Cosas de casa, Crianza, Decoración, DIY, Familia

Habitación compartida

DSC_0061Hay hermanos que duermen juntos. Puede ser por obligación porque no tengamos más habitaciones libres o por deseo nuestro, como es mi caso. Tengo otra habitación que uso de cuarto de la plancha/costura/estudio pero mis hijos duermen juntos, y así quiero que sigan. No vivo en ningún palacio así que meter dos criaturas con sus correspondientes pertenencias en una única habitación y lograr que ésta sea cómoda no ha sido nada fácil. Sin embargo en esta ocasión mi eterna devoción por los muebles de Ikea ha servido de algo y me ha dado la solución al problema:DSC_0062 muebles de tamaño infantil baratos que cambiaré cuando crezcan sin sufrir por ello. Y la segunda cuestión a tener en cuenta es que los muebles elegidos sean prácticos para la edad de los habitantes. ¿De verdad necesita mi hijo un escritorio? De momento apostamos por almacenaje para muuuuuchos juguetes y estanterías para muuuuuchos libros. Algunas a su altura para el «top ten» de antes de dormir y otras más altas para evitar el desastre si los alcanza el hermano pequeño.

DSC_0063En el tema de la decoración yo aposté por tres colores y en base a ellos gira todo: naranja, verde y azul. La funda del nórdico del mayor es DIY y la de lunares de la cuna es de TucTuc. Los stickers de circo los usamos para que los muebles no fuesen tan blancos y sosos, y las cajas de encima del armario nos valen para tener ordenados en una los disfraces, en otra las cosas para hacer manualidades y en la tercera las fichas y dibujos de la guardería. No tenemos nada de decoración como tal más allá de los dos marcos de fotos con sus nombres en fieltro que fueron un regalo y el calendario también de fieltro y que también nos regalaron.

Cuando son tan pequeños creo que es muy importante que las cosas queden a su altura para que vean que pueden hacer las cosas solos, por eso me gusta el perchero para dejar su abrigo y la mochila, las cajas verdes al lado donde guardamos los zapatos y las cajas bajo la cama para los juguetes más grandes. Y por supuesto aunque no se vea tenemos dos de los famosos taburetes Mammut y esa silla/huevo naranja en la que les vuelve locos esconderse los dos juntos y dar vueltas. Me dan un miedo….

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 Cuando cambiemos la cuna por otra cama igual que la de su hermano para que puedan subir y bajar solos aún me quedará mucho espacio en el centro para jugar (en invierno hay una alfombra pero ahora mi alergia me ha obligado a quitarla). Cómo veis el pequeño no quería faltar para demostrar que le gusta mucho jugar en su habitación 🙂

¿Qué os parece el tema de que los hermanos compartan habitación?

Besos y abrazos.

Compras, Crianza, Familia

Un regalo para mamá

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Me encanta Mafalda 😉

 

Meses hace que no paso por aquí, pero de verdad os digo que no es por falta de ganas sino de tiempo. No sé cómo lo hacéis las demás pero a mí no me da la vida… y últimamente el ánimo y el cerebro tampoco, para qué negarlo.

Pero en algún momento tenía que regresar y me he dicho «Vamos a echarles una mano a esos maridos/hijos que no saben que falta ná de ná para el Día de la Madre». Así que ahí van mis sugerencias de este año, si queréis ver las del año pasado por si seguís sin ver claro qué le vais a comprar a la vuestra, aquí las tenéis, y las del anterior aquí.

Cursos

Será que cómo estoy estudiando de nuevo es de lo que más me apetece hacer: aprender. Los hay de todos los tipos y para todos los gustos, ahí ya decidís si en persona o vía Internet y es cuestión de daros un paseo por vuestro barrio a ver qué ofrecen. Desde hace tiempo están muy de moda los cursos de costura y de tejer, y los dan en muchas mercerías. Entre los de cocina reconozco que me llama muy mucho el online del famoso Masterchef. Las tiendas de cupcakes también dan cursos sobre elaboración y decoración. Para las mamis menos puestas en las nuevas tecnologías suele haber cursos de cómo usar Internet o procesadores web en los ayuntamientos o en las asociaciones de barrio. Y para las más puestas ¿qué tal de posicionamiento web, SEO, diseño…? Que la vuestra es más deportista pues nada, buscadle un deporte que aún no practique, por ejemplo un curso de iniciación a la escalada o al tiro con arco (es lo mío y mola mucho, lo aseguro).

