y mamá

Supongamos que ya lo tenéis todo. Habéis sido previsores y habéis hecho una buena lista de nacimiento o tenéis la tarjeta de crédito temblando del susto. En su nueva habitación le esperan su cuna y/o minicuna con sus sabanitas nuevas, el cochecito y un buen montón de ropita y juguetitos. El papi ya ha colocado la silla en el coche para cuando os recoja del hospital y, si sois de los muy previsores, guardáis para cuando las necesitéis la hamaquita y la trona. Por supuesto en el baño está su bañera. Y a punto en su bolsa todo lo necesario para salir pitando al hospital.

NO sé si os habrán servido de algo mis recomendaciones. Pues ahí va otra. Lo más importante, lo único que va a necesitar de verdad vuestro hijo cuando nazca sois VOSOTROS. A su familia.familia dibujo

Que sí, que no me he vuelto loca.

Nosotros somos unos padres jóvenes respecto a las parejas que conocemos o que hay a nuestro alrededor, y más de una vez hemos escuchado lo complicado que es lanzarse a casarse o tener hijos por todo lo que necesitan. Y yo nunca me canso de decirles que no, que no necesitan prácticamente nada. Otra cosa es que queramos comprar cosas que nos faciliten la vida. Pero no son necesarias.

Si no tenemos sitio para una minicuna podemos probar el colecho. Y lo mismo con la cuna, que lo de dormir todos juntos dura tanto como quieran los durmientes.

En mi ciudad no está muy a la orden del día, pero si vivís en un sitio grande habréis visto a muchas madres porteando a sus bebés. Hay muchas opciones, desde mochilas a foulares, que si os convencen harán que dejéis aparcado el cochecito en casa. Un gasto menos.

No voy a entrar a defender los beneficios de la lactancia materna, pero el económico es innegable. Madre mía que caros son los botes de fórmula.

La bañera es imprescindible ¿o no? Hay bañeras pequeñas e incluso plegables (como ésta) que se colocan dentro de nuestra bañera de casa. No son tan cómodas pero oye, que el baño del bebé tampoco dura dos horas, si hay que estar arrodillada quince minutos no es insoportable.

¿Y conocéis los pañales de tela?

No me lancéis a los leones, que no digo que tener hijos sea gratis. Hay que ser coherente y saber que por ejemplo la lactancia puede salir mal y necesitaremos ir a la farmacia, que habrá que pagar vacunas, cremas… y un largo etc. Formar una familia es una responsabilidad enorme. Pero no por lo que cuesta, sino por lo que supone. Lo que de verdad necesita un bebé es cariño, besos, cuidados, más besos y los brazos calentitos de papá y mamá. No dormirán mejor en ninguna cuna, no los arrullará mejor ningún cacharro con pilas, ni como se dice por aquí estarán en ningún lugar más a gusto que en brazos.

Tengo la sensación de que a veces, sin querer, dejamos que las cosas se ocupen de nuestros pequeños. de dormirlos, de entretenerlos. Para eso estamos sus padres, sus padrinos, sus abuelo. Su familia.

Malas costumbres

¡Ayy la de veces que me he tenido que morder la lengua en estos dos años de maternidad! Porque hay gente, te conozca mucho poco o nada, que te ve con un bebé en brazos y debe pensar “pobre, seguro que no sabe que hacer, voy a enseñarle a criar y educar a sus hijos”. Y es cierto, cuando te ponen a esa cosita llorona y rosadita en brazos no tienes ni puñetera idea de cómo vais a sobrevivir todos en casa, pero poco a poco, día a día, la cosa marcha. Se agradecen los consejos sobre todo si se han pedido, pero hay veces, muchas veces, que una se queda con las ganas de soltar cuatro frescas y quedarse tan ancha.

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No hay madre primeriza en el mundo a la que no le hayan dicho alguna vez eso de que los bebés se acostumbran a los brazos si los coges mucho. Vaya, sí que son listos. Tantas veces me lo dijeron, porque lo he llevado en brazos todo lo que he querido y más, que al final me cabreaba y les preguntaba si ellas dejaban a sus hijos en el suelo cuando lloraban. No ¿verdad? Pues eso. Hoy en día mi hijo es cariñoso pero hace meses, muchos meses, que dejamos guardada en el garaje la silla de paseo, porque le gusta caminar. No va en brazos, qué raro.

Recuerdo que la primera vez que le explique al papi que eso de dormir con el peque en nuestra cama estaba ‘de moda’ y que se llamaba colecho me miró como si le acabara de insultar en japonés. No fue premeditado sino fruto de las circunstancias, de una lactancia que no funcionaba y un niño con el síndrome de la ‘cuna con pinchos’. Y muchísimo sueño. Todos dormíamos juntos y, sobre todo, felices. La semana pasada cumplió dos años y hasta hace un par de meses no tenía ni cama propia. Total no la iba a usar, así tenía mas sitio para jugar en su habitación. Sin embargo son ya tres las noches que duerme del tirón en su nueva cama de mayor. Sin llantos, sin peleas, sólo le acompañamos para que se quede dormido tranquilo y nada más. Si se despierta y viene a mi cama como ha asado varias veces pues estupendo. A su ritmo se irá adaptando a la nueva rutina. Negra me ponía cada vez que alguien me preguntaba donde dormía y al responderle la verdad me ponían caras o me soltaban el consabido ‘ya verás para sacarlo de tu cama’.

A mi hijo mayor y ahora al pequeño los estamos mal acostumbrando a muchas cosas: a que estamos ahí cuando nos necesitan, a que nunca se sientan solos, a abrazarlos y darles millones de besos, a despertarnos todos juntos en la misma cama. Somos así de inconscientes. Pero oye, felices a rabiar, eso también.

