Alimentación, Compras, Crianza, Familia, Lactancia, Pareja

¡Cuántas cosas necesita un bebé! Cap.7 y último: papá y mamá

Supongamos que ya lo tenéis todo. Habéis sido previsores y habéis hecho una buena lista de nacimiento o tenéis la tarjeta de crédito temblando del susto. En su nueva habitación le esperan su cuna y/o minicuna con sus sabanitas nuevas, el cochecito y un buen montón de ropita y juguetitos. El papi ya ha colocado la silla en el coche para cuando os recoja del hospital y, si sois de los muy previsores, guardáis para cuando las necesitéis la hamaquita y la trona. Por supuesto en el baño está su bañera. Y a punto en su bolsa todo lo necesario para salir pitando al hospital.

NO sé si os habrán servido de algo mis recomendaciones. Pues ahí va otra. Lo más importante, lo único que va a necesitar de verdad vuestro hijo cuando nazca sois VOSOTROS. A su familia.familia dibujo

Que sí, que no me he vuelto loca.

Nosotros somos unos padres jóvenes respecto a las parejas que conocemos o que hay a nuestro alrededor, y más de una vez hemos escuchado lo complicado que es lanzarse a casarse o tener hijos por todo lo que necesitan. Y yo nunca me canso de decirles que no, que no necesitan prácticamente nada. Otra cosa es que queramos comprar cosas que nos faciliten la vida. Pero no son necesarias.

Si no tenemos sitio para una minicuna podemos probar el colecho. Y lo mismo con la cuna, que lo de dormir todos juntos dura tanto como quieran los durmientes.

En mi ciudad no está muy a la orden del día, pero si vivís en un sitio grande habréis visto a muchas madres porteando a sus bebés. Hay muchas opciones, desde mochilas a foulares, que si os convencen harán que dejéis aparcado el cochecito en casa. Un gasto menos.

No voy a entrar a defender los beneficios de la lactancia materna, pero el económico es innegable. Madre mía que caros son los botes de fórmula.

La bañera es imprescindible ¿o no? Hay bañeras pequeñas e incluso plegables (como ésta) que se colocan dentro de nuestra bañera de casa. No son tan cómodas pero oye, que el baño del bebé tampoco dura dos horas, si hay que estar arrodillada quince minutos no es insoportable.

¿Y conocéis los pañales de tela?

No me lancéis a los leones, que no digo que tener hijos sea gratis. Hay que ser coherente y saber que por ejemplo la lactancia puede salir mal y necesitaremos ir a la farmacia, que habrá que pagar vacunas, cremas… y un largo etc. Formar una familia es una responsabilidad enorme. Pero no por lo que cuesta, sino por lo que supone. Lo que de verdad necesita un bebé es cariño, besos, cuidados, más besos y los brazos calentitos de papá y mamá. No dormirán mejor en ninguna cuna, no los arrullará mejor ningún cacharro con pilas, ni como se dice por aquí estarán en ningún lugar más a gusto que en brazos.

Tengo la sensación de que a veces, sin querer, dejamos que las cosas se ocupen de nuestros pequeños. de dormirlos, de entretenerlos. Para eso estamos sus padres, sus padrinos, sus abuelo. Su familia.

Crianza, Pareja

Malas costumbres

¡Ayy la de veces que me he tenido que morder la lengua en estos dos años de maternidad! Porque hay gente, te conozca mucho poco o nada, que te ve con un bebé en brazos y debe pensar “pobre, seguro que no sabe que hacer, voy a enseñarle a criar y educar a sus hijos”. Y es cierto, cuando te ponen a esa cosita llorona y rosadita en brazos no tienes ni puñetera idea de cómo vais a sobrevivir todos en casa, pero poco a poco, día a día, la cosa marcha. Se agradecen los consejos sobre todo si se han pedido, pero hay veces, muchas veces, que una se queda con las ganas de soltar cuatro frescas y quedarse tan ancha.

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No hay madre primeriza en el mundo a la que no le hayan dicho alguna vez eso de que los bebés se acostumbran a los brazos si los coges mucho. Vaya, sí que son listos. Tantas veces me lo dijeron, porque lo he llevado en brazos todo lo que he querido y más, que al final me cabreaba y les preguntaba si ellas dejaban a sus hijos en el suelo cuando lloraban. No ¿verdad? Pues eso. Hoy en día mi hijo es cariñoso pero hace meses, muchos meses, que dejamos guardada en el garaje la silla de paseo, porque le gusta caminar. No va en brazos, qué raro.

