Cosas de casa, Crianza

La hora de dormir

mickeyEl tema de irse a dormir es peliagudo en la mayoría de las casas con niños pequeños, eso es innegable. Los hay que son dormilones y caen rendidos enseguida y los hay que luchan contra su propio sueño, el de sus padres y la paciencia de todo el que intenta meterlos en una cama.

El mío es de los que prefieren jugar hasta que clava la cabeza encima de los dinosaurios, por eso su padre y yo hemos probado montones de trucos y parece que, al fin, hemos dado con la clave.

A Joaquín (como a todos creo) le encanta ver dibujos animados. Y desde hace tiempo por las noches, después de cenar, le ponemos un par de capítulos de alguna serie de dibujos tipo Caillou o Mickey Mouse antes de dormir con la condición de que cuando se terminen nos vamos a la cama. Se lo aviso cuando se los pongo y efectivamente cuando se acaban él ya sabe lo que va a pasar, no le sorprende y aunque a veces remolonea un poco, lo acepta. A esta edad son muy rutinarios y durante una época también funcionó el leerle un cuento antes de dormir. Era pipí, meterse en la cama, cuento, apagar la luz y a dormir. Si fallaba algo en la ecuación entonces no se dormía.

Hasta hoy no se me había ocurrido probarlo con la siesta. Es un momento más delicado porque después de comer se pone a jugar con su hermano al que no ha visto en toda la mañana y claro, cuando le corto el juego para llevármelo a la cama, lo que me he llevado más de una vez han sido un par de patadas y bastantes gritos y llantos. Hoy tras un ratito corto de juego le he anticipado lo que íbamos a hacer: nos acostamos en el sofá, vemos un capítulo de Mickey y después a dormir. Lo ha entendido tan bien que al subir al sofá me ha pedido que le quitase los zapatos y le tapase con una manta. Se lo veía venir y así ha sido. No sé cuando se habrá dormido pero mientras comíamos su padre y yo han terminado los dibujos y ha empezado la siesta. Sin llantos ni peleas, sin pedir más dibujos porque ya habíamos pactado lo que tenía que pasar.

Sé que hay mucha controversia sobre si los niños ven mucha televisión pero oye, que si 15 minutos me aseguran que se acuesta sin patalear, benditos sean.

¿Cómo llevan vuestros hijos el momento de irse a la cama?

Besos y abrazos.

PD: ahora leo que no recomiendan la siesta a mayores de 2 años…. pues no será el mío, que si no duerme a las 7 de la tarde está para el arrastre (y a ver quién lo aguanta).

Cosas de casa, Crianza, Educación, Libros

Una de libros

Si hay una cosa en la que no me duele gastarme el dinero es en libros. Tanto para mí como para los peques. Normalmente me cuesta decidirme a la hora de elegir un libro u otro ya que mis fieras aún son pequeños y es complicado saber si estarán al nivel o el libro les aburrirá, pero en el último mes hemos ampliado bastante la biblioteca infantil y me gustan tanto las nuevas adquisiciones que tenía que contároslas.

VAMOSaVERABUELOS_cubierta_CASTELLANO.indd1. Vamos a ver a los abuelos. Un libro pop-up diferente y precioso, tanto que sufro cada vez que lo coge porque sé que aún no tiene cuidado y que es fácil que arranque o rompa algo. Pero es lo que hay, es suyo y yo me tengo que aguantar.

 

mamutlanudo2. Como lavar a un mamut lanudo. Me lo leí en un Fnac y la gente me miraba raro porque me reía sola.

elefantitocurioso

3. El elefantito curioso. Libro con música, una combinación que al menos con el mío siempre es un acierto.

 

4. El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su topocabeza. Una idea que os puede resultar escatológica pero que a los críos les encanta. En casa se ha convertido en el libro de antes de ir a dormir.

 

contrarios

 

5. Contrarios.  Una colección que busca enseñar conceptos (colores, formas) a través de un juego de dibujos y transparencias. Muy original y para mi gusto muy bien pensado.

 

buenasnochesmonstruos

 

6. Buenas noches monstruos. Fue un regalo ya que el protagonista se llama igual que mi hijo, pero además es que le encanta. Va buscando los monstruos por las páginas.

