La educación avanza, el uso de los libros de texto no

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Aunque en algunas comunidades autónomas los libros de texto de Primaria son gratuitos, en la Región de Murcia no es así. A finales de febrero leía yo muy feliz que por fin habían llegado nuestros políticos a un acuerdo que nos beneficiase a los ciudadanos y que en sus presupuestos incluían la gratuidad de los libros a partir del año que viene. Ay, qué ingenua soy.

El año que viene comienza mi mayor la Educación primaria, pero sus libros me van a costar rondando los 350 euros ( y no son caros, eso encima). Y no hay ni gratuidad ni ayudas que vayan a evitarlo. Porque menos de un mes después de ese anuncio que tan bien les hacía quedar a los políticos de turno, ahora añaden un asterisco y señalan que se comenzará con los cursos de cuarto y quinto, porque en primero y segundo hay que escribir en los libros.

Oigan ustedes, no soy yo muy mayor y en mis libros no se escribía. Teníamos cuadernos de clase e incluso fotocopias. Y los libros nos valían de un año a otro, se pasaban entre hermanos, vecinos, primos… Si había algo escrito, se borraba. Claro, que así la editorial no podía vendernos el cuadernillo de trabajo junto con el libro de texto, eso sí.

No voy a entrar en si los libros son necesarios, ni en las ventajas de la enseñanza por proyectos, ni siquiera en cuanto me cabrea molesta que las ayudas siendo familia numerosa choquen con unos límites de renta que me río yo. A mí lo que me hace sentarme a escribir esto es la sensación de que aquí a nadie le importa la educación de nuestros niños, sólo importan los votos. Y seguir en el poder, a costa de lo que sea. En este caso, de nuestro sistema educativo, el pobrecito ya bastante maltrecho por unos y otros.

La educación, al igual que la sanidad, se ha convertido en una pelota que lanzarse unos a otros para acusarse de lo mal que se ha hecho todo, pero sin solucionar nada. Y mientras ratios más altas, fracaso escolar, bulling.

No sé si cambiarán las cosas de aquí a principios de curso, pero de momento lo que sí sé es que difícilmente puede una familia pensar en tener más hijos si cada septiembre se encuentra con semejante panorama.

Besos y abrazos

 

PD: para que os hagáis una idea, dentro de dos años mis hijos estarán todos en la escuela. Dos en primaria y uno en infantil me supondrá tal y como están las cosas hoy un gasto en libros de texto de aproximadamente 700 euros o incluso más. Aparte material.

 

 

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Toca elegir colegio ¿en qué debemos fijarnos para acertar?

La preguntita se las trae, sobre todo porque hasta que no llevemos unos cuantos meses no sabremos si hemos acertado, e incluso así de un curso a otro las cosas cambian mucho. Os cuento qué detalles fueron determinantes para nosotros a la hora de elegir el colegio al que van mis mayores e irá el peque cuando le toque.

El momento de elegir cole es estresante, o al menos así lo recuerdo yo. Las dudas, cual pongo primero, y si no lo cogen… etc etc. En nuestro caso al vivir en una ciudad pequeña no nos afectaba el tema de los colegios que nos corresponden por zona ya que tenemos distrito único, pero en ciudades grandes no es tan sencillo. Además a nuestro alrededor tenemos cuatro colegios, así que había donde elegir. Para mí lo primero fue recabar opiniones de padres/madres que llevaban a sus hijos a infantil en esos colegios. Es verdad que lo que a uno de gusta a otro no tiene porqué parecerle igual, pero si la mayoría de familias destacan algo, me parecía importante tenerlo en cuenta.

