Cosas de casa, Crianza, Decoración, Preguntas sin respuesta, Salud

Bendita noche

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En su primer año de vida no recuerdo una sola noche que mi bicho haya dormido del tirón. Ni una sola. Al principio era lo normal mientras que hacíamos lo posible por mantener la lactancia materna. Luego, aunque nos pasamos obligatoriamente al biberón, las tomas seguían siendo muy seguidas y la cada noche tenía varios despertares. No tardamos mucho en ‘quitarle’ la toma de media noche, de manera que el último biberón era sobre las 12 de la noche y el siguiente a las siete de la mañana. Que conste que fue cosa suya, dejó de despertarse para comer. Pero no dejó de despertarse en general. Siempre ha dormido muy nervioso, sin parar de removerse, de girar, de cambiar de postura. Más de una noche me asusto porque no lo noto entre nosotros y me lo encuentro a los pies de la cama tan ancho. Aunque no fuese para comer se sigue despertando porque…. ni idea de por qué. Pero se despierta. Desde hace cosa de un mes todas las noches, todas todas todas, se despierta sobre las tres de la mañana y no para de refunfuñar hasta que le doy su biberón de agua. Se lo bebe y se queda frito. Y yo no entiendo nada. No entiendo a qué viene tanto meneo nocturno ni porqué tanto despertarse.

Las bloggeras entendidas, sé que estáis por ahí ¿me explicáis cómo va eso de las fases del sueño? ¿Es esto uno de esos cambios del sueño del bebé?

Y en estas además me veo con la duda de cuándo será el momento de abandonar el colecho, si él nos lo pedirá (¿cuándo pasa eso? ¿a qué edad?) o si deberíamos nosotros ir poco a poco enseñándole que dormir en su cama es una posibilidad a elegir, para lo cual deberíamos empezar por montarle una habitación en condiciones, sin cuna y con una camita. (Ufff que difícil tanto que decidir).

Las que habéis colechado ¿cómo y cuándo pasaron a dormir solos?

SOS

PD: En la imagen, Vía Pinterest, una habitación sencilla y con encanto, como a mí me gustan.

Cosas de casa, Preguntas sin respuesta, Todo me pasa a mí

Lo que pasa cuando no pasa nada

Los profesionales lo llaman el bloqueo del escritor, yo lo llamo ‘hacer bola’, como cuando tu hijo le da vueltas y vueltas a la comida en la boca. Al final no es más que enredar una cosa con otra y darles tantas vueltas que al final tienes una masa que no sabes cómo deshacer. No basta con tener tiempo libre, un hueco en el que sentarse tranquilamente delante del ordenador para que las ideas fluyan. A menudo es incluso peor, porque ves que tienes el tiempo, cosa que no pasa a menudo, y que lo vas a desperdiciar porque no sabes cómo aprovecharlo. Y esa sensación pasa a engordar la bola. Es curioso que además cuanto más tiempo pasas sin conseguir desliarte más difícil resulta volver a arrancar, cómo si al perder el ritmo de la carrera se te olvidase caminar. Si para rematar eres tan poco metódica, con tan poca rutina como yo, lo tienes claro. Tengo ideas pero no sé qué hacer con ellas, no veo el momento de subir lo que sea a facebook o a twitter (no hay quien siga ese frenesí de tweets diarios), no pongo al día la casa, la plancha, la cocina… y si no voy al parque me da pena y si voy me da cargo de conciencia.

Por suerte el bicho hace lo mismo de siempre, nada que resaltar dentro de lo asombroso de su día a día, así que no me lamento por no contaros aquí grandes hazañas cada semana. Sé que, cómo pasa siempre, sin que pase nada especial un día  encuentro el hilo del que tirar y el ovillo se vuelve una línea por la que caminar hacia adelante. Sólo tengo que esperar, y espero que no os desesperéis mientras tanto.

Alimentación, Crianza, Preguntas sin respuesta

Nuevos alimentos: fideos no, aceitunas sí

Source: instagram.com via Cecil on Pinterest

Tengo en la puerta del frigorífico una tabla con los alimentos que debo ir introduciendo en los menús del bicho según pasan los meses. Para los ocho meses se suponía que debía darle pasta sin huevo, fideos o, en mi caso, letras. Primero no entendí muy bien la idea, ya que en los purés no voy a darle fideos y si sólo come purés, porque no veo la posibilidad de darle sopa sin que nos bañemos literalmente en ella, pues no sé. El caso es que lo intenté con una cremita suave de verduras y letras, pero he de decir de en mi caso la pasta se va a tener que esperar, porque al peque no le gusta. No sé si serán los grumos, aunque lo dudo porque en otros casos no le molestan, pero la cuestión es que al final tuve que darle otra cosa así que nada, me temo que la pasta esperará hasta que pueda comer macarrones y llenarse de tomate como todo niño que se precie.

