Crianza

Más a gusto que en brazos

Es una frase que se dice aquí dónde vivo y que define perfectamente lo que les pasa a los niños que, como el mío, se erizan nada más tratas de acostarlos ya sea en la cuna o en el carro. ¿Cómo no me compré antes la mochila de porteo? ¡Bendita sea!

Reconozco que me costó decidirme porque esto del porteo es un mundo, pero no puedo estar más contenta con mi elección. Tenía claro y muy bien aprendido que el porteo tiene que ser ergonómico, que las piernas del bebé tienen que estar en postura de ranita, que nuca se debe llevar al bebé mirando hacia afuera… Todo a base de leer y leer en páginas como Método Canguro, Red Canguro o Brazos y Abrazos. Al final me decanté por una mochila muy sencilla, sin acolchados ni hebillas, que aunque no me va a durar demasiado tiempo tampoco me supone ningún problema a la hora de ponérmela o quitármela las veces que haga falta, que para mí era una de las cuestiones que me echaba un poco para atrás. Ya la he enseñado en mi Instagram, es la Marsupi en un discreto color rojo. Pero hay montones, tantas como gustos y circunstancias personales. Los meitais me parecen tan preciosos….dsc_2047

En mi caso, teniendo que subir al cole cada mañana a otros dos peques, me faltaban manos. Y la mochila ha sido mi salvación. Incluso he llevado al peque en la mochila y al mediano en la silla un día que estaba realmente cansado el pobre, ventajas del porteo.

Si alguna está dudando porque sea complicado, le dé miedo que el bebé se caiga, porque pese y duela la espalda.. nada de nada. Probadlo y ya no querréis cambiar. Y si el bebé es como el mío, que lo tenemos ‘malacostumbrado’ a los brazos, os pasará como a mí que hasta he comido con el durmiendo en su mochila.

¿Me contáis vuestras experiencias con el porteo?

Besos y abrazos.

Cosas de casa, Crianza, Familia

Así es nuestra rutina del día a día

Buenos días!! 

Hay una cosa que siempre me pregunto cuando leo o veo vlogs de otras madres, y es cómo se organizan en su día a día. Será porque yo soy bastante desastre y me pica la curiosidad saber si soy la única. Así que aunque tengo cinco o seis post en borrador, algunos sólo a falta de unas fotos ilustrativas, he decidido que hoy os voy a contar cómo me las voy apañando yo con mis tres fieras, mi casa, mi carrera y el pobre de Papá Oso que al final es el último en la lista. Por cierto, antes de empezar os adelanto que estoy esforzándome en dar más vidilla a la cuenta de Twitter y de Instagram porque en mis planes a corto-medio plazo está el lanzarme al mundo youtuber y cuento por supuesto con vuestro apoyo.

En mi casa somos muy rutinarios, funcionamos con un horario para todo y si lo rompemos ya vamos perdidos todo el día, en especial mis hijos.
En mi casa somos muy rutinarios, funcionamos con un horario para todo y si lo rompemos ya vamos perdidos todo el día

A lo que iba. Mis días, laborables o no porque al final los fines de semana me acabo levantando igual, empiezan con el agradable sonido de la alarma de móvil a las 7 a.m. En realidad empiezan antes, pero eso os lo cuento más adelante. Digamos que a las siete es cuando comienzo oficialmente tomándome un café con leche laaargo y lo que sea que pille en la despensa. Guillermo no tiene horarios establecidos porque aunque come cada dos horas nunca es cien por cien fiable así que todo va en función de sus deseos, al menos de momento. Alrededor de las siete y veinte se va Papá Oso y yo o bien dejo al peque en el carro o me lo llevo en la hamaca al baño y me ducho y me arreglo. A veces toca lavarse el pelo con el peque llorando, es lo que hay. A las ocho levanto a los otros dos (ya les he preparado sus vasos de leche) y los pobres se arrastran al salón a ver la tele. Los visto, reconozco que casi nunca tengo la ropa preparada la noche antes y eso me cuesta correr, abrir cajones, dar vueltas innecesarias etc. Se lavan los dientes, los peino, preparo las mochilas con su almuerzo. Si Guille está dormido me lo llevo en pijama, si no le cambio el pañal y lo visto. Para no ir con la lengua fuera tenemos que salir de casa antes de menos cuarto. El cole y la guarde están al final de una graaaaan cuesta arriba. El orden para dejarlos depende de como vayamos de tiempo ya que en la guarde no hay horario y en el cole obviamente sí.

