¿El inglés en el colegio no sirve para nada?

Pues sí, sí que sirve.

Mis hijos van a colegio bilingüe en el que, cuando lleguen a Primaria, darán en inglés las asignaturas de Science y Art además de la propia de segunda lengua. Además como he tenido la grandísima suerte de hacer las prácticas de la carrera en ese colegio sé que el nivel de los profesores es altísimo, al igual que su implicación para que los alumnos aprendan el idioma de una forma lo más natural posible. Por eso cuando leo que hay quien cree que los colegios bilingües son un error me da cierta rabia.

bilingue

Hace tiempo leí en varios medios que el nivel de los alumnos de bilingüe es menor que el del resto en esas asignaturas que dan en inglés. Hombre, es una verdad a medias pero también es en parte lógico si lo pensamos con tranquilidad. Pero es que lo que olvidamos es que, si bien el nivel puede ser ligeramente más bajo en sus conocimientos de ciencias naturales, a cambio poseen un vocabulario y unas destrezas en inglés que les permiten salir del colegio con un nivel B1, algo que a muchos adultos les cuesta mucho lograr acudiendo a una academia. ¿Saben menos en determinadas asignaturas? Aparte de que la diferencia no es significativa, hablamos de alumnos de Primaria, aún les quedan varios años de vida estudiantil. Equipararán el nivel conforme su aprendizaje del nuevo idioma también avance.

Y luego están los padres/madres (y niños) que opinan que para qué van a necesitar saber inglés, que no sirve de nada si viven en España. Lo que no saben con certeza es si siempre vivirán aquí, qué trabajo tendrán, que querrán estudiar. En muchas ocasiones saber hablar en otro idioma les abrirá puertas y les facilitará oportunidades. Aparte queda el tema de la cultura, que parece que si lo que aprendes no tiene una utilizad inmediata (para trabajar y ganar dinero) ya no sirve para nada. Pues si nos ponemos así nada de extraescolares deportivas, ni de música… El enriquecimiento cultural siempre siempre siempre es positivo, al menos así lo pienso y lo veo yo.

Para mí es una de los puntos a favor que tuve muy en cuenta cuando elegí el colegio y tengo muy claro que en lo que de mí depende mis hijos aprenderán al menos un idioma más. Es más, si me seguís en Instagram habréis visto que en casa las películas se ven en versión original y los críos están acostumbrados. ¿Que no se enteran? No es cierto, quizá se pierdan algún chiste pero entienden y siguen la trama porque al menos los míos la mitad del tiempo están viendo la película y la otra mitad están  hablando, de pie, moviéndose… cualquier cosa menos atentos. Si la pusiera en español tampoco se enterarían de gran parte de lo que se dice porque no la estarían escuchando. Es algo personal, nosotros queremos hacerlo así y nos funciona.

¿Significa eso dejar de lado nuestro idioma? Es otra de las cosas que he oído más de una y más de dos veces. Al contrario. Al aprender otro idioma te das cuenta de la importancia de la gramática, de expresarte correctamente, de escribir bien. Y lo haces tanto en el nuevo como en el propio, porque integras esa necesidad. Al final todo se resume en que tener más conocimientos nunca está de más, nunca sobra.

¿Qué opináis vosotr@s?

Besos y abrazos

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Las madres desinformadas

Parece imposible en la era de la información, con cientos de canales en la teley todo lo que queramos saber al alcance de Google. pero resulta que sí, que las madres estamos total y absolutamente desinformadas.

Mi mayor con apenas una semana de vida.  Nos quedaba mucho por aprender, por conocernos. Y lo que aún nos queda.

Mi mayor con apenas una semana de vida. Nos quedaba mucho por aprender, por conocernos. Y lo que aún nos queda.

Cuando nos quedamos embarazadas por primera vez todo son dudas. Vamos al médico/matrona y esperamos obtener respuestas a todas nuestras dudas, pero no siempre es así. Y a veces no preguntamos por miedo o vergüenza, y otras veces las respuestas que nos dan no son ni mucho menos las adecuadas. Luego están todos aquellos que amablemente nos dan su opinión se la hayamos pedido o no. Conocimiento popular lo llaman. Al final, más dudas. Sensación de no saber qué hacer, miedo a equivocarte.

Criando como mejor puedo a mi tercer hijo creo que todas deberíamos salir del hospital sabiendo por ejemplo que no existe eso de que nuestra leche no alimente, que no se acostumbran a los brazos y  que el colecho no es el demonio. Nos falta información, apoyo y ayuda para entender y comprender que los bebés no duermen toda la noche, es lo que hay. Pero es una etapa, pasará. Mejor pasarla sabiendo que es lo natural y no luchando contra ella. Todos los niños no comen lo mismo porque no son el mismo. Tampoco yo como la misma cantidad que mi vecina, ni me gustan las mismas cosa. No son pequeños estrategas que traman como salirse con la suya, ni siquiera saben que son. No son ellos quienes deben adaptarse a nuestro ritmo, nosotros los hemos puesto aquí, lo menos que podemos hacer es ayudarles a formar parte del mundo. Nos necesitan, son dependientes, tienen sus propios gustos y forma de ser.

