La magia de Disneyland en Navidad

Empiezo el año con una crónica que anuncié en mi cuenta de Instagram, la de nuestro viaje en familia a Disneyland. Y es que las fotos del parque engalanado para la Navidad eran tan bonitas….

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¿Por qué elegimos Disneyland y porqué en Navidad? Nos gusta dejarnos algunos días de vacaciones para hacer un viajecito en navidad todos los años, aunque normalmente elegimos algún sitio cercano y si puede ser con frío, por variar. Pero este año habíamos dejado de lado la idea de salir de España en verano y teníamos esa espinita, así que mientras yo buscaba mi hijo mayor me dijo que había visto en la tele un sitio donde estaba Mickey Mouse y pensé pues voy a verlo. Y nos encajaba. Cerca por el tema de las horas de vuelo, podíamos ir pocos días, sin complicarnos la vida buscando hotel y cosas para visitar….

El primer consejo que puedo daros es que lo mismo da buscarlo por nuestra cuenta que por agencia porque Disney tiene sus precios y es lo que hay. Otra cosa es el vuelo, que yo fui buscando a la par que la chica de la agencia hasta dar con la mejor combinación de precio/horarios. Hay una diferencia tremenda de unos aeropuertos a otros, por ejemplo de Alicante a Madrid el precio era casi la mitad saliendo de la capital. Una excusa para pasar dos días en Madrid 😉

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¿Merece la pena elegir uno de los hoteles de dentro del parque? Para nosotros, con tres pequeños y la silla gemelar, sin duda sí. Y en invierno aún más, porque aunque el tiempo en cierto modo nos acompañó y sólo estuvo chispeando el último día, sí que hizo bastante frío, viento, niebla… sobre todo por las mañanas, no me imagino haber tenido que esperar autobús con las tres fieras.

Otro tema, las comidas. Desde el año pasado el alojamiento ya no incluye el desayuno así que o vas por libre o escoges entre los distintos planes de comidas. Nosotros fuimos por libre, así que no sabría decir si es mejor o peor. Es caro, eso sí. Cualquiera de las dos opciones. En realidad creo que lo que menos nos ha gustado del viaje ha sido el tema de la comida. Porque si pagas un dineral pero la comida lo merece, como teníamos recuerdo de Disneyworld, pues vale, pero si no….

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El parque es grande como para pasar tres días o más y aún así no verlo todo, como nos ha pasado a nosotros. Por mucho que corras, que organices, al final las colas de las atracciones hay que hacerlas. Eso sí, aunque se pierda tiempo los espectáculos merecen mucho la pena, tanto el de la noche con luces y fuegos artificiales en el castillo como los desfiles.

Nuestros favoritos han sido sin duda alguna la atracción de BuzzLightyear y el espectáculo Iluminations.

 

Si estáis pensando ir y queréis saber más, me podéis preguntar lo que queráis.

 

Besos y abrazos

 

 

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Planes en familia: Dinópolis

Nuestra última parada de estas vacaciones coincidía con el quinto cumpleaños de mi mayor así que no pudo ser otro lugar que Dinópolis. Como a la mayoría de los niños de su edad, tanto a él como a su hermano les encantan los dinosaurios así que desviamos un poco el camino para conocer este parque temático de Teruel que, ya os adelanto, nos gustó mucho.

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Dinópolis no es un parque temático al uso porque no hay montañas rusas ni nada de eso. Hay dinosaurios. Sí, es verdad que también hay atracciones, pero son más tranquilas, más de ver como se mueven los dinosaurios animatrónicos alrededor (aunque admito que el simulador 3D me lo perdí, los míos aún son pequeños). Aquí a lo que se viene es a ver grandes reproducciones de dinosaurios, a excavar en la arena, a ver los espectáculos…

S tuviera que ponerle una pega serían los precios, porque absolutamente todo nos pareció demasiado caro, desde la comida hasta los helados o una simple botella de agua, pero al final esto es lo que pasa en todos los parques, que una vez que estás dentro eres suyo.

A pesar de eso nos fuimos con un buen sabor de boca y, como era de esperar, si por mis hijos fuera ni siquiera nos hubiéramos ido.