A partir de aquí las mañanas dependen del día. Hay días que toca limpieza, doblar ropa, pasar por el súper… o como ayer que tocó ir de compras, ropa de temporada para mí y para ellos. En el tema comida a mí me gusta cocinar así que siempre me complico de más. A mis hijos les gustan sobre todo los guisos y yo no soy muy de fritos. De momento el peque está en modo koala y me deja pocos ratos para hacer nada, así que todo lo intento en los intervalos entre teta y teta, porque dormir duerme poco.

Dos menos cuarto, vuelta a la cuesta a recoger a los peques. Ellos comen antes y para cuando terminan a llegado el papi, se van a ver un ratito de dibus y comemos nosotros. Recogemos la cocina, café, algunas veces alguno se duerme la siesta pero el mayor siempre resiste.

Ya os he dicho que soy muy desastre así que las tardes tampoco tienen ninguna estructura, dependen de las necesidades del momento. Los peques se van a jugar y los demás… a lo que toque. ¿Cuándo estudio? Cuando puedo y me dejan. Tengo entregas los lunes que al final siempre hago los domingos con muchas prisas y más agobios. Los viernes el mayor va al fútbol y después nos quedamos en el parque.

Alrededor de las ocho y con la ayuda casi siempre de los abuelos o los padrinos que a esas horas vienen de visita nos vamos a la bañera, preparo cenas y si todo ha ido bien vemos un trocito de alguna peli de animación hasta como muy tarde las diez que los acompaño a la cama. Lo habitual a partir de aquí es que los deje dormidos a y media y yo esté para el arrastre. Me tomo mi leche fría con colacao, le doy la última tetada a Guille en la cama y caigo como un tronco deseando haber hecho algo para mí, lo que fuese. Hoy tengo la suerte de que guille se ha dormido y por eso podéis comprobar que el post es mucho más largo de lo habitual.

De noche el peque también come cada dos horas y sin saber porqué alrededor de las cinco deja de tener sueño y son muchos los días que me toca acostarme con él en el sofá para que aguante hasta las siete. Necesita brazos, contacto.

Tengo la gran suerte de no estar trabajando y no lo cambiaría por nada. Soy feliz así. Estoy estudiando y quiero trabajar de ello más adelante, es verdad, pero ahora mismo me siento bien con lo que hago cada día. Y admiro a quien además tiene que pasar ocho horas fuera de casa.

¿Me contáis vuestra rutina diaria?

Besos y abrazos.

 

Compras, Crianza

5 cosas que compraría de nuevo 

Aquí podéis ver el cojín de lactancia en modo almohada, para ayudar a que el peque respire mejor cuando tiene mocos

Todas las madres (y titas, abuelas, madrinas etc) nos volvemos locas cuando llega el primer bebé y compramos y nos regalan cientos de cosas. Cuando llega el segundo algunas las conservamos y las seguimos usando, y otras permanecen guardadas o sin estrenar. Si con el tercero aún tienes trastos que no has llegado ni a sacar de la caja más que para ver que no te sirven de nada, definitivamente fueron una mala idea.

Mis 5 cosas imprescindibles (DE VERDAD)

  • Bañera cambiador. Cuando te enfrentas a esas cacas que salen por todos los lados del pañal, o cuando la criatura aún no se sostiene sentado pero ya pesa lo suyo, se agradece una bañera en alto y que todo esté en el baño donde es fácil limpiar estropicios de cualquier índole.
  • Pañales Toujours y toallitas Mustela. Lo más básico de todo para mí, los must de mi maternidad. He probado todos los pañales que conozco y otras tantas toallitas pero nada, no hay comparación.
  • Cojín de lactancia. Lo uso de todo menos para la lactancia, una mala costumbre que por otra parte me está costando algún que otro dolor de cervicales. Lo paseo por la casa como almohada, cojín de sujección para que no ruede, asiento ‘reductor’ en el sofá…
  • Hamaca. Aunque el mediano no la usó admito que la eché mucho de menos. Al mayor le encantaba sentarse y verme ir de un lado a otro de la casa, cocinar… Espero que al peque le guste.
  • Pijamas de Primark Tengo ropa de bebé, sobre todo de recién nacido, que apenas les habré puesto una vez, y sobre todo las primeras semanas al final los llevo la mayor parte del tiempo en pijama por comodidad tanto suya como mía.

Sé que si me pongo incluso estas cosas son sustituibles, que me las puedo apañar sin ellas, pero oye, me hacen la maternidad más fácil en los primeros meses y años.

