Extraescolares ¿sí o no?

En nuestro caso, un sí rotundo. Es empezar el cole y encontrarme por todos sitios artículos hablando de la necesidad o el exceso de extraescolares de los niños. Últimamente destaca el rechazo, cuando hace años parecía que si tu hijo no iba a inglés, fútbol, clases particulares y bailes regionales es que lo tenías en casa abandonado frente a la tele.

A ver, todo depende. Yo soy la primera que digo que los niños tienen que aburrirse. Es bueno para aprender a tener paciencia, para desarrollar su imaginación, su creatividad, y para que no dependan siempre de que papá y mamá los entretengan como si fuéramos sus bufones reales. Y con aburrirse no digo ponerles la tele. En mi casa la tele se ve con cuentagotas, y si lo que vemos es una película o algo sin anuncios, pues mejor.

Sin embargo en mi caso, con dos niños que no duermen siesta, las tardes son largas. Muuuuy largas. Mi mayor necesita actividades físicas, desfogar como se suele decir. Que sí, que el parque está bien para eso y es gratis, pero acabo yo más cansada que él. Así que el año pasado empezamos a probar distintas actividades. Fue un mes a fútbol sala y poco más de un trimestre a música. Lo del fútbol no es lo suyo y acabó dejándolo un poco frustrado. Lo de la música, pese a que le encantaba y aprendió mucho, también lo dejamos porque aquí solo hay una academia y se aprovechan de eso. Dejémoslo en ‘desavenencias’ con la organización.

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Aquí mi dos karatekas más que felices en su primer día de este curso. Gracias a su sensei Edualdo Alcaraz por tener taanta paciencia 😉

Y así, probando, acabamos en el Dojo de Kyokushinkai al que van los dos mayores actualmente. Os veo las caras de ¿al qué…? A un estilo de kárate. Con un sensei que es un encanto y al que los niños, los míos y el resto, adoran. A una actividad que aúna esa actividad física que ya digo que los míos necesitan con un aprendizaje y una disciplina. Ratos de correr, ratos de sentarse y aprender.

A ellos les fascina. A mí también. Así que, de momento, esa es nuestra actividad extraescolar. ¿Los apuntaría a algo más? Pues ahora mismo no porque van tres días por semana, las otras o hacemos cosas en casa o vamos a la biblioteca, que es algo que también les gusta mucho y que sí que es gratis.

¿Vuestros hijos hacen extraescolares? Venga, contadme.

Besos y abrazos.

 

 

 

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Videojuegos y niños pequeños: cuándo, cómo, cuáles.

A raíz de una pregunta que lanzó por Twitter Padres frikis hace unos días me he dado cuenta de lo presentes que están los videojuegos en mi casa y de que aún no había hablado sobre ello por aquí. Lo primero es que a mi santo hogar los videojuegos y las consolas no han entrado de manos de mis hijos sino de su padre. Tenemos una xbox360, una 3DS, WiiU, un ordenador grandote para mover juegos de pc y varias consolas antiguas. Sin contar la tablet y los móviles, que son en realidad lo que usan los críos sobre todo. ¿Juegos? De todo tipo. Obviamente los más ‘desagradables’ no los ponemos cuando están ellos presentes, lo cual limita mucho las posibilidades de su pobre padre para disfrutar de sus consolas. Pero la paternidad es lo que tiene.

Y ahora a lo que iba ¿juegan mis hijos? Sí. El mayor acaba de cumplir 5 años y el mediano tiene 3, y ambos juegan desde mucho antes de Navidad, cuando por cierto pidieron para Reyes el Disney Infinity para WiiU.

En mi casa las reglas con los videojuegos son muy estrictas y os cuento por qué.