 

Para no perder esta buena racha lectora mi regalo de reyes (por adelantado) fue una suscripción a My little book box que está siendo un éxito. A mi hijo le encanta los libros, le gusta la sorpresa de abrir la caja y encontrar un cuento, y le gusta casi más pasar una mañana entera haciendo manualidades con mamá y papá. Las actividades hasta el momento han sido acertadas en cuanto a entretenimiento y adecuadas a su edad en dificultad. Y he comprobado de primera mano el precio de alguno de los libros que envían y hay casos en los que sólo el libro realmente vale lo que pagas por la caja al completo, así que compensa. Ahora sólo queda convencer a papá Oso para que alarguemos un poco más la suscripción.

¿Os gustan? ¿Me recomendáis libros de 2 a 3 años?

Besos y abrazos

 

 

Cosas de casa, Embarazo, Salud

El famoso ‘síndrome del nido’

Imagen de chupetesybiberones.es
Imagen de chupetesybiberones.es

Casi todas las madres que conozco admiten haberlo sufrido. Da igual que seas una persona habitualmente ordenada o el mayor desastre del reino (véase mi caso), porque los últimos meses de embarazo te convertiras en una auténtica maniática de la limpieza y el orden.

He leído en vario sitios que se trata de una respuesta de nuestro cuerpo ante la ansiedad de la llegada de un nuevo miembro a la familia, y que se denomina así por su semejanza al trabajo de los pájaros al crear su nido para poner y empollar los futuros huevos. Además supone un aumento de energía y actividad física que nos prepara para el gran esfuerzo que está por venir, el del parto.

No sé si habrá evidencias científicas o no, lo que es cierto es que ocurre y que hay que intentar tomárselo con sentido común. Que no es cuestión de subirse a la escalera para ordenar los altillos con una barriga de ocho meses. En esos casos es preferible pedir ayuda al abnegado padre de la criatura o, si podemos, buscar a alguien que nos eche una mano con las tareas de casa hasta que nazca el retoño.

¿Que cómo sabes si lo estás sufriendo? Es fácil. Si te pasas el día pensando en lavar la ropita nueva del bebé, el preparar su habitación, si de repente te das cuenta de que necesitas limpiar los cristales y necesitas que la casa esté impoluta… sí, bienvenida al club.

Por experiencia propia os digo que la cosa no mejora a pesar de que con el paso de los días cada vez estemos más incómodas y pesadas. Yo, la misma mañana que me puse de parto, entre las primeras contracciones, decidí que el baño estaba muy sucio y me puse a fregar la bañera y los azulejos. ¡Papá Oso todavía se echa las manos a la cabeza cuando lo recuerda! Y ahora, con la casa evidentemente mucho menos ordenada por obra y gracia de mi bicho de 20 meses, parece que el dichoso síndrome me está atacando mucho antes y yo tengo mucha menos energía… o quizá más tareas para la misma energía. Sea como sea, en mi semana 32 ya estoy lavando y guardando pijamitas en la bolsa para el hospital. Quizá lo veáis normal, pero en mi primer embarazo preparé la bolsa en la semana 37 y el peque nació en la 38, vamos que casi casi no llego.

Si sois de naturaleza desordenada como yo, aprovechad para darle un empujoncito a las tareas pendientes pero ojo ¡nada de ansiedad! ¿ok?

¡Besos y abrazos!

Cosas de casa, Crianza

De los errores también se aprende… o eso dicen

Una de las mayores lecciones de la maternidad es que te vas a equivocar, y mucho. Y que tienes que asumirlo o te vas a volver loca. La maternidad implica tomar infinidad de decisiones sobre cosas que hasta que nació tu bebé eran totalmente desconocidas para ti ¿colecho? ¿lactancia a demanda? ¿y eso qué es? Así miles y miles de dudas te asaltan a cada paso, y nunca sabes si has elegido bien hasta que ves las consecuencias.

dudas

Confieso que se me da muy mal decidir, soy de esas personas que siempre creen que, elijan lo que elijan,  se están equivocando. Ninguna opción me parece nunca la adecuada y claro, así no hay quien viva, o al menos no quien lo haga siendo feliz y sin dolores de cabeza. Inseguridad creo que le llaman.

