Alimentación

¿Merendamos? Probamos la Crema de Cacao Hero SuperNanos

IMG_20160617_171245Hay marcas con las que sabes que no te equivocas. En mi casa desde que tengo niños una de esas marcas fetiches ha sido Hero. Mis dos fieras han sido fieles consumidores (y engullidores) de sus potitos y de las bolsitas de fruta para la merienda. Por eso la idea de probar la crema de cacao SuperNanos que nos ofrecían desde el Sello de Calidad Madresfera sabía que iba a ser un acierto seguro. Reconozco que me encanta apuntarme a probar productos nuevos y que no suelo tener la suerte de que me elijan para hacerlo pero mira por dónde ésta vez el paquete de Hero llegó a mi casa justo para la merienda.

Para dar una opinión lo más fiel posible la hemos probado todos, yo incluida, y eso que soy de las que cuando me gusta algo de una marca concreta no suelo probar ninguna más. Y sí, ya nos la hemos zampado enterita.

Nuestra puntuación del 1 al 5 es:

Sabor: 5

Es menos dulzona que otras y para mí eso es un punto a favor porque está realmente buena.

Textura: 5

La dejamos en la despensa y no se derritió, se quedó suave y fácil de untar.

Aroma: 5

¿A quien no le gusta como huele el chocolate? 😉

Composición: 5

A mí como madre lo que más me ha gustado ha sido sin duda la composición, con la mitad de azúcar y menos grasas saturadas que las marcas líderes del mercado. Está claro que no es algo que, aunque sea más sano que el resto, sea bueno para que los peques lo coman a diario. Pero al final, si van a comer chocolate, que sea lo más sano posible ¿no?

Calificación final: 5

Repetiremos, aunque sea sólo para las meriendas de los fines de semana.

PD: yo estando embarazada tengo la excusa de los antojos ¿verdad?

Alimentación, Compras, Crianza, Familia, Lactancia, Pareja

¡Cuántas cosas necesita un bebé! Cap.7 y último: papá y mamá

Supongamos que ya lo tenéis todo. Habéis sido previsores y habéis hecho una buena lista de nacimiento o tenéis la tarjeta de crédito temblando del susto. En su nueva habitación le esperan su cuna y/o minicuna con sus sabanitas nuevas, el cochecito y un buen montón de ropita y juguetitos. El papi ya ha colocado la silla en el coche para cuando os recoja del hospital y, si sois de los muy previsores, guardáis para cuando las necesitéis la hamaquita y la trona. Por supuesto en el baño está su bañera. Y a punto en su bolsa todo lo necesario para salir pitando al hospital.

NO sé si os habrán servido de algo mis recomendaciones. Pues ahí va otra. Lo más importante, lo único que va a necesitar de verdad vuestro hijo cuando nazca sois VOSOTROS. A su familia.familia dibujo

Que sí, que no me he vuelto loca.

Nosotros somos unos padres jóvenes respecto a las parejas que conocemos o que hay a nuestro alrededor, y más de una vez hemos escuchado lo complicado que es lanzarse a casarse o tener hijos por todo lo que necesitan. Y yo nunca me canso de decirles que no, que no necesitan prácticamente nada. Otra cosa es que queramos comprar cosas que nos faciliten la vida. Pero no son necesarias.

Si no tenemos sitio para una minicuna podemos probar el colecho. Y lo mismo con la cuna, que lo de dormir todos juntos dura tanto como quieran los durmientes.

En mi ciudad no está muy a la orden del día, pero si vivís en un sitio grande habréis visto a muchas madres porteando a sus bebés. Hay muchas opciones, desde mochilas a foulares, que si os convencen harán que dejéis aparcado el cochecito en casa. Un gasto menos.

No voy a entrar a defender los beneficios de la lactancia materna, pero el económico es innegable. Madre mía que caros son los botes de fórmula.

La bañera es imprescindible ¿o no? Hay bañeras pequeñas e incluso plegables (como ésta) que se colocan dentro de nuestra bañera de casa. No son tan cómodas pero oye, que el baño del bebé tampoco dura dos horas, si hay que estar arrodillada quince minutos no es insoportable.

¿Y conocéis los pañales de tela?