Recuerdo que la primera vez que le explique al papi que eso de dormir con el peque en nuestra cama estaba ‘de moda’ y que se llamaba colecho me miró como si le acabara de insultar en japonés. No fue premeditado sino fruto de las circunstancias, de una lactancia que no funcionaba y un niño con el síndrome de la ‘cuna con pinchos’. Y muchísimo sueño. Todos dormíamos juntos y, sobre todo, felices. La semana pasada cumplió dos años y hasta hace un par de meses no tenía ni cama propia. Total no la iba a usar, así tenía mas sitio para jugar en su habitación. Sin embargo son ya tres las noches que duerme del tirón en su nueva cama de mayor. Sin llantos, sin peleas, sólo le acompañamos para que se quede dormido tranquilo y nada más. Si se despierta y viene a mi cama como ha asado varias veces pues estupendo. A su ritmo se irá adaptando a la nueva rutina. Negra me ponía cada vez que alguien me preguntaba donde dormía y al responderle la verdad me ponían caras o me soltaban el consabido ‘ya verás para sacarlo de tu cama’.

A mi hijo mayor y ahora al pequeño los estamos mal acostumbrando a muchas cosas: a que estamos ahí cuando nos necesitan, a que nunca se sientan solos, a abrazarlos y darles millones de besos, a despertarnos todos juntos en la misma cama. Somos así de inconscientes. Pero oye, felices a rabiar, eso también.

 

Familia, Miércoles mudo, Pareja

Miércoles Mudo – Felicidades

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La última celebración de este mes de julio tan cargado. El año que viene más y mejor.

Miércoles Mudo” es un carnaval de blogs o blog hop iniciado por Maybelline de Naturalmente Mamá y participar es muy fácil, solo debes publicar los miércoles una foto (s) sin escribir nada para explicarla (s) (de ahí viene lo mudo). Luego no olvides enlazar en el linky que está debajo y dejar un comentario en cada uno de los blogs que decidas visitar. Para conocer como nació el Miércoles mudo y sus reglas, puedes hacer click aquí.

 

Crianza, Familia, Pareja

Un año de… ser mamá

A lo largo de este mes quiero ir haciendo un repaso de lo que este año ha supuesto en mi vida. Y cómo no tenía que empezar por lo más obvio, por lo que cambia la vida en el instante en el que la enfermera te pone a tu bebé en el pecho, aún mojado y sucio. No digo llorando porque el peque no lloraba. Desde ese segundo eres madre (ya lo eres antes, durante el embarazo, pero es diferente) y la vida ya no es igual. No es una cuestión de renunciar a tu vida cómo era antes, es lo que se dice siempre y no lo creo así, es una cuestión de evolución como persona. Es el siguiente paso, o lo era para mí, así lo veo yo. Desde esa madrugada del día 11 de julio ya no pienso en mí primero, ni segundo, a veces ni pienso en mí. Lo primero, lo más importante, es él.

Desde que soy madre mi vida ha cambiado, sí, pero yo no tanto. Sigo creyendo en lo mismo que creía antes, no han cambiado mis valores ni mi forma de ver las cosas. Desde que soy madre entiendo comportamientos que antes no entendía… y desapruebo otros que antes creía correctos.

En estos últimos doce meses he aprendido de mis errores, he aprendido a defender mi forma de hacer las cosas frente a las opiniones del resto del mundo, he explicado mil veces porqué el peque duerme en mi cama, porqué le llevo en brazos siempre que puedo, porqué no le dejo llorar. He sufrido más de lo que debía por mantener la lactancia materna y ahora sé lo que es verdad y lo que son creencias, aunque lo aprendí tarde. Me he dejado llevar por el qué dirán más veces de las que me gustaría reconocer, y sé que lo seguiré haciendo más veces de las que quiero aceptar. He perdido la vergüenza y el miedo al ridículo, y he ganado una pizca de confianza en mí misma. Me he sentido asustada, angustiada, orgullosa, agotada, sorprendida y, sobre todo, feliz. Todo en el mismo día.

Es imposible resumir en un sólo post lo que supone el primer año de maternidad, qué os voy a contar, así que cómo dicen que una imagen vale más que mil palabras aquí os dejo dos. Casi un año ha pasado entre una y otra.

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Alimentación, Compras, Crianza, Embarazo, Familia, Lactancia, Libros, Pareja, Parto, Postparto, Salud

Mis cinco imprescindibles para el primer año del bebé

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Todas las madres primerizas recibimos al bebé con un montón de cachibaches que creemos que nos van a salvar la vida a ambos. Que si minicuna, sacaleches, biberones y chupetes de marcas varias, sonajeros… y un larguísimo etcétera que pronto descubrimos que, en su mayoría, van a viajar al trastero casi sin sacar de la caja.