Me da mucha pena ver cómo nos alejamos de la forma más natural de criar a nuestros hijos y buscamos soluciones fáciles que nos permitan vivir cómo antes de tenerlos. Me da pena y no lo entiendo. Me da pena oír cuántas madres lamentan no haber tenido leche para alimentar a sus hijos. Cuántas pelean para que se coma ‘todo lo que le han dicho’. Cuántas sufren oyéndoles llorar cada noche hasta que ‘aprende’ a dormir.

Y lo peor es que somos nuestras peores enemigas, porque en lugar de darnos consejos, de ayudarnos, nos criticamos. Necesitamos ser tribu, apoyarnos, compartir. Y que la sociedad nos respalde poniendo a nuestro alcance profesionales médicos informados e implicados, educadores motivados, un entorno menos hostil y un discurso más amable hacia los niños que piense en su desarrollo y su bienestar y no sólo en usarlos como individuos consumistas.

Yo hago lo que considero mejor y si creo que puedo ayudar explicando a alguien mi forma de actuar, lo hago. Pero no le digo lo que debe hacer ni si lo hace bien o mal.

Muchas mujeres vivimos la maternidad aprendiendo sobre la marcha, sin que nadie nos explique nada, sin que nos ayuden a expresar nuestras dudas  y a buscar nuestra forma de hacer las cosas. Confío en que la situación está cambiando, lo leo y lo escucho. Y, en lo que puedo, aporto mi pequeño granito de arena.

¿Hemos perdido los padres el control sobre nuestros hijos?

Vinilo vía Pinterest

Vinilo vía Pinterest

Porque son nuestra responsabilidad y por tanto tenemos que controlar lo que hacen ¿o no? ¿O es que nos hemos vuelto tan modernos, tan defensores de su libertad y el ‘dejarles ser niños’ que todo lo que suena a disciplina nos da alergia? Creo, y no es más que mi opinión de madre, que los niños necesitan normas. Así de sencillo. No es coartar su creatividad ni su forma de ser, no es condicionarles ni cortarles las alas, es ayudarles a vivir en sociedad. Porque ellos no saben, porque los niños y los mayores somos egoístas, envidiosos y cobardes, pero también son valientes y generosos cuando se les enseña a ponerse en el lugar del otro, a ser conscientes del efecto y las consecuencias de sus actos, en definitiva a ser personas responsables.

Me resulta curiosos y un tanto preocupante ver cómo padres que han cargado siempre con las responsabilidades de sus hijos, que se han ocupado de ser sus agendas, de hacerles los deberes murmurando sobre sus hombros la respuesta correcta, que les han defendido tuvieran razón o no, que les han permitido ser desordenados, maleducados y respondones porque oye, son niños, ahora vengan sorprendidos porque esos niños han crecido y ya no saben qué hacer con ellos. Claro, es que una salida de tono con cinco años quizá te pueda parecer graciosa (a mí no, la verdad) pero conforme pasan los años la cosa va volviéndose más fea y con quince años a ver cómo le pides que te respete si nunca en su vida le has explicado lo que es el respeto.

En mi casa hay normas, deberes y derechos, para todos. Las cosas no se piden ordenando y en la calle se dice por favor y gracias. A la gente se la trata con respeto, las cosas se comparten porque jugar solos es más aburrido, no se pega y si alguien lo hace se avisa a quien pueda evitarlo. Hay cosas, la mayoría, que pueden decidirse entre todos hablando y llegando a un acuerdo, pero hay otras que las deciden papá y mamá, y punto, es lo que hay. Su papel es discutir y el nuestro decir hasta dónde se puede llegar. Mi mayor tiene cuatro años y sí, todo eso funciona. Pero cansa más que simplemente dejarlos e ir detrás solucionando sus problemas y esperar que mágicamente, cuando crezcan, sepan comportarse.

Quizá os parezca que somos exagerados, exigentes, estrictos. Yo no lo creo.

Besos y abrazos.

 

Cada embarazo es un mundo

Cada embarazo es diferente, al igual que lo somos cada embarazada y cada recién nacido. Sin embargo hay montones de tópicos que se repiten cuando se habla de una mujer embarazada o del parto, postparto etc.

Así estoy yo desde el cuarto mes.

Así estoy yo desde el cuarto mes.