En el caso de que lo vayáis a necesitar, comprobar que el colegio que elijáis cuente con comedor, aula matinal, especialistas en PT o AL, aula abierta, extraescolares…

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La clase de mi mayor trabajó el primer año sobre la prehistoria. Investigaron acerca de cómo vivían, qué cazaban y comían…

Para mí que ya os digo que me daba igual la distancia y a priori no necesitaba nada especial fue determinante la metodología y el profesorado. Hay colegios que trabajan por proyectos, que significa que no utilizan libros de texto sino materiales elaborados por el profesorado. Esto para mí es lo ideal, lo perfecto. Pero es raro como un mirlo blanco. En el mío sólo lo hacen en infantil y no al 100%. Sé de otros que sí lo hacen tanto en infantil como en primaria. Pero me habían hablado tan bien del equipo de profesores de este centro, la mayoría jóvenes, con ganas de hacer cosas distintas, con un nivel de inglés muy bueno, programa bilingüe… que no lo dudé. Además tuve la grandísima suerte de realizar las prácticas del grado de magisterio con ellos y me sirvió para ver no sólo como trabajaban en infantil sino para adelantar como estarían mis hijos cuando pasasen a primaria. No es lo mismo pero muchos centros realizan en estas semanas jornadas de puertas abiertas. No lo dudéis y visitar todos los colegios que os interesen. Las instalaciones del centro también os dirán mucho acerca de lo que los niños van a poder trabajar allí y de cómo va a hacerlo.

Aprovechad las redes sociales y buscad si el AMPA de la escuela tiene página en Facebook o blog o algo, porque a pesar de que la mayoría de padres pasan del AMPA, es muy importante saber el grado de implicación que tiene el centro con las familias. Y cuando tengáis plaza, apuntaos a la asociación que suele ser muy barato pero hace mucho.

En nuestro caso fue relativamente sencillo así que seguro que me dejo cuestiones importantes en el tintero, si es así por favor comentadlas, que entre todos nos ayudemos.

Besos y abrazos

 

 

 

¿El inglés en el colegio no sirve para nada?

Pues sí, sí que sirve.

Mis hijos van a colegio bilingüe en el que, cuando lleguen a Primaria, darán en inglés las asignaturas de Science y Art además de la propia de segunda lengua. Además como he tenido la grandísima suerte de hacer las prácticas de la carrera en ese colegio sé que el nivel de los profesores es altísimo, al igual que su implicación para que los alumnos aprendan el idioma de una forma lo más natural posible. Por eso cuando leo que hay quien cree que los colegios bilingües son un error me da cierta rabia.

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Hace tiempo leí en varios medios que el nivel de los alumnos de bilingüe es menor que el del resto en esas asignaturas que dan en inglés. Hombre, es una verdad a medias pero también es en parte lógico si lo pensamos con tranquilidad. Pero es que lo que olvidamos es que, si bien el nivel puede ser ligeramente más bajo en sus conocimientos de ciencias naturales, a cambio poseen un vocabulario y unas destrezas en inglés que les permiten salir del colegio con un nivel B1, algo que a muchos adultos les cuesta mucho lograr acudiendo a una academia. ¿Saben menos en determinadas asignaturas? Aparte de que la diferencia no es significativa, hablamos de alumnos de Primaria, aún les quedan varios años de vida estudiantil. Equipararán el nivel conforme su aprendizaje del nuevo idioma también avance.

Y luego están los padres/madres (y niños) que opinan que para qué van a necesitar saber inglés, que no sirve de nada si viven en España. Lo que no saben con certeza es si siempre vivirán aquí, qué trabajo tendrán, que querrán estudiar. En muchas ocasiones saber hablar en otro idioma les abrirá puertas y les facilitará oportunidades. Aparte queda el tema de la cultura, que parece que si lo que aprendes no tiene una utilizad inmediata (para trabajar y ganar dinero) ya no sirve para nada. Pues si nos ponemos así nada de extraescolares deportivas, ni de música… El enriquecimiento cultural siempre siempre siempre es positivo, al menos así lo pienso y lo veo yo.

Para mí es una de los puntos a favor que tuve muy en cuenta cuando elegí el colegio y tengo muy claro que en lo que de mí depende mis hijos aprenderán al menos un idioma más. Es más, si me seguís en Instagram habréis visto que en casa las películas se ven en versión original y los críos están acostumbrados. ¿Que no se enteran? No es cierto, quizá se pierdan algún chiste pero entienden y siguen la trama porque al menos los míos la mitad del tiempo están viendo la película y la otra mitad están  hablando, de pie, moviéndose… cualquier cosa menos atentos. Si la pusiera en español tampoco se enterarían de gran parte de lo que se dice porque no la estarían escuchando. Es algo personal, nosotros queremos hacerlo así y nos funciona.