El mayor juega de forma compulsiva. Con esto quiero decir que se pone tenso, nervioso, le frustra si algo no le sale, y a medida que lleva más tiempo jugando se enfada más cuando va tocando terminar y luego pasa varios días pidiendo jugar a tooooodas horas. Como es algo que ya hemos comprobado en varias ocasiones, sólo puede jugar los días que no hay colegio y una hora máximo. En cuanto a los juegos, en la tablet tienen un Super Mario y un Sonic, además de alguno más sencillito para el mediano de los de encajar figuras y colores. Alguno de pintar y de puzzles. En la consola juegan al Disney aunque aún les cuesta y tanto ese como el Lego Jurassic Park y el Lego Avengers lo juegan siempre siempre siempre con papá.

Nuestro último descubrimiento ha sido Monument Valley.
Como os he dicho por lo general el mayor se pone nervioso con los videojuegos, por eso éste, que es de pensar más que de hacer, me pareció una opción perfecta para él. Con su paciencia de niño de 5 años a veces viene a buscarme para que le ayude, pero salvo un par de momentos que incluso a mí me costaron, lo ha resulto él solo sin alterarse. Y además el juego es agradable de ver, que también cuenta.

Estamos planteando enchufar la vieja Wii y enseñarle el ZAck & Wiki, un clásico con pantallas en las que hay que darle al coco y no a la pistola o a los puños.

Edito: se me habían olvidado los favoritos de la tablet, los Panda (Restaurante, Supermercado, Hospital…) Son tranquilos, simplemente de ir haciendo cosas sin prisas ni retos.

¿Hemos perdido los padres el control sobre nuestros hijos?

Vinilo vía Pinterest

Vinilo vía Pinterest

Porque son nuestra responsabilidad y por tanto tenemos que controlar lo que hacen ¿o no? ¿O es que nos hemos vuelto tan modernos, tan defensores de su libertad y el ‘dejarles ser niños’ que todo lo que suena a disciplina nos da alergia? Creo, y no es más que mi opinión de madre, que los niños necesitan normas. Así de sencillo. No es coartar su creatividad ni su forma de ser, no es condicionarles ni cortarles las alas, es ayudarles a vivir en sociedad. Porque ellos no saben, porque los niños y los mayores somos egoístas, envidiosos y cobardes, pero también son valientes y generosos cuando se les enseña a ponerse en el lugar del otro, a ser conscientes del efecto y las consecuencias de sus actos, en definitiva a ser personas responsables.

Me resulta curiosos y un tanto preocupante ver cómo padres que han cargado siempre con las responsabilidades de sus hijos, que se han ocupado de ser sus agendas, de hacerles los deberes murmurando sobre sus hombros la respuesta correcta, que les han defendido tuvieran razón o no, que les han permitido ser desordenados, maleducados y respondones porque oye, son niños, ahora vengan sorprendidos porque esos niños han crecido y ya no saben qué hacer con ellos. Claro, es que una salida de tono con cinco años quizá te pueda parecer graciosa (a mí no, la verdad) pero conforme pasan los años la cosa va volviéndose más fea y con quince años a ver cómo le pides que te respete si nunca en su vida le has explicado lo que es el respeto.

En mi casa hay normas, deberes y derechos, para todos. Las cosas no se piden ordenando y en la calle se dice por favor y gracias. A la gente se la trata con respeto, las cosas se comparten porque jugar solos es más aburrido, no se pega y si alguien lo hace se avisa a quien pueda evitarlo. Hay cosas, la mayoría, que pueden decidirse entre todos hablando y llegando a un acuerdo, pero hay otras que las deciden papá y mamá, y punto, es lo que hay. Su papel es discutir y el nuestro decir hasta dónde se puede llegar. Mi mayor tiene cuatro años y sí, todo eso funciona. Pero cansa más que simplemente dejarlos e ir detrás solucionando sus problemas y esperar que mágicamente, cuando crezcan, sepan comportarse.

Quizá os parezca que somos exagerados, exigentes, estrictos. Yo no lo creo.

Besos y abrazos.