Cuando tuvimos que dejar la lactancia materna y pasarnos al biberón, me sentí culpable, a pesar de tener razones médicas que me obligaron a ello. Con el colecho aun hoy, 19 meses después, sufro recaídas al escuchar los típicos comentarios sobre el tema. Si no quiere comer no sé si hago bien en darle otra cosa o hago mejor en dejarle que no coma nada; si no quiere dormir, más de lo mismo.

Y hace un par de semanas se me ocurrió que era el momento de llevar al peque a la guardería para que no pasase toda la mañana en casa conmigo. Me pareció buena idea, porque he de decir que además de insegura soy impulsiva. El coctel perfecto. Yo tendría más tiempo para mí (que al final sería para hacer cosas en casa y que, a la postre, no está siendo para nada de nada) y él pasaría de perseguirme por el pasillo a jugar, pintar y cantar. Sonaba idílico. Pero en los papeles que firmé no ponía nada de periodo de adaptación. Más palabrejas desconocidas. Los primeros días, sería la novedad, fueron bastante bien. Ya me las pintaba yo muy felices cuando la cosa tornó en tardes que se acercan a lo que debe ser el apocalipsis. Llantos sin tón ni són, un niño-lapa que no me deja ni ir al baño, más llantos, ninguna gana de comer ni de dormir siesta, llantos de nuevo, enfados por todo y, en mi cabeza taladrada por la migraña, la sensación de que todo ese calvario no vale la pena. Si será cosa de dejar que pase el tiempo, no lo dudo. Pero que nadie olvide que a esta situación he de añadir mis hormonas de embarazo de seis meses.

Me toca esperar a ver qué pasa, más que nada porque el mes está pagado y no está el patio para ir tirando los euros, pero empiezo a pensar que esto de hacer ‘lo que hay que hacer’ porque en nuestra cabeza nos han metido que es lo mejor… no lo veo ya tan claro.

Cosas de casa, Decoración, Embarazo

Habitación para dos

Estas camas me encantan pero ¿son cómodas para los niños?
Estas camas me encantan pero ¿son cómodas para los niños?

Volvemos a la rutina después de unas navidades intensas ¡cómo se nota cuándo hay niños en casa! ¡qué diferente es la Navidad! Pero todo se acaba, y aunque cansados no queda más remedio que volver a la normalidad, sobre todo con el blog, que el pobre estaba de lo más abandonadito.

Mientras preparo la entrada sobre la eco de las 20 semanas os voy a dejar trabajo, una pequeña encuesta a ver si me ayudáis un poco. Y es que ahora que ya es seguro que el bebé será niño, y que por tanto compartirá habitación con el peque, nos viene la duda de cómo amueblar esa habitación.

De momento y como duerme con nosotros la verdad es que la habitación se usa poco, sólo para jugar algunas veces (la mayoria de jugetes están por el suelo del salón) y para coger la ropa del armario. De echo sigue estando la cuna, aunque creo que el bicho ya ni cabría en ella. Pero antes o despúes él querrá irse a su propia cama, y tampoco sé si el pequeño colechará también, o si lo hará más o menos tiempo. Y claro está que el armario actual se me irá quedando muy pequeño para la ropita de los dos. Vamos, que necesitamos una reestructuración, y porqué dejarlo para luego si ahora tenemos tiempo y yo me encuentro con fuerza.

La duda principal está en las camas. ¿Ponemos dos independietes, camas nido o tipo tren? Please, necesito vuestras opiniones/experiencias/consejos porqué es un dinero importante para luego acabar equivocándonos.

¡Muchas gracias!

 

PD: por cierto ¿qué tal se han portado los Reyes? En cuanto descargue la tarjeta de la cámara os enseño los nuestros ¡hemos sido todos muy buenos! 🙂

Cosas de casa, Costura, DIY

Mamá costurera

¡Mirad mi última adquisición!

 

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Papá Oso me regaló un curso de corte y confección por mi cumple (sabía que me hacía mucha ilusión) y oye, que le he cogido el gustillo a esto de coser y me he dicho ¿por qué no? Con la de tiempo libre que tengo ¿por qué no empezar con una nueva afición? Jajaja Y hala, cacharro nuevo en casa. La verdad sea dicha ¡me encanta! Además con lo culo inquieto que yo soy, que me encanta andar buscando cosas por la red, ‘tramando’ como dice mi marido, esto es un chollo porque hay montones de blogueras que hacen maravillas para sus peques. De momento yo estoy empezando, ya os enseñaré alguno de mis engendros costuriles.