¿Significa eso dejar de lado nuestro idioma? Es otra de las cosas que he oído más de una y más de dos veces. Al contrario. Al aprender otro idioma te das cuenta de la importancia de la gramática, de expresarte correctamente, de escribir bien. Y lo haces tanto en el nuevo como en el propio, porque integras esa necesidad. Al final todo se resume en que tener más conocimientos nunca está de más, nunca sobra.

¿Qué opináis vosotr@s?

Besos y abrazos

Extraescolares ¿sí o no?

En nuestro caso, un sí rotundo. Es empezar el cole y encontrarme por todos sitios artículos hablando de la necesidad o el exceso de extraescolares de los niños. Últimamente destaca el rechazo, cuando hace años parecía que si tu hijo no iba a inglés, fútbol, clases particulares y bailes regionales es que lo tenías en casa abandonado frente a la tele.

A ver, todo depende. Yo soy la primera que digo que los niños tienen que aburrirse. Es bueno para aprender a tener paciencia, para desarrollar su imaginación, su creatividad, y para que no dependan siempre de que papá y mamá los entretengan como si fuéramos sus bufones reales. Y con aburrirse no digo ponerles la tele. En mi casa la tele se ve con cuentagotas, y si lo que vemos es una película o algo sin anuncios, pues mejor.

Sin embargo en mi caso, con dos niños que no duermen siesta, las tardes son largas. Muuuuy largas. Mi mayor necesita actividades físicas, desfogar como se suele decir. Que sí, que el parque está bien para eso y es gratis, pero acabo yo más cansada que él. Así que el año pasado empezamos a probar distintas actividades. Fue un mes a fútbol sala y poco más de un trimestre a música. Lo del fútbol no es lo suyo y acabó dejándolo un poco frustrado. Lo de la música, pese a que le encantaba y aprendió mucho, también lo dejamos porque aquí solo hay una academia y se aprovechan de eso. Dejémoslo en ‘desavenencias’ con la organización.

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Aquí mi dos karatekas más que felices en su primer día de este curso. Gracias a su sensei Edualdo Alcaraz por tener taanta paciencia 😉

Y así, probando, acabamos en el Dojo de Kyokushinkai al que van los dos mayores actualmente. Os veo las caras de ¿al qué…? A un estilo de kárate. Con un sensei que es un encanto y al que los niños, los míos y el resto, adoran. A una actividad que aúna esa actividad física que ya digo que los míos necesitan con un aprendizaje y una disciplina. Ratos de correr, ratos de sentarse y aprender.

A ellos les fascina. A mí también. Así que, de momento, esa es nuestra actividad extraescolar. ¿Los apuntaría a algo más? Pues ahora mismo no porque van tres días por semana, las otras o hacemos cosas en casa o vamos a la biblioteca, que es algo que también les gusta mucho y que sí que es gratis.

¿Vuestros hijos hacen extraescolares? Venga, contadme.

Besos y abrazos.

 

 

 

Videojuegos y niños pequeños: cuándo, cómo, cuáles.

A raíz de una pregunta que lanzó por Twitter Padres frikis hace unos días me he dado cuenta de lo presentes que están los videojuegos en mi casa y de que aún no había hablado sobre ello por aquí. Lo primero es que a mi santo hogar los videojuegos y las consolas no han entrado de manos de mis hijos sino de su padre. Tenemos una xbox360, una 3DS, WiiU, un ordenador grandote para mover juegos de pc y varias consolas antiguas. Sin contar la tablet y los móviles, que son en realidad lo que usan los críos sobre todo. ¿Juegos? De todo tipo. Obviamente los más ‘desagradables’ no los ponemos cuando están ellos presentes, lo cual limita mucho las posibilidades de su pobre padre para disfrutar de sus consolas. Pero la paternidad es lo que tiene.

