No es lo mismo criar al primero que al segundo…

Vaya tres…

… que al tercero, e imagino que seguirá así la cosa. Aunque tengo que admitir que yo siempre he sido más bien despreocupada, ni siquiera con el primero me ponía nerviosa a menudo, pero es cierto que la despreocupación ha ido aumentando con los siguientes niños. Os pongo ejemplos:

  • Esterilizar tetinas, chupetes, etc. Como buena madre primeriza uno de los primeros trastos que coloqué en mi cocina cuando llegué del hospital fue el esterilizador. Los primeros meses metía las tetinas y chupetes después de cada toma. Unos meses después era sólo a veces, otras veces los lavaba en agua caliente del grifo. Con el mediano como no tomó biberón hasta pasados los seis meses ya lo veía yo grande para esterilizar nada. Ni saqué el cacharro ese del trastero. Y con el pequeño bien es verdad que no ha querido biberón, pero ni se me pasó por la cabeza esterilizar los chupetes las veces contadas que los quiso. Si caían al suelo, un poco de agua del grifo y listos.
  • La alimentación complementaria. Tenía el calendario de lo que tocaba incorporar cada mes pegado en la puerta del frigo y procuraba hacer los purés caseros. Con el mediano ya me sabía más o menos los meses y tiré muchísimo de potitos comprados, sobre todo por no hacer dos comidas diferentes a diario para el mayor y para él. El pequeño ha ido comiendo de lo que le ha dado la gana, se puede decir que hemos hecho blw pero la verdad es que nunca jamás le he triturado nada porque comía y come de lo mismo que el resto de la familia.
  • Horarios. El primero (pobre mío) tuvo menos libertad que sus hermanos en esto. O puedo pensar que tenía la vida más organizada, según se mire. Tenía su hora de almorzar, de comer, de merendar y cenar. Su hora del baño y de dormir. Con el segundo la cosa se fue torciendo y la hora de comer se adaptó a la de su hermano mayor cuando volvía de la guarde. La de cenar se fue alargando. El baño enseguida fue juntos. El pequeño vive en la anarquía. Feliz y sin rutinas de ningún tipo. El pobre sólo sufriría por madrugar a la hora que los mayores se van al cole pero él es así de rebelde y se despierta el primero en esta santa casa. También se acuesta el último.

Podría seguir así hasta el infinito, pero la conclusión es que soy mucho más permisiva ahora que cuando sólo era madre de uno. No sé si es la experiencia o el cansancio, porque de las dos cosas tengo más. Quizá también influye el carácter de niño, mi mayor era y sigue siendo un bendito mientras que el pequeño es un alma indomable.

Las que tenéis más de un hijo ¿os ha pasado lo mismo?

Besos y abrazos

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