Embarazo, Familia, Parto

Empieza la cuenta atrás

patucos

La suerte está echada. Si Arturo no se decide a salir a lo largo de esta semana, el viernes le  facilitaremos el trabajo. Así que, como muy tarde, el día 9 seremos uno más en la familia y claro, esto hay que asumirlo. Lo primero porque cuando tienes una fecha, y más si es cercana, la cosa es mucho más real, más inminente. Porque no es como la FPP que rara vez se cumple, ésta es sí o sí. Ayyyyy madre….

No quiero entrar en debates acerca de los muchos inconvenientes del parto inducido, es algo que al igual que cuando hablé de que no iba a volver a dar el pecho ya está decidido en firme. Mis circunstancias y experiencias me han llevado a este punto y es lo que hay, estoy bien informada y entiendo que no todo el mundo comparte mi postura. Pero es la mía. Y me van a llover las críticas, lo sé.

No os negaré que estoy nerviosa, un parto es un parto y nada me asegura que llegue realmente al viernes dado que llevo más de una semana ‘sujetando’ con medicación a esta criaturilla que tiene ganas de sobra de venir al mundo, pero a la vez me tranquiliza el saber que si llego al hospital el día 9 podré disfrutar de un parto muy muy muy diferente del que sufrí (sí, sufrí) con Joaquín.

Tengo miedo, el miedo lógico y normal ante el cambio al que nos enfrentamos, pero sobre todo Papá Oso y yo tenemos ilusión y unas ganas inmensas de verle la carita y comprobar si se parece a su hermano.

Besos y abrazos

PD: también tengo una orden de reposo del médico y gracias a eso estoy consiguiendo programar alguna entrada para esta semana, que me da a mí que a partir de ahora esto de sentarme tranquila a escribir va a estar más que difícil…

Parto

Preparando el parto

Cierto es eso de que la experiencia es un grado, pero pese a que voy camino de mi segundo parto reconozco que hay cosas que en el anterior no sabía. En el papel con las típicas recomendaciones de qué llevar que dan en el hospital venían también estas especificaciones.

manicura

Nada de uñas pintadas.

Es una soberana tontería pero en ambos partos me ha apetecido ir presentable y en ambos me he hecho la manicura permanente. Y las dos veces la chica me ha comentado que en los paritorios a veces ponen pegas. La otra vez como no me lo esperaba me planté en el hospital con mi manicura perfecta, pero ahora he sido precavida y he pedido cita para quitármelas (las uñas permanentes no se quitan con quita esmalte normal). Me he informado y la verdad es que tienen razón. Al parecer el color de las uñas es un indicativo del nivel de oxigenación en la sangre, y podría servir de aviso a las enfermeras de que algo no va bien. Hala, pues fuera esmalte de uñas.

Nada de maquillaje.

Sobre todo si es un color fuerte, el nada de pintalabios. No se me ocurriría jamás irme de parto maquillada, pero entiendo que hay quien no sale de casa sin maquillaje y en este caso las razones médicas son más de lo mismo. Tanto el color de la piel como el de los labios, que por ejemplo se pueden amoratar, pueden ser la señal de que algo falla. Cara lavada.

Nada de joyas.

Sobre todo anillos por si se te hinchan las manos, no sea que al final por miedo a perder la alianza te la tengan que cortar en el hospital. Los piercing del ombligo lo veo de sentido común.

Preferiblemente con la zona genital depilada.

Pocas parturientas conozco que se hayan librado de la dichosa episiotomía. Y es de lógica que para dar puntos primero tendrán que rasurar, entre otras cosas además de por comodidad del médico por tema de posibles infecciones. Estando las cosas así mejor si ya vas preparada de casa, pero eso sí, nada de cera caliente porque afecta a los capilares de la zona en cuestión. ¿Lo mejor? Crema depilatoria para zonas sensibles. A mí al menos me molesta menos cuando sale el vello con la crema que con la cuchilla, así que eso que me ahorro.

¿Algún consejillo más que se me olvide?

Besos y abrazos

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¡Cuántas cosas necesita un bebé! Cap.5: la canastilla del recién nacido 2/2

¡Qué cabeza la mía! Se me había olvidado cerrar esta entrada (si es que soy un desastre), menos mal que me he dado cuenta justo a tiempo, porque me pilláis liada lavando y preparando mini cosas, así que es el mejor momento para escribir esto. En la primera parte os comenté lo que yo considero necesario en la canastilla para el bebé, en mi caso para un parto en hospital privado. Pero nosotras también necesitaremos cosas. Vamos al lío.