¿Qué os parece?

PD: si alguna sabe coser acepto TODA la ayuda posible, que falta me hace 😉

PD2: perdonad por el desorden pero estoy tratando de hacerme una mesa para coser a gusto y con tanta reforma alrededor es complicado.

Compras, Cosas de casa, Crianza

¡Cuántas cosas necesita un bebé! Cap.4: Un sitio para comer a gusto

El pequeño Miguel de Bebé friki ha inspirado esta entrada con sus dudas acerca de qué trona elegir. Es algo en lo que los padres no pensamos hasta que el pequeño no empieza con la alimentación complementaria y que nos pilla por sorpresa. Porque, para qué negarlo, mientras estamos embarazadas las mamis leemos y releemos miles de revistas y artículos sobre cosas que necesitará el retoño, comparamos marcas, prestaciones y precios del cochecito, de la cuna, de la bañera… (si pincháis podéis ver cuales fueron mis elecciones en cada caso) pero la trona queda relegada para después, para cuando haga falta. Y cuando hace falta no sabes por donde empezar a buscar.

Es cierto que necesaria, lo que se dice necesaria, no es. Si te pilla la hora de comer fuera de casa el peque come sentado en su cochecito o en su silla plegable, así que es una opción. Pero no es la más cómoda, la verdad. Así que pensemos que queremos una trona para que el bichejo coma bien sentadito y a gusto en casa. Para empezar hay que elegir entre una trona que se adapte a una silla de casa o una trona alta, con sus patas plegables. Esto es a gusto del personal. Para mí es más cómoda la trona alta, con patas, porque por poneros un ejemplo, aunque comemos en la cocina cenamos en la sala y ahí me resulta más práctico sentarlo en su trona y darle su cena sentada yo en el sofá. Con una trona de las adaptables no sería posible. Pero repito, depende de cada caso en particular.

Una vez decidido esto, pasamos a otro factor importante: reclinable o no. Cuando es muy pequeño reconozco que es más cómoda si se echa hacia detrás, incluso aunque sea más grande para evitar que se remueva demasiado y acabe con medio puré en el pelo. Pero la mía no lo es y nunca lo he echado realmente en falta, la verdad. La bandeja queda ajustada lo suficiente para que el peque nunca quedase muy suelto, y al llevar tirantes de sujeción si el bicho es pequeño y aún no se queda sentado recto, podemos evitar que se vaya hacia adelante. En mi caso la fiera se sentaba estupendamente desde los cinco meses o antes, así que no tuve problemas ni necesité apenas usar los tirantes que digo.

Y pasamos a las decisiones más personales, la marca y el precio. Hay de todo como en botica. Todas las marcas famosas y menos conocidas tienen su trona en el mercado, y de los precios mejor ni hablo. Es un cacharro que se usa a diario, durante mucho tiempo y que se intenta que pase a futuros hermanos, así que no duele gastarse un poco más. Un consejo, que sea sencilla en cuanto a recovecos y esquinas, que los purés se cuelan por todas partes y luego no hay quien la limpie. Y lo mismo en cuanto a los materiales, a más fáciles de limpiar mejor.

Dicho todo esto os enseño la mía, bueno, la nuestra, que va a medias entre la menda y el bicho que la usa 🙂

Con bandeja
Con bandeja
Frontal
Frontal
Lateral
Lateral
Cerrada
Cerrada

Es el modelo Pixi  de Mamas&Papas, regalo de bautizo de nuestra prima María. Se limpia con un paño húmedo de maravilla, incluso en asiento, que no es acolchado pero tampoco incómodo por la forma que tiene. Plegada ocupa muy poco, tampoco pesa mucho y, esto ya es muy personal, a mí estéticamente me encanta. No digo el precio que fue un regalo, pero podéis encontrarla en cualquier tienda de puericultura, por ejemplo aquí y aquí.

Para rematar, aquí os muestro al bicho para que veáis que a él parece gustarle.

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PD: esta entrada no está patrocinada, sólo doy mi humilde opinión.

PD2: la foto de mi bicho es de estas navidades pasadas ¡lo veo taaaan pequeño! Pero es para que veáis que vale desde el primer momento (ahí lleva puestos los tirantes).