No me lancéis a los leones, que no digo que tener hijos sea gratis. Hay que ser coherente y saber que por ejemplo la lactancia puede salir mal y necesitaremos ir a la farmacia, que habrá que pagar vacunas, cremas… y un largo etc. Formar una familia es una responsabilidad enorme. Pero no por lo que cuesta, sino por lo que supone. Lo que de verdad necesita un bebé es cariño, besos, cuidados, más besos y los brazos calentitos de papá y mamá. No dormirán mejor en ninguna cuna, no los arrullará mejor ningún cacharro con pilas, ni como se dice por aquí estarán en ningún lugar más a gusto que en brazos.

Tengo la sensación de que a veces, sin querer, dejamos que las cosas se ocupen de nuestros pequeños. de dormirlos, de entretenerlos. Para eso estamos sus padres, sus padrinos, sus abuelo. Su familia.

Alimentación, Crianza, Lactancia

De sueño y lactancia materna

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Quien me hubiera dicho a mí hace seis meses que estaría hoy escribiendo esto. Me he dado cuenta de que hablo muy poco de mi pequeño Arturo. Quizá porque al ser el segundo la mayoría de las situaciones a las que me enfrento en su crianza no son nuevas para mí, mientras que su hermano mayor sigue abriendo camino y dándome quebraderos de cabeza que no me espero. Sin embargo hay algo  que Arturo y yo vamos descubriendo de la mano y que nunca viví con mi mayor, la lactancia materna. Por razones diversas y desagradables, no pude dar de mamar al mayor y a punto estuve de ni intentarlo con el pequeño. Pero me convencieron y aquí estoy medio año después, orgullosa de mí misma y cansada. Porque esto de la lactancia materna es muy satisfactorio pero da mucho sueño.

Hay quien habla de niños que con pocos meses ya duermen toda la noche. No han sido los míos. A día de hoy el pequeñajo pide su ración de leche cada tres horas, día y noche. Es más, si durante el día está durmiendo la siesta de paseo o entretenido  y se le alarga la toma por la noche la recupera despertándome cada dos horas o, como hoy, cada hora y media.

Reconozco que hubo un momento hace un mes que intenté quitarle las tomas nocturnas ayudándole a dormir más con un poco de leche artificial antes de meterlo en la cuna, pero el tío me ha salido listo y aunque se tomaba el biberón con gusto al poco lo vomitaba prácticamente entero.

En un par de semanas comenzaremos la alimentación complementaria con los cereales sin gluten y ya veremos como lo voy compaginando con la teta (y con estudiar, que empiezo la uni de nuevo), porque pese a ser el segundo para mí todo esto es nuevo.

PD: en los dos días que he tardado en terminar esta entrada porque mis queridos hijos no me dejan un segundo he coincidido con una de esas madres que me dejan asombrada. Una madre que ha dado teta a su hijo hasta los cuatro años. Y me asombra no por el hecho de seguir con la lactancia en sí, sino porque no puedo ni imaginarme lo que habrán tenido que escuchar ambos, madre e hijo. Opinar es fácil y gratis, y en esto de la maternidad parece que todo el mundo tiene algo que decir. Cuánta paciencia. De momento voy a ver hasta donde llegamos el peque y yo, pero me alegra ver que las locas como nosotras, las que colechamos, las que nos informamos acerca de la lactancia leyendo libros, foros y blogs, no estamos solo en internet y que cada vez hay más madres que hacen oídos sordos a las críticas sin fundamento.

Alimentación, Crianza, Lactancia, Postparto, Salud

Mis pasos para tener éxito con la lactancia materna

lactancia

Qué de tiempo sin pasar por aquí… Lo sé lo sé, soy muuuy desastre, pero tengo que admitir que desde la llegada del pequeñín todavía no he conseguido recuperar (o crear de nuevo) una rutina diaria. Aún hay días que tengo que recurrir a la comprar la comida hecha, no digo más. Pero admito también que después de un parón es complicado volver a arrancar. Espero que esta entrada no se quede en un intento y que me ayude a incorporarme al ritmo bloguero, aunque me temo que en agosto voy a estar más sola que la una por estos lares.

Alguna vez he dicho que no me gusta mucho dar consejos a menos que me los pidan, y aun así… Creo que cada cual ve las cosas a su manera y en sus circunstancias, y lo que es bueno para mí no tiene que serlo por fuerza para ti. Sin embargo esta entrada va de eso, de consejos. Concretamente de consejos sobre lactancia materna. Ayy madre quien me lo iba a decir a mí después de lo pasado. Quizá justo por eso, porque he vivido una parte durísima de la lactancia creo que lo que me ha servido para volver a intentarlo con éxito también puede servirle a alguien más.

