¿Feminismo mal entendido?

Hoy es el Día Internacional de la Mujer

Tengo la costumbre desayunar en la cocina escuchando la radio. La enciendo cuando me levanto para hacerle los cereales al bicho y así se queda, que parece que me acompaña. Pues llevo toda la mañana oyendo hablar de la importancia del día de hoy, de la importancia de la mujer. Pero sólo hablan de la mujer trabajadora, de la discriminación en los puestos de trabajo, de que son más las mujeres desempleadas, de que no alcanzan puestos de liderazgo… todas ellas verdades como templos. Pero me parece que la única igualdad, que los únicos derechos que la mujer tiene que defender, son los que la colocan al nivel de los hombres. Y no, no estoy para nada de acuerdo. Quizá sea criticada por esto, pero es lo que pienso. Creo que ya lo mencioné en otra entrada. Una mujer tiene tanto derecho a realizarse como trabajadora fuera de casa como dentro, siendo madre. La mujer tiene un papel que nadie puede sustituir, que es de una importancia vital a nivel social, y que pocos valoran: una mujer es madre. Ningún hombre puede serlo por ella, aunque se quede en casa cuidando a sus hijos, un hombre no puede parir, ni amamantar, no sustituye el vínculo de un hijo con su madre. La mujer que cría a sus hijos los educa las 24 horas, los prepara para salir al mundo. Mucho hablar de la importancia del papel educador de los maestros, pero a los niños se les debe educar en casa. Se les tienen que enseñar valores, principios, una educación que no está en los libros, y que suele dar una madre. Así ha sido hasta ahora. Ahora la madre se realiza trabajando fuera, tratando de conciliar un horario como el de cualquier hombre, para no ser menos, con el pasar horas con sus hijos. Dejo de lado las tareas del hogar, que sí que son cosa de todos por igual. ¿Porqué vale la pena sentir esa culpabilidad de la mujer que deja a sus hijos en la guardería todo el día para ser igual que el hombre? ¿Porqué si es al revés, si se queda en casa, no merece la pena su sacrificio? En ese caso, se está perdiendo algo, no se está realizando como mujer. Pues perdonen ustedes, pero yo me siento muy realizada y muy mujer, y no trabajo. He trabajado, con un horario matador, y si hubiera tenido que elegir, hubiera apostado por mi hijo. Tengo la suerte de poder elegir, lo admito. Pero no admito que se me critique o se me tenga pena o se me juzgue por ello. Lo que yo hago no tiene menos valor que lo que hace una mujer que trabaja. Y ser mujer, defender nuestro valor, no es pedir una cuota mínima en las empresas.

Dicho queda. Me voy al parque con el bicho, que hoy hace sol.

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