Cosas de casa, Crianza

De los errores también se aprende… o eso dicen

Una de las mayores lecciones de la maternidad es que te vas a equivocar, y mucho. Y que tienes que asumirlo o te vas a volver loca. La maternidad implica tomar infinidad de decisiones sobre cosas que hasta que nació tu bebé eran totalmente desconocidas para ti ¿colecho? ¿lactancia a demanda? ¿y eso qué es? Así miles y miles de dudas te asaltan a cada paso, y nunca sabes si has elegido bien hasta que ves las consecuencias.

dudas

Confieso que se me da muy mal decidir, soy de esas personas que siempre creen que, elijan lo que elijan,  se están equivocando. Ninguna opción me parece nunca la adecuada y claro, así no hay quien viva, o al menos no quien lo haga siendo feliz y sin dolores de cabeza. Inseguridad creo que le llaman.

Cuando tuvimos que dejar la lactancia materna y pasarnos al biberón, me sentí culpable, a pesar de tener razones médicas que me obligaron a ello. Con el colecho aun hoy, 19 meses después, sufro recaídas al escuchar los típicos comentarios sobre el tema. Si no quiere comer no sé si hago bien en darle otra cosa o hago mejor en dejarle que no coma nada; si no quiere dormir, más de lo mismo.

Y hace un par de semanas se me ocurrió que era el momento de llevar al peque a la guardería para que no pasase toda la mañana en casa conmigo. Me pareció buena idea, porque he de decir que además de insegura soy impulsiva. El coctel perfecto. Yo tendría más tiempo para mí (que al final sería para hacer cosas en casa y que, a la postre, no está siendo para nada de nada) y él pasaría de perseguirme por el pasillo a jugar, pintar y cantar. Sonaba idílico. Pero en los papeles que firmé no ponía nada de periodo de adaptación. Más palabrejas desconocidas. Los primeros días, sería la novedad, fueron bastante bien. Ya me las pintaba yo muy felices cuando la cosa tornó en tardes que se acercan a lo que debe ser el apocalipsis. Llantos sin tón ni són, un niño-lapa que no me deja ni ir al baño, más llantos, ninguna gana de comer ni de dormir siesta, llantos de nuevo, enfados por todo y, en mi cabeza taladrada por la migraña, la sensación de que todo ese calvario no vale la pena. Si será cosa de dejar que pase el tiempo, no lo dudo. Pero que nadie olvide que a esta situación he de añadir mis hormonas de embarazo de seis meses.

Me toca esperar a ver qué pasa, más que nada porque el mes está pagado y no está el patio para ir tirando los euros, pero empiezo a pensar que esto de hacer ‘lo que hay que hacer’ porque en nuestra cabeza nos han metido que es lo mejor… no lo veo ya tan claro.

Cosas de casa, Decoración, Embarazo

Habitación para dos

Estas camas me encantan pero ¿son cómodas para los niños?
Estas camas me encantan pero ¿son cómodas para los niños?

Volvemos a la rutina después de unas navidades intensas ¡cómo se nota cuándo hay niños en casa! ¡qué diferente es la Navidad! Pero todo se acaba, y aunque cansados no queda más remedio que volver a la normalidad, sobre todo con el blog, que el pobre estaba de lo más abandonadito.

Mientras preparo la entrada sobre la eco de las 20 semanas os voy a dejar trabajo, una pequeña encuesta a ver si me ayudáis un poco. Y es que ahora que ya es seguro que el bebé será niño, y que por tanto compartirá habitación con el peque, nos viene la duda de cómo amueblar esa habitación.

De momento y como duerme con nosotros la verdad es que la habitación se usa poco, sólo para jugar algunas veces (la mayoria de jugetes están por el suelo del salón) y para coger la ropa del armario. De echo sigue estando la cuna, aunque creo que el bicho ya ni cabría en ella. Pero antes o despúes él querrá irse a su propia cama, y tampoco sé si el pequeño colechará también, o si lo hará más o menos tiempo. Y claro está que el armario actual se me irá quedando muy pequeño para la ropita de los dos. Vamos, que necesitamos una reestructuración, y porqué dejarlo para luego si ahora tenemos tiempo y yo me encuentro con fuerza.

La duda principal está en las camas. ¿Ponemos dos independietes, camas nido o tipo tren? Please, necesito vuestras opiniones/experiencias/consejos porqué es un dinero importante para luego acabar equivocándonos.

¡Muchas gracias!

