Compras de ‘vuelta al cole’

Casi un mes hace que empezamos el colegio y todavía no había podido pasar por aquí para contar/enseñar nada. Y es que para mí septiembre ha sido una cuesta muuuuy larga y no desde un punto de vista económico sino más bien mental. Por suerte esta semana empiezo nueva etapa, mucho más tranquila y más centrada en cosas que necesito a nivel personal.

A lo que iba, que me lío. Todos los años cuando empieza el curso aprovecho esa inercia de comprar el material escolar para comprar la ropa, zapatos y demás cosas necesarias para el invierno. Aquí todavía estamos esperando el frío, que a mediodía nos freímos a más de 25 grados, pero ¿y si de repente una mañana me levanto y ya es invierno? Que en el sur esto va así, pasamos de las sandalias a las botas en dos días.

Este curso el mediano ha empezado infantil así que, aunque yo defiendo mucho el que vayan heredando todo lo posible, me he permitido el capricho de comprarles cosas ‘a juego’.  Ya el año pasado mi mayor llevaba su mochila dinosaurio de SkipHop, así que al mediano le pedí una mochila mono y, ya puestos, dos botellas de la misma marca para el agua. Y sí, pueden llevar botellas de plástico normales, pero en mi experiencia las pierden, las aplastan… y no me gusta rellenarlas demasiadas veces así que al final considero que una botella de este tipo es un ahorro (y más ecológica que montones de botellitas de plástico).

 

Mi segunda compra de principios de curso son unos zapatos que duren y aguanten, y por tercera vez he comprado este modelo clásico de Pablosky. No exagero si os digo que el mayor se los puso es curso pasado TODOS los días (excepto el día de psicomotricidad) y aún huelen a nuevo por dentro. Y aguantaron hasta final de curso, tanto que mientras me traían los del mediano se los ha puesto un par de semanas, y eso que el cole de mis hijos tiene un ‘maravilloso’ parque lleno de piedras destroza zapatos/pantalones/todoloquesepongan.

 

Aunque como ya os he dicho aquí ni hace frío ni se le espera, he pecado de previsora y ya he hecho las primeras compras de ropa de temporada, pero por una buena razón. A mi mayor es imposible encontrarle pantalones vaqueros que le queden bien. Es alto y delgado así que o le van justos de largo o le quedan anchos y feos de cadera. Por eso, como sé que cada año me toca hacer peregrinaje por las marcas de ropa de niño en busca del pantalón perfecto (o el menos malo) me gusta empezar con tiempo. Pero este año ¡oh sorpresa! he dado con los buenos a la primera en Zara Kids. Eso sí, con truco. Para que le queden bien son una talla más (por el largo) y un modelo pitillo de niña. Sí, de niña. Los pantalones vaqueros normales son iguales en niño que en niña pero muuucho más estrechos de cadera.

 

Hasta aquí mi repaso por las compras de comienzo de curso.

¿Vosotros también habéis hecho ya el cambio de armario de los peques?

Besos y abrazos

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Videojuegos y niños pequeños: cuándo, cómo, cuáles.

A raíz de una pregunta que lanzó por Twitter Padres frikis hace unos días me he dado cuenta de lo presentes que están los videojuegos en mi casa y de que aún no había hablado sobre ello por aquí. Lo primero es que a mi santo hogar los videojuegos y las consolas no han entrado de manos de mis hijos sino de su padre. Tenemos una xbox360, una 3DS, WiiU, un ordenador grandote para mover juegos de pc y varias consolas antiguas. Sin contar la tablet y los móviles, que son en realidad lo que usan los críos sobre todo. ¿Juegos? De todo tipo. Obviamente los más ‘desagradables’ no los ponemos cuando están ellos presentes, lo cual limita mucho las posibilidades de su pobre padre para disfrutar de sus consolas. Pero la paternidad es lo que tiene.

Y ahora a lo que iba ¿juegan mis hijos? Sí. El mayor acaba de cumplir 5 años y el mediano tiene 3, y ambos juegan desde mucho antes de Navidad, cuando por cierto pidieron para Reyes el Disney Infinity para WiiU.

En mi casa las reglas con los videojuegos son muy estrictas y os cuento por qué.

El mayor juega de forma compulsiva. Con esto quiero decir que se pone tenso, nervioso, le frustra si algo no le sale, y a medida que lleva más tiempo jugando se enfada más cuando va tocando terminar y luego pasa varios días pidiendo jugar a tooooodas horas. Como es algo que ya hemos comprobado en varias ocasiones, sólo puede jugar los días que no hay colegio y una hora máximo. En cuanto a los juegos, en la tablet tienen un Super Mario y un Sonic, además de alguno más sencillito para el mediano de los de encajar figuras y colores. Alguno de pintar y de puzzles. En la consola juegan al Disney aunque aún les cuesta y tanto ese como el Lego Jurassic Park y el Lego Avengers lo juegan siempre siempre siempre con papá.

Nuestro último descubrimiento ha sido Monument Valley.
Como os he dicho por lo general el mayor se pone nervioso con los videojuegos, por eso éste, que es de pensar más que de hacer, me pareció una opción perfecta para él. Con su paciencia de niño de 5 años a veces viene a buscarme para que le ayude, pero salvo un par de momentos que incluso a mí me costaron, lo ha resulto él solo sin alterarse. Y además el juego es agradable de ver, que también cuenta.

Estamos planteando enchufar la vieja Wii y enseñarle el ZAck & Wiki, un clásico con pantallas en las que hay que darle al coco y no a la pistola o a los puños.

Edito: se me habían olvidado los favoritos de la tablet, los Panda (Restaurante, Supermercado, Hospital…) Son tranquilos, simplemente de ir haciendo cosas sin prisas ni retos.