¿Cuáles son vuestros imprescindibles?

Crianza

¿Habitación de bebé? ¿Habitación de niño? ¿O habitación ‘que le dure’?

Si los de Ikea dicen que te amueblan la cabeza, en mi caso es literalmente cierto, porque me la llenan de muebles que me gustan y que no sé si elegir unos u otros. Cuando además me encuentro con que necesito colocar camas y almacenaje vario para tres peques, el lío es monumental. Obviamente no quiero deshacerme de todo lo que tengo porque muchas cosas las hemos elegido con los niños y les resultan cómodas, pero también está claro que hay otras muchas que tengo que cambiar. ¡Necesito ayuda!

Como dirían los del programa de Divinity (el de arreglar la casa o comprarte otra), la lista de necesidades es:

  • Camas para tres
  • Armario para ropa de tres
  • Almacenaje para muchos juguetes
  • Sitio para millones de libros
  • Espacio para jugar en el suelo

El mayor dilema está es si pensar en un dormitorio de su edad o en muebles que le vayan a valer muchos años, la decoración bonita e infantil o la práctica y duradera. Sin olvidarnos del tema económico, claro.

Así estamos ahora:

Bueno, miento, porque hay una pila enorme de libros que no sabemos donde colocar, muchos más juguetes (benditos Reyes Magos y cumpleaños…) y a la cuna le quitamos un lateral en un vano intento de que el peque durmiese en ella. De momento duermen los dos juntos en la cama del mayor, y ninguno está dispuesto a cambiar esta rutina. #Duda1: pongo otra cama pequeña/pongo literas de largo y ancho estándar pero más bajitas.

El tema armarios #Duda2: grande hasta el techo/infantil a juego con el resto  #Duda3: en el mismo sitio que está ahora/cambio el sitio del armario por el de los módulos con libros #Duda4: color madera/blanco/de colores (azul).

Y lo mejor de todo #DUDA5: sí, con mayúsculas. Cambio ya y una cosa hecha/me espero a que nazca el peque.

Ainsss que complicado…. Menos mal que habrá por aquí algún alma caritativa que me aconseje ¿verdad, verdad?

Crianza, Familia

“Se ha ido al cielo” y otras explicaciones complicadas cuando tenemos hijos

Por desgracia esta semana hemos tenido que visitar un tanatorio en dos ocasiones. En un caso por un familiar muy cercano y en otro ha sido la maestra de mi hijo quien ha sufrido una gran pérdida. Al final, inevitablemente, mi mayor me ha preguntado qué pasaba. Porque los niños son pequeños pero no tontos, y el mío además es de los que, aunque esté jugando en otra habitación, me está escuchando a mí hablar con quien sea en el salón y se entera de todo. También es cierto que a mí no me gusta mentirle y que, si por lo que sea lo hago y me pilla, me lo recrimina. Sí, tengo un sabiondillo de hijo.

Por todo esto y porque no considero que sea algo que deba ocultarle, traté de explicarle de forma que él lo entendiese lo que estaba ocurriendo, lo que supone que alguien se haya muerto y, dado que soy creyente, enfoqué así mi explicación. Siempre, claro está, teniendo en cuenta que él lo entendiese en la medida en que puede entender esos conceptos un niño que aún no ha cumplido los cuatro años.

El problema está en que no todo el mundo piensa como yo y mi hijo en su inocencia ha tratado de explicar a algún compañero de clase porqué su seño está triste. Yo no lo hice con esa intención y entiendo a quien piensa que son pequeños para plantearles esos temas, pero al final la situación ha salido así. Mi niño ha entendido que alguien (su seño o nuestra propia familia) está triste porque otra persona se ha ido al cielo y no podemos verla más, aunque sepamos que está feliz dónde está. No es la mejor versión, sólo es la mía, la que él ha comprendido con naturalidad.

¿Qué habríais hecho vosotras en nuestro caso? ¿Se lo explicáis o no?

PD: algo parecido aunque mucho más fácil me ha pasado cuando me ha preguntado por dónde va a salir su nuevo hermanito, el que lleva mamá en la barriga. Sé que se suele decir a los niños que los bebés salen por el ombligo, pero aunque al final no necesité responderle, cuando me pregunte de nuevo creo que trataré de adaptar la realidad a algo que él pueda entender.