Y ahora a lo que iba ¿juegan mis hijos? Sí. El mayor acaba de cumplir 5 años y el mediano tiene 3, y ambos juegan desde mucho antes de Navidad, cuando por cierto pidieron para Reyes el Disney Infinity para WiiU.

En mi casa las reglas con los videojuegos son muy estrictas y os cuento por qué.

El mayor juega de forma compulsiva. Con esto quiero decir que se pone tenso, nervioso, le frustra si algo no le sale, y a medida que lleva más tiempo jugando se enfada más cuando va tocando terminar y luego pasa varios días pidiendo jugar a tooooodas horas. Como es algo que ya hemos comprobado en varias ocasiones, sólo puede jugar los días que no hay colegio y una hora máximo. En cuanto a los juegos, en la tablet tienen un Super Mario y un Sonic, además de alguno más sencillito para el mediano de los de encajar figuras y colores. Alguno de pintar y de puzzles. En la consola juegan al Disney aunque aún les cuesta y tanto ese como el Lego Jurassic Park y el Lego Avengers lo juegan siempre siempre siempre con papá.

Nuestro último descubrimiento ha sido Monument Valley.
Como os he dicho por lo general el mayor se pone nervioso con los videojuegos, por eso éste, que es de pensar más que de hacer, me pareció una opción perfecta para él. Con su paciencia de niño de 5 años a veces viene a buscarme para que le ayude, pero salvo un par de momentos que incluso a mí me costaron, lo ha resulto él solo sin alterarse. Y además el juego es agradable de ver, que también cuenta.

Estamos planteando enchufar la vieja Wii y enseñarle el ZAck & Wiki, un clásico con pantallas en las que hay que darle al coco y no a la pistola o a los puños.

Edito: se me habían olvidado los favoritos de la tablet, los Panda (Restaurante, Supermercado, Hospital…) Son tranquilos, simplemente de ir haciendo cosas sin prisas ni retos.

¿Hemos perdido los padres el control sobre nuestros hijos?

Vinilo vía Pinterest

Vinilo vía Pinterest

Porque son nuestra responsabilidad y por tanto tenemos que controlar lo que hacen ¿o no? ¿O es que nos hemos vuelto tan modernos, tan defensores de su libertad y el ‘dejarles ser niños’ que todo lo que suena a disciplina nos da alergia? Creo, y no es más que mi opinión de madre, que los niños necesitan normas. Así de sencillo. No es coartar su creatividad ni su forma de ser, no es condicionarles ni cortarles las alas, es ayudarles a vivir en sociedad. Porque ellos no saben, porque los niños y los mayores somos egoístas, envidiosos y cobardes, pero también son valientes y generosos cuando se les enseña a ponerse en el lugar del otro, a ser conscientes del efecto y las consecuencias de sus actos, en definitiva a ser personas responsables.

Me resulta curiosos y un tanto preocupante ver cómo padres que han cargado siempre con las responsabilidades de sus hijos, que se han ocupado de ser sus agendas, de hacerles los deberes murmurando sobre sus hombros la respuesta correcta, que les han defendido tuvieran razón o no, que les han permitido ser desordenados, maleducados y respondones porque oye, son niños, ahora vengan sorprendidos porque esos niños han crecido y ya no saben qué hacer con ellos. Claro, es que una salida de tono con cinco años quizá te pueda parecer graciosa (a mí no, la verdad) pero conforme pasan los años la cosa va volviéndose más fea y con quince años a ver cómo le pides que te respete si nunca en su vida le has explicado lo que es el respeto.

En mi casa hay normas, deberes y derechos, para todos. Las cosas no se piden ordenando y en la calle se dice por favor y gracias. A la gente se la trata con respeto, las cosas se comparten porque jugar solos es más aburrido, no se pega y si alguien lo hace se avisa a quien pueda evitarlo. Hay cosas, la mayoría, que pueden decidirse entre todos hablando y llegando a un acuerdo, pero hay otras que las deciden papá y mamá, y punto, es lo que hay. Su papel es discutir y el nuestro decir hasta dónde se puede llegar. Mi mayor tiene cuatro años y sí, todo eso funciona. Pero cansa más que simplemente dejarlos e ir detrás solucionando sus problemas y esperar que mágicamente, cuando crezcan, sepan comportarse.