 

PD: por cierto ¿qué tal se han portado los Reyes? En cuanto descargue la tarjeta de la cámara os enseño los nuestros ¡hemos sido todos muy buenos! 🙂

Cosas de casa, Costura, DIY

Mamá costurera

¡Mirad mi última adquisición!

 

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Papá Oso me regaló un curso de corte y confección por mi cumple (sabía que me hacía mucha ilusión) y oye, que le he cogido el gustillo a esto de coser y me he dicho ¿por qué no? Con la de tiempo libre que tengo ¿por qué no empezar con una nueva afición? Jajaja Y hala, cacharro nuevo en casa. La verdad sea dicha ¡me encanta! Además con lo culo inquieto que yo soy, que me encanta andar buscando cosas por la red, ‘tramando’ como dice mi marido, esto es un chollo porque hay montones de blogueras que hacen maravillas para sus peques. De momento yo estoy empezando, ya os enseñaré alguno de mis engendros costuriles.

¿Qué os parece?

PD: si alguna sabe coser acepto TODA la ayuda posible, que falta me hace 😉

PD2: perdonad por el desorden pero estoy tratando de hacerme una mesa para coser a gusto y con tanta reforma alrededor es complicado.

Compras, Cosas de casa, Crianza

¡Cuántas cosas necesita un bebé! Cap.4: Un sitio para comer a gusto

El pequeño Miguel de Bebé friki ha inspirado esta entrada con sus dudas acerca de qué trona elegir. Es algo en lo que los padres no pensamos hasta que el pequeño no empieza con la alimentación complementaria y que nos pilla por sorpresa. Porque, para qué negarlo, mientras estamos embarazadas las mamis leemos y releemos miles de revistas y artículos sobre cosas que necesitará el retoño, comparamos marcas, prestaciones y precios del cochecito, de la cuna, de la bañera… (si pincháis podéis ver cuales fueron mis elecciones en cada caso) pero la trona queda relegada para después, para cuando haga falta. Y cuando hace falta no sabes por donde empezar a buscar.

Es cierto que necesaria, lo que se dice necesaria, no es. Si te pilla la hora de comer fuera de casa el peque come sentado en su cochecito o en su silla plegable, así que es una opción. Pero no es la más cómoda, la verdad. Así que pensemos que queremos una trona para que el bichejo coma bien sentadito y a gusto en casa. Para empezar hay que elegir entre una trona que se adapte a una silla de casa o una trona alta, con sus patas plegables. Esto es a gusto del personal. Para mí es más cómoda la trona alta, con patas, porque por poneros un ejemplo, aunque comemos en la cocina cenamos en la sala y ahí me resulta más práctico sentarlo en su trona y darle su cena sentada yo en el sofá. Con una trona de las adaptables no sería posible. Pero repito, depende de cada caso en particular.

Una vez decidido esto, pasamos a otro factor importante: reclinable o no. Cuando es muy pequeño reconozco que es más cómoda si se echa hacia detrás, incluso aunque sea más grande para evitar que se remueva demasiado y acabe con medio puré en el pelo. Pero la mía no lo es y nunca lo he echado realmente en falta, la verdad. La bandeja queda ajustada lo suficiente para que el peque nunca quedase muy suelto, y al llevar tirantes de sujeción si el bicho es pequeño y aún no se queda sentado recto, podemos evitar que se vaya hacia adelante. En mi caso la fiera se sentaba estupendamente desde los cinco meses o antes, así que no tuve problemas ni necesité apenas usar los tirantes que digo.

Y pasamos a las decisiones más personales, la marca y el precio. Hay de todo como en botica. Todas las marcas famosas y menos conocidas tienen su trona en el mercado, y de los precios mejor ni hablo. Es un cacharro que se usa a diario, durante mucho tiempo y que se intenta que pase a futuros hermanos, así que no duele gastarse un poco más. Un consejo, que sea sencilla en cuanto a recovecos y esquinas, que los purés se cuelan por todas partes y luego no hay quien la limpie. Y lo mismo en cuanto a los materiales, a más fáciles de limpiar mejor.

Dicho todo esto os enseño la mía, bueno, la nuestra, que va a medias entre la menda y el bicho que la usa 🙂

Con bandeja
Con bandeja
Frontal
Frontal
Lateral
Lateral
Cerrada
Cerrada

Es el modelo Pixi  de Mamas&Papas, regalo de bautizo de nuestra prima María. Se limpia con un paño húmedo de maravilla, incluso en asiento, que no es acolchado pero tampoco incómodo por la forma que tiene. Plegada ocupa muy poco, tampoco pesa mucho y, esto ya es muy personal, a mí estéticamente me encanta. No digo el precio que fue un regalo, pero podéis encontrarla en cualquier tienda de puericultura, por ejemplo aquí y aquí.