Planes en familia: Acuario de Zaragoza

Venga, que todavía me quedan dos sitios chulos que enseñaros de las vacaciones y al ritmo que voy veo que los termino en septiembre.

Estoy segura de que alguna vez habré contado que nos encantan los sitios donde ver animales, y desde que vamos con los peques todavía más. He perdido la cuenta de las veces que hemos visitado el Oceanographic (¿tengo algún post sobre él? ¿no? Otro a la lista.) así que en nuestra paso por Zaragoza no podíamos dejar de ver su maravilloso Acuario fluvial.

¿Qué tiene de especial? pensáis. Pues lo de fluvial, por ejemplo. Y es que se trata de un acuario dedicado a los habitantes de cinco grandes ríos del mundo: el Amazonas, el Mekong, el Nilo, el Darling-Murray y (cómo no) el Ebro. Además del gran tanque central, el río Mundo.

Tenemos cocodrilos, tortugas, carpas koi, una muy bien ambientada zona amazónica que no me imaginaba dentro de ese edificio que no parece tan grande con monos titi, ranas… En el caso de mis hijos las grandes triunfadoras de la visita, después del inmenso cocodrilo que les dio algo de miedo, fueron las nutrias. Dos peluches con forma de nutria me tocó traerme de souvenir, pero es que en todos los sitios dónde hemos podido verlas son siempre nuestras favoritas.

Para mí, sin embargo, lo más impactante fueron las arapaimas, unos gigantescos peces que pueden superar los 3 metros de largo y con los que, por lo que pude ver, incluso te puedes sumergir.

Es una excursión de un par de horas a ritmo de niño pequeño que se para media hora en una tortuga y luego pasa tres exposiciones corriendo, con un precio razonable y sobre todo muy bien cuidada.  DSC_0141DSC_0147DSC_0144DSC_0154

PD: me he centrado en el acuario y no en Zaragoza en general porque por desgracia vimos poco más que la preciosísima Basílica del Pilar y las calles aledañas. Tendremos que repetir, qué remedio 😉

Planes en familia: El Monasterio de Piedra

Ha sido empezar a escribir y la primera palabra que se me viene a la cabeza es ‘maravilloso’. No se me ocurre otra forma de describirlo. Quedaba lejos de nuestra ruta de vacaciones pero me alegro muchísimo de haber hecho el esfuerzo de desviarnos para visitarlo, porque nunca hubiera imaginado encontrarme un sitio así.

El Monasterio de Piedra se encuentra en el pueblo zaragozano de Nuévalos y se llega a él tras una hora laaarga de carretera con curvas. Una vez allí hay variedad para elegir hotel, aunque no recomendaría el nuestro ya que  resultó de lo menos child friendly a pesar de anunciarse como tal. En el propio parque natural hay un hotel spa que debe ser una maravilla pero que estaba lleno cuando yo fui a reservar.

El Monasterio de Piedra es por un lado un parque natural y por otro el propio Monasterio, y a ambos se accede con la misma entrada. Hay sitio de sobra para aparcar y para comer en plan picnic, además de un bar y la siempre presente tienda de regalos a precio de oro.

El precio de la entrada y los horarios se pueden ver en su web pero a nosotros nos costó menos ya que pagamos con un cupón descuento del Family Check (para familias numerosas).

Con la entrada te dan un mapa que ayuda mucho ya que el parque es muy grande y nada más pasar el torno podéis haceros una foto con un búho (no sé si será siempre un búho o irá cambiando, es lo que nos tocó cuando fuimos nosotros) que pagas a la salida si la quieres. Reconozco que aunque nunca nos llevamos este tipo de fotos porque suelen ser caras, en esta ocasión las fotos eran muy bonitas y no muy caras así que nos las trajimos.

Y a lo que iba, el parque. ¿Qué nos encontramos allí? Es difícil explicarlo con palabras, así que mejor con fotos.

 

 

Sin duda es un entorno magnífico y una excursión más que recomendable con niños, aunque en algunos tramos se hace complicado. Yo había leído que algunas zonas eran impracticables con sillita por tema de escaleras y me fui con el peque en su mochila, pero aún así la bajada a una de las cascadas era muy empinada y gracias a un grupo que nos ayudaron con los dos mayores pude bajar con un poco de tranquilidad.