 

Ni mejor ni peor, sólo soy madre

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Imagen vía http://blogs.20minutos.es/una-de-cada-mil/2013/02/04/etiqueta-em/

Esto de los #hashtag se nos está yendo de las manos. Lo etiquetamos todo, y como además en este bendito país tenemos la virtud de opinar aunque no nos lo pidan, la combinación es de lo más peligroso. Sumemos a este panorama que la crianza se ha convertido en los últimos años casi en cuestión de estado. Así me encuentro en el telediario con una noticia sobre tipos de madres/padres: helicóptero, cometa, agenda, tigre, apisonadora….. No sé si reírme o llorar.

Lo primero que hago es buscar en san Google porque, la verdad, esos términos me pillan fuera de juego. Yo soy madre a secas, a veces mejor y a veces peor, pero desconocía que mi modo de criar podía etiquetarse de tantas formas. Al final descubro que se trata de una forma sutil de criticar a los que no piensan como nosotros.

Cuando empecé en esto de opinar y ser opinada como mucho existían las prolactancia, y ya se les llamaba ‘talibanas de la teta’ si defendían su postura contra el biberón. Y siguen existiendo los ginesaurios, palabra que me encanta por cierto. Al parecer me he quedado atrás, cuando las críticas eran por el chupete, la leche artificial y el colecho, una cuestión que por cierto he oído discutir en la puerta de la clase de infantil de mi mayor.

Pero ahora las diferencias irreconciliables van más allá y esas etiquetas tan raras se refieren a si somos sobreprotectores (malo) o demasiado permisivos (también malo). Venga, me voy a lanzar: yo soy madre cometa, de las que los dejan a su aire y las demás me miran como si estuviera loca por no luchar con ellos a brazo partido por que se coman todo lo que le he puesto en el plato, por dejarles que trepen en el parque si veo que la posible caída no sería grave. Aunque bueno, también se extrañan si en el bar les exijo que estén sentados o que jueguen sin molestar al resto de mesas, o si les riño en público. Sí, mis hijos no son perfectos ni pretendo aparentarlo, y para que estén educados tendré que enseñarles buena educación, vamos digo yo. Así que a lo mejor no soy cometa sino apisonadora, o tigre, o sabe Dios que más #hashtag debe haber por este mundo.

Supongo, en eso no he investigado, que también habrá etiquetas semejantes para los niños. Me imagino que irán en función de si son más o menos independientes, más o menos tímidos, si van mejor o peor en clase, si comen bien, si duermen solos, si lloran o pegan o quiensabequémás.

No me gustan las etiquetas, no me gusta generalizar ni encasillar a alguien en un determinado comportamiento, mucho menos cuando tan sólo conozco una parte, una escena que he visto en el parque o un comentario que he escuchado de pasada. Tengo mis opiniones como todo el mundo, y puedo estar de acuerdo o no con cómo haces las cosas, pensar que yo actuaría de otra forma e incluso, en una conversación y con la necesaria confianza, decirte lo que pienso al respecto. Pero al final se trata de nuestra vida, de nuestros hijos, y lo único en lo cual tengo derecho a opinar es en porqué hago yo las cosas como las hago.

Al final se trata de centrarnos en como educan los demás, que nosotras lo hacemos estupendamente. Así nos va. Ayyy como envidio cuando educar y criar era cosa de todos, y había unos valores básicos como el respeto que eran lo realmente importante.

Besos y abrazos.

PD: en la próxima entrada haré repaso de la eco de las 12 semanas que tengo esta tarde y del primer (horrible) trimestre de este embarazo. Ya os contaré.

Fomentando la lectura desde niños

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Cualquier momento es bueno para leer lo primero que encuentra 😉

Tenía una deuda pendiente con esta entrada porque siempre que me propongo escribirla se queda en un borrador tanto tiempo que cuando vuelvo a leerla ya no me gusta y ¡vuelta a empezar! Pero creo que ahora,  coincidiendo con el comienzo del cole, es el momento perfecto para hablar de libros y de cómo hacer que los peques lean (y les guste).
Vamos a empezar por el principio ¿conocéis Boolino y sus Boolino Book Box?