Paz y tranquilidad

Es lo que queremos toooodas las madres del mundo en algún momento de nuestra vida. Aquí vale desde un día en un spa, una invitación a cine y cena sin niños (con la colaboración inestimable de abuelos u otros familiares), un buena desayuno en la cama o, porqué no, un socorrido pero precioso talonario para que disfrute de su regalo cuando mejor le convenga.

La clásica escapadita

No falla. Aprovechad que es fin de semana y puente y marcaros un viajecito, pero eso sí no la dejéis que haga sola las maletas, que es su regalo y así no vale ¿eh?

Libros.

Para mí es otro de los imprescindibles cuando se habla de regalos. Aquí no valen las recomendaciones porque depende tato de cada persona que sería complicado pero bueno, los clásicos son baza segura, por ejemplo Orgullo y prejuicio o El médico, y si busca algo de no ficción ¿qué os parecen éste de Boticaria García o éste de Balamoda?

 

Sea lo que sea que le regaléis, acompañadlo de un beso y un abrazo bien grandes, que así seguro que no falláis nunca.

 

PD: Yo me he adelantado y me he autorregalado unas All Star rojas que me encantan y a las que tenía muchas ganas.

 

Cosas de casa, Crianza

La hora de dormir

mickeyEl tema de irse a dormir es peliagudo en la mayoría de las casas con niños pequeños, eso es innegable. Los hay que son dormilones y caen rendidos enseguida y los hay que luchan contra su propio sueño, el de sus padres y la paciencia de todo el que intenta meterlos en una cama.

El mío es de los que prefieren jugar hasta que clava la cabeza encima de los dinosaurios, por eso su padre y yo hemos probado montones de trucos y parece que, al fin, hemos dado con la clave.

A Joaquín (como a todos creo) le encanta ver dibujos animados. Y desde hace tiempo por las noches, después de cenar, le ponemos un par de capítulos de alguna serie de dibujos tipo Caillou o Mickey Mouse antes de dormir con la condición de que cuando se terminen nos vamos a la cama. Se lo aviso cuando se los pongo y efectivamente cuando se acaban él ya sabe lo que va a pasar, no le sorprende y aunque a veces remolonea un poco, lo acepta. A esta edad son muy rutinarios y durante una época también funcionó el leerle un cuento antes de dormir. Era pipí, meterse en la cama, cuento, apagar la luz y a dormir. Si fallaba algo en la ecuación entonces no se dormía.

Hasta hoy no se me había ocurrido probarlo con la siesta. Es un momento más delicado porque después de comer se pone a jugar con su hermano al que no ha visto en toda la mañana y claro, cuando le corto el juego para llevármelo a la cama, lo que me he llevado más de una vez han sido un par de patadas y bastantes gritos y llantos. Hoy tras un ratito corto de juego le he anticipado lo que íbamos a hacer: nos acostamos en el sofá, vemos un capítulo de Mickey y después a dormir. Lo ha entendido tan bien que al subir al sofá me ha pedido que le quitase los zapatos y le tapase con una manta. Se lo veía venir y así ha sido. No sé cuando se habrá dormido pero mientras comíamos su padre y yo han terminado los dibujos y ha empezado la siesta. Sin llantos ni peleas, sin pedir más dibujos porque ya habíamos pactado lo que tenía que pasar.

Sé que hay mucha controversia sobre si los niños ven mucha televisión pero oye, que si 15 minutos me aseguran que se acuesta sin patalear, benditos sean.

¿Cómo llevan vuestros hijos el momento de irse a la cama?

Besos y abrazos.

PD: ahora leo que no recomiendan la siesta a mayores de 2 años…. pues no será el mío, que si no duerme a las 7 de la tarde está para el arrastre (y a ver quién lo aguanta).

Cosas de casa, Crianza, Educación, Libros

Una de libros

Si hay una cosa en la que no me duele gastarme el dinero es en libros. Tanto para mí como para los peques. Normalmente me cuesta decidirme a la hora de elegir un libro u otro ya que mis fieras aún son pequeños y es complicado saber si estarán al nivel o el libro les aburrirá, pero en el último mes hemos ampliado bastante la biblioteca infantil y me gustan tanto las nuevas adquisiciones que tenía que contároslas.