Mis recomendaciones: el trayecto es largo para niños pequeños, id con tiempo para poder parar a descansar todas las veces que sea necesario. Mucha agua y algo de picar. Aunque vi a padres con sillas de paseo no sé cómo lo harían pero yo lo veo difícil, si tenéis mochila portabebés mejor que mejor. Y para comer la zona de picnic está antes de entrar al parque, dentro no está permitido.

¿Qué os parece, os animáis? ¿Alguien ha estado ya?

 

Vacaciones para familias: nuestra experiencia en Vilars Rurals

No sé a vosotros, pero a mí me encanta organizar las vacaciones. Para bien o para mal no tenemos un lugar fijo al que escapar cada verano tipo casa de la playa o campo, así que desde Semana Santa empieza mi búsqueda de las vacaciones perfectas. También influye que tanto a Papá Oso como a mí nos encante viajar y, aunque lo hacemos menos de lo que querríamos, hemos conseguido encontrar un punto medio entre el típico turismo de monumentos y caminatas infinitas y el turismo con niños, mucho más relajado y sin planes cerrados.

Este año sin embargo el tema fue más complicado. Reconozco que me agobié con los viajes internacionales y me angustio de forma injustificada el meterme en un aeropuerto con los niños. Al contrario de lo que pasó cuando visitamos Berlín, ahora no encontraba con la ciudad que lo tuviera todo para disfrutarla con los tres fieras, uno de ellos un bebé. ser familia numerosa influye en la búsqueda, pero eso me lo guardo para otro post. Y así, buscando, dí con Vilars Rurals.

Para los que no los conozcáis son tres complejos turísticos rurales enclavados en Cataluña y pensados para las vacaciones con niños de todas las edades.  Cuando digo pensados lo digo en todo, no hay detalle que no hayan tenido en cuenta. Un verdadero Family Friendly.

Como a Guillermo no le agrada demasiado ir en coche y llora como si le fuera la vida en ello, nosotros elegimos el Vilar que nos pillaba menos lejos de casa (no digo más cerca porque todos están a más de 5 horas), el Vilar Rural de Arnés.

Ya había investigado en su web y en opiniones de otros viajeros así que sabía lo que ofrecían, pero la semana que hemos pasado allí ha superado todas mis expectativas, y qué decir de las de mis hijos.

La merienda

Lo primero y que para mí ha amarcado la diferencia es que Vilars Rurals ofrece pensión completa con buffet libre. Las verdaderas vacaciones para mí como madre es no tener que hacer de comer y tener variedad para elegir. Y allí se cumple a la perfección. No sólo hay mucha variedad:  cuentan con dos tipos de triturados para los bebés y siempre básicos para los niños tipo nuggets o pasta y sopa, guisos, plancha en el momento, buffet de ensalada y de postres; es que además los platos y vasos de los niños son de plástico, tienen tronas y alzadores para las sillas, baberos…

En nuestro caso elegimos una de sus Baby Rooms en la que nos encontramos con cuna de madera (no de viaje), bañera con cambiador, cómoda, un detalle de bienvenida con una esponjita y geles de bebé… Si habéis viajado con bebé ya sabéis que el tema de bañarlo, aunque se solventa con imaginación, es una complicación en un hotel. Aquí eso no ocurre.

Pero lo mejor, el punto fuerte, son las actividades pensadas para los niños. La estrella en nuestro caso fue la granja. Todas las mañanas había que salir pitando del desayuno a dar de comer a las gallinas, los patos, los conejos y el biberón a las ovejas. Y luego regar el huerto. Y darle lechuga al poni.

Se han bañado en la piscina, han bailado y reído con sus amigos y con los monitores del Vilar, que son unos grandes profesionales. Han hecho tortitas y merendado cada tarde con la Masovera, un encanto de mujer. Hemos hecho excursiones y conocido nuevos amigos. ¿Descansar? Bueno, eso menos, pero es que ¡había muchas cosas para hacer!

Mis hijos no querían volver a casa y yo ya he estado investigando para conocer otro de sus hoteles de cara quizá al invierno, aunque nos toque viajar de noche.