Este mes me siento retrospectiva, con ganas de hacer balance del año y de lo que ha supuesto para todos en casa, así que como por algún lado hay que empezar, lo hago por las cinco cosas que en este año me han parecido realmente imprescindibles, las que sigo usando o que guardo como oro en paño para cuando haya otro bebé con nosotros. Hace ya tiempo que os contaba mis imprescindibles en el embarazo, los libros que debí leer a tiempo y varias recomendaciones sobre productos para los primeros meses. Ahora veremos si, doce meses después, sigo pensado lo mismo.

  1. Los biberones Dr Brown. Han sido el mejor descubrimiento que he podido hacer, y no sólo porque me salvasen de varias semanas de cólicos, llantos y poco sueño, sino porque los he recomendado bastantes veces y en todos los casos han hecho el mismo gran favor a los padres sufridores. Nunca me cansaré de hablar bien de su extraño sistema anti-gases. Todavía los usamos para el agua porque el peque no se aclara del todo con los vasos esos con boquilla, y aunque no durarán para el siguiente porque están estropeados de tanto uso, podéis apostar a que los renovaré contentísima.
  2. Las toallitas y la crema para el culete de Mustela. Sólo diré que una vez me las olvidé y usé unas de marca blanca que tenía en reserva y el pobrecito estuvo escocido tres días, como si tuviera una especie de reacción.
  3. Las toallitas para cara y manos, de la marca que sean (en mi caso Deliplus). Son algo que quizá todas conoceis, pero yo no sabía que existían hasta que no se me presentó la necesidad. De bebé me bastaba con las típicas gasas, pero ahora no me vería yo quitando restos de galleta chupada de… todas partes si no fuera por esas toallitas.
  4. El cojín de lactancia. El mío es con forma de medio círculo, pero cualquiera haría el mismo efecto. Creo que para lo que menos lo usé fue para dar el pecho, me servía como apoyo para cuando el peque no se sostenía sentado sin ayuda, así no se caía hacia los lados, o para tumbarlo en medio y darle un masaje o hacerle cosquillas. Ahora lo pongo a mi lado en el sofá y el peque lo usa de almohada para las siestas.
  5. La hamaca. Mi bicho se cansó enseguida de estar tumbado boca arriba en su capazo así que la ha usado mucho. Desde ella, al principio casi tumbado, podía ver el mundo, vernos a Papá Oso y a mí, moverse con libertad, y cuando iba siendo mayor se quedaba viendo Pocoyó o me lo llevaba conmigo cuando iba por la casa limpiando, para ducharme tranquila o incluso mientras cocinaba. No duró demasiado porque igual que con el capazo, pronto tuvo ganas de cambiar de aires y empezar a gatear, pero fue un dinero muy bien invertido.

PD: en la foto mi bicho con sólo unas semanas acurrucado en el cojín de lactancia.

*Pronto haré la lista con las cinco cosas que no he llegado a usar o que no han dado buen resultado.

Crianza, Embarazo, Familia, Pareja, Parto

Encuentro de madres blogueras 8J ¿Te apuntas?

El próximo 8 de junio Madresfera y Yo Dona organizan el I encuentro de madre blogeras en Madrid, aquí podéis ver todo lo que han organizado para la jornada.

Por desgracia yo tendré que perdérmelo, y mira que me apetecía  porque aunque llevo muy poco por estos mundo blogueros y nadie me conoce, el plan del día es más que interesante y ¡porque me apetece ir de vacaciones a Madrid! Pero tenemos una boda esa noche y es de alguien cercano así que no podemos faltar, ¡qué rabia! Con lo bien que nos venía la fecha, que hasta Papá Oso está de vacaciones…. pero nada, es lo que hay. Pero vosotras no podéis dejar de ir y si luego me lo contáis será como haber estado allí ¿trato hecho?

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Compras, Familia, Pareja, Viajes

Uno más en la familia: ¿coche nuevo?

Con la llegada de un nuevo miembro a la familia una de las cuestiones que surgen en casi todas las ocasiones es la falta de espacio en el coche. Los peques ocupan mucho aunque no lo parezca, y cuando sales con ellos necesitas millones de cosas que no siempre caben en el maletero. Si tienes suerte y tu coche es más o menos grande no tendrás problemas, al menos con el primer niño. Con el siguiente, y si tu coche es un tres puertas pequeñito y cómodo para cuando ibais los dos solos a la compra, empiezan las dudas. ¿Necesitamos cambiar de coche? Y si es así ¿cuál deberíamos comprarnos?

Nosotros tenemos dos coches, un Ibiza de hace 12 años de Papá Oso, y un Dacia mío. Ninguno lo compramos nosotros, así que nos valían. El Dacia va sobrado de maletero y es cómodo por altura para meter y sacar al bicho de su silla (que ocupa medio asiento de atrás), pero el Ibiza iba un poco más escaso. El maletero es mínimo, cabe la estructura del Muum y hasta ahí, es más bajo y si ponemos la silla del coche mi asiento va tan hacia adelante que apenas quepo, y eso que soy bajita. Así que teníamos un coche que sí y uno que no.