Para rematar, aquí os muestro al bicho para que veáis que a él parece gustarle.

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PD: esta entrada no está patrocinada, sólo doy mi humilde opinión.

PD2: la foto de mi bicho es de estas navidades pasadas ¡lo veo taaaan pequeño! Pero es para que veáis que vale desde el primer momento (ahí lleva puestos los tirantes).

Cosas de casa, Crianza, Decoración, Preguntas sin respuesta, Salud

Bendita noche

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En su primer año de vida no recuerdo una sola noche que mi bicho haya dormido del tirón. Ni una sola. Al principio era lo normal mientras que hacíamos lo posible por mantener la lactancia materna. Luego, aunque nos pasamos obligatoriamente al biberón, las tomas seguían siendo muy seguidas y la cada noche tenía varios despertares. No tardamos mucho en ‘quitarle’ la toma de media noche, de manera que el último biberón era sobre las 12 de la noche y el siguiente a las siete de la mañana. Que conste que fue cosa suya, dejó de despertarse para comer. Pero no dejó de despertarse en general. Siempre ha dormido muy nervioso, sin parar de removerse, de girar, de cambiar de postura. Más de una noche me asusto porque no lo noto entre nosotros y me lo encuentro a los pies de la cama tan ancho. Aunque no fuese para comer se sigue despertando porque…. ni idea de por qué. Pero se despierta. Desde hace cosa de un mes todas las noches, todas todas todas, se despierta sobre las tres de la mañana y no para de refunfuñar hasta que le doy su biberón de agua. Se lo bebe y se queda frito. Y yo no entiendo nada. No entiendo a qué viene tanto meneo nocturno ni porqué tanto despertarse.

Las bloggeras entendidas, sé que estáis por ahí ¿me explicáis cómo va eso de las fases del sueño? ¿Es esto uno de esos cambios del sueño del bebé?

Y en estas además me veo con la duda de cuándo será el momento de abandonar el colecho, si él nos lo pedirá (¿cuándo pasa eso? ¿a qué edad?) o si deberíamos nosotros ir poco a poco enseñándole que dormir en su cama es una posibilidad a elegir, para lo cual deberíamos empezar por montarle una habitación en condiciones, sin cuna y con una camita. (Ufff que difícil tanto que decidir).

Las que habéis colechado ¿cómo y cuándo pasaron a dormir solos?

SOS

PD: En la imagen, Vía Pinterest, una habitación sencilla y con encanto, como a mí me gustan.

Cosas de casa, Familia

29 añitos

Hoy es mi cumpleaños, 29 primaveras, el segundo siendo madre ya que el peque nació dos semanas antes. La jornada se presenta tranquila porque Papá Oso está de guardia en el trabajo, así que la celebración, igual que el año pasado, será en plan casero, un trozo de tarta con el café y (espero) algunos regalitos. Por más años que pasen no se me quita esa ilusión por soplar las velas, por abrir paquetes… ¡Me encantan las sorpresas! Deseando estoy de que llegue el día en que mi peque me haga uno de esos regalos manuales tan tiernos tipo collar de macarrones 🙂

PD: echo de menos a algunas personas, pero sé que siguen estando ahí aunque no nos veamos.

PD2: ¡Voy camino de la treintena! ¡Socorro!

29 cumple

*Edito para añadir la primera foto de la celebración íntima y familiar.

Compras, Cosas de casa, Salud

Empezando a caminar: seguridad en casa

El peque ya camina oficialmente. Y no me refiero a que va de una persona a otra y vuelta, sino a que se levanta y se va andando por el pasillo sin rumbo fijo, a ver qué encuentra. En la calle no quiere ir de la mano, te suelta y se cabrea si lo intentas sujetar. Vamos, que ya es libre 🙂 Y en estas condiciones las precauciones que tomamos en casa cuando gateaba (ésta es la entrada que hice entonces) ya se nos van quedando cortas. Hay que renovar los cierres de los cajones, los protectores de las puertas, etc etc.

Lo primero y más importante de todo es apartar de su alcance todo aquello que pueda romperse si cae violentamente al suelo, porque será lo primero que coja y lance por los aires para reírse después de lo divertido de su hazaña. En nuestro caso los cajones han dejado de ser interesantes, supongo que ya sacó y metió todo cuando gateaba y ya quiere explorar otros mundos, como los armarios de la cocina, así que los cierres de seguridad son los mismos pero en otros lugares. Igual pasa con los enchufes, que ya estaban tapados y así seguirán.