Y vosotros ¿a dónde vais de vacaciones con los niños?

Planes con niños: Valencia

Me encanta Valencia. Junto con Granada es la ciudad que más veces he visitado, en parte porque la zona del Levante no me pilla muy lejos en coche y, sobre todo, porque es una ciudad con mucho para disfrutar, tanto solos como en familia. Es ver los Jardines del Turia y me imagino los domingos con los peques paseando, tomando el sol…

Este fin de semana, aunque en Murcia no ha sido puente, nos hemos cogido el viernes libre y hemos vuelto a visitar dos lugares que son un 10 asegurado si vamos con niños: Oceanografic y Bioparc.

Por suerte para nuestros bolsillos el mayor todavía no paga entrada en ninguno de los dos sitios (los niños pagan a partir de 4 años) así que lo más caro ha sido encontrar habitación para los cuatro. El tema del alojamiento en vacaciones va un poco en gusto: yo prefiero un apartamento porque aún son pequeños y me resulta más sencillo el tema de las cenas. Sin embargo esta vez ha tocado hotel, que tiene la ventaja del desayuno buffet y que en escapadas cortas en las que apenas pisas la habitación puede ser más fácil de encontrar.

En las dos visitas nos encontramos con que había mucha gente (hay muchas comunidades donde sí ha sido puente) pero salvo un par de momentos de agobio, los dos son parques muy amplios en los que no es difícil perderte un poco de la multitud y disfrutar de los animales con más calma.

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Bajo el mar. bajo el mar….

En ninguno de los dos parques se puede entrar con comida de fuera, y en alguna visita anterior eso nos resultó un problema porque si no es temporada alta muchos de los sitios de comida del parque están cerrados. No me gusta comer en estos sitios porque el precio siempre es excesivo y, a veces, la calidad no es ni mucho menos buena, pero esta vez ni el papá ni yo teníamos muchas ganas de andar con el lío de ir con las mochilas y buscar un sitio dónde sentarnos, porque en ninguno hay zonas de picnic lógicamente. Aunque el precio fue más caro que si hubiéramos comido lo mismo fuera del parque, en los dos comimos bastante bien y, sobre todo, a gusto y cómodos.

¿Consejos?

Para Oceanografic: si queréis ver de cerca (y a la sombra) el espectáculo de delfines, id con tiempo. El recinto es muy grande, y al ritmo de los niños y de la multitud si os toca se os puede hacer tarde. Nosotros lo vimos los dos solos en unas cuatro horas y repitiendo visita, mientras que con los peques tardamos 7 horas y muchos tanques los vimos casi de pasada. Tenedlo en cuenta, el ritmo es otro y necesitan juego además de ver y ver peces.

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¡Mira mamá qué altas son!

Para Bioparc: si hace sol os quemáis, llevad crema y gorra. El espectáculo de aves es muy chulo y original, distinto a muchos otros que hemos visto. Y un truco extra, los lemures están más activos a última hora y se pasean a vuestro lado sin miedo, merece la pena ver hasta que hora se puede visitar su hábitat y esperar hasta el final. Igual que antes, a ritmo de niños os puede llevar todo un día disfrutarlo.

Nosotros nos lo hemos pasado muuuuy bien y los peques van a estar mucho tiempo contando todos los animales que han visto muy de cerca, aunque los papis creo que vamos a necesitar dos o tres días más para recuperarnos del cansancio de las vacaciones.

Besos y abrazos.

Vacaciones en familia II : Qué ver en Berlín

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El interior de la cúpula del Reichstag. Las vistas son increíbles.

Como ya os conté aquí este año nos hemos liado la manta a la cabeza y nos hemos ido de vacaciones internacionales toda la familia. No hubiera podido hacerlo a la manera tradicional así que para mí un imprescindible ha sido el apartamento a través de Airbnb, por el que por cierto me han preguntado mucho últimamente ya que aquí sigue sonando raro eso de que alguien te alquile su casa con todas sus cosas dentro y que nadie le robe. Pues sí, así fue. Aunque sé que no lo leerás gracias Anke por confiar en nosotros y por preocuparte por que disfrutásemos nuestras vacaciones.