VAMOSaVERABUELOS_cubierta_CASTELLANO.indd1. Vamos a ver a los abuelos. Un libro pop-up diferente y precioso, tanto que sufro cada vez que lo coge porque sé que aún no tiene cuidado y que es fácil que arranque o rompa algo. Pero es lo que hay, es suyo y yo me tengo que aguantar.

 

mamutlanudo2. Como lavar a un mamut lanudo. Me lo leí en un Fnac y la gente me miraba raro porque me reía sola.

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3. El elefantito curioso. Libro con música, una combinación que al menos con el mío siempre es un acierto.

 

4. El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su topocabeza. Una idea que os puede resultar escatológica pero que a los críos les encanta. En casa se ha convertido en el libro de antes de ir a dormir.

 

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5. Contrarios.  Una colección que busca enseñar conceptos (colores, formas) a través de un juego de dibujos y transparencias. Muy original y para mi gusto muy bien pensado.

 

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6. Buenas noches monstruos. Fue un regalo ya que el protagonista se llama igual que mi hijo, pero además es que le encanta. Va buscando los monstruos por las páginas.

 

Para no perder esta buena racha lectora mi regalo de reyes (por adelantado) fue una suscripción a My little book box que está siendo un éxito. A mi hijo le encanta los libros, le gusta la sorpresa de abrir la caja y encontrar un cuento, y le gusta casi más pasar una mañana entera haciendo manualidades con mamá y papá. Las actividades hasta el momento han sido acertadas en cuanto a entretenimiento y adecuadas a su edad en dificultad. Y he comprobado de primera mano el precio de alguno de los libros que envían y hay casos en los que sólo el libro realmente vale lo que pagas por la caja al completo, así que compensa. Ahora sólo queda convencer a papá Oso para que alarguemos un poco más la suscripción.

¿Os gustan? ¿Me recomendáis libros de 2 a 3 años?

Besos y abrazos

 

 

Alimentación, Compras, Crianza, Familia, Lactancia, Pareja

¡Cuántas cosas necesita un bebé! Cap.7 y último: papá y mamá

Supongamos que ya lo tenéis todo. Habéis sido previsores y habéis hecho una buena lista de nacimiento o tenéis la tarjeta de crédito temblando del susto. En su nueva habitación le esperan su cuna y/o minicuna con sus sabanitas nuevas, el cochecito y un buen montón de ropita y juguetitos. El papi ya ha colocado la silla en el coche para cuando os recoja del hospital y, si sois de los muy previsores, guardáis para cuando las necesitéis la hamaquita y la trona. Por supuesto en el baño está su bañera. Y a punto en su bolsa todo lo necesario para salir pitando al hospital.

NO sé si os habrán servido de algo mis recomendaciones. Pues ahí va otra. Lo más importante, lo único que va a necesitar de verdad vuestro hijo cuando nazca sois VOSOTROS. A su familia.familia dibujo

Que sí, que no me he vuelto loca.

Nosotros somos unos padres jóvenes respecto a las parejas que conocemos o que hay a nuestro alrededor, y más de una vez hemos escuchado lo complicado que es lanzarse a casarse o tener hijos por todo lo que necesitan. Y yo nunca me canso de decirles que no, que no necesitan prácticamente nada. Otra cosa es que queramos comprar cosas que nos faciliten la vida. Pero no son necesarias.

Si no tenemos sitio para una minicuna podemos probar el colecho. Y lo mismo con la cuna, que lo de dormir todos juntos dura tanto como quieran los durmientes.

En mi ciudad no está muy a la orden del día, pero si vivís en un sitio grande habréis visto a muchas madres porteando a sus bebés. Hay muchas opciones, desde mochilas a foulares, que si os convencen harán que dejéis aparcado el cochecito en casa. Un gasto menos.

No voy a entrar a defender los beneficios de la lactancia materna, pero el económico es innegable. Madre mía que caros son los botes de fórmula.

La bañera es imprescindible ¿o no? Hay bañeras pequeñas e incluso plegables (como ésta) que se colocan dentro de nuestra bañera de casa. No son tan cómodas pero oye, que el baño del bebé tampoco dura dos horas, si hay que estar arrodillada quince minutos no es insoportable.