La documentación, que parece una cosa obvia pero con las prisas y las contracciones es más que probable que se nos olvide algo. Lo imprescindible es el DNI, pero lo mejor sería llevar en una carpetita todo el historial de revisiones con nuestro ginecólogo, las pruebas, los análisis… por si acaso. En mi caso, como también llevo control por la SS, llevaré la cartilla de embarazada metida en la carpeta. Si el peque nace en la misma ciudad dónde vais a inscribirlo bastará con los papeles que os den en el mismo hospital, pero si lo vais a inscribir en un registro diferente tenéis que especificarlo a la hora de pedir los papeles.

No son necesarios, pero los cachivaches electrónicos como móviles, cargadores etc vienen muy bien para hacer las primeras fotos del retoño, enviar los primeros whatsapps  y para que las mamis no nos aburramos por las mañanas mientras se llevan al peque a bañar y nos dejan a nosotras solas en la habitación esperando al médico. Si además es cesárea y vais a estar varios días no es mala idea un ebook o tablet. Ya digo que falta no hacen, pero ayudan. Igualmente sé que a muchas parturientas les ha venido de perlas enchufarse su música en el mp3 durante las contracciones para hacerlas más llevaderas.

A los hospitales privados tenemos que llevar camisones, bata y zapatillas. La bata y las zapatillas son a gusto de la usuaria, pero los camisones dependerá de si vais a dar el pecho o no. Yo añado a esa lista un buen sujetador con el que estéis cómodas, que no es momento de apreturas, discos de lactancia, braguitas desechables y compresas de posparto, que se piden así en la farmacia y aunque las veáis enormes e incómodas luego veréis que son muy útiles. No, no valen las compresas normales, o al menos yo no las recomendaría.

El tema del neceser es de nuevo algo muy personal, pero por si os ayuda os digo qué lleva el mío, espero no dejarme nada. Recuerdo que nada más despertarme al día siguiente del parto estaba deseando poder ducharme. Y que me molestaba tener el pelo constantemente en la cara. Así que champú, gel, desodorante y gomas para el pelo. Y una toalla de baño. Hay quien recomienda para que sequen bien los puntos de la episotomía echarse aire no muy caliente con el secador tras la ducha, para que no se queden húmedos ni nos hagamos daño con la toalla. Hay quien dice que no. Yo lo hice en casa, no sé si sirvió o no, pero mal no me hizo, así que quizá esta vez me lleve el secador al hospital. Según seáis de presumidas y las visitas que esperéis, nunca viene mal darle un poco de color a la cara, aunque sólo sean unos polvitos y un cacao para los labios.

Sólo me queda la ropa para salir del hospital, que puede ser  la misma con la entréis  u otra. En mi caso fue otra distinta, porque esa mañana con las contracciones no andaba yo para pensar en qué ponerme y me planté el vestido más cómodo, ancho (y feo) que tenía. No era cosa de salir con mi pequeñajo tan requeteguapo y su mami hecha un adefesio. Eso sí, la barriga no desaparece por completo, así que lo que llevéis que se ancho y cómodo.

¿Se me olvida algo?

Besos y abrazos

PD: después de buscar mucho mucho mucho he encontrado bata, zapatillas y camisones sin puntillas ni cosas raras en ZaraHome y en WomanSecret, que además tiene cosas de premamá, aunque no muchas.

PD2: ¡se me olvidaba! Si os pasa como a mí y os lleváis de regalo un buen puñado de puntos por la episotomía, viene de lujo un flotador para sentarse sin ver las estrellas, sobre todo en los comodísimos sillones del hospital. Puede ser uno de ortopedia o un flotador de los chinos normal y corriente.

Embarazo, Parto, Postparto, Salud

Lo que esperaba de parto antes y ahora

Creo que una nunca deja de ser madre primeriza. La primera vez es obvio, nunca has sido madre y hay miles, millones de situaciones que serán totalmente nuevas y a las que hay que enfrentarse por primera vez. La segunda se supone sin embargo que ya sabemos a dónde vamos. ¡Qué gran error! El segundo embarazo es la primera vez que estamos embarazadas de nuevo, la primera vez que lo compaginamos con un bebé o un niño que ya nos necesita. Es la primera vez que vamos a ir al paritorio sabiendo a dónde y a qué vamos… y eso cambia mucho las cosas. Pero mucho mucho.