Mi primer escollo a la hora de dar el pecho a mi mayor (que raro me suena eso de ‘mayor’) fueron las grietas. Es algo que les pasa a casi todas las mamis. Hay cientos de cremas específicas para solucionar este problema, doy fe de que muchas son eficaces, pero para mí y según mi propia experiencia no hay nada comparable a la vaselina pura. Sin más, sin marcas ni historias. Vaselina pura después de dar el pecho e incluso antes de la toma para reblandecer si hay algo de costra y que no haga herida. NO es tóxica para el bebé.

Cuando le comenté a mi gine que me escocía el pezón y me molestaba incluso el roce del sujetador, me dijo que probablemente fuese una infección y que había que acabar con ella antes de que se filtrase al interior de la mama causando una temida mastitis. Blastoestimulina y Fucidine. No digo que os lo compréis por las buenas, pero a mí me funcionó, quizá sea cosa de preguntar en la farmacia o a vuestra matrona.

Las pezoneras. No son la solución, lo ideal es que no haya grietas ni dolor, pero mientras eso llega son mano de santo. En mi caso el peque comía menos con ellas y las tomas se hacían eternas, así que procuraba usarlas sólo al principio y nunca de noche, porque acababa con los pezones tan doloridos por estar tanto rato mamando que era peor el remedio que la enfermedad.

Nada de discos de lactancia. Sólo para salir a la calle, que tampoco es cosa de ir con las camisetas empapadas por el mundo. A mí las famosas subidas dejaron de ocurrirme al mes, así que los usé muy poco. El motivo es que el pezón se queda continuamente humedecido y no cura bien, además de la posibilidad de favorecer infecciones.

En la revisión de los 15 días resultó que había cogido poco peso aunque la lactancia era a demanda, y una semana más tarde se confirmó, por lo que comenzamos a suplementar algunas tomas con un biberón de leche artificial. Sé que podría haber intentado sacarme yo y guardarla, pero no tenía fuerzas y no quería que la situación se volviese insostenible debido al cansancio. A veces tomaba varios biberones de 30ml o de 60ml. A veces sólo uno al día. Mi pediatra me dijo ‘al final ellos mismos los dejan‘ y yo pensé en lo que se suele decir ‘si cogen un biberón ya no quieren más teta‘. Pues la pediatra resultó tener razón y de un día para otro ya no necesitaba suplementos. ¿Conclusión? Nada de agobios. Si hay que ayudar se ayuda, sin mala conciencia. La lactancia tiene que ser un momento agradable no una imposición ni una condena.

No lo he mencionado pero doy por sentada la importancia de una buena posición del bebé y de un buen agarre, que no es moco de pavo. Hay montones de sitios donde lo explican como aquí y aquí, por ejemplo.

Y para mí lo más relevante de todo, lo que ha marcado la diferencia, ha sido dar con gente que de verdad entiende y sabe de lo que habla. Con mi primer intento de LM me topé con muchos prolactancia que no tenían ni idea y que me dijeron y aconsejaron barbaridades, que al final desembocaron en esta horrible experiencia. Pero hoy en día me consta que hay médicos, enfermeras, matronas y grupos de apoyo a la lactancia que pueden dar un vuelco a un mal comienzo (ojalá los hubiera conocido antes).

De momento, y cruzo los dedos, la cosa va viento en popa. El pequeño engorda a buen ritmo y no es algo que me digan los dichosos percentiles, es algo que se ve. Está sano, feliz y yo aún más. 

Alimentación, Salud

Qué come MI niño de 20 meses

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Así, con esas palabras, he hecho una búsqueda en san Google tratando de aclarar mis numerosas dudas. Y fijaros si he obtenido poca ayuda que vengo a escribir yo mi opinión, por si alguien busca lo mismo y le sirvo de algo.

Tengo más que asumido que cada niño, cada madre y cada situación en un mundo, pero me sorprende cuando veo menús elaborados para niños de la edad del mío que están tan alejados de lo que él come. ¿Dos platos? ¿Ensalada? Es como si me hablasen en otro idioma. En casa somos de plato único, eso es costumbre familiar. Y lo de las ensaladas…. no se me ocurre la forma de ponerle al peque una lechuga o un tomate en un plato y que él se la coma así, sin más. Incluso en la guardería he visto que las ponen de primer plato y siempre se me olvida preguntarles si de verdad los peques se la comen.