¿Y conocéis los pañales de tela?

No me lancéis a los leones, que no digo que tener hijos sea gratis. Hay que ser coherente y saber que por ejemplo la lactancia puede salir mal y necesitaremos ir a la farmacia, que habrá que pagar vacunas, cremas… y un largo etc. Formar una familia es una responsabilidad enorme. Pero no por lo que cuesta, sino por lo que supone. Lo que de verdad necesita un bebé es cariño, besos, cuidados, más besos y los brazos calentitos de papá y mamá. No dormirán mejor en ninguna cuna, no los arrullará mejor ningún cacharro con pilas, ni como se dice por aquí estarán en ningún lugar más a gusto que en brazos.

Tengo la sensación de que a veces, sin querer, dejamos que las cosas se ocupen de nuestros pequeños. de dormirlos, de entretenerlos. Para eso estamos sus padres, sus padrinos, sus abuelo. Su familia.

Compras, Crianza

¡Cuántas cosas necesita un bebé! Cap.6: una silla para viajar seguro

A menos que vuestro carro sea un trío e incluya un portabebés, o incluso así pasados unos pocos meses necesitareis una silla en la que vuestro pequeño viaje en coche seguro y protegido. Este tema es peliagudo porque no depende sólo de elegir la que más bonita nos parezca, o la más barata, o la que tiene nuestra vecina. Claro está que todo eso influye, pero lo primordial es la seguridad.

Lo primero que nos encontramos en nuestro viaje a la tienda es que las sillas se dividen en grupos según la edad del ocupante. Así tenemos:

grupo 0/0+: desde que nace hasta los 9/13 kilosretencion infantil

grupo 1: de 9 a 18 kilos

grupo 2: de 15 a 25 kilos

grupo 3: de 22 a 36 kilos. Pueden ser sillas o elevadores para que el niño se sujete con el cinturón, aunque se recomienda que use una silla con respaldo hasta que mida 135cm.

Ahora bien, existen sillas que abarcan varios grupos, de forma que no tenemos que comprar cuatro diferentes. En mi caso tengo una grupo 0+ y otra del grupo 1-2-3.

Según la nueva normativa las sillas hasta los 15 meses deben ir colocadas en el sentido contrario a la marcha. O lo que es lo mismo, el portabebés, el grupo 0 y 0+ deben ir mirando hacia detrás. La gran mayoría de las sillas del grupo 1 sólo se pueden colocar en el sentido de la marcha, osea hacia delante, así que es lo que hay. ¿Es peligroso? NO. Las sillas están homologadas y son completamente seguras. Sencillamente es más seguro para los peques en caso de colisión ir en el sentido contrario, pero sólo si la silla lo permite.

Segunda cuestión a tener en cuenta, el sistema de fijación. Isofix o no isofix. Se trata de un sistema de anclaje al coche, por tanto el vehículo tiene que estar preparado. Las sillas que lo incorporan son más caras y más pesadas. Las que no, van sujetas por el cinturón de seguridad. Desconozco las ventajas del isofix, pero por ejemplo mi coche no va preparado y, si tienes más de un coche, comprueba que los dos lo están.

¿Ya lo tenéis claro? Pues ahora toca elegir una. Todas las grandes marcas de puericultura tienen en sus catálogos sillas de coche, y hay además marcas especializadas. Para gustos los colores. Por si os sirve de ayuda  el RACE hace cada año una comparativa entre las sillas disponibles del mercado, valorando sobre todo su seguridad y la comodidad para el niño.