El parto es algo a lo que las primerizas vamos a ciegas por muchas cosas que nos hayan contado. Creemos que puede ser tal y como nos hemos imaginado… y habitualmente no lo es, ni mucho menos.

parto

En mi primer embarazo soñaba con un parto lo más natural posible, sin epidural, ni episotomía, que sabía que no sería fácil pero que confiaba en que soportaría como muchas otras antes que yo. No fue así ni por asomo. Me negué a la epidural, pero tras 12 horas de contracciones la hubiera firmado sin problemas, me rompieron la bolsa, me pincharon oxitocina y un calmante que me dejó medio grogui, me llevé a casa unos muchos puntos y fue necesario sacar al peque con ventosa. Un completo, vamos.

Ahora… ahora la cosa es muy distinta. No sé si será normal o no, pero ahora tengo mucho más miedo. Me dan miedo las contracciones, la posibilidad de ceder y pedir la epidural, que sea de nuevo un parto larguísimo e incluso la incomodidad de los puntos en las semanas siguientes. Sueño con ese momento, con todas las posibilidades que pueden darse y la angustia me puede.

De este parto sólo espero poder llevarlo con más tranquilidad y más consciente de lo que toca, para ahorrarme unas pocas de horas en el hospital, para poder controlar las contracciones y, sobre todo, espero que este bichillo se decida a nacer por sí mismo, que si hay algo que me da más miedo que el parto en sí es un parto inducido o una cesárea programada.

Y con eso me basta, que si algo he aprendido en este tiempo como madre es que más vale no pensar ni planear las cosas, porque vendrán como quieran.

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¡Cuántas cosas necesita un bebé! Cap.5: la canastilla del recién nacido 1/2

Al menos un mes antes de la fecha de parto es deseable que los futuros padres tengan preparada una bolsa con las cosas necesarias para llevar al hospital y, además, que tengan en casa otra serie de cosas que les serán imprescindibles a su regreso. A esas cosas, a las que necesitaremos cuando lleguemos de vuelta a casa, son a las que me voy a referir hoy.

Porque si dais a luz en un hospital público pocas cosas necesitáis llevar (aquí os dejo mi lista) y, si vais a un hospital privado como será mi caso esta vez, se tratará simplemente de meter gran parte de estas cosas tan necesarias en la bolsa y listo.

Lo primero y más imprescindible de todo, los pañales de recién nacido. Para gustos hay colores, pero en mi caso opté y optaré de nuevo por los Dodot Sensitive para recién nacidos (hay dos tallas según el peso). Me fueron bien con el peque, aunque reconozco que en cuanto creció nos fallaban mucho y cambié de marca. Pero para las primeras veces prefiero ir sobre seguro a unos pañales que no producen alergias, son blanditos y absorben bien.

Te la regalen o te la compres tu, lo habitual es que tengas preparada en casa una cesta con los productos de higiene básicos, dónde además de los pañales necesitarás: crema para el culete, jabón para el baño, crema hidratante, colonia (a mí personalmente no me gusta), una esponja natural, cepillito para el pelo y tijeritas para las uñas. Además de todo esto, que os durará meses, para el cuidado del ombligo viene bien tener gasas estériles y alcohol de 70º. Bueno, y una toalla grande y suave.

Nosotros elegimos los productos de Mustela y añadimos un champú especial para la costra láctea que nos resultó muy útil, pero de nuevo es cuestión de gustos. Si bien es cierto que recomiendo fervientemente su crema para el cambio de pañal, la sigo usando y para mí es la única que no falla. *En casos excepcionales como diarreas en los que el culete se pone mucho más rojo y dolorido, la mejor para mí es Avene Cicalfate.

Superado el primer baño en casa (aquí tenéis mi recomendación sobre bañeritas) toca vestir al pequeñín. Sea la época del año que sea hacen falta bodies cruzados y pijamas cómodos, la cantidad es al gusto pero al menos tres o cuatro bodies vendrán bien. Mi peque nació en julio y en casa llevaba body de manga corta al principio, ya en agosto de tirantes. Y ahora, que espero al repeque para mayo, ando buscando bodies de manga larga al menos para las primeras semanas, que aquí en cuanto entra el calor lo hace con fuerza.