Y por otro lado están las aceitunas, concretamente las sabor manzanilla sin hueso. Cómo estamos de ‘vacaciones’ y hasta esta mañana ha hecho buen tiempo, hemos pasado varios ratitos en alguna terraza con su madrina tomándonos una cerveza al solecito. Y no hay cerveza sin patatas fritas y aceitunas. Las patatas no hay problema, aunque sean fritas le doy un trocito pequeño y encantado, pero nunca había probado las aceitunas, entre otras cosas porque aún no sé si se le pueden dar o no. Me temo que no, por ser encurtidos que llevan vinagre, sal, etc etc, pero al peque ¡le chiflan! Fue meterse un pedazo minúsculo en la boca y empezar a sonreír  a relamerse y a dar golpes en la mesa pidiéndome más. ¡Nos moríamos de la risa! No le dí en total más de una aceituna entera, ya veis que el desastre no ha sido muy exagerado, pero todavía no he logrado encontrar a alguien que me explique con certeza si puedo darle más o no. De momento, como se está nublando, no creo que haya más aperitivos al sol, así que tengo tiempo de investigar.

Crianza, Familia, Pareja, Preguntas sin respuesta

¿Feminismo mal entendido?

Hoy es el Día Internacional de la Mujer

Tengo la costumbre desayunar en la cocina escuchando la radio. La enciendo cuando me levanto para hacerle los cereales al bicho y así se queda, que parece que me acompaña. Pues llevo toda la mañana oyendo hablar de la importancia del día de hoy, de la importancia de la mujer. Pero sólo hablan de la mujer trabajadora, de la discriminación en los puestos de trabajo, de que son más las mujeres desempleadas, de que no alcanzan puestos de liderazgo… todas ellas verdades como templos. Pero me parece que la única igualdad, que los únicos derechos que la mujer tiene que defender, son los que la colocan al nivel de los hombres. Y no, no estoy para nada de acuerdo. Quizá sea criticada por esto, pero es lo que pienso. Creo que ya lo mencioné en otra entrada. Una mujer tiene tanto derecho a realizarse como trabajadora fuera de casa como dentro, siendo madre. La mujer tiene un papel que nadie puede sustituir, que es de una importancia vital a nivel social, y que pocos valoran: una mujer es madre. Ningún hombre puede serlo por ella, aunque se quede en casa cuidando a sus hijos, un hombre no puede parir, ni amamantar, no sustituye el vínculo de un hijo con su madre. La mujer que cría a sus hijos los educa las 24 horas, los prepara para salir al mundo. Mucho hablar de la importancia del papel educador de los maestros, pero a los niños se les debe educar en casa. Se les tienen que enseñar valores, principios, una educación que no está en los libros, y que suele dar una madre. Así ha sido hasta ahora. Ahora la madre se realiza trabajando fuera, tratando de conciliar un horario como el de cualquier hombre, para no ser menos, con el pasar horas con sus hijos. Dejo de lado las tareas del hogar, que sí que son cosa de todos por igual. ¿Porqué vale la pena sentir esa culpabilidad de la mujer que deja a sus hijos en la guardería todo el día para ser igual que el hombre? ¿Porqué si es al revés, si se queda en casa, no merece la pena su sacrificio? En ese caso, se está perdiendo algo, no se está realizando como mujer. Pues perdonen ustedes, pero yo me siento muy realizada y muy mujer, y no trabajo. He trabajado, con un horario matador, y si hubiera tenido que elegir, hubiera apostado por mi hijo. Tengo la suerte de poder elegir, lo admito. Pero no admito que se me critique o se me tenga pena o se me juzgue por ello. Lo que yo hago no tiene menos valor que lo que hace una mujer que trabaja. Y ser mujer, defender nuestro valor, no es pedir una cuota mínima en las empresas.

Dicho queda. Me voy al parque con el bicho, que hoy hace sol.