Desde que nació el peque estábamos (Papá Oso sobre todo) viendo coches, más por las ganas de estrenar uno nuevecito y a nuestro gusto que por necesidad real, si bien es cierto que nos animaba aún más la creencia de que ahora que el peque viaja con nosotros teníamos que llevar un coche con suficiente seguridad en caso de accidente y lo más agradable posible si queríamos salir algún día de vacaciones. ¿El problema? Fácil, el precio. Os cuento lo que vimos, los pros y los contras… y la solución final.

Hay tantos tipos de coches como familias, y si empiezas te vuelves loco. Si buscas espacio, olvídate de los tres puertas, y de los compactos tipo Opel Corsa, a menos que llevan el prefijo SW. Con uno de estos tienes un precio más ajustado y un buen maletero, aunque con un espacio interior normal. Más grandes, las berlinas, los coches largos como dice mi madre. Si son 4 puertas, el maletero es más profundo pero menos modulable ya que no puedes llenar el coche hasta el techo como en un 5 puertas. Los monovolúmenes compactos, un Toyota Verso por ejemplo, están de moda y lo tienen todo, pero te tienen que gustar. y consumen algo más. Un crossover, como el qasqai, es más alto y cómodo, pero el maletero engaña y no da para tanto como parece, y ya si le pones las 7 plazas lo pierdes del todo. Para eso, un monovolumen de toda la vida, pero como digo te tienen que gustar estéticamente. Si tienes o quieres tener familia numerosa hay que ver que quepan tres sillas atrás, que no pasa en todos incluso sin el isofix, y que tengan tres plazas atrás diferenciadas y no dos y media, pues hay creo que dos o tres.

Lo dicho, un mundo. Al final, cuando nos habíamos rendido porque el sueldo no daba por más vueltas y cuentas que hicieramos, y tampoco veíamos un modelo claro que nos cuadrase del todo, llegó la solución de manos de mi suegro, que encontró un Opel Astra 4 puertas de segunda mano, sin apenas kilómetros y muy bien cuidado (está como nuevo, dicho por nuestro mecánico de confianza) por el mismo dinero que íbamos a pagar sólo de entrada de un coche nuevo. Maletero de sobra, espacio de sobra, fiable, cómodo, con potencia, con chorraditas de las que le gustan a Papá Oso y barato.

No he medido si caben tres sillas en el asiento de atrás, pero es pronto para esas cábalas. De momento, la primera semana de junio nos vamos de vacaciones rurales con el coche nuevo, ya os contaré cómo hemos previsto esta primera salida larga con el bicho.

¿ Cambiasteis de coche con la llegada del bebé?

 

Crianza, Familia, Pareja

Libertad para ser niño (y para ser malos padres)

Es curioso como a veces las cosas coinciden de manera ‘casual’. No hace mucho en una cafetería un peque lloraba desconsolado, retorciéndose n su silla, mientras sus padres se quejaban de que no podían tomarse un café tranquilos si lo tomaban en brazos, así que lo dejaban sentado aunque llorase. Y ayer Papá Oso comentaba que hay quienes al parecer se pierden buena parte de la diversión de criar a sus hijos, refiriéndose  una madre que nos acababa de contar que ya no usaba la bañera de su cambiador porque su hijo salpicaba mucho al chapotear y lo dejaba todo perdido.

Yo procuro tener al bicho sentado en su silla o en la trona el menor tiempo posible, porque entiendo que se aburre  Y sí, soy mala madre (somos malos padres) porque le dejamos que abra los cajones y saque todo lo que quiera siempre y cuando no sea peligroso, le dejamos que corra libre por la casa, que explore, y le cojemos en brazos cada vez que podemos, y chapotea todo lo que quiere y más, tanto que le baño con la fregona esperando en la puerta del baño. Y nos encanta, aunque se ensucie la ropa de gatear por el suelo que no está lo limpio que debería, aunque se llene la boca y la cara y el cuello de migas de pan o de galleta chuperreteada. Y sí, nos gusta que siga durmiendo con nosotros, aunque no os discuto que a veces la voz de la sociedad se oye demasiado y dudo sobre lo que hacemos. Menos mal que ahí está Papá Oso para recordarme que somos los padres que somos, y nos gusta serlo.

Me alegro de no ser la única que piensa así, y como ya os digo que las cosas se unen a veces de forma muy curiosa, os enlace un vídeo y un blog que vienen a corroborar en parte lo que os cuento.

Espero que os gusten.

http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/asimplevista/2013/05/14/guia-del-mal-padre.html

El artículo que acompaña al vídeo podéis encontrarlo en  Bebesymás