Y ahora a lo que iba, que me lío. Berlín se puede visitar de mil maneras, es una ciudad joven y alternativa y a la vez familiar y tranquila. Pese a ser una ciudad muy grande el transporte publico te permite llegar cómodamente a todas partes, y no nos encontramos con un sólo sitio en el que llevar niños fuese un inconveniente, al revés, las familias con peques no hacen cola en monumentos y museos, todo es accesible con silla de paseo y hay un parque infantil y fantástico en cada esquina.

Ha sido un viaje largo y Berlín tiene mucho que ver así que para que no os asustéis con una entrada larguísima voy a separar entre lo que HAY que ver, lo que sale en las guías de viaje (por cierto nosotros siempre compramos la Lonely Planet que toca y la usamos mucho durante los preparativos), y lo que no sale en ella pero que creo que merece mucho la pena, nuestros imprescindibles de la casa. ¿Vamos?

¿Qué hay que ver?

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Saltando en las ‘camas elástica’ de AlexanderPlatz con un nuevo amigo.

Como teníamos por delante 10 días y a cuestas dos fieras pequeños organizamos los días de manera que visemos algo de la ciudad por la mañana y dedicábamos la tarde simplemente a pasear, a ir a algún parque (hay uno en cada esquina y todos son grandes, muy cuidados y originales, un gusto para los peques y para nosotros). Aunque nos costó un poco nos ayudó mucho adaptarnos al horario, desayunando mucho y bien temprano, comiendo sobre la una y cenando alrededor de las ocho.

Admito que nuestra forma de viajar es especial porque odiamos las masificaciones y los lugares mega-turísticos nos agobian bastante, así que esta vez la “excusa” de ir con los niños nos vino genial para esquivar las multitudes aunque esto suponga ver de pasada uno de los monumentos clave de Berlín como fue la puerta de Brandenburgo. Había muuuucha gente haciendo fotos y posando, muchos grupos de viaje organizado y decidimos que así no valía la pena. Leí después que de noche está más tranquila y más bonita, pero se nos fue pasando.

Sí que fuimos al Reichstag, que era uno de nuestros imprescindibles. Lo ideal es reservar la visita porque si no las colas son considerables, pero en nuestro desastre habitual lo fuimos dejando y al final tuvimos la grandísima suerte de que los alemanes cuiden tanto a las familias que nos hicieron pasar sin esperar cola “por los niños”. Lo mismo nos pasó en el museo de Pérgamo, dónde otro golpe de suerte hizo que mis hijos se durmieses gran parte de la visita. El mayor fue el resto del tiempo entretenido con la audio guía, un truco que me apunto para futuros viajes.

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Monumento al Holocausto

Un IMPRESCINDIBLE así en mayúsculas es el monumento al Holocausto. Una verdadera obra de arte que  con bloques de cemento consigue transmitirte angustia al pasear entre ellos, aunque lo hagas rodeada de gente que chilla y salta y a pleno sol.

La catedral es una de mis espinitas porque no pudimos entrar a verla. Sí, lo sé, ya nos vale en un viaje tan largo perdernos algo así pero el día que fuimos llovía, los niños estaban cansados y revueltos, no hay rampa ni forma de subir que no sea por las escaleras…. Vamos, que es una pena. Si vais, contadme que tal.

No he mencionado el muro, lo sé, pero es que la parte que más nos gustó no es la que sale en las guías y me la guardo para contaros nuestro recorrido por la historia en la siguiente entrada. Sí diré que a ninguno nos gustó el famosísimo East Side Gallery con sus graffitis. Somos raros, lo sabemos, pero no conseguimos encontrarle ningún encanto. Para gustos los colores cómo dicen.

Y hasta aquí llego por hoy. Sé (que os veo en Twitter) que hemos sido muchas las familias que hemos estado estas vacaciones en Berlín así que espero vuestras réplicas.

Besos y abrazos.

PD: además de la guía en papel me fueron de muchísima ayuda estas entradas sobre visitar Berlín en familia, aquí la de Familias en ruta, aquí la de Mamás Viajeras y me dejo algunas, repasaré para una futura edición.