Ahora me diréis vale, me sé todas las especificaciones, las normas y tengo todos los datos pero ¿cual me aconsejas? Pues mirad, en mi caso el cochecito Muum trae portabebés, así que hasta los tres meses o quizá un poco menos los dos peques lo han usado. Tiene la ventaja de que cuando son muy pequeños y van casi siempre dormidos o para salidas muy cortas como a la compra no tienes que andar atándolos y desatándolos, lo pones en la estructura del carro y a correr. Pero enseguida se nos quedó pequeño, así que un familiar nos regaló con mi mayor una silla 0+ y cuando nació Arturo nos regaló también el siguiente nivel, una 1-2-3. En ambos casos son de la marca Chicco.

eletta chicco eureka kidsMi opinión se basa en estas dos sillas que son las que conozco. Algunas estareis de acuerdo y otras no. El grupo 0+, que es la que usa ahora el pequeño y que usó en su día el mayor, es desenfundable, incorpora un reductor para cuando son recién nacidos, y ha aguantado bien hasta los 22 meses del mayor. No se le ha quedado pequeña, pero ha pasado a su hermano. Según veo yo, porque ellos no me lo han sabido decir, se ve cómoda, van recogidos y con la espalda bien apoyada. En cuanto a la 1-2-3 al ser más recta es menos cómoda para las siestas pero sigue manteniendo una buena postura de las piernas y la espalda y también se puede desenfundar. Ambas son fáciles de colocar y quedan bien fijadas al coche.

Hasta aquí mis consejos y mi experiencia. ¿Cuál es vuestra silla o cuál vais a comprar?

Alimentación, Crianza, Lactancia

De sueño y lactancia materna

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Quien me hubiera dicho a mí hace seis meses que estaría hoy escribiendo esto. Me he dado cuenta de que hablo muy poco de mi pequeño Arturo. Quizá porque al ser el segundo la mayoría de las situaciones a las que me enfrento en su crianza no son nuevas para mí, mientras que su hermano mayor sigue abriendo camino y dándome quebraderos de cabeza que no me espero. Sin embargo hay algo  que Arturo y yo vamos descubriendo de la mano y que nunca viví con mi mayor, la lactancia materna. Por razones diversas y desagradables, no pude dar de mamar al mayor y a punto estuve de ni intentarlo con el pequeño. Pero me convencieron y aquí estoy medio año después, orgullosa de mí misma y cansada. Porque esto de la lactancia materna es muy satisfactorio pero da mucho sueño.

Hay quien habla de niños que con pocos meses ya duermen toda la noche. No han sido los míos. A día de hoy el pequeñajo pide su ración de leche cada tres horas, día y noche. Es más, si durante el día está durmiendo la siesta de paseo o entretenido  y se le alarga la toma por la noche la recupera despertándome cada dos horas o, como hoy, cada hora y media.

Reconozco que hubo un momento hace un mes que intenté quitarle las tomas nocturnas ayudándole a dormir más con un poco de leche artificial antes de meterlo en la cuna, pero el tío me ha salido listo y aunque se tomaba el biberón con gusto al poco lo vomitaba prácticamente entero.

En un par de semanas comenzaremos la alimentación complementaria con los cereales sin gluten y ya veremos como lo voy compaginando con la teta (y con estudiar, que empiezo la uni de nuevo), porque pese a ser el segundo para mí todo esto es nuevo.

PD: en los dos días que he tardado en terminar esta entrada porque mis queridos hijos no me dejan un segundo he coincidido con una de esas madres que me dejan asombrada. Una madre que ha dado teta a su hijo hasta los cuatro años. Y me asombra no por el hecho de seguir con la lactancia en sí, sino porque no puedo ni imaginarme lo que habrán tenido que escuchar ambos, madre e hijo. Opinar es fácil y gratis, y en esto de la maternidad parece que todo el mundo tiene algo que decir. Cuánta paciencia. De momento voy a ver hasta donde llegamos el peque y yo, pero me alegra ver que las locas como nosotras, las que colechamos, las que nos informamos acerca de la lactancia leyendo libros, foros y blogs, no estamos solo en internet y que cada vez hay más madres que hacen oídos sordos a las críticas sin fundamento.

Crianza, Familia

Septiembre, año nuevo

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Para mí el año no empieza en enero, digan lo que digan los calendarios. Para mí el año empieza en septiembre, con el comienzo del curso escolar, la operación retorno y el fin de las vacaciones, aunque en esta casa precisamente es en septiembre cuando cogemos vacaciones (chollo que se nos termina este año, dicho sea de paso).