Tapa para enchufes
Tapa para enchufes

 

Las puertas de momento no son un problema, no le interesan. Otro cantar son las mamparas de los baños y las tapas del water. Estas dos cosas parecen ser una especie de portales a una dimensión de felicidad y peligro a partes iguales, y hay que cerrarlas a cal y canto. No basta con cerrarlas y ya, que el fin de semana me encontré el teléfono inalámbrico buceando en el fondo del water y aún no sé cómo llegó allí.

Cierre multiusos de Olmitos
Cierre multiusos de Olmitos

 

Los armarios también tienen su peligro si el peque los abre y se dedica a sacar una a una todas las prendas de ropa que pueda alcanzar en los cajones. No le pasará nada pero tu cara cuando tengas que volver a guardarlo todo…

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Para la bañera nosotros instalamos uno de esos famosos asientos del baño, pero el peque dice que ahí nos sentemos nosotros, así que ahora tenemos una de esas horribles alfombras de goma en el fondo de la bañera para evitar los resbalones del bicho, que se empeña en estar de pie mientras intentamos mojarlo sólo a él y no el resto del cuarto de baño. Me han parecido horrorosas toda la vida pero qué remedio.

asiento de baño
Asiento de baño Babidú

Y el último descubrimiento han sido las pulseras identificativas con el nombre y el teléfono del bicho, que aún no corre mucho pero se va con cualquiera que le dé la mano y yo no me fío. De aquí a nada le planto una, por si acaso.

Pulsera ID de Tutete.com
Pulsera ID de Tutete.com
Cosas de casa, Preguntas sin respuesta, Todo me pasa a mí

Lo que pasa cuando no pasa nada

Los profesionales lo llaman el bloqueo del escritor, yo lo llamo ‘hacer bola’, como cuando tu hijo le da vueltas y vueltas a la comida en la boca. Al final no es más que enredar una cosa con otra y darles tantas vueltas que al final tienes una masa que no sabes cómo deshacer. No basta con tener tiempo libre, un hueco en el que sentarse tranquilamente delante del ordenador para que las ideas fluyan. A menudo es incluso peor, porque ves que tienes el tiempo, cosa que no pasa a menudo, y que lo vas a desperdiciar porque no sabes cómo aprovecharlo. Y esa sensación pasa a engordar la bola. Es curioso que además cuanto más tiempo pasas sin conseguir desliarte más difícil resulta volver a arrancar, cómo si al perder el ritmo de la carrera se te olvidase caminar. Si para rematar eres tan poco metódica, con tan poca rutina como yo, lo tienes claro. Tengo ideas pero no sé qué hacer con ellas, no veo el momento de subir lo que sea a facebook o a twitter (no hay quien siga ese frenesí de tweets diarios), no pongo al día la casa, la plancha, la cocina… y si no voy al parque me da pena y si voy me da cargo de conciencia.

Por suerte el bicho hace lo mismo de siempre, nada que resaltar dentro de lo asombroso de su día a día, así que no me lamento por no contaros aquí grandes hazañas cada semana. Sé que, cómo pasa siempre, sin que pase nada especial un día  encuentro el hilo del que tirar y el ovillo se vuelve una línea por la que caminar hacia adelante. Sólo tengo que esperar, y espero que no os desesperéis mientras tanto.

Cosas de casa, Crianza

Sus primeros pasos

Sí sí, mi peque ya ha dado sus primeros pasitos él sólo, no han sido más de cinco o seis, pero estoy entre muy orgullosa y tremendamente asustada por aquello de que empiece a correr por casa destruyendo a su paso. Al final, como mis suegros decían, llegará corriendo a su primer cumpleaños, que por cierto también ando organizando estos días. De momento la tarta Pocoyó ya está encargada y prometo fotos, pero me encanta complicarme la vida y sé que algo más tendré que planear. A fin de cuentas cómo dicen este  cumpleaños es más para los padres que para el peque, que le da lo mismo una cosa que otra.

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PD: esta semana me tenéis que perdonar porque estoy en plena reforma de la cocina (que ganas!) y tengo la cabeza en otro sitio. Como se ve en la foto, mi bicho me ayudó a vaciar los muebles de la despensa para moverlos  🙂 Ya que estamos, si alguna de vosotras es decoradora o entiende lo más mínimo de cocinas, necesito muchísima ayuda.

¡Un abrazo!