No sé si mi hijo come bien, poco o mal. Va por días, la verdad. Come de todo, y cuando digo de todo no quiero decir de todos los alimentos, sino de todos los grupos: cereales, legumbres, verduras, frutas, carne etc. Pero no negaré que tengo la sensación de que debo ampliar la variedad de comidas y que no tengo ni idea de como hacerlo.

¿Cómo se introduce un nuevo alimento en la rutina de un niño de casi dos años?

Para quien llegue aquí intentando descubrir si lo que come su hijo es lo ‘normal’, os diré que el peque desayuna un vaso de leche con cacao, a media mañana toma un zumo y algunas galletas, a mediodía… aquí viene lo bueno. Hoy comemos habichuelas, sin chorizo para él obviamente. Las legumbres en mi casa no fallan, siempre le gustan. Las lentejas especialmente (se parece a su madre) pero igual de bien se come los garbanzos. Como se suele decir, es un plato completo que lleva verduras, sobre todo las lentejas, y carne que suele comer un poco troceada. Otra baza segura es el arroz en cualquiera de sus variedades, con lo que sea. Alguna vez he mezclado la carne en salsa o algún pescado con arroz blanco para asegurarme de que no lo iba a rechazar nada más verlo y ha funcionado. Lo malo es que es difícil sacarnos de ahí.

En cuanto a cantidades… entre cuatro y seis cucharadas es lo habitual. Si viene con hambre y le gusta lo que hay, un poco más. Si no, ha llegado a comerse los garbanzos de uno en uno y he contado seis antes de pedirme un yogur.

En eso sí tengo suerte, los yogures y la fruta entran sin problemas, a veces unas frutas y a veces otras, pero alguna siempre se come sin problema. Los voy alternando como postre o como merienda.

¿Y la cena? No suelen fallar la sopa de fideos, los palitos de merluza o los nuggets de pollo (en freidora sin aceite para que sean más ligeros), empanadillas de atún al horno, unas hamburguesas de pollo con verduras que hacen en mi carnicería o (sorpresa) los medallones de espinacas congelados marca Findus. Le encantan, se relame. Y con el queso, si es curado mejor. De un tiempo a esta parte parece que se ha cansado de comer tortilla y salchichas porque ya no los quiere.

Si salimos a comer fuera sé que puedo pedir para él un plato de paella, croquetas, empanadillas… o incluso un trocito de pizza.

Espero que alguna madre que me lea esté pensando ahora mismo ‘menos mal, pensaba que mi hijo comía mal pero el suyo come igual… o peor’. Y os digo una cosa, yo no creo que coma mal. Me preocupa la variedad pero por aquello de que no se aburra ni él de comer ni yo de cocinar. Precisamente hace unas semanas en una de sus rachas de no comer demasiado salimos a cenar con unos amigos y sólo consintió comerse dos croquetas. Mientras se lo contaba a una amiga me digo que dos croquetas estaba muy bien para lo pequeño que es, y me quedé pensando en que sí, que era verdad. Y yo preocupada.

Y vuestros hijos ¿qué suelen comer?

¡Besos y abrazos!

 

 

Alimentación, Crianza, Embarazo, Salud

Cambios de rutinas: el bebé se hace mayor

Hoy vengo con la señal de SOS encendida en busca de esa infinita sabiduría que sé que ronda por estos lares.

Ya comenté aquí que mi peque es un niño muy rutinario, cosas como la hora de comer o la siesta las hace siempre a la misma hora, y si por cualquier cosa ese horario se cambia se le trastoca toda su organización y tarda varios días en volver a actuar con su rutina habitual. Sin embargo desde hace ya un mes las rutinas más importantes en el día a día, la comida y el sueño, están cambiado radicalmente. Y está siendo todo cosa suya, yo le dejo hacer y trato de adaptarme, pero debe ser por mis hormonas embarazadas que me está costando mucho tanto cambio.

Como a la gran mayoría de los niños de entre uno y dos años, la comida ya no les parece tan divertida como antes. Hay cosas que le gustan y que se come de mil amores y hay cosas que ni a tiros. Le dejo comer solo en la medida de lo posible, tratando de pasar por alto las manchas, pero hay cosas que ni por esas. Los potitos por norma general se los sigue comiendo genial, pero hay días, no diré que siempre, en los que se niega a comer nada que no sean patatas fritas y a veces ni eso.

Siempre hay hambre para un bol de gusanitos
Siempre hay hambre para un bol de gusanitos

En el desayuno hemos pasado del biberón de leche con cereales infantiles a un vaso de colacao del de toda la vida tomado con pajita y un poco de pan con mantequilla. Lo mismito que su madre ¿por qué será? 🙂

La comida a mediodía… depende del día. A veces genial, a veces nada de nada, otras veces una cucharada… Cada día una aventura.