Pero además es que este septiembre es especial. Mi fiera mayor empieza nuevo curso en la guardería, el curso de los mayores, en el que irán de excursión y tendrán fiestas de disfraces y, en junio, una graduación. Y lo empieza a lo grande, como el niño mayor en el que se está convirtiendo sin que sus padres nos demos apenas cuenta. Lo empieza sin pañales. Sí, señoras y señores, este día 1 de septiembre doy por finalizada de forma oficial la ‘operación pañal‘. En la práctica lleva terminada ya más de una semana, pero como la comenzamos el primer día de agosto qué menos que darnos un mes de margen para afianzarla, para asegurarnos de que en ningún momento volveremos para atrás cual cangrejo.

Tengo que confesar que el primer día pensé que no, que nos habíamos precipitado, que mejor volverle a poner el pañal y esperar al verano que viene. El segundo día también. Y alguno de esa semana. Pero aguantamos estoicamente y, al final, he de reconocer que ha resultado tan fácil que me cuesta creérmelo.

NO tengo trucos y consejos que dar al respecto. No sé si lo hemos hecho ‘bien’ o no pero ha funcionado que es lo importante. Y no, no es muy pequeño aunque tenga dos años.

La decisión no fue por comodidad, ni porque es verano y parece que toca quitar los pañales. Fue porque él así nos lo hizo ver, porque incluso llevando pañal nos decía cuando tenía caca y como un juego lo llevábamos al baño. A veces daba tiempo y hacía caca sentado en su reductor, uno que por cierto me costó 15 euracos y que, si lo llego a saber, le compro el de Ikea de cuatro euros y tan felices. Después me llegaron muchos comentarios sobre el tema y todos me decían que avisar cuando tienen caca es más complicado que en el caso del pipí. Y a día de hoy aun no entiendo porqué ni si realmente eso es así, pero en vista de que parecía que teníamos ya cierto terreno ganado, un sábado que no teníamos nada que hacer ni planes para salir pensé ‘hala, pues lo dejo en pelotas por casa, a ver qué ocurre’. Y ocurrió lo lógico, que fui fregona en mano tras él secando charquitos durante todo el día. A cada pipí, que él avisaba mientras lo veía caer, lo llevaba al baño, lo sentaba y le explicaba que el pipí se hacía allí, sin reprimendas ni gritos.

Segundo día, domingo. Más de lo mismo. De echo salió de paseo por la mañana y lo hizo con pañal porque no iba conmigo y no quería que la liase en el coche de su padrino. Pero por la tarde se lo quité y en el parque todo fue de maravilla. Nada de pipí. A la mañana siguiente el pañal de la noche amaneció seco. Y así toda la semana, una semana que además se complicó con una diarrea que, si bien no supuso problema porque seguía avisando la caca, sí que nos supuso un par de sustos cuando al pobre, aun avisando, no le daba tiempo de llegar al water. Al tercer o cuarto pañal seco al amanecer, quité el pañal de la noche. Así, sin miedo. Total, si se moja hay un protector en el colchón, el daño será levantase a cambiar la ropa y las sabanas. Es asumible ese riesgo. Y fue bien.

Hoy, un mes después, hemos sufrido solo un pipí nocturno que no fue escape sino más bien un cabreo monumental qque decidió rematar con un chorrazo, un cumpleaños en el que le cambié cuatro veces de ropa (demasiada diversión para detenerse a pensar en avisar) y sobre todo mucho orgullo por él, por lo bien que lo está haciendo y qué leches, por nosotros, que hemos esperado y entendido cuando era su momento.

Así esta mañana mi peque ya no tan peque se ha ido con sus nuevos calzoncillos de Rayo Mcqueen tan feliz a su nueva clase en la guardería, y aquí su mamá se ha quedado ultimando los detalles para su también nuevo curso escolar, que espero que me vaya tan bien como sé que le irá a él.

¡Feliz lunes!

PD: soy de esas personas raras a las que nos gusta más este mes que el de agosto así que ¡feliz septiembre!

Crianza, Familia

Mitad y mitad

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Ayyy el verano, cuanto tiempo libre, sin poder salir sin morir achicharrada bajo el sol, cuantos ratos aburridos en los que le da a una por ponerse a pensar… Soy muy dada a no estar nunca convencida de acercar con mis decisiones, a no creerme jamás que he acertado, que lo he hecho bien. Y sé que es muy mala costumbre, pero tiendo a sentirme la culpable de las cosas más insospechadas. Cuando me quedé embarazada del pequeño me prometí a mi misma que tendría cuidado de no relegar al mayor, de no quitarle tiempo. Se suele decir que cuando nace un bebé al hermano mayor se le tiene que hacer menos caso ‘a la fuerza’ porque el pequeño requiere de nuestras atenciones con más inmediatez.