El embarazo es precioso, una época que hay que disfrutar y aprovechar. Bueeeeno, eso será si puedes. El primer embarazo lo disfruté a partir de primer trimestre, cuando se fueron las malditas náuseas. El resto pasó volando, aunque las ultimas semanas recuerdo que ya empezaba a acusar el excesivo calor (era julio). El segundo, tras las mismas náuseas todo fue bien hasta que llegaron las contracciones y alrededor del 7 mes ya apenas podía andar hasta la guardería del mayor sin tener que pararme un par de veces. Los huesos de la cadera y el pubis no llevaban bien el peso y es bastante molesto e incluso doloroso. ¿El tercero? Está siendo un camino duro. Las náuseas más continuas y durante más meses dieron paso directamente a las contracciones, también más continuas, y a la diástasis de pubis que yo creía superada. Sumémosle el calor de agosto en el sur y unas manos y pies tamaño elefante para completar el kit. No puedo andar porque tengo que guardar reposo, ni nadar porque no tengo piscina, pero tengo dos hijos pequeños a los que atender. Pese a todo nunca jamás diría a quien me pregunte que esté siendo un embarazo difícil porque sé que al fin y al cabo son sólo molestias,me hacen la vida muy difícil y me cuesta pasar los días sin caer en el deśanimo y el mal humor, pero hay complicaciones que son de verdad peligrosas y que, gracias a Dios, yo no sufro.

Lo mismo puedo decir de los partos. Uno largo, complicado, doloroso tanto física como emocionalmente por el mal trato de todos los presentes en el hospital. El siguiente maravilloso a pesar de no ser natural, de no escuchar a mi cuerpo, de no hacer todo eso que ahora todos dicen que hay que hacer. Fue programado, sí, pero a cambio no fue traumático. Y otro que me queda y que ya contaré.

Tal y como me siento ahora mismo tengo miedo al posparto, pero no me gusta sufrir por los problemas antes de que lleguen.

De momento, las dos semanas más o menos que me quedan antes de ver la carita de mi pequeño, las llevaré lo mejor que pueda y seguiré manteniendo que, al menos para mí, el embarazo no es siempre una época maravillosa, a pesar de que la gente se sorprenda y me afirmen que soy de las pocas mujeres que somos sinceras y no repetimos frases hechas al hablar de cómo nos sentimos al respecto.

Besos y abrazos

#YoSoyRefugiada

No puedo mostrar la fotografía del niño muerto en la playa, en parte por conciencia periodística, en parte porque no soporto verla.

No puedo ni quiero mostrar la fotografía del niño muerto en la playa, en parte por conciencia periodística, sobre todo porque se me parte el alma. 

Tenemos un problema y no me refiero a mí ni a mi familia en concreto, sino a la sociedad, a la humanidad. En algún momento, no sé cuando ni porqué, dejamos de considerarnos responsables de nuestros actos y aprendimos/nos enseñaron a delegar todo en otros. Lo que nos ocurre, todo lo que pasa a nuestro alrededor depende en mayor o menor medida de nuestras acciones, y son éstas mismas las que pueden cambiar el rumbo.

Leo que ‘la humanidad naufraga’ en un juego de palabras que se me antoja macabro pese a su certeza. Lo que no leo por ninguna parte es qué estamos haciendo para evitarlo.

Nos creemos a salvo de todo. La guerra está tan lejos, sus motivos nos resultan extraños. Tenemos el pasado de nuestro país muy presente para algunas cosas, sobre todo cuando se trata de usarlo como arma arrojadiza en política, pero se nos torna borroso cuando se trata de acordarnos que aquí también murieron niños en la guerra, y no hace tanto de eso. Que aquí también se pasó hambre, y aún hoy en nuestra sociedad tan avanzada hay niños que sólo tienen una comida al día y, en nuestra irresponsabilidad, nos limitamos a culpar al gobierno y a pedir soluciones al aire.

El niño de la foto podría haber sido nuestro, tuyo o mío. Al gobierno que lo permite lo hemos votado tú y yo. Hay mucho más allá de cifras y acuerdos y si aquí caben más inmigrantes que allí porque hay que mantenerlo etc etc. Son personas. NO querría estar jamás en su situación y que me tratasen como si yo me lo hubiese buscado.

Y sí, antes de que me lluevan los comentarios criticándome por dar mi opinión en mi blog personal, yo ayudo económicamente en la medida que puedo y me siento mal por no ayudar más, por tomarme un café en un bar y no dar ese euro a alguna ONG. Soy así de blanda, qué le voy a hacer, pero creo firmemente que la única oportunidad que tenemos los seres humanos para salvarnos es entender que somos iguales, que sentimos igual.

Ojalá algún día seamos capaces de actuar en consecuencia.