Quizá os parezca que somos exagerados, exigentes, estrictos. Yo no lo creo.

Besos y abrazos.

 

Ni mejor ni peor, sólo soy madre

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Imagen vía http://blogs.20minutos.es/una-de-cada-mil/2013/02/04/etiqueta-em/

Esto de los #hashtag se nos está yendo de las manos. Lo etiquetamos todo, y como además en este bendito país tenemos la virtud de opinar aunque no nos lo pidan, la combinación es de lo más peligroso. Sumemos a este panorama que la crianza se ha convertido en los últimos años casi en cuestión de estado. Así me encuentro en el telediario con una noticia sobre tipos de madres/padres: helicóptero, cometa, agenda, tigre, apisonadora….. No sé si reírme o llorar.

Lo primero que hago es buscar en san Google porque, la verdad, esos términos me pillan fuera de juego. Yo soy madre a secas, a veces mejor y a veces peor, pero desconocía que mi modo de criar podía etiquetarse de tantas formas. Al final descubro que se trata de una forma sutil de criticar a los que no piensan como nosotros.

Cuando empecé en esto de opinar y ser opinada como mucho existían las prolactancia, y ya se les llamaba ‘talibanas de la teta’ si defendían su postura contra el biberón. Y siguen existiendo los ginesaurios, palabra que me encanta por cierto. Al parecer me he quedado atrás, cuando las críticas eran por el chupete, la leche artificial y el colecho, una cuestión que por cierto he oído discutir en la puerta de la clase de infantil de mi mayor.

Pero ahora las diferencias irreconciliables van más allá y esas etiquetas tan raras se refieren a si somos sobreprotectores (malo) o demasiado permisivos (también malo). Venga, me voy a lanzar: yo soy madre cometa, de las que los dejan a su aire y las demás me miran como si estuviera loca por no luchar con ellos a brazo partido por que se coman todo lo que le he puesto en el plato, por dejarles que trepen en el parque si veo que la posible caída no sería grave. Aunque bueno, también se extrañan si en el bar les exijo que estén sentados o que jueguen sin molestar al resto de mesas, o si les riño en público. Sí, mis hijos no son perfectos ni pretendo aparentarlo, y para que estén educados tendré que enseñarles buena educación, vamos digo yo. Así que a lo mejor no soy cometa sino apisonadora, o tigre, o sabe Dios que más #hashtag debe haber por este mundo.

Supongo, en eso no he investigado, que también habrá etiquetas semejantes para los niños. Me imagino que irán en función de si son más o menos independientes, más o menos tímidos, si van mejor o peor en clase, si comen bien, si duermen solos, si lloran o pegan o quiensabequémás.

No me gustan las etiquetas, no me gusta generalizar ni encasillar a alguien en un determinado comportamiento, mucho menos cuando tan sólo conozco una parte, una escena que he visto en el parque o un comentario que he escuchado de pasada. Tengo mis opiniones como todo el mundo, y puedo estar de acuerdo o no con cómo haces las cosas, pensar que yo actuaría de otra forma e incluso, en una conversación y con la necesaria confianza, decirte lo que pienso al respecto. Pero al final se trata de nuestra vida, de nuestros hijos, y lo único en lo cual tengo derecho a opinar es en porqué hago yo las cosas como las hago.

Al final se trata de centrarnos en como educan los demás, que nosotras lo hacemos estupendamente. Así nos va. Ayyy como envidio cuando educar y criar era cosa de todos, y había unos valores básicos como el respeto que eran lo realmente importante.

Besos y abrazos.

PD: en la próxima entrada haré repaso de la eco de las 12 semanas que tengo esta tarde y del primer (horrible) trimestre de este embarazo. Ya os contaré.