Crianza, Familia

Dormir está sobrevalorado

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Hace unos días una amiga me dijo que vaya la que me esperaba cuando naciese el bebé, ahora que ya dormía bien con los dos mayores. Y sólo me salió por respuesta reírme, porque ni mucho menos es esa la realidad de mis noches. El mayor hasta que no cumplió los tres años se levantaba sí o sí cada noche a por agua, pipí o cualquier excusa para venir a nuestra habitación a buscarnos. Como ya os he contado alguna vez tanto con él como con el pequeño el colecho a sido una cuestión de salud, de mi salud mental y física. Ambos son muy difíciles de dormir, duermen poco y se mueven y despiertan a menudo. Desde bien pequeños, con bibe o con teta (he comprobado las dos, una con cada uno) y si en alguno de esos múltiples despertares no me ven empiezan los llantos y las llamadas. Obviamente no me apetecía, a nadie creo, levantarme siete, ocho o yo que sé las veces cada noche y pasearme de la cuna a mi cama, así que la opción fue clara.

El mayor empezó a dormir en su cama alrededor de los dos años. Al principio unas horas y poco a poco cada vez más hasta que ahora, por fin, pasa la gran mayoría de las noches sin despertarse ni una sola vez.

El pequeño ahora comienza a dormirse en la cama con su hermano, porque en la suya no consiente de ninguna de las maneras, y alrededor de las 2 o las 3 de la mañana viene corriendo a mi cama y me llama para que lo suba entre su padre y yo. Sé que debería llevármelo de vuelta, pero con el mayor comprobé que ese método significa levantarme quince veces para nada. Y con ninguno ha sido jamás posible lo de dejarlo dormirse y luego llevármelo a su cama, tienen un sueño tan ligero que siempre que lo he intentado se han despertado. Sé que poco a poco irá durmiendo más horas seguidas, y espero que en algún momento lo haga en su cama, porque su hermano el pobre le hace sitio pero al final apenas caben entre peluches varios.

Cuando nazca el bebé tengo en mente un nuevo experimento, la cuna de colecho. A ver si así me evito el levantarme y seguimos cabiendo todos en la cama, que por mucho que sea grande yo me veo un día durmiendo en el suelo.

Así que el cambio de lo que duermo ahora a lo que dormiré con el bebé claro que será grande, los primeros meses con mis hijos han sido muy duros, de muchas noches sin dormir apenas dos o tres horas, pero a todo se acostumbra una y aunque vaya como una zombie por el mundo, no pierdo la esperanza en que, antes o después, pueda volver a dormir mis ocho horitas seguidas como la gente normal.

¿Qué tal duermen vuestros hijos?

Besos y abrazos

Crianza, Educación

Ni mejor ni peor, sólo soy madre

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Imagen vía http://blogs.20minutos.es/una-de-cada-mil/2013/02/04/etiqueta-em/

Esto de los #hashtag se nos está yendo de las manos. Lo etiquetamos todo, y como además en este bendito país tenemos la virtud de opinar aunque no nos lo pidan, la combinación es de lo más peligroso. Sumemos a este panorama que la crianza se ha convertido en los últimos años casi en cuestión de estado. Así me encuentro en el telediario con una noticia sobre tipos de madres/padres: helicóptero, cometa, agenda, tigre, apisonadora….. No sé si reírme o llorar.

Lo primero que hago es buscar en san Google porque, la verdad, esos términos me pillan fuera de juego. Yo soy madre a secas, a veces mejor y a veces peor, pero desconocía que mi modo de criar podía etiquetarse de tantas formas. Al final descubro que se trata de una forma sutil de criticar a los que no piensan como nosotros.

Cuando empecé en esto de opinar y ser opinada como mucho existían las prolactancia, y ya se les llamaba ‘talibanas de la teta’ si defendían su postura contra el biberón. Y siguen existiendo los ginesaurios, palabra que me encanta por cierto. Al parecer me he quedado atrás, cuando las críticas eran por el chupete, la leche artificial y el colecho, una cuestión que por cierto he oído discutir en la puerta de la clase de infantil de mi mayor.

Pero ahora las diferencias irreconciliables van más allá y esas etiquetas tan raras se refieren a si somos sobreprotectores (malo) o demasiado permisivos (también malo). Venga, me voy a lanzar: yo soy madre cometa, de las que los dejan a su aire y las demás me miran como si estuviera loca por no luchar con ellos a brazo partido por que se coman todo lo que le he puesto en el plato, por dejarles que trepen en el parque si veo que la posible caída no sería grave. Aunque bueno, también se extrañan si en el bar les exijo que estén sentados o que jueguen sin molestar al resto de mesas, o si les riño en público. Sí, mis hijos no son perfectos ni pretendo aparentarlo, y para que estén educados tendré que enseñarles buena educación, vamos digo yo. Así que a lo mejor no soy cometa sino apisonadora, o tigre, o sabe Dios que más #hashtag debe haber por este mundo.