Para salir a la calle, ademas del capazo con sus sábanas correspondientes (y mantita y colcha según el mes), ropa de nuevo cómoda tanto para el peque como para vosotros, que un recién nacido no es fácil de vestir así de primeras, y hay que cambiarle el pañal a menudo. Nada de zapatitos, sólo patucos o calcetines. Y si hace frío, gorro y manoplas, que los bebés pierden mucho calor por la cabeza. Aquí mi recomendación sobre cochecitos de bebé.

Y eso es todo, que ya me ha quedado un post más bien largo. En breve la segunda parte.

Muchos besos y abrazos!!

¡Qué bien me conocen los Reyes Magos!
¡Qué bien me conocen los Reyes Magos!

PD: Edito para enseñaros la bolsa taaaaan chula que me llevaré al hospital con todas las cositas de mi repeque ¿a que mola? 🙂 🙂

Embarazo, Lactancia, Parto, Postparto

¿Parir en hospital público o privado?

nido

Hoy me he levantado con ganas de crear polémica.

Aunque aún no he escrito la crónica de mi parto (lo tengo pendiente), sí creo haber comentado alguna vez que fue en un hospital público. No por elección sino porque el embarazo no fue planeado y el seguro privado sabéis que tiene unos meses de carencia, un mínimo desde que te apuntas hasta que te cubre algo como una operación o en mi caso, el parto. Pues me faltaba un mes para estar cubierta, así que tuvo que ser en el público. Tampoco me pareció mal al principio por aquello de que la sanidad pública tiene el mejor equipamiento y, según dicen, los mejores médicos. Tampoco conocía a nadie que hubiera dado a luz en ese hospital, el Rafael Méndez de Lorca, así que no podía pedir opiniones. Sabía, eso sí, que me tocaría compartir habitación en planta y en dilatación, pero bueno, no es que me importara demasiado.

Desde el mismo día en que salí con mi hijo en brazos tengo una opinión muy diferente. Que conste que no hablo de todos los hospitales públicos en general porque obviamente sólo he parido en uno, perola experiencia podría haber sido muchísimo mejor en montones de aspectos. Siempre digo que entiendo que cada vez hay menos trabajadores en la sanidad pública de este país y que, como es lógico, los que quedan tienen cada vez más carga de trabajo, y que son personas con sus días buenos y malos, pero ¿es acaso eso culpa mía? Y si no lo es ¿porqué lo tengo que pagar yo? En mi caso, recuerdo a alguien en dilatación decir que es que estaban agotados porque ese día ya llevaban 8 partos. Joder, ni que yo hubiera elegido ponerme de parto justamente entonces para fastidiar. Claro, con tanta parturienta, el enfermero al que avisé en planta de que tenía contracciones cada dos minutos debió olvidarse de mí porque cuando se lo repetimos y al fin me subieron a dilatación ya estaba de más de 7 centímetros. ‘Total, como no querías la epidural lo mismo te da’ me soltó la matrona. La misma que sin avisar me rompió la bolsa, que me pinchó oxitocina sin decírmelo (lo tuve que leer yo en un cartelito que llevaba la bolsa) y que, cuando tras 20 horas se me ocurrió decirle que estaba cansada, me dijo que ‘como era mi hijo tenia que empujar sí o sí’.

Los consejos de lactancia por parte de otra matrona fueron recomendarme una crema para las grietas. El ginecólogo sólo me vio los puntos de la episotomia una vez, el día del alta ni me tocó, miró el informe y hala, a casa. Ni un análisis de sangre por si tenía anemia (sé que en otros hospitales se hace) ni ná de ná.

Hubiera quedado ahí la cosa si no fuese porque un par de meses después sufrí un absceso mamario (también tengo esta entrada pendiente) que me llevó de nuevo a estar ingresada en ese hospital durante los 10 peores días de mi vida. De nuevo, el trato fue en algunos casos incluso denunciable, aunque al final somos tontos y todo lo dejamos pasar por no entrar en disputas.