En su página podemos encontrar miles de libros para niños de 0 a 12 años, con reseñas tanto profesionales como de padres y madres. Para amantes de los libros como yo es una mina, no me canso de descubrir nuevas lecturas.

Hace algunos meses me suscribí a su box durante tres meses y por diversas razones, la principal que soy un desastre, nunca hice la entrada sobre nuestra experiencia.

Os resumo un poco de qué va la Boolino Book Box para quienes no la conozcáis. Boolino nos da la opción de adquirir una sola caja o suscribirnos por tres, seis o doce envíos, consiguiendo así un descuento en cada una de ellas. Nosotros elegimos el libro que más nos gusta de los ofrecidos para la edad de nuestra fierecilla y a primeros de mes la tenemos en casa. En cada caja (preciosas por cierto) encontramos el libro, una guía de lectura y de realización de las actividades y tres sobres con tres manualidades relacionadas con el libro y todos los materiales necesarios para realizarla. En el caso de fieras pequeñas como el mío tendremos que hacer las manualidades con ellos.

¿Por qué me encanta? Porque los libros están perfectamente elegidos para la edad de los niños, con temas que les son cercanos y con los que se identifican. Porque las actividades son en su mayoría accesibles para ellos y muy divertidas. Porque al trabajar sobre el libro no nos limitamos a leer sino que nos introducimos en la historia.

¿Otra ventaja? Además del precio, que es menor que si compramos el libro por nuestra cuenta en cualquier otra parte, comprobado, es que no tenemos que llevarnos las cajas en meses consecutivos. Cada mes Boolino propone una serie de libros y si no nos gusta ninguno podemos pausar la entrega hasta el mes siguiente.

En mi caso un mes nos coincidió con los reyes y entre tanto juguete nuevo no había hueco para sentarnos a trabajar las manualidades, así que pausamos el siguiente para disfrutar de las actividades con calma.

Gracias a Boolino mi mayor tiene en su biblioteca unos libros maravillosos:

Los libros 'de cabecera'.

Los libros ‘de cabecera’.

¡Mamá, quiero dormir en tu cama!

¡Un hipopótamo en la bañera!

El elefantito curioso. 

¡Vamos a ver a los abuelos! (éste fue un regalo tras ver su caja, que estaba agotada)

PD: esta entrada no está patrocinada, sólo se trata de dar a conocer algo que me gusta. Como consecuencia de mi buena experiencia con ellos formo parte de Boolino Friends, desde dónde me ofrecen la posibilidad de leer algunos de sus libros recomendados y reseñarlos. A la derecha podéis encontrar el enlace, aunque aún no he encontrado ninguno adecuado a la edad y gustos de mi fiera, pero llegará.

Una de libros

Si hay una cosa en la que no me duele gastarme el dinero es en libros. Tanto para mí como para los peques. Normalmente me cuesta decidirme a la hora de elegir un libro u otro ya que mis fieras aún son pequeños y es complicado saber si estarán al nivel o el libro les aburrirá, pero en el último mes hemos ampliado bastante la biblioteca infantil y me gustan tanto las nuevas adquisiciones que tenía que contároslas.

VAMOSaVERABUELOS_cubierta_CASTELLANO.indd1. Vamos a ver a los abuelos. Un libro pop-up diferente y precioso, tanto que sufro cada vez que lo coge porque sé que aún no tiene cuidado y que es fácil que arranque o rompa algo. Pero es lo que hay, es suyo y yo me tengo que aguantar.

 

mamutlanudo2. Como lavar a un mamut lanudo. Me lo leí en un Fnac y la gente me miraba raro porque me reía sola.