 

Habitación para dos

Estas camas me encantan pero ¿son cómodas para los niños?

Estas camas me encantan pero ¿son cómodas para los niños?

Volvemos a la rutina después de unas navidades intensas ¡cómo se nota cuándo hay niños en casa! ¡qué diferente es la Navidad! Pero todo se acaba, y aunque cansados no queda más remedio que volver a la normalidad, sobre todo con el blog, que el pobre estaba de lo más abandonadito.

Mientras preparo la entrada sobre la eco de las 20 semanas os voy a dejar trabajo, una pequeña encuesta a ver si me ayudáis un poco. Y es que ahora que ya es seguro que el bebé será niño, y que por tanto compartirá habitación con el peque, nos viene la duda de cómo amueblar esa habitación.

De momento y como duerme con nosotros la verdad es que la habitación se usa poco, sólo para jugar algunas veces (la mayoria de jugetes están por el suelo del salón) y para coger la ropa del armario. De echo sigue estando la cuna, aunque creo que el bicho ya ni cabría en ella. Pero antes o despúes él querrá irse a su propia cama, y tampoco sé si el pequeño colechará también, o si lo hará más o menos tiempo. Y claro está que el armario actual se me irá quedando muy pequeño para la ropita de los dos. Vamos, que necesitamos una reestructuración, y porqué dejarlo para luego si ahora tenemos tiempo y yo me encuentro con fuerza.

La duda principal está en las camas. ¿Ponemos dos independietes, camas nido o tipo tren? Please, necesito vuestras opiniones/experiencias/consejos porqué es un dinero importante para luego acabar equivocándonos.

¡Muchas gracias!

 

PD: por cierto ¿qué tal se han portado los Reyes? En cuanto descargue la tarjeta de la cámara os enseño los nuestros ¡hemos sido todos muy buenos! 🙂

Buenos profesionales para garantizar un buen futuro

Hace poco mi cuñada y madrina del peque, futura enfermera, me regaló éste libro.

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No os tengo que contar que soy ferviente seguidora y admiradora de Carlos González, ya os recomendé sus libros aquí, pero claro, eso ella no tenía porqué saberlo. A fin de cuentas es alguien a quien conocemos sobre todo las que somos o vamos a ser madres. Sin embargo a ella le pareció apropiado para mí porque se lo había recomendado una profesora en la universidad. La misma profesora que les ha enseñado a dar masajes a los bebés, en la misma universidad en la que les enseñan la importancia del método canguro, del piel con piel con el recién nacido.

Y lo primero que me vino a la cabeza es que al fin parece que soplan vientos de cambio, de reciclaje para unos profesionales a menudo anclados en costumbres y prácticas no sólo anticuadas sino en algunos casos peligrosas (véase la maniobra Kristeller, por ejemplo). Me sentí agradecida porque pensó en mí para el regalo y orgullosa porque con esos pensamientos en la cabeza, con esas ideas, será una de esas profesionales que tanto gusto da encontrar cuando las madres vamos al médico, alguien que va más allá de los conocimientos memorizados y que es capaz de comprender y de entender lo que necesita el bebé.

Además, casualmente, hoy he vuelto a comenzar a leer ‘Mi niño no me come’ y después de dos semanas me siento estúpida por haber pasado tanto tiempo nerviosa y enfadada a la hora de comer. Creo que me los voy a tener que poner en la mesilla de noche para cuando me agobie en exceso, que cierto es que ahora con mis hormonas revolucionadas me pasa más de lo que debería.

Y si alguien aún no conoce a este hombre ni su forma de ver la infancia y la maternidad, merece la pena echarle un vistazo a sus libros y, si os convencen, no lo dudéis, que no son caros para el jugo que al menos yo les estoy sacando.

Bendita noche

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En su primer año de vida no recuerdo una sola noche que mi bicho haya dormido del tirón. Ni una sola. Al principio era lo normal mientras que hacíamos lo posible por mantener la lactancia materna. Luego, aunque nos pasamos obligatoriamente al biberón, las tomas seguían siendo muy seguidas y la cada noche tenía varios despertares. No tardamos mucho en ‘quitarle’ la toma de media noche, de manera que el último biberón era sobre las 12 de la noche y el siguiente a las siete de la mañana. Que conste que fue cosa suya, dejó de despertarse para comer. Pero no dejó de despertarse en general. Siempre ha dormido muy nervioso, sin parar de removerse, de girar, de cambiar de postura. Más de una noche me asusto porque no lo noto entre nosotros y me lo encuentro a los pies de la cama tan ancho. Aunque no fuese para comer se sigue despertando porque…. ni idea de por qué. Pero se despierta. Desde hace cosa de un mes todas las noches, todas todas todas, se despierta sobre las tres de la mañana y no para de refunfuñar hasta que le doy su biberón de agua. Se lo bebe y se queda frito. Y yo no entiendo nada. No entiendo a qué viene tanto meneo nocturno ni porqué tanto despertarse.

Las bloggeras entendidas, sé que estáis por ahí ¿me explicáis cómo va eso de las fases del sueño? ¿Es esto uno de esos cambios del sueño del bebé?

Y en estas además me veo con la duda de cuándo será el momento de abandonar el colecho, si él nos lo pedirá (¿cuándo pasa eso? ¿a qué edad?) o si deberíamos nosotros ir poco a poco enseñándole que dormir en su cama es una posibilidad a elegir, para lo cual deberíamos empezar por montarle una habitación en condiciones, sin cuna y con una camita. (Ufff que difícil tanto que decidir).

Las que habéis colechado ¿cómo y cuándo pasaron a dormir solos?

SOS

PD: En la imagen, Vía Pinterest, una habitación sencilla y con encanto, como a mí me gustan.