La merienda como el desayuno, sin problemas, zumo y galletas.

Y la cena ¡sorpresa! tiene más hambre que un lobo y no ve el momento de dejar de comer, tanto que al final aunque me da pena le tengo que quitar la comida de delante porque se empacha y luego duerme fatal.

Yo lo sé, que es normal, que si no come es porque no tendrá hambre, que le tengo que dejar a su ritmo… pero es que me resulta curioso que la falta de apetito sea siempre a mediodía y que luego llegue a la cena con tanta ansia, que además no es sano. No quiero que se ‘acostumbre’ a ese ritmo de comida y luego no ser capaz de enseñarle a comer a su hora, como hacemos el resto en casa.

Lo del sueño es más bien anecdótico, no me preocupa en absoluto pero igualmente me parece curioso. Antes dormía si o sí una sola siesta antes de comer, a eso de la una había caído. Ahora se duerme más tarde, a las dos o después de comer si es que come, y por suerte duerme un poco más que antes. Pero hay muchos días que la hora de comer le pilla con sueño así que no quiere comer, y como se duerme pues se salta la comida.

Madres 2.0, agradezco cualquier consejo o comentario al respecto.

PD: el embarazo em está nublando un pelín la capacidad de razonar, no me lo tengáis muy en cuenta 😉

Alimentación, Miércoles mudo

Miércoles mudo – ¿Un heladito?

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Miércoles Mudo” es un carnaval de blogs o blog hop iniciado por Maybelline de Naturalmente Mamá y participar es muy fácil, solo debes publicar los miércoles una foto (s) sin escribir nada para explicarla (s) (de ahí viene lo mudo). Luego no olvides enlazar en el linky que está debajo y dejar un comentario en cada uno de los blogs que decidas visitar. Para conocer como nació el Miércoles mudo y sus reglas, puedes hacer click aquí.

 

 

Alimentación, Compras, Crianza, Embarazo, Familia, Lactancia, Libros, Pareja, Parto, Postparto, Salud

Mis cinco imprescindibles para el primer año del bebé

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Todas las madres primerizas recibimos al bebé con un montón de cachibaches que creemos que nos van a salvar la vida a ambos. Que si minicuna, sacaleches, biberones y chupetes de marcas varias, sonajeros… y un larguísimo etcétera que pronto descubrimos que, en su mayoría, van a viajar al trastero casi sin sacar de la caja.

Este mes me siento retrospectiva, con ganas de hacer balance del año y de lo que ha supuesto para todos en casa, así que como por algún lado hay que empezar, lo hago por las cinco cosas que en este año me han parecido realmente imprescindibles, las que sigo usando o que guardo como oro en paño para cuando haya otro bebé con nosotros. Hace ya tiempo que os contaba mis imprescindibles en el embarazo, los libros que debí leer a tiempo y varias recomendaciones sobre productos para los primeros meses. Ahora veremos si, doce meses después, sigo pensado lo mismo.

  1. Los biberones Dr Brown. Han sido el mejor descubrimiento que he podido hacer, y no sólo porque me salvasen de varias semanas de cólicos, llantos y poco sueño, sino porque los he recomendado bastantes veces y en todos los casos han hecho el mismo gran favor a los padres sufridores. Nunca me cansaré de hablar bien de su extraño sistema anti-gases. Todavía los usamos para el agua porque el peque no se aclara del todo con los vasos esos con boquilla, y aunque no durarán para el siguiente porque están estropeados de tanto uso, podéis apostar a que los renovaré contentísima.
  2. Las toallitas y la crema para el culete de Mustela. Sólo diré que una vez me las olvidé y usé unas de marca blanca que tenía en reserva y el pobrecito estuvo escocido tres días, como si tuviera una especie de reacción.
  3. Las toallitas para cara y manos, de la marca que sean (en mi caso Deliplus). Son algo que quizá todas conoceis, pero yo no sabía que existían hasta que no se me presentó la necesidad. De bebé me bastaba con las típicas gasas, pero ahora no me vería yo quitando restos de galleta chupada de… todas partes si no fuera por esas toallitas.
  4. El cojín de lactancia. El mío es con forma de medio círculo, pero cualquiera haría el mismo efecto. Creo que para lo que menos lo usé fue para dar el pecho, me servía como apoyo para cuando el peque no se sostenía sentado sin ayuda, así no se caía hacia los lados, o para tumbarlo en medio y darle un masaje o hacerle cosquillas. Ahora lo pongo a mi lado en el sofá y el peque lo usa de almohada para las siestas.
  5. La hamaca. Mi bicho se cansó enseguida de estar tumbado boca arriba en su capazo así que la ha usado mucho. Desde ella, al principio casi tumbado, podía ver el mundo, vernos a Papá Oso y a mí, moverse con libertad, y cuando iba siendo mayor se quedaba viendo Pocoyó o me lo llevaba conmigo cuando iba por la casa limpiando, para ducharme tranquila o incluso mientras cocinaba. No duró demasiado porque igual que con el capazo, pronto tuvo ganas de cambiar de aires y empezar a gatear, pero fue un dinero muy bien invertido.