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3. El elefantito curioso. Libro con música, una combinación que al menos con el mío siempre es un acierto.

 

4. El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su topocabeza. Una idea que os puede resultar escatológica pero que a los críos les encanta. En casa se ha convertido en el libro de antes de ir a dormir.

 

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5. Contrarios.  Una colección que busca enseñar conceptos (colores, formas) a través de un juego de dibujos y transparencias. Muy original y para mi gusto muy bien pensado.

 

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6. Buenas noches monstruos. Fue un regalo ya que el protagonista se llama igual que mi hijo, pero además es que le encanta. Va buscando los monstruos por las páginas.

 

Para no perder esta buena racha lectora mi regalo de reyes (por adelantado) fue una suscripción a My little book box que está siendo un éxito. A mi hijo le encanta los libros, le gusta la sorpresa de abrir la caja y encontrar un cuento, y le gusta casi más pasar una mañana entera haciendo manualidades con mamá y papá. Las actividades hasta el momento han sido acertadas en cuanto a entretenimiento y adecuadas a su edad en dificultad. Y he comprobado de primera mano el precio de alguno de los libros que envían y hay casos en los que sólo el libro realmente vale lo que pagas por la caja al completo, así que compensa. Ahora sólo queda convencer a papá Oso para que alarguemos un poco más la suscripción.

¿Os gustan? ¿Me recomendáis libros de 2 a 3 años?

Besos y abrazos

 

 

In english

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Nunca he publicado una entrada patrocinada ni recomendada por ninguna marca/institución o nada parecido. Pero debe ser que últimamente estoy especialmente sensibilizada con el tema de la educación infantil porque cuando he leído el email de Wikiduca enseguida he pensado que quería hablaros de ello.

Creo de verdad en la importancia de conocer varios idiomas. Sería ideal que los niños aprendieran desde que nacen siendo bilingües pero por desgracia somos pocos los padres que tenemos un conocimiento mínimo de inglés, y aún menos los suertudos que lo hablan con soltura. No puedo hablar de como funciona la educación biingüe en los colegios porque mi mayor aún no tiene la edad, pero quiero creer que da resultados.

En mi casa ponemos de nuestra parte y desde siempre las series y películas se ven en VOS incluidas las Disney, Peppa Pig y Mickey Mouse. Pero toda ayuda es poca, por eso me gusta este proyecto. Wikiduca es un mundo de fantasía para aprender inglés jugando compuesto por un videojuego on-line y una app para smartphones y tablets.

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Y como no se puede hablar de algo sin problarlo (y mi peque es muy peque) me he inscrito y he jugado un rato. Lo primero que tengo que decir es que estéticamente es sencillo y agradable, y aunque me ha costado un poco in entendiendo lo que debía hacer es bastante intuitivo. Mezcla lectura, escritura y escucha dentro de un juego en el que debemos rescatar personajes y luchar contra los malos. No lo veo para niños demasiado pequeños, pero tampoco sé muy bien qué nivel tienen los críos a según que edad así que quizá me equivoque.

Lo que más me ha llamado la atención ha sido que está pensado para que los profesores se involucren con sus alumnos, de manera que pueden crear grupos y mandarles deberes, pedirles que aprendan vocabulario concreto… muy interactivo y lo veo una manera de que luego la clase del cole sea más amena.

A las que tenéis niños en esta edad probadlo y me comentáis qué tal porque de verdad que me ha resultado curioso y que me interesa saber si este tipo de aplicaciones y juegos funcionan.

Y ahora para quien no lo sabe os diré que parte de mi reciente interés por la educación infantil viene porque este año se me ha ocurrido la locura de lanzarme de nuevo a estudiar una carrera universitaria. Magisterio infantil para más señas. Así que creo que buena parte de las entradas de aquí en adelante irán en relación a la educación. Deseadme suerte y, sobre todo, deseadme que mis dos fieras me dejen algún ratito perdido para no suspender muchas!