Mi pequeño llegó hace ya tres meses que han pasado volando y en este breve tiempo me he dado cuenta muchas veces de que no es al mayor a quien le estamos restando atención, sino al pequeñín. Y es que, gracias a dios, mis dos hijos son dos soles que apenas lloran a menos que tengan hambre o en algún momento muy puntual. Así que al pobre lo cogemos en brazos, claro está, pero mientras que al mayor lo dormía en mis brazos y prefería no soltarlo no fuese a despertarse, al pequeño enseguida que cierra los ojos lo acomodo en su hamaquita o en el columpio, que su hermano está gritando, rompiendo o simplemente que tengo que hacerle la cena.

No lo hago por los posibles celos, que por suerte tampoco tiene, sino porque resulta que al contrario de lo que yo pensaba, es el mayor el que más necesita, el que más demanda, y al que hay que atender más. El pequeño, al fin y al cabo, aún está en esa tierna edad en la que come, duerme y si está despierto se entretiene y es feliz simplemente viendo correr a su hermano alrededor.

Intento darle a cada uno un trocito de mi tiempo pero me sigue asaltando la duda ¿es posible dividirse al 50 por ciento? ¿o siempre tendré la sensación de estar desatendiendo a alguno de los dos? ¿Cómo lo hacéis las que tenéis más?

Crianza, Pareja

Malas costumbres

¡Ayy la de veces que me he tenido que morder la lengua en estos dos años de maternidad! Porque hay gente, te conozca mucho poco o nada, que te ve con un bebé en brazos y debe pensar «pobre, seguro que no sabe que hacer, voy a enseñarle a criar y educar a sus hijos». Y es cierto, cuando te ponen a esa cosita llorona y rosadita en brazos no tienes ni puñetera idea de cómo vais a sobrevivir todos en casa, pero poco a poco, día a día, la cosa marcha. Se agradecen los consejos sobre todo si se han pedido, pero hay veces, muchas veces, que una se queda con las ganas de soltar cuatro frescas y quedarse tan ancha.

colecho

No hay madre primeriza en el mundo a la que no le hayan dicho alguna vez eso de que los bebés se acostumbran a los brazos si los coges mucho. Vaya, sí que son listos. Tantas veces me lo dijeron, porque lo he llevado en brazos todo lo que he querido y más, que al final me cabreaba y les preguntaba si ellas dejaban a sus hijos en el suelo cuando lloraban. No ¿verdad? Pues eso. Hoy en día mi hijo es cariñoso pero hace meses, muchos meses, que dejamos guardada en el garaje la silla de paseo, porque le gusta caminar. No va en brazos, qué raro.

Recuerdo que la primera vez que le explique al papi que eso de dormir con el peque en nuestra cama estaba ‘de moda’ y que se llamaba colecho me miró como si le acabara de insultar en japonés. No fue premeditado sino fruto de las circunstancias, de una lactancia que no funcionaba y un niño con el síndrome de la ‘cuna con pinchos’. Y muchísimo sueño. Todos dormíamos juntos y, sobre todo, felices. La semana pasada cumplió dos años y hasta hace un par de meses no tenía ni cama propia. Total no la iba a usar, así tenía mas sitio para jugar en su habitación. Sin embargo son ya tres las noches que duerme del tirón en su nueva cama de mayor. Sin llantos, sin peleas, sólo le acompañamos para que se quede dormido tranquilo y nada más. Si se despierta y viene a mi cama como ha asado varias veces pues estupendo. A su ritmo se irá adaptando a la nueva rutina. Negra me ponía cada vez que alguien me preguntaba donde dormía y al responderle la verdad me ponían caras o me soltaban el consabido ‘ya verás para sacarlo de tu cama’.

A mi hijo mayor y ahora al pequeño los estamos mal acostumbrando a muchas cosas: a que estamos ahí cuando nos necesitan, a que nunca se sientan solos, a abrazarlos y darles millones de besos, a despertarnos todos juntos en la misma cama. Somos así de inconscientes. Pero oye, felices a rabiar, eso también.