No tengo como veis experiencia en hospitales privados, pero sí tengo familiares que han tenido allí a sus hijos. ¿Qué se hacen más cesáreas? Quizá, pero conozco quien tuvo un segundo parto natural tras una cesárea, ambas en el privado. Y qué decir del seguimiento del embarazo, que al menos en mi compañía en todos los meses mientras que en el público es una eco cada tres meses (yo del segundo trimestre no tengo foto porque era tarde y tenían que irse a comer, no había tiempo para andar explicándomelo todo en la pantalla) y monitores dos semanas antes, que mi peque como se adelantó ni los vio.

En el trato personal… pues hay de todo como en botica. Pero últimamente cuando he ido al ambulatorio he tenido la sensación de que me estaban casi haciendo un favor por atenderme, y con mala cara.

Lo sé, esto va a traer cola. Ahora contadme vosotras ¿qué preferís? ¿dónde han nacido vuestros pequeños? 

 

 

PD: en la imagen, el nido de una maternidad lleno de preciosos angelotes dormidos.

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Mis cinco imprescindibles para el primer año del bebé

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Todas las madres primerizas recibimos al bebé con un montón de cachibaches que creemos que nos van a salvar la vida a ambos. Que si minicuna, sacaleches, biberones y chupetes de marcas varias, sonajeros… y un larguísimo etcétera que pronto descubrimos que, en su mayoría, van a viajar al trastero casi sin sacar de la caja.

Este mes me siento retrospectiva, con ganas de hacer balance del año y de lo que ha supuesto para todos en casa, así que como por algún lado hay que empezar, lo hago por las cinco cosas que en este año me han parecido realmente imprescindibles, las que sigo usando o que guardo como oro en paño para cuando haya otro bebé con nosotros. Hace ya tiempo que os contaba mis imprescindibles en el embarazo, los libros que debí leer a tiempo y varias recomendaciones sobre productos para los primeros meses. Ahora veremos si, doce meses después, sigo pensado lo mismo.

  1. Los biberones Dr Brown. Han sido el mejor descubrimiento que he podido hacer, y no sólo porque me salvasen de varias semanas de cólicos, llantos y poco sueño, sino porque los he recomendado bastantes veces y en todos los casos han hecho el mismo gran favor a los padres sufridores. Nunca me cansaré de hablar bien de su extraño sistema anti-gases. Todavía los usamos para el agua porque el peque no se aclara del todo con los vasos esos con boquilla, y aunque no durarán para el siguiente porque están estropeados de tanto uso, podéis apostar a que los renovaré contentísima.
  2. Las toallitas y la crema para el culete de Mustela. Sólo diré que una vez me las olvidé y usé unas de marca blanca que tenía en reserva y el pobrecito estuvo escocido tres días, como si tuviera una especie de reacción.
  3. Las toallitas para cara y manos, de la marca que sean (en mi caso Deliplus). Son algo que quizá todas conoceis, pero yo no sabía que existían hasta que no se me presentó la necesidad. De bebé me bastaba con las típicas gasas, pero ahora no me vería yo quitando restos de galleta chupada de… todas partes si no fuera por esas toallitas.
  4. El cojín de lactancia. El mío es con forma de medio círculo, pero cualquiera haría el mismo efecto. Creo que para lo que menos lo usé fue para dar el pecho, me servía como apoyo para cuando el peque no se sostenía sentado sin ayuda, así no se caía hacia los lados, o para tumbarlo en medio y darle un masaje o hacerle cosquillas. Ahora lo pongo a mi lado en el sofá y el peque lo usa de almohada para las siestas.
  5. La hamaca. Mi bicho se cansó enseguida de estar tumbado boca arriba en su capazo así que la ha usado mucho. Desde ella, al principio casi tumbado, podía ver el mundo, vernos a Papá Oso y a mí, moverse con libertad, y cuando iba siendo mayor se quedaba viendo Pocoyó o me lo llevaba conmigo cuando iba por la casa limpiando, para ducharme tranquila o incluso mientras cocinaba. No duró demasiado porque igual que con el capazo, pronto tuvo ganas de cambiar de aires y empezar a gatear, pero fue un dinero muy bien invertido.

PD: en la foto mi bicho con sólo unas semanas acurrucado en el cojín de lactancia.

*Pronto haré la lista con las cinco cosas que no he llegado a usar o que no han dado buen resultado.