Supongo, en eso no he investigado, que también habrá etiquetas semejantes para los niños. Me imagino que irán en función de si son más o menos independientes, más o menos tímidos, si van mejor o peor en clase, si comen bien, si duermen solos, si lloran o pegan o quiensabequémás.

No me gustan las etiquetas, no me gusta generalizar ni encasillar a alguien en un determinado comportamiento, mucho menos cuando tan sólo conozco una parte, una escena que he visto en el parque o un comentario que he escuchado de pasada. Tengo mis opiniones como todo el mundo, y puedo estar de acuerdo o no con cómo haces las cosas, pensar que yo actuaría de otra forma e incluso, en una conversación y con la necesaria confianza, decirte lo que pienso al respecto. Pero al final se trata de nuestra vida, de nuestros hijos, y lo único en lo cual tengo derecho a opinar es en porqué hago yo las cosas como las hago.

Al final se trata de centrarnos en como educan los demás, que nosotras lo hacemos estupendamente. Así nos va. Ayyy como envidio cuando educar y criar era cosa de todos, y había unos valores básicos como el respeto que eran lo realmente importante.

Besos y abrazos.

PD: en la próxima entrada haré repaso de la eco de las 12 semanas que tengo esta tarde y del primer (horrible) trimestre de este embarazo. Ya os contaré.

Crianza

Volvemos a la carga

Hace mucho tiempo, quizá demasiado, que no paso por aquí. Ya dije aqui que necesitaba reorganizar mi tiempo y darle prioridad al mundo real, tanto que al final no sé si queda alguien que vaya a leer esto. Es lo que tiene el 2.0, que va muy deprisa.

Las cosas que me hicieron parar y empezar a ir más despacio no han cambiado. Al revés, ahora tengo “trabajo” por las mañanas y unos estudios que intento sacar lo mejor que puedo. Sin embargo hay una poderosa razón que me obliga a volver a la carga y que nacerá en septiembre. El tercero o tercera, el que traerá bajo el brazo el carnet de familia numerosa, es el porqué de que un día me sentase frente al ordenador y dijese ‘Quiero escribir un blog’. Hay cientos ¿miles? de blog sobre maternidad. Pero no hay dos opiniones iguales, ni dos experiencias, ni dos maneras de ver y vivir el mundo y a nuestros hijos.

Una vez más, allá vamos.

Besos, abrazos y gracias por seguir aquí.

Crianza

Imperfectos (y orgullosos de serlo)

Siempre llego tarde a todas partes. Tengo miedo a cosas a las que no debería temer (por ejemplo a las arañas). No me gustan las espinacas y no las como jamás de los jamases. Me encanta hablar de lo que ha pasado en el día cuando me meto en la cama, por lo que habitualmente acabo hablando sola entre ronquidos de mi pareja. Hablo mucho, mucho, mucho. Algunos días tengo mejor humor que otros, unas mañanas más sueño que otras, tengo días con mucha energía y algunos en los que me limito a arrastrarme hasta el día siguiente.

A mi hijo mayor le dan miedo los perros que ladran. No he conseguido que ninguno de los dos coma jamás judías verdes ni ensalada. Algunas noches caen rendidos y otras pasan una hora saltando de una cama a otra por mucho que les riño. El mayor no calla ni debajo de agua, hasta volvernos locos. El pequeño aún está por comprobar. Trepan, saltan, corren, abren cajones, sacan todos los juguetes por el suelo y al segundo se van a otra habitación. Se enrabietan. Son muy cabezotas.

Nos gusta echar carreras por la acera cuando salimos a comprar (así llegamos antes jeje). Antes de comenzar un juego nuevo o sentarnos a cenar recogemos todo lo que han desordenado, sin excepción, incluso el pequeño. Comen de todo (excepto ensalada), les encanta la fruta, los guisos, y el mayor prefiere comer pescado a cualquier otra cosa. Los juguetes no son de uno o de otro, son para jugar, y jugar sólo es muy aburrido. Antes de salir de casa el mayor se lava solo los dientes. Si les pido algo por favor, aceptan. Si les explico por qué hay que hacer tal o cual cosa en ese preciso momento, aunque suponga dejar de lado lo que están haciendo, lo habitual es que hagan caso sin peleas. Hablamos, explicamos las cosas, pedimos por favor y perdón.

