¿Y el tuyo ya anda?

2013-06-06 19.02.53

¿Y desde cuando gatea? ¿Cuándo le salieron los primeros dientes? ¿Sabe hacer palmitas? ¿No dice mamá?

Hay un largo etcétera para estas preguntas que se suelen escuchar cuando juntas a los padres de varias criaturas de la misma edad. En mi caso sucede en los vestuarios de la piscina cuando llevo al peque a natación. Y en las revisiones del pediatra, que no hace por cierto el pediatra sino el enfermero.

En la última visita, a los 9 meses, me dejó con un runrun en la cabeza que me duró meses “¿sabe hacer palmitas, o los cinco lobitos o algo?” Dijimos que sí por inercia, porque cuando mi madre le cantaba los cinco lobitos él abría la mano en un intento de imitar el gesto, pero ni mucho menos lo hacía bien ni sabía hacer palmas. Luego descubrí entre los compañeros de piscina que varios niños con algún mes menos ya hacían ‘trucos’ como las palmas pero sin embargo no gateaban, o tenían muchos más dientes que mi bicho pero no decían ni mú.

Soy consciente de que existen unas tablas, unas expectativas para cada edad que no están puestas a ojo sino que responden a estudios que desconozco pero que imagino que vendrán a querer determinar algún tipo de problema. Lo malo es cuando todo resulta tan estricto en una situación tan poco exacta como es el crecimiento de un bebé. Cada niño es un mundo, se desarrollan a su ritmo, unos antes y otros después, y no tiene por qué suponer un problema por regla general. Igual pasa con la alimentación cuando los profesionales marcan límites concretos del tipo ‘la ternera a los ocho meses’ y te lo inculcan como si al día siguiente de la fecha marcada le fueses a causar daño si no empiezas a introducir la ternera en su dieta. O si te adelantas con la leche, como es mi caso, con los dichosos yogures.

Mi hijo aún no anda pero se tiene en pie desde los 7 meses. Sólo tiene los dos dientes de abajo (llevamos dos meses luchando con los de arriba, que me tienen frita) y hace poco aprendió a hacer mil cosas de golpe, que si decir adiós, hacer palmas, los lobitos, ponerse el teléfono en la oreja y dar un grito 🙂 De todo para divertir al personal. Y su mami ya no se agobia por si alguien hizo algo antes, porque ya le llegará el momento.

(Que no quiero decir que no controléis ciertos comportamientos si los consideráis extraños o el pediatra os lo señala, no quiero que me lluevan las collejas ¿eh?)

PD: la foto, mi bicho en modo explorador en Toledo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s