PD: en la foto mi bicho con sólo unas semanas acurrucado en el cojín de lactancia.

*Pronto haré la lista con las cinco cosas que no he llegado a usar o que no han dado buen resultado.

Alimentación

¿Qué tipo de leche le doy a partir del año?

Esto de la alimentación empieza a requerir estudios de máster como mínimo. El peque va camino de cumplir su primer añito y me encuentro con una duda similar a la de los yogures ¿le cambio la leche a la de crecimiento o sigo con la de continuación? Y si se la cambio ¿leche en polvo o leche en tetrabrick?

Según lo veo yo, si toma yogures con leche normal y corriente, no tiene mucho sentido darle leche diferente, así que lo lógico es que cuando termine el bote de leche 2 que me queda empecemos con la leche normal, si me apuráis una de crecimiento… pero no, que no me dejo liar por los anuncios, leche normal de la misma que tomamos en casa.

Así que como yo lo tengo claro y no encuentro documentación alguna que me diga que lo voy a hacer mal, os pido opinión. ¿Qué decís?

Alimentación, Crianza

¿Y el tuyo ya anda?

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¿Y desde cuando gatea? ¿Cuándo le salieron los primeros dientes? ¿Sabe hacer palmitas? ¿No dice mamá?

Hay un largo etcétera para estas preguntas que se suelen escuchar cuando juntas a los padres de varias criaturas de la misma edad. En mi caso sucede en los vestuarios de la piscina cuando llevo al peque a natación. Y en las revisiones del pediatra, que no hace por cierto el pediatra sino el enfermero.

En la última visita, a los 9 meses, me dejó con un runrun en la cabeza que me duró meses “¿sabe hacer palmitas, o los cinco lobitos o algo?” Dijimos que sí por inercia, porque cuando mi madre le cantaba los cinco lobitos él abría la mano en un intento de imitar el gesto, pero ni mucho menos lo hacía bien ni sabía hacer palmas. Luego descubrí entre los compañeros de piscina que varios niños con algún mes menos ya hacían ‘trucos’ como las palmas pero sin embargo no gateaban, o tenían muchos más dientes que mi bicho pero no decían ni mú.

Soy consciente de que existen unas tablas, unas expectativas para cada edad que no están puestas a ojo sino que responden a estudios que desconozco pero que imagino que vendrán a querer determinar algún tipo de problema. Lo malo es cuando todo resulta tan estricto en una situación tan poco exacta como es el crecimiento de un bebé. Cada niño es un mundo, se desarrollan a su ritmo, unos antes y otros después, y no tiene por qué suponer un problema por regla general. Igual pasa con la alimentación cuando los profesionales marcan límites concretos del tipo ‘la ternera a los ocho meses’ y te lo inculcan como si al día siguiente de la fecha marcada le fueses a causar daño si no empiezas a introducir la ternera en su dieta. O si te adelantas con la leche, como es mi caso, con los dichosos yogures.

Mi hijo aún no anda pero se tiene en pie desde los 7 meses. Sólo tiene los dos dientes de abajo (llevamos dos meses luchando con los de arriba, que me tienen frita) y hace poco aprendió a hacer mil cosas de golpe, que si decir adiós, hacer palmas, los lobitos, ponerse el teléfono en la oreja y dar un grito 🙂 De todo para divertir al personal. Y su mami ya no se agobia por si alguien hizo algo antes, porque ya le llegará el momento.

(Que no quiero decir que no controléis ciertos comportamientos si los consideráis extraños o el pediatra os lo señala, no quiero que me lluevan las collejas ¿eh?)

PD: la foto, mi bicho en modo explorador en Toledo.