Vía Pinterest
Vía Pinterest

Es difícil. Los padres tenemos nuestros horarios, nuestras obligaciones, nuestro estrés, y los hijos tienen su propio ritmo que no suele encajar con el nuestro. Van más despacio, se entretienen con cualquier cosa, hacen que tardemos más. Pero no es su culpa. Los niños son niños. Personas con sus gustos, sus preferencias, sus necesidades. Sus días buenos y no tan buenos. Es difícil agacharse a su altura y tratar de entender qué pasa por su cabeza cuando llora sin razón… o no, en realidad es fácil. Y bueno, para ellos y para nosotros. Los niños necesitan normas, rutinas, aprender a tener paciencia, a ser educados, a comer de todo, pero también necesitan ser libres, explorar y experimentar, que dejemos un ratito el móvil a un lado y nos sentemos en el suelo a construir un castillo con los legos.

Mis hijos no son perfectos ni es lo que quiero, porque sus padres tampoco lo somos. Les grito más de lo que me gustaría, hay días mejores y peores, pero aquí con que todos seamos felices nos basta.

Crianza, Educación, Libros

Fomentando la lectura desde niños

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Cualquier momento es bueno para leer lo primero que encuentra 😉

Tenía una deuda pendiente con esta entrada porque siempre que me propongo escribirla se queda en un borrador tanto tiempo que cuando vuelvo a leerla ya no me gusta y ¡vuelta a empezar! Pero creo que ahora,  coincidiendo con el comienzo del cole, es el momento perfecto para hablar de libros y de cómo hacer que los peques lean (y les guste).
Vamos a empezar por el principio ¿conocéis Boolino y sus Boolino Book Box?

En su página podemos encontrar miles de libros para niños de 0 a 12 años, con reseñas tanto profesionales como de padres y madres. Para amantes de los libros como yo es una mina, no me canso de descubrir nuevas lecturas.

Hace algunos meses me suscribí a su box durante tres meses y por diversas razones, la principal que soy un desastre, nunca hice la entrada sobre nuestra experiencia.

Os resumo un poco de qué va la Boolino Book Box para quienes no la conozcáis. Boolino nos da la opción de adquirir una sola caja o suscribirnos por tres, seis o doce envíos, consiguiendo así un descuento en cada una de ellas. Nosotros elegimos el libro que más nos gusta de los ofrecidos para la edad de nuestra fierecilla y a primeros de mes la tenemos en casa. En cada caja (preciosas por cierto) encontramos el libro, una guía de lectura y de realización de las actividades y tres sobres con tres manualidades relacionadas con el libro y todos los materiales necesarios para realizarla. En el caso de fieras pequeñas como el mío tendremos que hacer las manualidades con ellos.

¿Por qué me encanta? Porque los libros están perfectamente elegidos para la edad de los niños, con temas que les son cercanos y con los que se identifican. Porque las actividades son en su mayoría accesibles para ellos y muy divertidas. Porque al trabajar sobre el libro no nos limitamos a leer sino que nos introducimos en la historia.

¿Otra ventaja? Además del precio, que es menor que si compramos el libro por nuestra cuenta en cualquier otra parte, comprobado, es que no tenemos que llevarnos las cajas en meses consecutivos. Cada mes Boolino propone una serie de libros y si no nos gusta ninguno podemos pausar la entrega hasta el mes siguiente.

En mi caso un mes nos coincidió con los reyes y entre tanto juguete nuevo no había hueco para sentarnos a trabajar las manualidades, así que pausamos el siguiente para disfrutar de las actividades con calma.

Gracias a Boolino mi mayor tiene en su biblioteca unos libros maravillosos:

Los libros 'de cabecera'.
Los libros ‘de cabecera’.

¡Mamá, quiero dormir en tu cama!

¡Un hipopótamo en la bañera!

El elefantito curioso. 

¡Vamos a ver a los abuelos! (éste fue un regalo tras ver su caja, que estaba agotada)

PD: esta entrada no está patrocinada, sólo se trata de dar a conocer algo que me gusta. Como consecuencia de mi buena experiencia con ellos formo parte de Boolino Friends, desde dónde me ofrecen la posibilidad de leer algunos de sus libros recomendados y reseñarlos. A la derecha podéis encontrar el enlace, aunque aún no he encontrado ninguno adecuado a la edad y gustos de mi fiera, pero llegará.