El ‘fracaso’ de la lactancia

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Lo primero de todo decir que aunque la he usado a conciencia, no entiendo que se hable de fracaso cuando la lactancia falla. No se puede fracasar en algo que es natural, innato en los mamíferos, sería como si se pudiera fracasar al andar o al respirar. Puede no salir bien, pero habitualmente eso no es un fracaso. En mi caso fueron un cúmulo de errores, algunos míos pero la mayoría de quienes se supone que saben de esto, quienes están  para informar a la nueva madre.

Ya os hablé del libro de Carlos GonzálezUn regalo para toda la vida‘, que para mí fue como descubrir que no estaba loca, que no me inventaba las cosas, que no era la única que creía en algo que resultaba ser verdad. Para empezar, nadie me dijo cómo dar el pecho. Sí, ya sé que he dicho que es algo natural e innato, pero si el parto no lo es tanto, la lactancia se complica. Mi bicho no pasó de mi barriga a mi pecho directamente, antes estuvo en una incubadora por unas cuestiones que ya os explicaré cuando os cuente mi parto. Eso dificulta el agarre. Además, el peque tenía frenillo y el médico no vio conveniente cortárselo pese a la recomendación de la matrona hasta tres días después. Y nada más llegar a la habitación me dieron un biberón para dárselo porque según la enfermera el bicho tenía el azúcar un poco bajo. Muchos errores y muy graves que provocaron que el peque no abriese bien la boquita y no supiera agarrar toda la areola y no sólo el pezón, lo que provocó a su vez que me salieran grietas e incluso sangre. Todo esto lleva al que para mí es el fallo más importante y a la vez más inaudito de todos: nadie me supo explicar nada sobre la lactancia. Cuando me salieron las primeras grietas, en el propio hospital, la matrona me recomendó una crema. Más tarde, ya con unas heridas impresionantes, sangre y autentico pavor a ponerme al bicho al pecho, mi matrona me dijo que todo era normal, que dar el pecho duele y que si quería seguir tenía que apretar los dientes y aguantar las lágrimas. MENTIRA. Así, bien grande.

DAR EL PECHO NO TIENE QUE DOLER, y si lo hace es que algo falla. Pero nadie sabe qué es, al menos eso parece. A mí me lo explicaron otras madres en un grupo de apoyo a la lactancia, y tenían razón. Conseguí que abriera más la boca, que agarrara bien el pecho y poco a poco se fueron las heridas y el dolor.

Y llegó la lucha con la cantidad, la calidad y los percentiles. Dios, que diferente espero que sea la próxima vez. El pecho a libre demanda es eso, sin horarios, no vale que hace poco que ha comido, que sólo diez minutos en cada pecho ni nada de eso que os cuenten. Da igual si comió hace dos horas o veinte minutos. LIBRE DEMANDA. Y nada de eso querrá decir que no tenéis suficiente leche, que sólo es agua o cosas así. Más de un par de veces me he visto llorando en el sofá porque todo el mundo me repetía que si comía tan seguido es que a lo mejor no tenía bastante leche, que se estaba quedando con hambre. Y yo, que sabía que no era así, pero no podía ignorarlos, me sentía culpable y me llegaban las dudas. ¿Y si es verdad, y si tiene hambre y lo estoy haciendo sufrir por cabezona? Pues no. Salvo casos excepcionales NO TENÉIS POCA LECHE NI ES DE MALA CALIDAD. No sé cómo hubieran sobrevivido todos nuestros antepasados, y no me remonto a las cavernas sino al siglo XVIII si las madres hubieran pensado así.  Hay bebés que comen más, otros menos, unos más a menudo y otros se sacian más. Sólo eso. Y puede que sea sacrificado, muchísimo, porque no puedes hacer planes, ni adelantar nada de lo que harás. Pero sólo es así un tiempo, luego todo se regula y el peque también, y las cosas cambian.  No voy a daros una conferencia sobre el tema, pero por si hay alguna con este problema, si tenéis un bebé de dos o tres meses y veis que pide más y que parece que os habéis quedado sin leche, buscad información sobre las crisis de crecimiento o crisis de lactancia. A mí me ayudaron. Sobre todo, lo más importante NO HAGÁIS CASO A TODAS LAS OPINIONES Y NO SUFRÁIS POR ELLAS.  Si tu pequeño está feliz, sano y contento, no tiene que pesar lo que la media. El mio no lo hacía, pero es que ahora, con biberones y AC, tampoco lo hace. Es así. Sin embargo una pediatra me aconsejó darle un biberón para que ‘esté más gordito, que ahora viene el frío y así tendrá más defensas.’ Nunca vi la relación del peso con las defensas y por supuesto no le di el biberón. Cada biberón que das es leche que dejas de producir. Y la lactancia se va perdiendo sin necesidad. NO SON NECESARIOS LOS BIBERONES DE ‘REFUERZO’.

Por desgracia mi lactancia se acabó en el mejor momento, cuando el bicho engordaba casi 200 gramos por semana sin biberones de ayuda ni nada, cuando no sólo no había dolor sino que era agradable. Pero esa es otra historia.

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Un comentario en “El ‘fracaso’ de la lactancia

  1. Pingback: Por qué esta vez no voy a dar el pecho. | Mamá... y más

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